Benito Arias Montano
humanista, hebraísta, biólogo, traductor, teólogo, filólogo, poeta latino y escritor políglota español
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Benito Arias Montano (Fregenal de la Sierra, c. 1525–1527 – Sevilla, 6 de julio de 1598)[1][2] fue un humanista, teólogo y filólogo español, figura central del humanismo cristiano del siglo XVI y uno de los principales responsables de la Biblia regia o Biblia Políglota de Amberes (1568–1572).[3] Vinculado a la corte de Felipe II, en la que ejerció el cargo de capellán real,[4] desempeñó un papel relevante en la articulación entre erudición filológica y reforma católica en la Europa de su tiempo. Su trabajo en Amberes, en colaboración con el impresor Cristóbal Plantino, lo situó en el centro de las redes intelectuales europeas en el contexto de la producción de la Biblia Políglota. Por la amplitud de sus conocimientos y su actividad intelectual en diversos campos, ha sido considerado un polímata en el contexto del humanismo renacentista.[5]
Fregenal de la Sierra (España)
Sevilla (España)
| Benito Arias Montano | ||
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Retrato de Benito Arias Montano según Pieter Pourbus, publicado por Philipe Galle en Virorum doctorum de disciplinis benemeritium effigies, 1572. | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1527 Fregenal de la Sierra (España) | |
| Fallecimiento |
6 de julio de 1598 Sevilla (España) | |
| Nacionalidad | Española | |
| Educación | ||
| Educado en | Universidad Complutense | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Lingüista, bibliotecario, traductor, sacerdote católico, biblista, teólogo y humanista | |
| Distinciones |
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Su trayectoria no se limitó al ámbito intelectual, sino que estuvo estrechamente vinculada a la política de la Monarquía Hispánica durante el reinado de Felipe II. Mantuvo una relación cercana con el secretario de Estado, Gabriel de Zayas, a través de la cual participó en redes de información y asesoramiento en asuntos de gobierno. En este contexto, desempeñó misiones en los Países Bajos, Italia y Portugal, actuando como intermediario y consejero en cuestiones de carácter religioso y político. Diversos estudios han señalado su influencia en debates clave de la política filipina, como la gestión del gobierno del duque de Alba en Flandes, las relaciones con la Santa Sede o el proceso de incorporación de Portugal a la Monarquía en 1580.[6]Paralelamente, su figura estuvo vinculada a algunos el principal espacio simbólico del humanismo hispánico, el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, siendo el responsable de la organización de la Biblioteca Laurentina y en la articulación de su programa intelectual, siendo considerado su primer bibliotecario entre 1576 y 1584.[7]
A lo largo de su vida alternó su actividad cortesana con periodos de retiro en la Peña de Arias Montano, en Alájar (Huelva), un espacio de carácter eremítico donde desarrolló una intensa vida intelectual y espiritual. Allí promovió la adecuación del entorno natural mediante la creación de jardines y espacios de estudio, en consonancia con ideales humanistas y bíblicos.[8] Este retiro no implicó un alejamiento de las redes intelectuales de su tiempo, sino que se integró en ellas mediante una intensa actividad epistolar y su relación con destacados humanistas, como fray Luis de León, así como con eruditos de su entorno vinculados a los estudios bíblicos y orientales, entre ellos Benito Sánchez Galindo y José de Sigüenza.[9]
Biografía
Orígenes y formación universitaria: Fregenal, Sevilla y Alcalá

Benito Arias Montano fue hijo de Benito Arias, vecino de Fregenal de la Sierra y notario apostólico.[10] La historiografía tradicional, apoyada fundamentalmente en expedientes de limpieza de sangre y en autores de los siglos XIX y comienzos del XX, sostuvo que la familia Arias Montano procedía de un linaje hidalgo de origen montañés.[11][12] Sin embargo, investigaciones más recientes, basadas en documentación fiscal, notarial e inquisitorial, han cuestionado esta interpretación y han señalado que el linaje Arias de Fregenal pertenecía a un activo grupo judeoconverso documentado desde finales del siglo XV, interpretando las declaraciones sobre un supuesto origen hidalgo como estrategias de ocultación social características del contexto del siglo XVI.[13] Las fuentes disponibles no permiten establecer con certeza la identidad de la madre de Arias Montano, circunstancia que ya se refleja en las contradicciones y omisiones presentes en los testimonios contemporáneos.[14] Entre sus hermanos se documenta Juan Arias de la Mota, figura destacada de la administración de su tiempo.[15]
Su formación fue muy completa desde los primeros años de su infancia, indicando su formación en su propia familia de la mano de su padre y, más adelante, junto con el sacerdote frexnense Diego Vázquez Matamoros. En 1541, con catorce años y recientemente fallecido su padre, se trasladó a Sevilla. Allí se preparó para entrar en la universidad con Diego Vázquez de Alderete. Que su espíritu erudito ya estaba despierto lo confirma el hecho de que ya a esa edad había compuesto Arias su primera obra, un Discurso del valor y correspondencia de las monedas antiguas castellanas con las nuevas (1541). En Sevilla vivió en la casa de Álvaro de Alcocer, un antiguo secretario real, e Isabel Vélez de Guevara, matrimonio que con sus hijos, especialmente Gaspar, considerará como una segunda familia. También contó con la protección de Cristóbal Fernández de Valtodano y Juan Fernández Temiño. A los dieciocho años inicia sus estudios en la Universidad de Sevilla, en el desaparecido colegio de Santa María de Jesús, donde estudia Artes y Filosofía durante tres años, hasta 1547,[16] y, sin acabar el último curso, decidió trasladarse a Alcalá de Henares.
En este periodo sevillano entró en contacto con el círculo intelectual encabezado por Pedro Mexía.[17] Y, en casa de Diego Vázquez de Alderete, conoció a Juan de Ovando y Aguirre y Diego de Espinosa, que ocuparán posteriormente cargos importantes en la política española, y a Mateo Vázquez de Leca, que llegará a ser secretario privado de Felipe II. Pero para él sin duda la relación más fructífera que entabló fue la que sostuvo con el humanista y poeta latino Juan de Quirós,[18] cura del Sagrario de la Catedral, interesándose por las ciencias físicas y médicas y, sobre todo, por la poesía, la música,[19] la filosofía, la lingüística y la teología. Quirós le enseñó a hacer versos latinos y le inspiró un amor sin límites por la sacra poesía de los Salmos. En 1547 apareció un epigrama suyo y un soneto laudatorio en la Historia imperial y cesárea de Pero Mexía.[20]
En junio de 1548 se trasladó a Alcalá de Henares para cursar estudios de Teología en su Universidad, ampliando además sus conocimientos en medicina, filosofía, lenguas clásicas (latín y griego) y las semíticas (árabe, hebreo y sirio). Allí entró en contacto con algunos de los principales maestros del humanismo complutense, como Cipriano de la Huerga o Ambrosio de Morales, y desarrolló una intensa actividad literaria en latín, que le valió ser coronado como poeta.[21] Durante estos años estableció asimismo relaciones con otros estudiantes y humanistas, entre ellos fray Luis de León, con quien compartió intereses filológicos y teológicos y a quien dedicó composiciones poéticas.[22]
Tras su ordenación sacerdotal, se retiró en 1559 a la peña que hoy lleva su nombre en Alájar (Huelva), donde inició una etapa de recogimiento dedicada al estudio intensivo de las Sagradas Escrituras. Este primer retiro, lejos de suponer un abandono de la actividad intelectual, marcó el inicio de una forma de vida que combinaría en adelante el estudio erudito con la contemplación, en línea con los ideales del humanismo cristiano de su tiempo.[23]En esos mismos años mantuvo una relación estrecha con el cirujano frexnense Francisco Arceo, asentado entonces en Llerena, donde fue invitado a predicar la Cuaresma de 1557 experiencia que reforzó su vínculo con el médico y su interés por el saber práctico que más tarde contribuiría a difundir en Amberes.[24][25]
Proyección internacional: Trento, Amberes y Roma

En 1562, Benito Arias Montano obtuvo el hábito de la Orden de Santiago en el convento de San Marcos de León, circunstancia que se inscribe en los mecanismos de promoción social y reconocimiento característicos de la Monarquía hispánica del siglo XVI. Más allá de su dimensión honorífica, el ingreso en la orden implicaba la superación de pruebas de limpieza de sangre y reforzaba la integración del individuo en redes nobiliarias y de servicio a la Corona.[26][27] En el caso de Arias Montano, este reconocimiento se ha interpretado como un indicio de su creciente proximidad a los círculos cortesanos y de su consolidación como figura de prestigio intelectual. Además, supuso la adquisición de la hidalguía, dato que posteriormente la historiografía tergiversaría, eliminando cualquier muestra del pasado judeoconverso de la familia Arias.[28]
Ese mismo año, su reputación como humanista y teólogo llevó al obispo de Segovia, Martín Pérez de Ayala, a incorporarlo a su séquito en el Concilio de Trento, en su fase final. En este contexto, Arias Montano participó en los trabajos del entorno conciliar, especialmente en cuestiones relacionadas con la exégesis bíblica y las lenguas sagradas, ámbitos en los que ya destacaba por su formación filológica. Aunque no formó parte del núcleo de padres conciliares con voto, su presencia en Trento le permitió intervenir en los debates teológicos del momento y establecer contactos relevantes en el marco de la reforma católica.[29][30]
A su regreso a España, su trayectoria quedó estrechamente vinculada al patrocinio de Felipe II, quien en 1566 lo nombró capellán real y lo integró en el programa cultural de la monarquía.[31][32] En este marco, el monarca le encomendó la dirección de una nueva edición políglota de la Biblia destinada a superar la Biblia Políglota Complutense tanto en alcance como en aparato filológico.[6]
Para llevar a cabo esta empresa, Arias Montano se trasladó a Amberes, uno de los principales centros editoriales de la Europa del momento, donde colaboró con el impresor Cristóbal Plantino. El proyecto, desarrollado entre 1568 y 1572, dio lugar a la denominada «Biblia Regia», considerada una de las cumbres del humanismo bíblico del siglo XVI. La edición incorporó mejoras significativas en la disposición de los textos y en el aparato crítico, incluyendo la revisión de la versión interlineal latina de Sanctes Pagnino y la elaboración de extensos tratados auxiliares sobre la Masorah hebrea, la cronología bíblica, la geografía de Palestina y diversos aspectos de la cultura material del mundo antiguo.[6][33]
Estas innovaciones suscitaron, sin embargo, recelos en algunos sectores, especialmente por su relación con la tradición de la Vulgata y por el uso intensivo de fuentes hebreas. La obra fue objeto de críticas y denuncias, en particular por parte de León de Castro, lo que dio lugar a un prolongado examen doctrinal. En 1572 Arias Montano viajó a Roma para defender personalmente la utilidad y ortodoxia de la empresa ante la curia pontificia, gestión que culminó con la aprobación de Gregorio XIII mediante motu proprio y aseguró la legitimidad de la Biblia Regia dentro del marco de la ortodoxia católica.[34][35][36]
Durante su estancia en Amberes, Arias Montano desarrolló una actividad editorial más amplia en estrecha colaboración con Cristóbal Plantino, con quien mantuvo una relación de amistad y trabajo sostenida también a través de la correspondencia. Además de la Biblia Regia, en la imprenta plantiniana dio a la luz varias obras propias, entre ellas los Rhetoricorum libri IV (1569), los Humanae salutis monumenta (1571), su versión poética latina de los Psalmi (1573) y el Itinerarium Benjaminis Tudelensis (1575), lo que confirma que la Officina Plantiniana fue el principal cauce de difusión europea de su producción intelectual.[37][38] En ese mismo marco favoreció la difusión de obras científicas y médicas, entre ellas el tratado de cirugía de su paisano Francisco Arceo, que hizo anotar y publicar en la imprenta de Plantino, contribuyendo así a la circulación europea del saber médico hispano.[39]
El Escorial, Portugal y el servicio a la Monarquía

Tras la publicación de la Biblia Regia, Arias Montano volvió a viajar a Roma en 1575, en el marco de las gestiones vinculadas a la recepción pontificia de la obra y a sus relaciones con la curia. Su actividad romana en estos años confirma que no fue un mero editor retirado, sino un agente intelectual con capacidad de interlocución en asuntos de alcance eclesiástico y político.[40][41]Durante este viaje inició algunos trabajos de recopilación bibliográfica, que también se sumarían a varios documentos recopilados de sus viajes en los Países Bajos, enviados a España.
Fruto de esa labor de recopilación documental, quedaría íntimamente vinculado al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La documentación escurialense registra su llegada al monasterio el 1 de marzo de 1577 por mandato de Felipe II, y la historiografía le atribuye un papel decisivo en la organización, catalogación y enriquecimiento de la Real Biblioteca Laurentiana, de la que fue considerado su primer gran bibliotecario.[42][43] Su trabajo en San Lorenzo no se limitó a la mera custodia de libros: intervino en la selección de fondos, en la disposición material de las colecciones y en la definición del programa intelectual de la Librería regia. Tanto las representaciones artísticas de la bóveda de la biblioteca como su emplazamiento en la fachada principal del monasterio formaban parte de un programa simbólico e ideológico destinado a presentar la Librería escurialense como compendio y ordenación de todos los saberes, proyecto en cuya definición desempeñó un papel relevante Benito Arias Montano.[44][45]
En 1578 viajó a Lisboa, en una coyuntura política especialmente delicada, y desde allí informó a Gabriel de Zayas sobre el clima político portugués y la percepción local de los proyectos de Felipe II. Su correspondencia muestra que actuó como observador y consejero en vísperas de la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica, lo que confirma la dimensión política de su actividad más allá del campo estrictamente erudito.[46][47]A su regreso retomó su actividad en El Escorial. Su presencia en los círculos eclesiásticos y cortesanos se mantuvo en los años siguientes, hasta el punto de contar con voto consultivo en el Concilio provincial de Toledo celebrado en época postridentina, signo de su autoridad doctrinal dentro del catolicismo hispano.[48][49] Durante estos años alternó el servicio a la monarquía con períodos de recogimiento y estudio fuera de la corte, antes de su instalación más estable en Andalucía a partir de 1586. La documentación disponible confirma esa oscilación constante entre el trabajo político-cultural y el retiro erudito, aunque no siempre permite fijar con exactitud todas sus estancias intermedias.
Sevilla, la Sierra y los últimos años

En 1586 Arias Montano se instaló de nuevo en Sevilla, sin romper por ello sus vínculos con la corte. La correspondencia conservada muestra que entre 1586 y 1589 siguió siendo reclamado por Felipe II y por el entorno político de la monarquía, mientras mantenía su actividad intelectual y editorial desde Andalucía.[50][51]En estos últimos años repartió su tiempo entre Sevilla, la Sierra de Aracena y distintos espacios de retiro vinculados a su trayectoria espiritual, como la Peña de Arias Montano en Alájar y el monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas. La tradición local y la historiografía regional lo sitúan asimismo en Aracena, donde promovió la fundación de una cátedra de Latinidad, dentro de su interés por la formación humanística en el ámbito serrano, aunque este aspecto requeriría apoyarse siempre en fuentes locales bien identificadas para no sobredimensionarlo.[52][53]
Su última etapa estuvo marcada por un creciente apartamiento de la corte y por la concentración en tareas de estudio, escritura, dirección espiritual y administración de sus beneficios eclesiásticos. La correspondencia de estos años y la documentación sobre sus pensiones muestran a un Arias Montano todavía muy presente en las redes de patronazgo del reinado, pero cada vez más asentado en un horizonte andaluz y serrano.[54][50] Murió en Sevilla el 6 de julio de 1598. Su figura quedó desde entonces asociada a la doble condición de erudito al servicio de la monarquía y de humanista retirado, oscilando entre la corte, el monasterio y la sierra, en una trayectoria singular dentro de la cultura hispánica del siglo XVI.
Retratos de Arias Montano

Arias Montano se hizo retratar en más de una ocasión, pero a juzgar por los ejemplares conservados nunca antes de su estancia en Amberes. Carlos Doetsch localizó catorce pinturas, veintinueve grabados, cuatro esculturas y una medalla, si bien muchos de esos supuestos «retratos» son obras de fechas muy posteriores a la muerte del erudito.[55] En 1572 o poco antes, fue retratado por Pieter Pourbus según Philipe Galle, que publicó una reproducción grabada de ese retrato en su colección de varones ilustres Virorum doctorum de disciplinis benemeritium effigies. De fecha cercana ha de ser el retrato grabado por Johan Wierix, de tres cuartos, apoyada la mano derecha sobre una mesa en la que reposan dos gruesos volúmenes, llevando otro en la mano izquierda. Ambos presentan rasgos semejantes: rostro ovalado, cabello y barba cortos, nariz grande y labios apretados enérgicamente.[56]
Hay documentos referidos a otros tres retratos de Arias Montano localizados en Amberes aún en vida del humanista, pero ninguno de ellos ha llegado hasta el presente.[57] Sí se conserva, en cambio, la medalla que le hizo Jacobo Jonghelinck en 1569, con un retrato de perfil en el anverso y su emblema de Arquímedes saliendo del baño con el lema EURHKA en el reverso. De regreso a España aún debió de retratarse en más de una ocasión, pero la documentación escasea. El anónimo conservado en la biblioteca de El Escorial, con la inscripción BEN. AR. MONT. AETAT. AN. LXIIII, que permite fecharlo en 1591, se ha atribuido alguna vez a Juan Pantoja de la Cruz y, habida cuenta de que en esa fecha no se encontraba ya en El Escorial sino en Sevilla, a Pedro de Villegas Marmolejo, amigo del retratado, al que se presenta con cabello y barba encanecidos, como corresponde a su edad más avanzada. De fecha próxima y bien documentado, es el dibujo de Francisco Pacheco para su Libro de descripcion de verdaderos retratos de illustres y memorables varones. El propio Pacheco indica:
le visité y comuniqué año 1593. Su retrato que pongo aqui es el más parecido que ai en la edad que le conocí –66 años.[58]
- Grabado de Johan Wierix, hacia 1570.
- Autor desconocido. Óleo sobre lienzo, 178 x 93 cm. Biblioteca de El Escorial.
- Atribuido a Pedro Pablo Rubens. Museo Plantin-Moretus.
- Aguafuerte de Joaquín Ballester según Agustín Esteve: Retratos de españoles ilustres publicado por la Imprenta Real de Madrid, 1791.
- Autor desconocido. Óleo sobre lienzo, 99 x 77 cm. Casa museo de Lope de Vega.
- Atribuido a Pieter Pourbus, Universidad de Leiden
Próximo a la puerta de entrada a la cripta de la iglesia de la Anunciación (Sevilla), más concretamente en el llamado «Panteón de Sevillanos Ilustres», se encuentra el sarcófago de piedra con los restos de Benito Arias Montano sobre el que descansa la figura yacente del escritor, al que se representa con ropajes y birreta eclesiásticos cubriendo un pequeño ejemplar de la Biblia regia con las manos, procedente del antiguo monasterio de Santiago de la Espada.
En cuanto a los elementos que recuerdan el origen frexnense del autor, cabe citar la placa conmemorativa colocada en la fachada de su casa natal, ubicada en la calle que lleva su nombre (conocida antiguamente como «calle la Ruda»), el retrato al óleo de principios del siglo XIX que figura en el «Salón de los Hijos Ilustres» del santuario de la Virgen de los Remedios, un relieve oval de medio cuerpo con una carta autógrafa del «SAPIENTISIMO BENITO ARIAS MONTANO» conservados conjuntamente en el ayuntamiento de la localidad,[59] otro retrato al óleo sobre lienzo depositado en la sacristía de la iglesia parroquial de Santa Catalina,[60] etc.

El pintor español Eugenio Hermoso (1883-1963) realizó un busto en bronce, considerado como la primera pieza en orden cronológico de su llamada «fase de escultor». Para su ejecución el artista siguió las directrices del dibujo de Pacheco que aparece en su Libro de descripción de verdaderos retratos de illustres y memorables varones, inédito hasta 1886. Fue «cedida a Fregenal»[61] con ocasión del cuarto centenario del nacimiento del humanista extremeño y se conocen en la actualidad dos copias de la misma erigidas respectivamente en la denominada «Peña de Arias Montano» o «Peña de los Ángeles», en el término municipal de Alájar (Huelva) y en el mismo Fregenal. El nombre del enclave se debe a que en 1553 llega a la Peña el teólogo y humanista, el cual una vez obtenido el patronato sobre la ermita la reedificó, construyendo casa y estudio con vides, huerta de frutales y paseo con parras y árboles de diverso género. En los alrededores de la ermita descubrió y acondicionó un antiguo manantial, "la Fuente de la Peña", levantó un cenador y ordenó todo el conjunto ampliando y adornando el camino de acceso con una frondosa alameda y los alrededores con huertas y viñas, siguiendo el ejemplo de las villas rústicas y de los jardines manieristas italianos. Él intentó recrear en la Peña la visión que los artistas flamencos tenían del retiro de San Jerónimo, figura muy seguida en la Europa del siglo XVI.La figura de Arias Montano, teólogo preceptor de Felipe II y miembro honorable de la corte y vinculado al Escorial, está ligada a la Peña hasta el punto de haberle asignado su nombre.[62] y el propio Fregenal (inaugurada en octubre de 1927).[63][64][65]
Aquel mismo año, el militar y escritor Enrique Segura (1927. Hermoso. Badajoz: La Minerva Extremeña) escribía del busto en cuestión:
Organizada por el Ateneo de Badajoz, celebrose la XI Exposición de Arte en la que figuraron más de sesenta obras de Eugenio Hermoso y Adelardo Covarsí.Además del busto de Arias Montano –inspirado en un retrato de Pacheco– presentó Hermoso varios cuadros de gran tamaño…
[…]
Durante su estancia en la capital, realizó algunas excursiones y al día siguiente por la mañana regresó a Fregenal, donde pasó el verano dedicado a sus pinturas y a dirigir y trabajar el basamento de piedra de cantería sobre el que aparece el busto de bronce de Arias Montano dedicado por el pintor a su pueblo natal.
Por su parte, el escultor canario Jesús María Perdigón (1888-1970) afirmaba del trabajo:
Ha sido para mí una verdadera sorpresa encontrarme a Eugenio Hermoso metido a escultor, modelando el busto de Arias Montano para el monumento que se erigirá por iniciativa del propio artista en Fregenal, cuna del glorioso ingenio.[…]
El primer ensayo del pintor extremeño está ejecutado con gran cariño y entusiasmo. El nuevo escultor estudia pacienzudamente el retrato que de Arias Montano hizo Pacheco y procura antes que nada darle espíritu, lo que logra desconociendo la técnica escultórica tan llena de trucos para sortear las dificultades. De seguro, cuando Hermoso emprenda otra obra, ya el "oficio" le hará perder lo que de esta primera más me agrada: la sinceridad liberada de prejuicios.
Finalmente, en su Vida de Eugenio Hermoso (1955. Madrid: Ediciones Castilla), el artista frexnense declaraba:
Con motivo de acercarse la época del centenario de Arias Montano, me comprometí a modelar un busto de tan ilustre hijo de Fregenal. Y aunque yo no había vuelto a hacerlo desde mi último ensayo en Sevilla el año 1899, y aunque estuve siempre completamente apartado de los escultores en lo que respecta a las manipulaciones del oficio, compré barro, compré palillos, híceme hacer un caballete de escultor con planta giratoria y di comienzo al busto de Montano.[…]
Mandose fundir por cuenta mía para Fregenal. Don Carlos [Doetsch] escribió a los de Aracena y Alájar y con el consentimiento de los dos Ayuntamientos se hicieron otros dos bustos para ellos, solo por el precio de la fundición: quinientas pesetas cada uno.
Respecto a los sucesivos traslados del monumento, se sabe que tras su primitivo emplazamiento en el centro de la actual Plaza de la Constitución (llamado por entonces «la perrunilla» a causa de su peculiar forma oblonga) fue mudado al patio del CEIP Arias Montano, no lejos del popular «pilar redondo», de donde fue llevado a la Avda. de España, justo enfrente del IES Eugenio Hermoso, donde se encuentra hasta ahora.
Obras
Comentarios de las Sagradas Escrituras
- Comentaría in duodecim Prophetas, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1571.
- Elucidationes in IV Evangelia, quibus accedunt elucidationes in Acta Apostolorum, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1575
- De Optimo Imperio, sive in libr. Josué commentarium, Amberes, 1583
- Elucidationes in omnia Apostolorum scripta, eiusdem s. Johannis apostoli et evangelistae Apocalypsin significationes, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1588
- De Varia Republica, sive commentarium in librum Judicum, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1592
- Comentaría in Isaiae prophetae sermones, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1599
- In XXXI Davidis Psalmos priores comentaría, Amberes, 1605.
Ediciones de la Biblia
- Biblia Sacra, hebraice, chaldaice, graece, latine, Amberes, Christophorus Platinus, 1569-1573
- Biblia Sacra, quid in hac editione a theologis lovaniensibus praestitum sit paulo post indicatur, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1574
Obras teológicas
- Humani generis amatori Deui liberalísimo sacr. Divinarum Nuptium conventa et acta, ad piorum admonitionem a Philippo Gallaeo aereis tabulis incisa, B. Aria Montano accinente, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1573
- Christi Jesu Vitae, admirabiliunque actionum speculum a Ph. Gallaeo apparatum, B. Ariae Montani singularibus distichis instructum, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1573
- Dictatum Christianum, sive comunes et aptae discipulorum Christi omnium partes, a condiscípulo b. Aria Montano observatis in brevem summam, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1575
- David, hoc est virtutis exercitatissimae probatum Deo spectaculim, ex David pastoris, militis, ducis ac prophetae exemplis, B. Aria meditante, Ph. Gallaeo instruente, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1575
- Liber generationis et regenarationis Adam, sive de historia generationis humani; operis magni prima pars, id est Anima, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1593
Traducciones de obras hebreas modernas
- Itinerarium Benjaminis Tudelensis, ex hebraico latinum factum, b. Aria Montano interprete, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1575
Otras obras
- Discurso del valor y correspondencia de las monedas antiguas castellanas con las nuevas (1541).
- Antiquitatum Judaicarum libri IX, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1593.
- Virorum doctorum de disciplinis benemeritis efigies XLIV, Amberes, a Philippo Galleo, 1572.
- Naturae Historia, prima in magni operis corpore pars., Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1601
Poesía latina
- Poemata in IV tomos distincta, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1589.
- Davidis Regis ac Prophetae aliorumque sacrorum vatum Psalmi, ex hebraica veritate in latinum carmen, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1573, traducción en verso latino de los Salmos desde el original hebreo.
- Humanae Salutis Monumenta, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1571.
- Speculum vitae et passionis Christi, 1573.
- Hymni et saecula sive Poemata sacra, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1593; cuatro vols.
- Rhetoricorum libri IV, Amberes, Ex officina Christophori Plantini, 1569, en hexámetros.
- Varia carmina.