Acuñación
elaboración de monedas
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La acuñación es la certificación de una pieza de metal u otro material (tal como cuero o porcelana) mediante un distintivo o señales sobre el mismo, siendo de un valor específico, intrínseco o de canje. Este proceso suele hacerse con un troquel o cuño.[1]

Creso (m. 546 a. C.) es generalmente reconocido por ser el primero en poner en circulación acuñaciones de pureza y peso certificados gubernamentales. La falsificación estuvo ampliamente generalizada durante la Edad Media. A finales del siglo XV, se desarrolló en la península itálica un equipamiento capaz de proveer monedas de peso y tamaño estables.
La Revolución industrial supuso el impulso de técnicas refinadas de acuñación. La mayoría de los elementos decorativos básicos de la acuñación moderna fueron introducidos en la antigüedad.
En el mundo griego, el grabado en relieve reemplazó gradualmente a las toscamente perforadas monedas de los lidios. Alejandro Magno introdujo la moneda-retrato; estas inicialmente representaban dioses o héroes y después monarcas. Hasta finales del siglo XIX, las monedas chinas fueron moldeadas de modo muy parecido a las primeras griegas; estas monedas cuadradas agujereadas de bronce fueron emitidas esencialmente en el mismo tamaño y forma durante casi 2500 años.
Tipos de acuñación
La acuñación de monedas era diversa y el tipo utilizado dependía tanto de la época como de la tecnología disponible.
Acuñación a martillo

El procedimiento usado desde la creación de la moneda hasta que en la Edad Moderna fue reemplazado por la acuñación mecánica.
Se calienta el metal seleccionado para la moneda, con la finalidad de ablandarlo. Se coloca entre los dos troqueles, el del anverso cuyo cuño estaba fijado en el yunque y el del reverso en el punzón que se sujetaba, se ejercía presión al metal, originada por uno o más golpes del martillo sobre el punzón,[2] con la finalidad de tener grabada la figura en la moneda.
Acuñación con molde
Este sistema era popular en China hasta el año 1889, reemplazado por otros medios mecánicos.
Se vierte metal líquido en un molde grabado, este molde contiene un anverso y un reverso con los huecos necesarios para las monedas, cuando se enfría el metal y se saca del molde, se corta porque todas las monedas salen unidas y se les daba un buen acabado antes de salir a circulación.[3]
Las características de esta técnica era su gran facilidad, rapidez y bajo coste de mano de obra, combustible y herramientas.[4]
Acuñación con prensa de rodillos
El proceso de acuñación con prensa de rodillos, se basa en una plancha de metal que pasa entre dos cilindros en las que está grabada la figura que se va a copiar en la moneda y para finalizar se recorta la plancha para darle forma.
Acuñación con prensa de volante
Este tipo de acuñación permitía la acuñación de los cospeles, estos se preparaban a partir de los lingotes laminados y su recorte en máquinas troqueladoras.[5] gracias al movimiento del tórculo, sobre el cospel estampándolo[5] Es un tipo de acuñación industrial, en uso desde el siglo XVI.[6]