Alóadas

personajes de la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, los Alóadas o Alóyadas[1] (Ἀλωάδαι / Alôadai; o Ἀλωεῖδαι / Alôedai) eran dos gemelos gigantescos llamados Oto (Ὥτος) y Efialtes (Ἐφιάλτες).[2] Los hermanos pasaban públicamente por ser hijos de Aloeo e Ifimedea pero en realidad su padre había sido Poseidón. ‘Alóadas’ sería entonces un patronímico (‘hijos de Aloeo’).[1] Para engendrarlos su madre Ifimedea cogía las olas con las manos y las vertía en su regazo.[3]

Talla dulce, obra de Tommaso Piroli (1752–1824) a partir de un dibujo de 1793 de John Flaxman, empleada en una edición inglesa de 1795 de la Ilíada: Oto y Efialtes mantienen encadenado a Ares.

Ambos hermanos estaban destinados a una efímera vida. Los Alóadas, que poseían un inmenso renombre, fueron los mortales que más tamaño alcanzaron y también los más hermosos, a excepción de Orión. Fue Apolo quien los mató, antes de que los hermanos alcanzasen la pubertad y se les asomase la incipiente barba.[4] Píndaro nos dice que ambos murieron en Naxos.[5] La hermana de los Alóadas, descrita como tan grande como ellos, era llamada Pancrátide,[6] Plátano[7] o Elate.[8]

Hazañas míticas

Apolodoro nos dice que los Alóadas crecían cada año un codo de anchura y una braza de altura. Cuando cumplieron los nueve años, con una anchura de nueve codos y una talla de nueve brazas, decidieron luchar contra los dioses; habiendo puesto el monte Osa sobre el Olimpo y el Pelión sobre el Osa, amenazaban con subir por estas montañas hasta el cielo, y decían que colmando el mar con los montes lo convertirían en tierra firme, y a la tierra en mar. Efialtes pretendió a Hera y Oto a Artemisa. Finalmente Artemisa mató a los Alóadas en Naxos con una treta: transformada en ciervo saltó sobre ellos y al querer alcanzarla se atravesaron con sus flechas.[3] Es por ello que Calímaco refiere que, siendo Artemisa una fiera protectora de su virginidad, ambos hermanos nunca solicitaron unas nupcias felices.[9]

Homero nos dice que Ares padeció sufrimientos cuando los esforzados hijos de Aloeo lo ataron con una poderosa ligadura, y en una tinaja broncínea estuvo encarcelado trece meses. Y acaso entonces habría perecido Ares si no hubiera sido porque su madrastra, la bella Eeribea, se lo comunicó a Hermes, que libró furtivamente a Ares ya abrumado, porque la severa ligadura lo iba doblegando.[10] Se dice que la urna o tinaja en donde los Alóadas tenían prisionero a Ares fue catasterizada en los cielos como Crater, para recordar este evento.[11]

Higino, autor tardío, también ofrece más datos y dice que ambos eran invulnerables. En esta versión ambos hermanos querían forzar a Artemisa, la cual no podía oponerse debido a la prodigiosa fuerza de los hermanos. Fue Apolo quien puso una cierva para distraerlos y con la que se mataron a sí mismos, pues nadie más podía hacerlo. Tras su muerte ambos sufren una pena en los infiernos: fueron atados con serpientes a cada lado de una columna; y entre ellos, sobre la columna, estaba posado un autillo[12] (styx).[13]

Culto e interpretación del mito

Monte Zagarás (el «Helicón» de la antigüedad).

Algunos consideran a los Alóadas caritativos portadores de la civilización, por fundar ciudades y enseñar cultura a la humanidad. Específicamente, en Naxos y la beocia Ascra, la pareja era muy venerada. Por otra parte, los Alóadas fueron los primeros en sacrificar a las Musas, estableciendo que el monte Helicón sería su lugar sagrado.[14]

Diodoro Sículo, en la Biblioteca histórica, describe un mito local de la isla de Naxos: los tracios secuestraron a las mujeres de Tesalia, incluida la madre de Aloadas, Ifimedea, y se las llevaron a la isla, que entonces se llamaba Estróngile. Oto y Efialtes, a la cabeza de las tropas, navegaron hacia la isla y derrotaron a los tracios que allí se encontraban. Los residentes locales comenzaron a venerarlos como héroes.[15]

Su tumba se mostraba en Antedón. Las fuentes antiguas contienen indicios de su veneración en las islas de Naxos, Creta, en Caria. Ambos hermanos eran venerados en Antedón, pues se exhibían estatuas de los héroes.[16]

Los autores romanos confundían a menudo las identidades de gigantes y titanes y entremezclaban sus historias libremente en las teomaquias célebres de la cultura clásica. Ovidio y Virgilio atribuyen el episodio del apilamiento de los montes Olimpo, Pelión y Osa a la Gigantomaquia.[17] Propercio refiere ese episodio a los titanes.[18] Higino menciona, en su nómina de gigantes que combatieron en la Gigantomaquia, a Oto y Efialtes (entre otros), acaso como una versión diferente.[19] Cuando un terremoto partió una montaña en Creta, se encontró un cuerpo de veintiún metros de altura, que algunos pensaron que debía ser el de Orión y otros el de Oto.[20]

Menciones ulteriores

En la Divina comedia de Dante Alighieri, Efialtes se encuentra entre cuatro gigantes que están en torno a un pozo que separa al octavo y al noveno círculos del infierno.[21]

Véase también

Enlaces externos

Referencias

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