Dies

diosa de la mitología romana que personificaba el día From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología romana Dies, o simplemente Día, era la diosa y personificación del «día» (como oposición a la noche). En la mitología griega su equivalente era Hemera (Ἡμέρα).

Hemera, por William-Adolphe Bouguereau (1884). Hemera ere el equivalente de Dies en la mitología griega.

En fuentes romanas

Para poder nombrarla en su obra, Cicerón toma como fuente la Teogonía de Hesíodo.[1] En su De natura deorum opina que si el Cielo (Caelus) es una deidad sus padres, Éter (Aether) y Día, también deben ser lógicamente deidades, y que Día y Éter son hijos de Nox (Noche) y Erebus (Érebo).[2] Mercurio tuvo por padres a Cielo y a Día.[3] Venus también nació de esta unión.[4]

Por otra parte, Higino, en el prefacio de sus Fábulas, nos narra que de Caos (Chăos) y Calígine (Calīgo) («Tinieblas») nacieron Nox, Dies, Erebus y Aether, y que de Día y Éter nacieron Caelus («Cielo»), Terra («Tierra») y Mare («Mar») [Talasa, para los griegos].[5]

En Boccaccio

Boccaccio da una interpretación alegórica de los mitos. Nos dice que Dies surge de la producción de Érebo y Nox: Érebo abarca desde el horizonte hasta los confines del mundo. Nox es la oscuridad primigenia, y del contraste entre luz y oscuridad surge el día. Éter, como esposo, simboliza el fuego y la claridad, porque el día es luz y no puede existir sin brillo. Dies es la vigilante de la luz, contrapuesta a Nox y vinculada a Éter para mostrar la claridad y la actividad. Su existencia permite medir el tiempo natural y artificial, organizar la vida humana, y facilitar la observación de fenómenos naturales y astrológicos. Representa la ordenación divina de los ciclos: luz, oscuridad, labor y descanso, vida y medición del tiempo.[6]

El día natural comienza con el ascenso del sol y termina cuando vuelve a la misma posición, incluyendo la noche correspondiente. Se divide en veinticuatro horas, doce de día y doce de noche, desiguales; usada por astrólogos y médicos para cálculos y observaciones. Hay variaciones cultural para indicar el inicio del día. Para los romanos desde medianoche hasta la medianoche siguiente. Para los atenienses, desde la puesta del sol hasta la puesta del sol del día siguiente; los babilonios desde el orto del sol y además los etruscos y umbros desde el mediodía.[6]

Según Macrobio, las horas y nombres del día son: Medie noctis inclinatio (declinación de la noche hacia el día), Gallicinium (canto del gallo), Conticinium (silencio general), Diluculum (aparición de la luz), Mane (cuando el sol sale), Meridium (mediodía), Occiduum (descenso del día hacia la noche), Supremum tempestatis (última hora del día), Vespera (puesta del sol), Prima fax (inicio de la noche, estrellas visibles), Nox concubia (hora de acostarse) e Intempestum (hora intempestiva, impropia de actividades). La distribución de las horas del día entre los planetas determina la enominación de los días. La primera hora del domingo está bajo e dominio del Sol, de ahí su nombre (dominica). Los nombres de los días reflejan la influencia planetaria y la tradición religiosa, adaptada por cristianos y astrólogos.[6]

Referencias

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