Capacitismo

discriminación hacia los discapacitados From Wikipedia, the free encyclopedia

El capacitismo (ableism, en inglés) es una forma de discriminación o prejuicio social contra las personas con discapacidad.[1] En su mayoría normalizado debido a su invisibilidad y por lo tanto es más difícil identificarlo.

La visión de la sociedad capacitista se basa en la ideología binaria de que existen cuerpos capaces y otros incapaces. Los primeros representan la funcionalidad, la productividad y la independencia; mientras que los segundos representan la disfunción, la deficiencia y la dependencia. Estos últimos son cuerpos patologizados, medicalizados y susceptibles de ser rehabilitados, en tanto puedan unirse al proyecto social de la capacidad corporal normativa.[2] Los capacitistas sostienen que la discapacidad es un «error» y no una consecuencia más de la diversidad humana como la etnia, la orientación sexual o el género.[3]

Por lo tanto, también funciona como sistema de opresión que manipula la ideología de la discapacidad en las sociedades modernas.[2] Incluso puede surgir en la misma persona discapacitada con un autocapacitismo debido al capacitismo interiorizado[4], el cual conduce a las personas con discapacidad a rechazar las partes «imperfectas» de sí mismas y a la aceptación acrítica de la perspectiva externa como el orden correcto de las cosas.[4]

Historia

El fenómeno del capacitismo logró visibilizarse gracias a movimientos sociales feministas.

De este modo, se podría plantear que el capacitismo en tanto categoría teórica y política, presenta un origen interseccional al interior de las prácticas discursivas y el activismo del feminismo lesbiano estadounidense de la década de 1970 y principios de 1980.[5]

Para 1981 el término fue acuñado por feministas estadounidenses en la Revista Off Our Backs lo cual llevó en 1997 a un primer intento de definición por Laura Rauscher y Mary McClintock como un sistema de discriminación y exclusión.[4] Posteriormente Fiona Campbell realizó varias conceptualizaciones hasta que en 2018 resultó que:

(…) es un sistema de relaciones causales sobre el orden de la vida que produce procesos y sistemas de titularidad y exclusión. Esta causalidad fomenta condiciones de microagresión, capacitismo internalizado y, (…) nociones de (des)imposición. Un sistema de prácticas divisorias, el capacitismo instituye la cosificación y clasificación de las poblaciones. Los sistemas capacitistas implican la diferenciación, clasificación, negación, cosificación y priorización de la vida sensible[4]

Manifestaciones

Para identificar cómo se manifiesta la visión capacitista es necesario conocer de dónde viene y cómo se aprende, lo cual se responde con que emerge de manera inconsciente a través de expresiones, gestos, conductas que por lo regular surgen de un sentimiento de negatividad, vergüenza, rechazo y menosprecio, odio y rencor, dolor e inferioridad, piedad y lástima, ternura y compasión, sentimiento de carga, tristeza, y otras representaciones que la sociedad endilga a aquellos con una condición de discapacidad.[4]

El capacitismo se manifiesta por ejemplo en la configuración del espacio urbano, especialmente en los edificios y medios de transporte públicos, que no se encuentran adaptados a la movilidad de personas con diversidad funcional.[3]

Otro ejemplo de capacitismo lo constituye el subestimar las habilidades que pueda desarrollar una persona con algún tipo de diversidad funcional, lo cual puede constituir una humillación para ellos. Muy especialmente cuando se trata de un tipo de discapacidad considerada como "invisible" (caso de los trastornos del espectro autista).[6]

Ejemplos

  • Actitudes paternalistas y compasivas
  • Utilizar palabras con un sentido peyorativo u ofensivas
  • Utilizar los términos “sufre” “padece”
  • Hacer comentarios como “son ángeles de Dios” “están aquí en el mundo para hacernos más humanos”
  • Representarlas como débiles y merecedoras de caridad
  • Confundir la discapacidad con invalidez
  • Hacer comentarios como: “si esa persona puede, tú que eres normal con mayor razón”
  • Decir a la persona con discapacidad “eres un ejemplo de vida” cuando ni siquiera lo conoce.
  • Asumir la dependencia, defensividad y asexualidad de las personas con discapacidad
  • Pensar que las personas con discapacidad quieren todo gratis (va de la mano con el sentido de la caridad)
  • Pensar que las personas con discapacidad se “victimizan”
  • Prácticas de esterilización forzada como prevención de embarazo
  • Asumir que las personas con discapacidad no son capaces de estudiar y tener un título profesional, de trabajar y ganar un salario digno, de tener una vida sexual y al igual de poder casarse conformando una familia
  • Ocular centrismo (predominancia de la vista), etc.[7]

Clasificación

A pesar de la gran diversidad de manifestaciones, existe la clasificación de Nario-Redmond et al. (2019) que menciona 3 tipos de capacitismo: a) Hostil: que incluye conductas o políticas abiertamente agresivas como intimidación, abuso y violencia; b) Benévolo o de inspiración: forma de capacitismo que ve a las personas con discapacidad como débiles, vulnerables o que necesitan ser rescatadas. Esta condescendencia socava la individualidad y autonomía de la persona, reforzando una dinámica de poder desigual; c) Ambivalente: es una combinación de capacitismo hostil y benévolo. Incluye comportamientos paternalistas y condescendientes, celosos o envidiosos, o deshumanizantes.[5]

Tal clasificación nos permite no solo reconocer actitudes capacitistas, sino además entender que se va a los extremos, o es hostil o es de inspiración. Lo anterior nos obliga a repensar la mirada que se le está dando a la discapacidad ante el enfoque basado en los derechos humanos.

Tipos de discriminación

Empleo

La discriminación por discapacidad en el empleo se refiere a la exclusión o trato injusto que sufren las personas con discapacidades en el mercado laboral. Esta forma de discriminación puede manifestarse en diferentes situaciones, como la contratación, el ascenso, la capacitación y el despido.

A pesar de que muchos países cuentan con leyes y políticas que prohíben la discriminación por discapacidad en el empleo, aún existen muchas barreras y obstáculos que dificultan la inclusión laboral de las personas con discapacidades. Por ejemplo, los empleadores pueden tener prejuicios y estereotipos sobre las capacidades de las personas con discapacidades, o pueden pensar que las adaptaciones necesarias para el trabajo serán demasiado costosas o difíciles de implementar.

Estos prejuicios y barreras pueden llevar a la exclusión laboral de las personas con discapacidades y a una mayor dificultad para encontrar empleo y mantenerlo. Como resultado, las personas con discapacidades tienen más probabilidades de estar desempleadas o subempleadas, y de vivir en situaciones de pobreza y marginación.

Educación

La discriminación por discapacidad en la educación es una forma de exclusión y trato injusto hacia las personas con discapacidades en el ámbito educativo. Esta discriminación puede manifestarse en diferentes formas, como la falta de acceso a la educación, la falta de adaptación curricular, la discriminación en la evaluación y la exclusión social de las personas con discapacidades en la vida escolar. Existen muchas barreras y obstáculos que dificultan el acceso a una educación de calidad para las personas con discapacidades. Entre estas barreras se encuentran la falta de accesibilidad arquitectónica, la falta de recursos y tecnología para la adaptación curricular, la falta de formación y conciencia por parte del personal educativo y la falta de comprensión sobre las necesidades específicas de las personas con discapacidades.

Esta discriminación y exclusión educativa puede tener un impacto negativo en el desarrollo y el futuro de las personas con discapacidades, limitando su capacidad para desarrollar habilidades y conocimientos.

El capacitismo no solo se manifiesta en un contexto laboral, familiar, sino también en el educativo, sólo que aquí se traduce como la segregación para el ingreso de estudiantes, la biologización de la educación y el aprendizaje, las dificultades para los docentes con discapacidad y la emergencia de la educación especial como consecuencia del capacitismo.[2]

Además de que influye en las relaciones interpersonales estudiante-estudiante y docente-estudiante ya que habilita la posibilidad de juzgar, clasificar e incluso jerarquizar a las personas respecto a ‘sus capacidades’, así, por ejemplo, algunas personas serán consideradas educables, otras educables con apoyos específicos y otras no educables.[5]

Educación superior

Este credo se manifiesta en los sistemas de educación superior de múltiples maneras, no obstante, se identifican dos fenómenos que podrían concebirse como las expresiones inaugurales y fundantes del capacitismo en este campo. Se hace alusión a la invención del estudiante promedio, y a la invención del ‘problema de la discapacidad’ en la educación superior.[5]

EL primer punto tiene que ver con la relación estudiante-aprendizaje y su lógica de estandarización con base en ello, como lo son los atributos orgánicos, anatómicos, funcionales y cognitivos que conforman ese ideal, y que construyen un perfil de estudiante con capacidades para aprender, serán aquellos que representan a una supuesta naturaleza humana ecuménica.[5]

También hace referencia a las normas que regulan cada uno de los procesos internos de la institución, como los de matriculación, planes de estudio, programas de asignatura, etc.

Por otro lado, el segundo punto se refiere a que debido al incremento del ingreso a la educación superior de algunos grupos poblacionales que históricamente no transitaban por sus aulas, como por ejemplo las personas catalogadas como discapacitadas, comenzó a interpelar, a poner en cuestión y a fracturar los regímenes de normalidad académica de sus instituciones.[5]

De primera mano la visión que tienen las instituciones acerca de la discapacidad, si va acorde al enfoque de los derechos humanos o desde la mirada capacitista, además de como anticipan los ajustes razonables en cuanto a accesibilidad (diseño, planificación didáctica, entre otros) frente a la diversidad que se les presenta y las adecuaciones curriculares ante las múltiples discapacidades.

Acceso a la tecnología 

La discriminación por discapacidad en el acceso a la tecnología es una forma de exclusión y desigualdad que afecta a muchas personas con discapacidades. El acceso a la tecnología es esencial en la sociedad moderna, y puede ser un factor determinante en la capacidad de las personas con discapacidades para participar plenamente en la vida social, educativa y laboral.

Sin embargo, muchas personas con discapacidades enfrentan barreras y obstáculos para acceder a la tecnología, lo que puede limitar su capacidad para participar en la sociedad de igual a igual.

La falta de acceso a la tecnología puede afectar la calidad de vida de las personas con discapacidades, limitando su capacidad para comunicarse, acceder a la información, obtener empleo y participar en actividades cotidianas. Es importante que se promueva el acceso igualitario a la tecnología para todas las personas, incluyendo a aquellas con discapacidades, y se trabaje en soluciones para garantizar que los dispositivos y programas sean accesibles y fáciles de usar para todos.

Discriminación en el mundo

Porcentaje de años de vida ajustados por discapacidad
Europa

Al comparar los datos de los 27 países de la Unión Europea y España, se observa que en el conjunto de naciones europeas existe una percepción mayor de discriminación por discapacidad. El 46% de la población de la UE-27 cree que la discriminación hacia las personas con discapacidad está ampliamente presente en la sociedad, en contraste con el 40% en el caso de España.

América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe existe aproximadamente 85 millones de personas que viven en situación de discapacidad, lo que equivale al 14.7% de la población, y para el desarrollo sostenible de estos países se necesita trabajar en esto, iniciando desde la educación porque el 15% de los infantes con discapacidad no asisten al colegio, lo cual limita el desarrollo de este sector, por otro lado, una de cada dos personas con discapacidades no son parte del mercado laboral.

Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, se calcula que una gran parte de personas con discapacidad sufren pobreza, lo cual es alarmante porque tienen gastos básicos en la parte de vestir, facturas médicas, transporte, adaptaciones en el hogar y cuidados de profesionales.

Véase también

Referencias

Bibliografía

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