Albuñol

municipio de la provincia de Granada‎, España From Wikipedia, the free encyclopedia

Albuñol es una localidad y municipio español situado en el extremo oriental de la comarca de la Costa Granadina, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Se encuentra a orillas del mar Mediterráneo y limita con los municipios granadinos de Sorvilán, Albondón, Murtas y Turón, y con el municipio almeriense de Adra. Por su término discurren las ramblas del Tranco y de Huarea.

Datos rápidos País, • Com. autónoma ...
Albuñol
municipio de España


Bandera

Escudo


Vista panorámica de la localidad
Albuñol ubicada en España
Albuñol
Albuñol
Ubicación de Albuñol en España
Albuñol ubicada en Provincia de Granada
Albuñol
Albuñol
Ubicación de Albuñol en la provincia de Granada
País  España
 Com. autónoma  Andalucía
 Provincia  Granada
 Comarca Costa Granadina
 Partido judicial Motril
 Mancomunidad Costa Tropical
Ubicación 36°47′29″N 3°12′12″O
 Altitud 244 m
Superficie 63,09 km²
Población 7388 hab. (2025)
 Densidad 117,1 hab./km²
Gentilicio albuñolense o
albuñolero, -ra
Código postal 18700 (Albuñol, Los Castillas, Los Chaulines y La Ermita)
18770 (El Pozuelo)
18760 (La Rábita)
Alcaldesa (2023) María José Sánchez Sánchez (PSOE)
Patrón San Patricio
Sitio web Sitio web oficial
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El municipio albuñolense comprende los núcleos de población de Albuñol —capital municipal—, La Rábita, El Pozuelo, Los Castillas, La Ermita y Los Chaulines.

Símbolos

Albuñol cuenta con un escudo y bandera adoptados oficialmente el 17 de diciembre de 2007.[1]

Escudo

Su descripción heráldica es la siguiente:

Escudo cortado-recortado. 1.º cuartelado en cruz. 1.º y 3.º de gules (rojo) castillo de oro (amarillo) mazonado de sable (negro) y aclarado de azur (azul). 2.º y 4.º de oro tres bastos de gules puestos en faja, el central contrapuesto. 2.º de plata (blanco) busto de morisco al natural vestido de gules con turbante de sinople (verde). Al timbre corona real cerrada.[1]

Bandera

La enseña del municipio tiene la siguiente descripción:

Bandera rectangular de proporciones 2:3, formada por un paño rojo con una torre amarilla mazonada de negro y aclarada de rojo, con un triángulo isósceles al asta blanco con tres franjas ondadas azules.[1]

Historia

Prehistoria

El poblamiento más antiguo del término de Albuñol se remonta al Neolítico inicial, atestiguado por los hallazgos de la Cueva de los Murciélagos, que destaca por la conservación de materiales orgánicos (esparto, fibras vegetales y pieles).[2] Investigaciones recientes documentan la cestería más antigua del sur de Europa y evidencias tempranas de tecnología de arquería —incluidas cuerdas de arco de tendón y flechas con astiles de caña y puntas de madera de olivo adheridas con alquitrán de abedul—, consideradas la evidencia más antigua de cuerdas de arco conocida en Europa.[3] Estos materiales sugieren una economía mixta de caza-recolección y agricultura incipiente, el uso de cuevas y abrigos rocosos y prácticas simbólicas y funerarias propias de comunidades neolíticas.[2]

Época nazarí (hasta 1492)

Durante el Reino nazarí de Granada, el actual término de Albuñol se integró en la taha de Cehel (o Sehel), circunscripción de la Cora de Elvira en la franja litoral de la Contraviesa. Las compilaciones decimonónicas de fuentes andalusíes citan expresamente «Albonyul» en dicha taha y sitúan, «a cuatro leguas», el castillo de Júbiles (Xubiles), célebre por su industria sedera.[4][5] En el espacio local, la economía se articulaba en alquerías con regadíos y secanos de ladera, y la presencia de moreras vinculaba las vegas al circuito textil de la seda, mientras la costa ofrecía pesca y puntos de varada. Tras la conquista castellana, una relación fiscal de 1517 describía Albuñol como un enclave costero que «más veces se despobló [...] porque por allí salían los moriscos y porque era en la mar», poniendo de relieve la tensión demográfica y el papel del litoral como vía de escape.[6]

Transición al dominio castellano (1492–1530)

Tras la toma de Granada (1492), Albuñol —cabeza tradicional de la antigua taha costera— pasó al dominio castellano. La primera etapa conservó rasgos de la organización nazarí mientras se imponían nuevas políticas de poblamiento y defensa. Una orden de 4 de junio de 1492 delimitó la guardia «dende Buñol fasta Guadiaro», con visitas a guardas, atajos y estancias y salarios con cargo a los mudéjares, estableciendo penas por incumplimiento; la documentación también registra actividad económica y riesgo corsario en la franja de La Rábita —como un asalto a un transporte de sal en 1494—, y confirma, en 1497 y 1503, la continuidad del dispositivo de vigilancia litoral.[7] La presión fiscal y la reordenación territorial acompañaron a la despoblación: una memoria local cifra hacia 1500 la marcha de 145 personas, con solo 16 vecinos restantes.[8] En paralelo, la Corona impulsó la fortificación y repoblación del litoral: en 1505 se facultó «hacer una torre o fortaleza [...] y poblar y avecindar en él»,[9] mientras que la relación de 1517 insistía en Albuñol como punto de fuga hacia la mar,[6] y una provisión de 1519 lo eximió de las fardas de la mar por carecer de vecindario estable.[10] La misma relación identificaba la unidad litoral como «Suhayl» (equivalente a Cehel/Sehel) e incluía lugares como Alcázar, Alfaz, Fregenite, Lújar, Rubite y Ubrite.[11]

Siglos XVI y XVII

A mediados del siglo XVI, los apeos y deslindes sitúan a Albuñol como núcleo principal del Estado de Çéhel, con control del corredor hacia la Contraviesa y salida al mar por La Rábita. Entre 1559 y 1565, Luis Zapata de Chaves adquirió a la Corona la jurisdicción civil y criminal, junto con alcabalas y diezmos, y transformó el señorío de solariego a jurisdiccional, con derechos añadidos de pesquerías y de control de fortificaciones litorales.[12] La Guerra de las Alpujarras (1568–1571) provocó despoblación y daños en acequias y bancales, con repercusiones en rentas y circuitos productivos; el litoral reforzó su vigilancia en un contexto de mayor inseguridad.[12] Con el restablecimiento del orden, la recomposición demográfica culminó con la carta de población de 22 de mayo de 1588, cuando Francisco Zapata Portocarrero fundó Villanueva de Çéhel (Torvizcón) como nueva capital del señorío, mientras Albuñol conservaba su papel económico y estratégico como cabecera del valle y acceso al mar.[12] En esos años iniciales de la repoblación se documentan intentos de asentamiento de familias gitanas, frustrados por redadas de 1571–1573 y por la política represiva posterior a Lepanto, con detenciones y envíos a galeras registrados en la zona.[13][14] Durante el siglo XVII se estabilizó el entramado institucional del señorío: el gobernador y los oficiales de justicia tutelaban la vida municipal, el cabildo actuaba bajo jurisdicción señorial y se mantenían estancos y arrendamientos de servicios (hornos, molinos, tabernas y carnicerías), así como derechos de pesca y aprovechamientos en la franja entre La Rábita y Castel de Ferro.[12][15] La economía combinó secanos cerealistas con viñas, higueras y almendros, pequeños regadíos en vegas y ramblas y aprovechamientos de monte (leñas, esparto y pastos) para ganadería menor; en lo eclesiástico, Albuñol actuó como cabecera parroquial con anexos, lo que reflejó su centralidad funcional.[15]

siglo XVIII

Durante el Setecientos, Albuñol consolidó su papel de cabecera funcional del litoral de la Contraviesa, heredero del marco de la antigua taha de Çéhel. Las descripciones de época sitúan el núcleo «metido en un barranco», con la desembocadura de la rambla defendida por el Castillo de la Rábita, lo que explica su función de articulación entre interior serrano y costa.[15]

Mapa de Albuñol y su costa (1751–1752), del catastro del marqués de la Ensenada.

Los recuentos seriados muestran un crecimiento sostenido: unas 1646 personas hacia 1750–1754 (Catastro de Ensenada), 2317 en 1768 (censo de Aranda) y 2669 en 1786 (censo de Floridablanca), con un aumento global cercano al 62 % en el periodo.[15]

Mapa histórico del Estado de Çéhel en la Alpujarra (Granada), siglo XVIII

En el régimen del conde de Cifuentes, la fiscalidad ordinaria (censos, alcabalas, tercios de diezmos y zacatigual) ofrece la medida del peso económico local,[15] a la que se sumó la contribución extraordinaria del diez por ciento (1741–1743), recaudada por repartimiento, en la que Albuñol aportó 5092 reales —alrededor del 9,6 % del total del partido de Torvizcón—.[16] La base productiva fue agraria, con pluriactividad litoral y una viticultura de orientación comercial creciente a fines de siglo, con salida por Motril hacia Gibraltar y Málaga; el Catastro (c. 1752) refleja un predominio de jornaleros y labradores y un tejido artesanal y de servicios diversificado.[15] En el equipamiento y el tránsito, el Catastro consigna un mesón arrendado y subarrendado —un caso excepcional en el Reino— y una densidad muy baja de hospederías en el partido.[17] La posición estratégica del municipio alimentó, además, una tradición de vigilancia y defensa del litoral, con milicias vecinales y red de avisos; en 1716 se reconoció a las compañías de milicias del partido de las Alpujarras y de la costa de Granada el fuero militar en lo criminal, y se documentan movilizaciones puntuales hacia Murcia (1706) y Ceuta (1719).[18] Para 1785 se mencionan la creación de los pagos riego de Ahijón y Esperante y, ese mismo año se produjo un terremoto que provocó la ruptura de varias rocas que crearon una surgencia de agua en las afueras de Albuñol que fue llamada «Nacimiento del Río».

siglo XIX

La villa de Albuñol es nombrada Ciudad por el Rey Alfonso XII

En agosto de 1804, la villa de Albuñol registró una intensa serie sísmica que venía repitiéndose desde el 13 de enero. El 22 de agosto, hacia las 15:30, se sintió un terremoto fuerte (≈50 segundos) con dirección N. E.–S. O., seguido de numerosas réplicas y ruidos subterráneos; el 25 de agosto se produjo otro sismo descrito como «violentísimo» (≈30 segundos) y, poco después, nuevas sacudidas con interrupciones durante unos 2 minutos, continuando los temblores con gran frecuencia. Los daños fueron generalizados: las dos torres de la iglesia quedaron agrietadas y muchos edificios resultaron arruinados o con riesgo de derrumbe, por lo que el vecindario se trasladó al campo; solo constan dos niños heridos por la caída de escombros. También se describieron grietas y hundimientos en laderas cercanas y un aumento de manantiales, con aguas a menudo turbias, mientras que el mar no presentó alteraciones apreciables.[19] La reorganización liberal situó a Albuñol en un nuevo marco administrativo y funcional. La división provincial de 1833 y el decreto de 21 de abril de 1834 la establecieron como cabeza de partido judicial en la costa de la Contraviesa, reforzando su papel de articulación entre la franja litoral y los pueblos de sierra y concentrando servicios administrativos y de registro.[15] En las décadas finales del siglo, como cabecera de partido, inventariaba numerosos caminos vecinales y celebraba ferias anuales —del 17 al 19 de octubre—; el Registro de la Propiedad, de tercera clase, daba servicio a Albuñol, Albondón, Polopos, Sorvilán y Torvizcón, y los presupuestos municipales acusaban ligeros déficits, comunes en las haciendas locales de la época.[20] En el plano económico, la segunda mitad del siglo conoció un ciclo expansivo apoyado en el viñedo (vino de costa) y la pasa, con comercialización a través de Motril y de los embarcaderos litorales —entre ellos La Rábita—. Los vinos de Albuñol y Albondón se enviaban a plazas como Gibraltar y Málaga, y se documentan además remesas de corcho hacia Cataluña; la pluriactividad fue la norma, combinando labores agrarias con faenas de mar.[15] En la costa granadina, el ciclo de la caña de azúcar aportó empleos estacionales y fletes que incidieron en la movilidad y los mercados de la franja Albuñol–La Rábita, aunque su rentabilidad se resintió a fines de siglo por la competencia y los cambios arancelarios.[21] La difusión de la filoxera desde Málaga (1878) hacia la Alpujarra y la Sierra de la Contraviesa en los años siguientes supuso una conmoción: se perdieron masivamente las cepas de ladera y cayeron los circuitos de vino y pasa. La respuesta combinó reinjertos con portainjertos americanos cuando fue viable, diversificación hacia almendro e higuera y recursos habituales de las economías campesinas (pluriactividades y migraciones estacionales); aun así, la superficie vitícola no recuperó los niveles prefiloxéricos.[22][21] El paisaje productivo siguió dominado por el secano de ladera —viña, cereal, olivo, almendro e higuera— apoyado por pequeños regadíos en vegas y ramblas. Hacia 1883, para el distrito se estimaban 5700–5800 ha de secano frente a unas 780 ha de regadío, con alrededor de 6500 ha destinadas a «cereales y semillas», un reparto coherente con la topografía en terrazgos y bancales y con la limitación hídrica de los fondos de valle; los informes técnicos proponían reforestaciones en cabeceras y obras de encauzamiento para mitigar avenidas y erosión y proteger tierras de riego y acequias.[23] Ese mismo año de 1883, el Rey Alfonso XII nombra a la Villa de Albuñol, Ciudad. En la nota publicada en la Gazeta de Madrid el 20 de noviembre de 1883 —Queriendo dar una prueba de mi Real aprecio a la villa de Albuñol, Provincia de Granada, por el aumento de su población, progreso de su agricultura, industria y comercio y su constante adhesión a la Monarquía Constitucional, Vengo a concederle el título de Ciudad—. La dimensión social del siglo quedó marcada por episodios de vulnerabilidad: la epidemia de cólera de 1855 activó juntas de sanidad, controles de tránsito y derivaciones al Hospital General de Granada, y el invierno excepcionalmente duro de 1887–1888 agravó la escasez y los jornales, como reflejó la prensa provincial en cartas remitidas desde Albuñol.[24][25] En lo institucional y religioso, Albuñol actuó como cabecera de arciprestazgo y concentró servicios públicos y educativos: hacia 1879–1880 se registraban nueve escuelas municipales —cinco de niños y cuatro de niñas— y dos particulares de niñas, con un conjunto de varios centenares de escolares, indicador del peso comarcal de la villa en el tramo final del Ochocientos.[20]

siglo XX

Primeras décadas del siglo (1900–1930)

A comienzos del siglo XX, Albuñol seguía siendo un municipio de base agraria, con una vida cotidiana muy ligada al trabajo del campo, a los cortijos y a una economía local de pequeño comercio. En el núcleo urbano, el Ayuntamiento y la plaza concentraban servicios y relaciones sociales: allí se celebraba mercado, se tramitaban asuntos municipales y se articulaba parte de la vida pública. En ese contexto rural, también se perciben señales de modernización. Una de las más recordadas fue la implantación de una pequeña producción eléctrica: ya en 1902 se proyectó aprovechar un salto de agua del manantial conocido como El Nacimiento para generar electricidad, mediante una central que acabaría siendo conocida popularmente como «la fábrica de la luz».[26] Su alcance fue limitado, pero supuso una mejora tangible para alumbrado, comercios y hábitos cotidianos. La economía seguía dependiendo del calendario agrícola. En secano dominaban cultivos tradicionales (vid, almendro, higuera), y en las huertas de regadío se mantenían productos para consumo local. En la memoria económica local se insiste en que la viticultura y sus derivados —uva para pasa, vino y, en algunos momentos, destilación— fueron actividades importantes, con conexiones comerciales a través de la costa y de circuitos comarcales. Al mismo tiempo, estas décadas aparecen asociadas a dificultades económicas y salidas migratorias, un fenómeno que afectó a muchos municipios rurales.[26] La emigración fue una constante que, además de reducir o estancar la población, condicionó iniciativas comunitarias: por ejemplo, en los años veinte se impulsó una banda de música municipal con apoyo del Ayuntamiento, pero mantenerla con continuidad no siempre fue fácil por la marcha de jóvenes y la inestabilidad económica.[26] La pandemia de gripe de 1918 también alcanzó Albuñol. En relatos periodísticos y reconstrucciones provinciales se describe un episodio especialmente duro en el otoño de aquel año, con un aumento notable de la mortalidad durante varios días.[27] En la lectura demográfica más general, los datos censales muestran un estancamiento o leve descenso entre 1910 y 1920.

Guerra Civil (1936–1939)

La Guerra Civil situó a Albuñol dentro de la dinámica del frente en la costa granadina, una zona estratégica por la carretera litoral y por su función de enlace hacia Almería. El episodio más decisivo se produjo en febrero de 1937, tras la caída de Málaga. La huida masiva de población civil por la carretera costera hacia Almería, conocida como La Desbandá, atravesó el litoral del término municipal: una parte de las columnas de refugiados pasó por el entorno de La Rábita y continuó hacia el este en condiciones extremas, en una marcha marcada por el miedo, el agotamiento y la precariedad.[28] En ese contexto, el Gobierno republicano desplegó unidades de las Brigadas Internacionales para contener el avance en el sector y evitar que la presión militar avanzara por la costa. Según reconstrucciones del episodio, el batallón Tschapaiev (XIII Brigada) llegó a Albuñol el 13 de febrero de 1937 y, en los días siguientes, el frente tendió a estabilizarse en torno a Castell de Ferro, evitando que el avance continuara inmediatamente por el litoral hacia Almería. En el entorno, aquellos días combinaron escenas de guerra con escenas de éxodo: tránsito de civiles, atención improvisada a heridos y un clima de tensión que se instaló en la vida cotidiana.[29] Tras el gran movimiento de febrero de 1937, la franja oriental de la costa granadina se asocia a un frente relativamente estable durante parte de la guerra: no tanto por batallas urbanas en Albuñol, sino por la presencia militar cercana, la vigilancia y la sensación de vivir junto a una línea de guerra cambiante. Albuñol permaneció en zona republicana hasta casi el final de la contienda, por lo que no suele describirse como escenario de grandes combates en el casco urbano, aunque sí sufrió —como tantos municipios— los efectos indirectos: escasez, incertidumbre, desplazamientos y fractura social. Con la victoria franquista en 1939, se abrió un periodo de posguerra marcado por detenciones, depuraciones y procedimientos judiciales militares contra personas vinculadas a la República, en el contexto represivo general del primer franquismo. En el caso de Albuñol existen listados y recopilaciones memorialísticas con nombres de vecinos o naturales del municipio.[30]

Dictadura, vida cotidiana y economía local (1940–1975)

Al concluir la Guerra Civil, Albuñol aparece mencionado en las relaciones de localidades que la prensa del nuevo régimen presentó como “ocupadas” en la primavera de 1939, dentro del avance por la Alpujarra y la costa granadina.[31] En ese contexto inicial de posguerra, el lenguaje público estuvo muy condicionado por la propaganda triunfalista y por la construcción de un relato oficial sobre el conflicto y sus consecuencias. Una parte de esa narrativa se apoyó en la Causa General, instrucción promovida por el franquismo para documentar y depurar responsabilidades. En el apartado referido a Albuñol se consignaron, entre otras cuestiones, el incendio de “una casa-cortijo”, el asalto y saqueo de la iglesia parroquial y el asalto a la Casa-Cuartel de la Guardia Civil, además de anunciarse una relación de saqueos en viviendas particulares; el texto emplea términos políticos propios de la época (por ejemplo, “hordas rojas”).[32] En esos mismos materiales y noticias aparece asimismo la referencia administrativa al “partido judicial de Albuñol” como encabezado territorial para algunas relaciones de localidades del entorno.[33] Durante la primera posguerra, la acción asistencial vinculada al régimen se difundió a través de la prensa como un elemento central de la “nueva normalidad”. En ese marco se citó a Albuñol en noticias que presentaban la distribución de comidas y auxilios en localidades recién “liberadas”, en torno a organizaciones como Auxilio Social (relacionada con la Sección Femenina).[31] La dimensión simbólica del régimen fue especialmente visible en la escuela, donde se promovieron ceremonias que unían religión y patria. En Albuñol se describió un acto de bendición y reposición del crucifijo en las Escuelas Nacionales con motivo del llamado “Día de la Raza”, con presencia de escolares formados, bandera y organizaciones juveniles.[34] Las visitas institucionales y las inauguraciones funcionaron como escaparates de autoridad. En 1945 se recoge una visita del gobernador civil a La Rábita y Albuñol: en La Rábita se inauguraron escuelas bendecidas por el arcipreste de Albuñol, y en Albuñol se describieron actos de recibimiento, visita a la iglesia parroquial y un homenaje ante el monumento a los Caídos que culminó con el canto del “Cara al Sol”.[35] En el ámbito educativo, también se menciona la disposición (publicada en el Boletín Oficial del Estado) para la construcción del grupo escolar “Natalio Rivas” en Albuñol.[36] La economía siguió siendo mayoritariamente agrícola, con jornales estacionales, pequeñas explotaciones y una vida cotidiana muy condicionada por la disponibilidad de agua, el precio de las cosechas y la falta de alternativas laborales. Los oficios tradicionales (herreros, carpinteros, esparteros, comercio de ultramarinos, tabernas) formaban parte del tejido del municipio, y Albuñol actuaba como centro de servicios para cortijadas y núcleos cercanos. En paralelo a la agricultura, hubo pequeñas actividades industriales vinculadas al sector primario y al consumo local. Además de la «fábrica de la luz», se recuerda la existencia de una pequeña fábrica de gaseosas, que en algunos relatos se presenta como una de las primeras iniciativas de este tipo en el entorno alpujarreño, ilustrando intentos de diversificación económica en un contexto difícil.[26] En estas décadas se intensificó el éxodo rural: muchos albuñolenses emigraron hacia zonas industriales españolas (Cataluña, País Vasco, Madrid) o hacia el extranjero (Francia, Alemania, Suiza o Argentina) durante los años cincuenta y sesenta. Ese movimiento afectó al equilibrio demográfico, al mantenimiento de cortijadas y al relevo generacional en actividades tradicionales.[26] Dentro de ese panorama, una de las iniciativas más recordadas fue la fábrica de alcohol asociada popularmente a Don Fernando. En crónicas locales y testimonios de antiguos trabajadores se relata que, desde mediados del siglo XX, se puso en marcha una destilería vinculada a la transformación de productos vitícolas. La instalación habría reutilizado o adaptado un espacio industrial preexistente (en relación con antiguas canteras o instalaciones de tratamiento de piedra en las afueras, en el entorno de la ermita de San Antonio), transformándolo en una planta capaz de fermentar y destilar.[37] Los relatos destacan que la fábrica trabajaba con uva a granel, a veces llegada en camiones desde comarcas vitícolas cercanas, que se fermentaba y se destinaba a destilación para obtener alcoholes y aguardientes. Se recuerda su chimenea y su presencia en el paisaje, así como campañas intensas con turnos de trabajo y una dinámica casi «fabril» poco habitual en un municipio eminentemente agrícola. También se menciona el transporte del producto hacia otras localidades, lo que sugiere un circuito comercial comarcal.[37] A partir de 1958 se menciona la llegada de las “cátedras ambulantes” de la Sección Femenina a Albuñol (junto con otras localidades), con estancias temporales orientadas a formación religiosa, social y doméstica (labores, corte y confección), además de música, danza y educación física; este tipo de actividades se vinculaba también al cumplimiento del Servicio Social femenino.[38] Para la década de 1960 se incluye, además, documentación gráfica rotulada como “agrupación femenina uniformada (Albuñol, década 1960)”, como muestra de la presencia pública de organizaciones de encuadramiento femenino en el municipio.[39] La figura de Natalio Rivas Santiago ocupó un lugar destacado en la memoria política del distrito y del municipio durante la dictadura. Se menciona su origen albuñolense y se describe el homenaje de 1948 vinculado al inicio de la construcción del colegio que llevaría su nombre en Albuñol; también se alude a su prolongada condición de diputado por el distrito de Albuñol y al tratamiento honorífico de su fallecimiento en 1958 en la prensa del régimen.[40] En 1963, durante la visita de Francisco Franco a la comarca, se recogió el paso de la comitiva por Albuñol tras La Rábita, con concentración de vecinos y autoridades locales en la carretera, según la crónica del momento.[41] En el tramo final de la dictadura, se documentan actividades culturales promovidas o encuadradas por estructuras oficiales. En 1972, en las Justas Poéticas del Trovo celebradas en la comarca, se menciona la participación de una rondalla procedente de Albuñol, en un programa vinculado a iniciativas culturales del Movimiento.[42] La madrugada del 18 al 19 de octubre de 1973, una tormenta extraordinaria descargó sobre la cuenca y la costa. Ramblas y barrancos bajaron con una violencia inusual y la zona de La Rábita resultó especialmente afectada.[43] La riada, conocida popularmente como «La Nube», arrasó viviendas e infraestructuras y dejó una huella profunda en la memoria colectiva.[43] Sobre el balance humano, las cifras varían según las fuentes: algunas crónicas periodísticas hablan de varias decenas de víctimas mortales y un número elevado de desaparecidos; otras fuentes distinguen entre fallecidos identificados y desaparecidos (y señalan dificultades para cerrar el recuento, sobre todo en diseminados).[43] En cualquier caso, se considera una de las mayores tragedias naturales del siglo XX en esta parte de Andalucía oriental.[43] En el plano económico y material, el episodio marcó la reconstrucción del litoral y condicionó proyectos y actividades. En la memoria local, los daños de 1973 aparecen también asociados al declive o final de algunas instalaciones, incluida la fábrica de alcohol vinculada a Don Fernando, que habría quedado seriamente afectada.[37]

Transición democrática y cambio de modelo (1975–2000)

Tras la muerte de Franco, Albuñol vivió la Transición junto al resto del país. Las elecciones municipales democráticas de 1979 abrieron una etapa de gobiernos locales elegidos, y durante las décadas siguientes se consolidó la mejora progresiva de infraestructuras y servicios municipales.

En paralelo, el cambio más visible del último cuarto del siglo XX fue el giro económico del litoral y la Rambla. En el marco de la transformación agraria del sureste, el término municipal se integró en la dinámica de la horticultura intensiva: primero con técnicas como el enarenado y después con la expansión de cultivos bajo plástico, que en el conjunto del litoral oriental andaluz se generalizaron a partir de los años setenta y se consolidaron en las décadas de 1980 y 1990.[44] En el caso de Albuñol, el desarrollo de invernaderos en la franja litoral y la Rambla se asocia a un proceso de modernización agraria: aumento de rendimiento por hectárea, nuevas formas de comercialización, aparición de almacenes y suministros agrícolas, y demanda de mano de obra estacional. En términos sociales, el cambio supuso una reorientación del municipio: parte del empleo que antes empujaba a emigrar pasó a generarse localmente (aunque con altibajos y dependencia de mercados y costes de producción). El paisaje también se transformó, con el contraste entre las laderas interiores —más vinculadas a cultivos tradicionales y al poblamiento disperso— y la costa intensificada por el «mar de plástico».[44] A finales del siglo XX, Albuñol combinaba así dos tiempos: la continuidad de elementos históricos (cortijos, secanos, oficios tradicionales) y la presencia de un tejido económico renovado alrededor de la agricultura intensiva y los servicios asociados, que explica en buena medida el «resurgir» económico percibido en los años ochenta y noventa en comparación con las décadas de emigración masiva.[44]

Geografía

Extensión del municipio en la provincia de Granada

Situación

Integrado en la comarca de la Costa Granadina, se encuentra situado a 102 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por la autovía A-7 y por la N-340 o carretera del Mediterráneo, entre las ciudades de Motril y Almería.

El relieve del municipio es el típico de esta zona de la costa, caracterizado por un descenso brusco y abrupto desde la sierra de la Contraviesa hasta el mar Mediterráneo, por lo que abundan los barrancos y las ramblas, como la del Tranco, la de las Angosturas o la de Huarea. La altitud oscila entre los 950 m, en el límite nororiental, hasta el nivel del mar en La Rábita. El pueblo se alza a 244 m sobre el nivel del mar, entre dos ramblas y al pie del cerro de las Yeseras.

Playas

Albuñol cuenta con siete playas, que de oeste a este son: El Gaiterillo, El Cuervo, Cala Chilches (o Cala Chílchez), El Ruso, La Playiya, La Rábita y El Pozuelo.

Demografía

Cuenta con una población de 7388 habitantes (INE 2025),[45]

Más información Unidad poblacional, Habs. ...
Población por núcleos (2023)[45]
Unidad poblacional Habs.
Albuñol 4015
La Rábita 2112
El Pozuelo 680
Los Castillas 534
La Ermita 27
Los Chaulines 23
Total 7391
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Gráfica de evolución demográfica de Albuñol[46] entre 1842 y 2021

color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INE color #007fcc Población de hecho según los censos de población del INE

Más información Nacionalidad, Hombres ...
Nacionalidad en Albuñol (2022)[47]
Nacionalidad Hombres Mujeres Total % Proporción
Española24972408490566.1 %
Extranjera1621894251533.8 %
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Administración y política

Gobierno municipal

En las elecciones municipales de 2023, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue la fuerza más votada al obtener 1710 sufragios (56,79 %), lo que le permitió alcanzar 8 concejales, seguido del Partido Popular (PP) con 1006 votos (33,41 %) y 4 ediles; Vox completó el reparto con 249 votos (8,26 %) y 1 concejal.[48]

Más información Partido político ...
Resultados de las elecciones municipales en Albuñol[49]
Partido político 2023 2019 2015 2011 2007
%VotosConcejales %VotosConcejales %VotosConcejales %VotosConcejales %VotosConcejales
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) 56,7917108 58,2217628 54,5117768 39,5213085 17,805832
Partido Popular (PP) 33,4110064 8,162471 18,516032 28,469424 24,978183
Vox 8,262491 21,846613
Partido Independiente La Rábita (PILR) 10,013031 7,152331 9,553161 12,854212
Somos Vecin@s (SV) 18,666082
Convergencia Andaluza (CA) 21,096983
Candidatura por el Progreso del Municipio de Albuñol (CPMAL) 29,989824
Partido Socialista de Andalucía (PSA) 13,164312
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Evolución de la deuda viva municipal

A 31 de diciembre de 2024, el Ayuntamiento de Albuñol tenía una deuda pública viva de 6 108 447,93 €.[50]

Gráfica de evolución de la deuda viva del Ayuntamiento entre 2008 y 2019

color #99B2FF Deuda viva del Ayuntamiento de Albuñol, en miles de euros, según datos del Ministerio de Hacienda y Función Pública[51]

Servicios

Sanidad

El municipio cuenta con un centro de salud —con servicio de urgencias— en la carretera de Órgiva s/n, y con tres consultorios médicos de atención primaria situados uno en la calle Castillo s/n, de La Rábita; otro en la calle del Barrio n.º 17, de El Pozuelo; y el otro en la plaza s/n de Los Castillas, dependientes todos ellos del Área de Gestión Sanitaria Sur de Granada. El área hospitalaria de referencia es el Hospital Santa Ana de Motril.

Educación

Los centros educativos que hay en el municipio son:

Más información Denominación genérica, Nombre del centro ...
Denominación genéricaNombre del centroNaturalezaDirección
Centro de educación permanente CEPER Cehel Público Ctra. de Almería, 5
Colegio de educación infantil y primaria CEIP Natalio Rivas Público Ctra. del Visillo, 8
Colegio de educación infantil y primaria CEIP Virgen del Mar Público C/ Cerro, s/n. La Rábita
Colegio público rural CPR Las Ramblas Público C/ del Barrio, s/n. El Pozuelo
Escuela infantil EI La Alpujarra Público Barrio de Pijiros, s/n
Escuela infantil EI La Rábita Público C/ La Torre, s/n. La Rábita
Instituto de educación secundaria IES La Contraviesa Público C/ Instituto, s/n
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Transporte y comunicaciones

Las principales vías de comunicación que transcurren por el municipio son:

Más información Identificador, Denominación ...
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Algunas distancias entre Albuñol y otras ciudades:

Más información Ciudades, Distancia (km) ...
Ciudades Distancia (km)
Motril 43
Almería 75
Granada 101
Jaén 193
Murcia 293
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Cultura

Patrimonio religioso

El patrimonio religioso de Albuñol se articula en torno a su iglesia parroquial y varias ermitas vinculadas a devociones locales y celebraciones tradicionales del calendario festivo.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario (San Patricio)

La iglesia parroquial de Albuñol, conocida popularmente como iglesia de San Patricio y dedicada oficialmente a Nuestra Señora del Rosario, es el principal templo del municipio. Algunas fuentes sitúan su origen en el siglo XV, aunque el edificio actual responde a fases constructivas posteriores, con una obra atribuida en 1616 al párroco Pedro Mercado y una reconstrucción finalizada en 1803 bajo la dirección del arquitecto Juan de Mata Velasco, intervención que definió gran parte de su aspecto contemporáneo.[52][53]

En la descripción arquitectónica se menciona una planta de cruz latina con tres naves, torres en fachada y la presencia de doce altares laterales, además de una bóveda en la zona del presbiterio, rasgos que suelen encuadrarse en lecturas clasicistas/neoclásicas para su fase moderna.[53][54] En estudios sobre arquitectura religiosa defensiva de la costa granadina se ha incluido el templo dentro de las lecturas patrimoniales del litoral.[55]

El templo custodia una imagen de San Patricio, patrón local. Una tradición popular relaciona la llegada de la talla con un hallazgo en la costa tras un naufragio y con un episodio en el que un animal de carga habría señalado Albuñol como destino final de la imagen.[52] En la memoria local también se recoge la referencia tradicional a su aparición en el peñón que lleva su nombre, así como la existencia de más de una imagen vinculada a esta devoción.[54]

Ermita de San Marcos

La ermita de San Marcos se asocia al barrio del mismo nombre y a la festividad del 25 de abril. La ermita antigua se conservó, al menos, hasta la década de 1920, aunque posteriormente quedó muy arruinada. La imagen habría pasado a la parroquia y desapareció durante los sucesos de 1936. En los años sesenta del siglo XX el templo fue reconstruido por iniciativa parroquial con aportaciones vecinales, y la imagen volvió a su emplazamiento tradicional.[54]

Fuentes locales describen el edificio como una construcción de una sola nave (planta de cajón), con bóveda de medio cañón con lunetos y cubierta a dos aguas; la fachada presentaba una portada sencilla y, sobre ella, un frontón con el hueco de la campana, además de una sacristía anexa.[54]

Ermita de San Antonio

La ermita de San Antonio está dedicada a San Antonio de Padua y se integra en el calendario devocional local con referencia estable al 13 de junio. Se ha señalado que su culto se difundió en la zona a través del ámbito franciscano y que, según un informe parroquial de 1805, era uno de los espacios de culto más frecuentados entre ermitas y oratorios existentes en la localidad por su cercanía y por la especial devoción al santo.[54] Para el siglo XX se recuerda que, al menos hasta 1936, se realizaban actos de culto y procesiones vinculadas a la ermita, además de novenas y cantos devocionales tradicionales.[54]

Algunas guías locales atribuyen su construcción al siglo XVII, dentro del marco de las ermitas populares de la zona y con participación vecinal en su edificación.[56]

Fiestas Religiosas y Feria de Verano

Imagen de San Patricio, patrón de Albuñol

Las celebraciones religiosas han sido tradicionalmente uno de los principales ejes de la cultura local y continúan marcando el calendario festivo del municipio.

San Patricio

Las fiestas patronales se celebran el 17 de marzo en honor a San Patricio, con una procesión por las calles del pueblo en la que participa la imagen del patrón junto con la de San José.

San Marcos

La festividad de San Marcos (25 de abril) se vive como una jornada de fuerte componente popular. Se asocia a una procesión y a la bendición de animales, práctica vinculada a su consideración tradicional como protector del ganado en el ámbito comarcal.[54]

San Antonio

San Antonio (13 de junio) completa el ciclo festivo religioso con celebraciones vinculadas a su ermita. La tradición local ha mantenido cultos y expresiones devocionales propias (novenas y cantos), asociadas a la participación comunitaria y al entorno de la ermita.[54] En el calendario religioso destacan también celebraciones como el Corpus Christi y los cultos vinculados al Sagrado Corazón, con recorridos y ornato en el espacio urbano, reflejando la dimensión pública de estas festividades en la vida local.[54]

Fiestas de Verano

Las Fiestas de Verano (también citada como Feria Chica) se celebra por lo general, el primer fin de semana de agosto. Se celebra desde la década de 1970. [57][58] El programa suele concentrarse en actividades de ocio y verbena, con atracciones de feria, apertura de la caseta/verbena municipal, actuaciones musicales, el “Día del niño” (con precios populares en las atracciones), actividades deportivas, una fiesta acuática, la coronación de reinas, damas y míster, y un desfile de carrozas con entrega de premios.

Personas notables

Localidades hermanadas

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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