Dilexi te
exhortación apostólica del papa León XIV
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Dilexi te[1] (en español, "Te he amado"), sobre el amor hacia los pobres, es la primera exhortación apostólica del papa León XIV, firmada el 4 de octubre de 2025[2] y presentada públicamente el 9 de octubre de 2025. La exhortación tiene como tema central el amor de Cristo hacia los pobres y la invitación a la Iglesia a renovar su compromiso con los más necesitados.[3]
| Dilexi te | |||||
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Exhortación apostólica del papa León XIV 4 de octubre de 2025, año I de su Pontificado | |||||
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| Español | Te he amado | ||||
| Publicado | 9 de octubre de 2025 | ||||
| Destinatario | A todos los cristianos | ||||
| Argumento | Sobre el amor hacia los pobres | ||||
| Sitio web | https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/apost_exhortations/documents/20251004-dilexi-te.html | ||||
| Cronología | |||||
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| Documentos pontificios | |||||
| Constitución apostólica • Motu proprio • Encíclica • Exhortación apostólica • Carta apostólica • Breve apostólico • Bula | |||||
La presentación oficial de la exhortación fue el 9 de octubre de 2025 en la Sala de Prensa de la Santa Sede, con la participación del cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el cardenal Konrad Krajewski, limosnero pontificio; el fraile Frédéric-Marie Le Méhauté y la hermana Clémence, de las Pequeñas Hermanas de Jesús.[2]
Historia
Dilexi te remite a la cuarta y última Encíclica del Papa Francisco, Dilexit nos, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo, con fecha del 24 de octubre de 2024. Se subraya así la continuidad temática en torno al amor de Cristo hacia la humanidad. (DT, Introducción) [4]
Según se explica en la introducción, parte del borrador de la exhortación Dilexi te habría sido preparado en los últimos años del pontificado de Francisco, y León XIV lo recibió como herencia, completándolo con sus propias aportaciones. (DT, 3).[5]
Temas centrales
En Dilexi te, el papa León XIV coloca la pobreza en el centro de su reflexión como un problema estructural y universal que afecta a todas las sociedades. (DT, cap. I)[5]
La exhortación denuncia con fuerza la persistencia y multiplicación de las desigualdades. Señala que, aunque se han hecho esfuerzos para erradicar la pobreza, estos han sido insuficientes en un mundo donde crecen nuevas formas de exclusión, más sutiles pero igualmente dañinas. (DT, cap. I) [6]
Frente a estas actitudes, la exhortación insiste en la necesidad de una “transformación cultural” profunda, capaz de cuestionar los modelos de éxito y riqueza que privilegian a unos pocos y marginan a las mayorías. (DT, cap. I)[5]
Contenido
La exhortación apostólica Dilexi te se divide en una breve introducción y cinco capítulos.[5]
Capítulo 1: Algunas palabras indispensables (DT, cap. I)[5]
León XIV recuerda que ningún gesto de afecto es insignificante, sobre todo cuando se dirige a quien sufre, y vincula esa experiencia con la convicción de que el amor a Cristo no puede separarse del amor a los pobres. El texto subraya que en ellos, desprovistos de poder y grandeza, el mismo Señor sigue hablando y haciéndose presente.[5]
Capítulo 2: Dios opta por los pobres (DT, cap. II)[5]
El documento desarrolla la idea de que la cercanía de Dios a los más débiles no es una opción secundaria, sino un rasgo esencial de la fe cristiana. Desde la Biblia se presenta a un Dios que escucha el clamor de quienes sufren y que interviene en su favor. Esa actitud alcanza su plenitud en Jesucristo, quien asumió la pobreza humana desde su nacimiento en un pesebre hasta su muerte en la cruz. [5]
Capítulo 3: Una Iglesia para los pobres (DT, cap. III)[5]
En este capítulo se explica que el ideal “una Iglesia pobre y para los pobres” no es un eslogan reciente, sino una convicción arraigada en el Evangelio y vivida desde los orígenes cristianos. [5]
El documento recorre expresiones históricas muy diversas de ese mismo impulso.[5]
Capítulo 4: Una historia que continúa (DT, cap. IV)[5]
El cuarto capítulo recorre la evolución de la relación de la Iglesia con los pobres a lo largo de los últimos 150 años, situando este tema en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia. [5]
Capítulo 5: Un desafío permanente (DT, cap. V)[5]
El último capítulo presenta la atención a los pobres como un rasgo constante de la historia cristiana y una llamada que atraviesa épocas, comunidades y creyentes. Sostiene que el amor a los pobres no es una tarea asistencial más, sino un criterio que garantiza la fidelidad al Evangelio y orienta toda renovación eclesial. [5]