Comando Vermelho
organización criminal brasileña, dedicada principalmente al tráfico de armas y drogas
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El Comando Vermelho (del portugués, Comando Rojo, abreviado como CV), es una organización criminal de Brasil dedicada al narcotráfico, tráfico de armas, extorsión, robo, secuestro y sicariato. El grupo, originalmente conocido como Falange Vermelha ("Falange Roja"), se formó en 1979 como una alianza entre convictos comunes y guerrilleros urbanos de izquierda que fueron encarcelados juntos durante la dictadura militar de 1964-1985. Crearon códigos de conducta y jerarquías y emplearon tácticas de guerrilla urbana para robar bancos; con sus líderes controlando la organización desde dentro de la prisión. A principios de la década de 1980, el grupo cambió su nombre a Comando Vermelho y se inclinó hacia el tráfico de drogas y el control de territorio.
| Comando Vermelho | ||
|---|---|---|
![]() Las letras "CV" para representar a la facción criminal | ||
| Fundación | 1979 | |
| Lugar de origen |
Ilha Grande, | |
| Territorio |
| |
| Aliados | Primeiro Grupo Catarinense, Família do Norte y Clan Rotela | |
| Enemigos | Primeiro Comando da Capital, Terceiro Comando, Terceiro Comando Puro, Amigos dos Amigos | |
| Actividades delictivas | Narcotráfico, extorsión, robo, secuestro y sicariato | |
| Estatus | Activa | |
| Tamaño | 30 000 combatientes | |
El Comando controla partes de Río de Janeiro y se ha expandido a otros estados y países vecinos. Ha luchado en varios conflictos de pequeña escala con bandas rivales como el Primeiro Comando da Capital (PCC), Amigos dos Amigos (ADA) y Terceiro Comando (TC), este último resultado de una lucha de poder entre líderes del Comando Vermelho a mediados de la década de 1980.
Historia
El Comando Vermelho es la facción criminal más antigua de Brasil. La pandilla se formó en la década de 1970 bajo el nombre de Falange Vermelha a partir de una alianza carcelaria entre delincuentes comunes y guerrilleros de izquierda encarcelados juntos en el Instituto Penal Cândido Mendes, una prisión de máxima seguridad en la isla de Ilha Grande, esto últimos encuadrados en la Ley de Seguridad Nacional de la dictadura.[1] Los presos formaron la alianza para protegerse de la violencia carcelaria y la brutalidad de los guardias. A medida que el grupo se consolidaba, las guerrillas inculcaron en los delincuentes comunes los ideales izquierdistas de justicia social.[2]
La Falange Vermelha, como se la conocía entonces, estaba influenciada por tácticas de guerrilla urbana. La Falange fue fundada por ocho presos del "Fundão" (al fondo de la clase), la galería de la Ley de Seguridad Nacional (LSN), entre ellos William da Silva Lima, el Profesor.[3] El profesor afirmó que la organización nació como respuesta a la “opresión” y describió así la situación en las cárceles:
"En aquel entonces, no había reglas de conducta en las cárceles. Un preso le faltaba el respeto a otro. Imaginen a un padre de familia siendo agredido y violado. O un recluso al que le robaron sus pertenencias, algo que su madre trajo cuando visitó a su hijo y, al irse, alguien más se lo llevó. La Falange Vermelha vino a crear leyes de convivencia, un código de conducta, a exigir respeto al prisionero, eso era necesario."
Las técnicas guerrilleras adoptadas incluían elementos conceptuales de la filosofía marxista y tácticas de guerra asimétrica utilizadas por organizaciones de la izquierda armada.[4] Textos como El Manifiesto Comunista y El Capital se estudiaron de tal manera que transformaron a los criminales en estudiantes de retórica revolucionaria. Las acciones criminales llegaron a justificarse como una "respuesta a condiciones insoportables", un discurso que enmascaraba la violencia con lenguaje político.[4] Los manuales de los guerrilleros Carlos Marighella y Che Guevara, obras prohibidas en Brasil durante el régimen militar, se convirtieron en guías para operaciones criminales, donde los bandidos estudiaban tácticas guerrilleras.[4]
Técnicas militares
La Falange Vermelha adoptó una jerarquía y una disciplina rígida, y los bandidos aprendieron que la solidaridad de los militantes era más efectiva que el individualismo violento. La facción copió la estructura celular de las organizaciones de resistencia armada: células semiindependientes, comunicación codificada y compartimentación. Esta estructura jerárquica garantizó que la facción pudiera seguir operando incluso con sus líderes encarcelados. Se adoptó un código de conducta bajo el lema «Paz, justicia y libertad» para prevenir luchas fratricidas. La Paz indicó que no trajo diferencias de la calle a la cárcel, la Justicia era ojo por ojo, diente por diente, y la Libertad tenía como principal objetivo el escape. El robo se convirtió en un acto político, con acciones meticulosamente planificadas que surgieron de la izquierda armada. De esta manera, el Comando Vermelho transformó los robos en operaciones militares:[4]
- Reconocimiento detallado de objetivos,
- Medición temporizada, incluso de señales de tráfico,
- Vías de escape con múltiples vehículos.
Los delincuentes incluso llegaban al extremo de vivir cerca de sucursales bancarias para obtener información privilegiada. Este nivel de planificación elevaba los robos comunes a la eficiencia de actos de guerra. La facción se volvió capaz de robar un banco en cuatro o cinco minutos, un nivel de eficiencia heredado de quienes buscaban derrocar gobiernos. También hubo ataques simultáneos a varios bancos para confundir a la policía, bombardeos de comisarías con falsas alarmas e incluso "puestos médicos improvisados" para ayudar a delincuentes heridos. El secuestro fue adoptado para exigir la liberación de líderes criminales, con la adopción del concepto de "dispositivos" (en portugués: aparelhos). Creadas originalmente para secuestros revolucionarios, eran casas compradas en lugares estratégicos para ocultar fugitivos, almacenar armas y almacenar drogas. Otras técnicas enseñadas por las guerrillas fueron comunicadas a la prensa durante las rebeliones, así como el uso de consignas políticas. El control de la población se logró mediante la intimidación y el control territorial bajo el concepto de "transformación social".[4]
La facción también creó "tribunales" para juzgar las infracciones internas (con acusación, defensa y testigos), emulando a los "tribunales populares" revolucionarios. Una de las primeras medidas fue la creación del “fondo común” (en portugués: caixa comum) de la organización. Llamado "diezmo" (en portugués: dízimo), era el 10% de cada robo que iba a un fondo colectivo, que financiaba fugas, pagaba abogados y sostenía "pensiones de guerra" para las viudas. El dinero recaudado de esta manera también serviría para aliviar las duras condiciones de vida de los presos, reforzando la autoridad y el respeto de la facción dentro de la población carcelaria. Se creó un sistema de correo clandestino, conocido como "radiolas", a través del cual se pasaban mensajes entre las cárceles y las favelas por medio de abogados y familiares. Un código secreto, el "alfabeto congo", permitía a los líderes controlar el tráfico de drogas desde el interior de las celdas de la prisión.[4]
Acontecimientos recientes
Aunque no es tan poderoso como en su apogeo, el CV sigue siendo importante en todo Brasil y se estima que es la segunda organización criminal más grande después del PCC. El CV puede llegar a contar con 30.000 miembros.[5] La pandilla continúa traficando drogas y armas, y librando disputas territoriales con bandas rivales. Se ha intensificado la pugna entre el CV, el PCC y otras bandas rivales por el control de las rutas comerciales y el territorio en la región amazónica.[6]
El Comando Vermelho nació en la prisión de Cándido Mendes en Ilha Grande bajo el lema “Paz, Justicia y Libertad”. El CV, cuyas siglas están pintadas en los muros de muchas de las favelas de Río de Janeiro, consolidó su creación tras la unión de internos que compartían sus celdas con miembros del grupo con la Falange Vermelha,[7] detenidos por los militares y confinados en la prisión de la isla.[8]
A comienzos de la década del 80, algunos miembros del CV escaparon de Ilha Grande y se dirigieron a Río de Janeiro donde se profesionalizaron en el asalto a bancos y secuestros de empresarios y personalidades. Aunque con el tiempo, la actividad fue decayendo por su alta peligrosidad.[9]
Con el correr de los años y sobre todo con el avance de los cárteles de narcotráfico en países vecinos como Colombia, el CV comenzó a enfocarse en el tráfico de drogas, principalmente de cocaína.[8]
En 1990, el Comando Vermelho controlaba el 90% de las favelas de Río de Janeiro. Pero su dominancia se vio muchas veces amenazada por las luchas de territorio con sus enemigos, Terceiro Comando Puro y Amigos dos Amigos.[9] La lucha con estas dos facciones como así también el combate con las autoridades, hicieron que el poder del CV fuera decreciendo. Algunos de sus líderes como Luiz Fernando da Costa, conocido como Fernandinho Beira-Mar, Márcio dos Santos Nepomuceno o Marcinho VP y Elías Maluco, acabaron presos en cárceles federales de máxima seguridad fuera de Río de Janeiro.[10]
Según estudios especializados en violencia en Río de Janeiro, hacia 2008, el poder del CV se redujo a menos del 40% en las favelas.[11]
A finales de junio de 2007, la policía lanzó un asalto a gran escala en la zona donde hasta 24 personas perdieron la vida.[12] Según un estudio realizado por el Centro de Investigación de la Violencia de la Universidad Federal de Río de Janeiro, en 2008 el grupo controlaba por el 38,8% de las zonas más violentas de la ciudad, frente al 53% de 2005.[13]
En 2018 diferentes funcionarios de Paraguay y Argentina se vieron implicados en el caso del narcohelicóptero, a raíz de la aparición en Paraguay de un helicóptero oficial contratado por la gobernador de la provincia argentina de Buenos Aires María Eugenia Vidal del PRO perteneciente a la policía bonaerense que facilitó la fuga del líder del mayor cartel narco de Brasil el Comando Vermelho Jorge Teófilo Samudio, el escándalo alcanzó diferentes gobiernos, al punto que el exministro de Justicia paraguayo, Julio Javier Ríos, tuvo renunciar por la fuga de Samura, y posteriormente se presentó como su abogado. El helicóptero fue parte de un contrato por 102 millones de pesos pagados por la administración de Vidal a un amigo y socio del entonces presidente argentino Mauricio Macri, Leonardo Spokojni. El hangar por donde se fugó el líder narco pertenecía a la empresa Beech Flying, la misma que hizo el transporte durante la campaña electoral de Mauricio Macri en 2015.[14][15]
Un año después, una investigación de The Washington Post relacionó a diferentes miembros de la banda con milicias paramilitares financiadas por el gobierno de Jair Bolsonaro.[16] Las milicias del comando se infiltraron en la política de ciudades de los estados de São Paulo y Río de Janeiro, y cómo operaron para influir en las elecciones municipales de 2024.[17] ese mismo año, el diario El País de España detalló que el grupo se había infiltrado en la Amazonia peruana, estableciendo bases allí.[18]El grupo también operaba en Paraguay donde se trasladaron sus principales líderes en la segunda década de los años 2000[19] El comando poseía una estancia desde donde salían vuelos narcos con pista de aterrizaje incluida que funcionaba en la ciudad argentina de Santo Tomé, Corrientes,[19] las provincias más pobres de Argentina, con un alto índice de desocupación e indigencia., gobernada por más de 20 años por la familia Colombi de la Unión Cívica Radical, quienes han sido cuestionados por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, con diversos medios describiendo a Corrientes como un virtual "narcoestado" dentro de la Argentina y por el financiamiento de grupos narco a la alianza política de los hermanos Colombi.[20][21]
El 28 de octubre de 2025 la policía de Brasil llevó a cabo una operación contra el comando en Río de Janeiro, que resultó ser la más letal en la historia de la ciudad. 2500 agentes policiales participaron en el operativo. 132 personas murieron, entre ellos cuatro policías, y 81 miembros de la banda fueron detenidos. Las autoridades brasileñas señalaron que el dispositivo policial tardó más de dos meses en planificarse y que fue la culminación de una investigación de un año destinada a frenar la expansión del grupo delictivo.[22][23][24]
En 2025, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana y otras organizaciones denunciaron que la banda había accedido a comunidades indígenas del distrito peruano de Yuruá, ubicado en la frontera con Brasil.[25]
Motín en el penal de Altamira
El 29 de julio de 2019, se produjo un enfrentamiento entre miembros del Comando Vermelho y del Comando Classe A en una prisión de la ciudad de Altamira en el Estado de Pará. El motín dejó un saldo de 57 presos muertos y según declaró el secretario del Sistema Penitenciario de Pará, Jarbas Vasconcelos Carmo, la mayoría de las víctimas eran del Comando Vermelho. Dieciséis de los fallecidos fueron decapitados y el resto murió asfixiado por el humo. El número de víctimas convirtió a este ataque en la peor matanza penitenciaria de 2019 en Brasil.[26]
Los disturbios se originaron tras una pelea entre ambas facciones que comenzó a las siete de la mañana (hora local) cuando presos detenidos en un ala reservada a los miembros de la facción del Comando Classe A irrumpieron en la zona del grupo rival. Los reclusos tomaron a dos funcionarios de prisiones como rehenes y luego desencadenaron un incendio al prender fuego a los colchones.[27]
En la cultura popular
Uno de los fundadores de la facción, William da Silva Lima, conocido como el Profesor, escribió el libro autobiográfico Cuatrocientos contra uno. : Una historia del Comando Vermelho (en portugués: Quatrocentos contra um: uma história do Comando Vermelho ),[28] que fue adaptada dos veces por el director Caco Souza: la primera vez fue en el documental Senhora Liberdade, en 2004,[29] seguido del largometraje 400 contra 1 - Uma História do Crime Organizado, en 2010.[30] El papel del Profesor fue interpretado por Daniel de Oliveira, quien anteriormente había interpretado a Cazuza en su película biográfica.[31] La película también fue protagonizada por Daniela Escobar y contó con la aparición especial de la cantante Negra Li.[32][33] La unión entre delincuentes comunes y presos políticos fue representada en la película Quase Dois Irmãos (2004), protagonizada por Caco Ciocler y Flávio Bauraqui.[34][35]
Ross Kemp, en el segundo episodio de su serie documental *Ross Kemp: Inside the Gangs*, cubrió la vida cotidiana del Comando Vermelho en Río de Janeiro.[36] La película Ciudad de Dios es una adaptación de la novela de ficción homónima,[37] que aborda el auge del crimen organizado en Río de Janeiro. Aunque la facción en cuestión nunca se menciona en la historia, el escenario de la trama, Cidade de Deus, está controlado por el Comando Vermelho en la vida real.[38] El lanzamiento en DVD de esta película incluye un documental extra que incluye entrevistas con la policía y niños de las favelas.[39][40] En el documental de 2009 Dancing with the Devil, el director Jon Blair investiga las organizaciones criminales en las favelas de Río, incluido el Comando Vermelho.[41]
Véase también
Multimedia en Commons.
Artículos relacionados
- Lista de organizaciones criminales
- Primeiro Comando da Capital
- Narcoterrorismo
Bibliografía
- Carlos Amorim (2011). Comando Vermelho: A Historia do Crime Organizado (en portugués de Brasil). Rio de Janeiro: BestBolso. p. 365. ISBN 978-85-7799-327-7. OCLC 966781355. Consultado el 11 de enero de 2026.
- William da Silva Lima (1991). Quatrocentos contra um: uma história do Comando Vermelho (en portugués de Brasil). Petrópolis, Rio de Janeiro: Vozes. p. 108. ISBN 978-85-326-0573-3. OCLC 683611143. Consultado el 11 de enero de 2026.
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- Carlos Amorim (2010). Assalto ao Poder: O Crime Organizado (en portugués de Brasil). Rio de Janeiro: Editora Record. p. 531. ISBN 978-85-01-08833-8. OCLC 669038428. Consultado el 11 de enero de 2026.
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- Regina Joseph (1 de septiembre de 2011). «Rio and the Reds: The Comando Vermelho, Organized Crime and Brazil’s Economic Ascent». Western Hemisphere Security Analysis Center (WHEMSAC) (en inglés) (New York University). Consultado el 14 de enero de 2026.
