Un domingo cualquiera
película de 1999 dirigida por Oliver Stone
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Un domingo cualquiera (en inglés, Any Given Sunday) es una película de drama deportivo estadounidense de 1999, dirigida por Oliver Stone, escrita por Stone y John Logan, basada en una historia de Logan y Daniel Pyne. La película retrata a un equipo profesional ficticio de fútbol americano. El reparto está encabezado por Al Pacino, Cameron Diaz y Dennis Quaid, acompañados de un reparto coral integrado por James Woods, Jamie Foxx, LL Cool J, Ann-Margret, Lauren Holly, Matthew Modine, John C. McGinley, Charlton Heston, Aaron Eckhart y Elizabeth Berkley.
Dan Halsted
Clayton Townsend
Oliver Stone
| Any Given Sunday | |||||
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| Ficha técnica | |||||
| Dirección | |||||
| Producción |
Lauren Shuler Donner Dan Halsted Clayton Townsend | ||||
| Guion |
John Logan Oliver Stone | ||||
| Basada en | On Any Given Sunday de Pat Toomay | ||||
| Música |
Robbie Robertson Paul Kelly Richard Horowitz | ||||
| Fotografía | Salvatore Totino | ||||
| Montaje |
Stuart Levy Thomas J. Nordberg Keith Salmon Stuart Waks | ||||
| Protagonistas |
Al Pacino Cameron Diaz Dennis Quaid James Woods | ||||
| Ver todos los créditos (IMDb) | |||||
| Datos y cifras | |||||
| País | Estados Unidos | ||||
| Año | 1999 | ||||
| Género |
Drama Deportes | ||||
| Duración | 157 minutos | ||||
| Idioma(s) | Inglés | ||||
| Compañías | |||||
| Productora |
The Donners' Company Ixtlan Productions | ||||
| Distribución | Warner Bros. Pictures | ||||
| Presupuesto | 55 000 000 USD[1] | ||||
| Recaudación | 100 230 832 USD[1] | ||||
| Filmografía de Oliver Stone | |||||
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| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | |||||
La película está basada parcialmente en la novela On Any Given Sunday (1984), escrita por el jugador de la NFL Pat Toomay; el título se deriva de una frase presente en el libro —y también utilizada en la película— según la cual un equipo puede ganar o perder en «un domingo cualquiera», expresión pronunciada por el entrenador ficticio Tony D'Amato. La cita se origina a su vez en una declaración realizada en 1952 por Bert Bell, entonces comisionado de la NFL, relativa a la dedicación de la liga a la paridad financiera y competitiva.[2]
Argumento
Los Miami Sharks, un equipo de fútbol americano comandados por el entrenador Tony D'Amato (Al Pacino), está en apuros con varias derrotas consecutivas, falta de público y héroes en el ocaso de sus carreras, particularmente su quarterback de cuarenta años, Jack «Cap» Rooney (Dennis Quaid), quien desesperadamente se aferra a lo poco que le queda como jugador profesional.
En el decimotercer juego de la temporada, sufre una lesión por lo que es sustituido por Tyler Cherubini, quién nada más entrar al campo se lastima el tobillo. D'Amato se ve obligado a poner el equipo en manos del joven tercer quarterback Willie Beamen (Jamie Foxx), quien apenas conoce el manual de jugadas. Beamen juega con gran nerviosismo, llegando incluso a vomitar en el campo. Pero cumple con una buena actuación a pesar de caer derrotados, una cuarta derrota consecutiva que demuestra que los métodos de D'Amato han quedado obsoletos.
Fuera del campo de juego, D'Amato tiene problemas con un fallido matrimonio y con sus hijos, y a menudo se encuentra en conflicto con Christina Pagniacci (Cameron Diaz), la joven presidente y copropietaria de los Sharks, que cuatro años atrás, ganaron dos campeonatos consecutivos, pero en el mundo del deporte profesional, esto es historia pasada. Ahora, ella intenta modernizar al equipo aunque eso implique deshacerse de sus héroes, incluyendo al entrenador.
Willie debe salvar la temporada del equipo clasificándolo a playoffs, lo cual logra, es un jugador con talento pero al que el éxito se le sube a la cabeza, lo cual molesta al entrenador. Willie, debido a sus experiencias en el fútbol colegial se siente usado por D'Amato y cree que cuando Cap vuelva, él retornará a su sitio en el banquillo para no salir nunca más. Esto desencadena diversos conflictos con sus compañeros que derivan en una humillante derrota en el último partido de la temporada regular.
Beamen recapacita, pero conforme a lo planeado Rooney se recupera y comandará al equipo en la primera ronda de los playoffs, dónde Miami visitará al poderoso equipo de Dallas. Cap logra una gran actuación hasta que cae lesionado de nuevo tras anotar un touchdown. Willie entonces tiene que volver al campo, y siguiendo el consejo de su entrenador intenta que el equipo crea en él para trabajar juntos y así, conseguir el triunfo.
Reparto
- Al Pacino como Tony D'Amato
- Cameron Diaz como Christina Pagniacci
- Dennis Quaid como Jack «Cap» Rooney
- James Woods como Dr. Harvey Mandrake
- Jamie Foxx como Willie «Locomotora» Beamen
- LL Cool J como Julian «J-Man» Washington
- Lawrence Taylor como Luther «Shark» Lavay
- Jim Brown como Montezuma Monroe
- Aaron Eckhart como Nick Crozier
- Matthew Modine como Dr. Oliver «Ollie» Powers
- John C. McGinley como Jack Rose
- Lela Rochon como Vanessa Struthers
- Lauren Holly como Cindy Rooney
- Ann-Margret como Margaret Pagniacci
- Elizabeth Berkley como Mandy Murphy
- Charlton Heston como comisionado
- Clifton Davis como el alcalde Tyrone Smalls
- Gianni Russo como el asesor de Christina
El director Oliver Stone tiene un papel sin acreditar dentro de la película como narrador deportivo.
Recepción
Taquilla
Un domingo cualquiera fue un éxito financiero; realizada con un presupuesto de 55 millones de dólares, recaudó 100,2 millones de dólares en todo el mundo.[1]
Crítica
La película recibió críticas mixtas. En el sitio web Rotten Tomatoes obtuvo porcentaje de aprobación del 51 %, basada en 128 críticas. El consenso del sitio señala: «A veces entretenida, pero en conjunto Un domingo cualquiera resulta una decepción tratándose de una obra de Oliver Stone».[3] En Metacritic, la película alcanzó una puntuación de 52, basada en las reseñas de 33 críticos, lo que indica valoraciones «mixtas o promedio».[4] Por su parte, las audiencias encuestadas por CinemaScore otorgaron al filme una calificación media de «B−», en una escala que va de A+ a F.[5]
Andrew Johnston, de Time Out, describió la película de manera muy positiva, afirmando que frecuentemente se ha dicho que las películas deportivas tienden a mejorar cuanto menor es el tamaño del balón involucrado, teoría que Un domingo cualquiera contradice de forma contundente. Johnston sostuvo que se trata de la mejor película de Oliver Stone en muchos años y una de las más logradas de su filmografía, al ofrecer una visión amplia y multifacética del fútbol americano profesional sin pretender erigirse como un análisis definitivo del tema. Destacó además el equilibrio entre el estilo visual hiperquinético característico de Stone y una narrativa centrada en los personajes, comparable a la de John Sayles y Robert Altman, señalando que la película demuestra que el drama humano intenso puede coexistir con una puesta en escena visualmente explosiva.[6]
Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, otorgó a la película tres estrellas sobre cuatro y emitió una valoración mayoritariamente favorable, aunque criticó su excesiva duración. Consideró que las escenas dramáticas justifican la recomendación del filme, destacando las interacciones entre Al Pacino, Dennis Quaid y Jamie Foxx, así como la adecuada representación psicológica del entrenador veterano. No obstante, opinó que una reducción significativa del metraje no habría afectado su contenido esencial y, posiblemente, habría mejorado su ritmo narrativo.[7]
En contraste, Richard Schickel, de la revista Time, calificó la historia como «convencional» y señaló que, tras casi tres horas de duración, el estilo nervioso del filme pasa de ser una demostración de virtuosismo a convertirse en un recurso reiterativo, dando como resultado una obra inferior a la suma de sus partes, a pesar de que muchas de ellas resultan interesantes.[8] Rick Groen, de The Globe and Mail, criticó el guion por estar saturado de discursos grandilocuentes sobre el sacrificio, el honor y la exaltación de la masculinidad, centrados en la idea de individuos rudos que se unen en favor de la gloria colectiva del equipo.[8] Desarrollando una observación compartida por varios críticos sobre el carácter «hiperquinético» del filme,[8] Jack Matthews, del New York Daily News, afirmó que la avalancha de imágenes y efectos sonoros genera en el espectador la sensación de que su cabeza es utilizada como el propio balón de fútbol.[9]
Finalmente, Stephen Holden, de The New York Times, criticó la elección de Dennis Quaid por considerarlo demasiado mayor para su papel, cuestionó la capacidad de Cameron Diaz para afrontar las exigencias dramáticas de un personaje poco empático y calificó el desenlace como «absurdamente optimista». No obstante, elogió la representación de las escenas de juego, señalando que la intensidad cinética de estas secuencias contribuye a disimular las debilidades de un guion estructurado como una sucesión mecánica de luchas de poder.[10]