Edward Kenway
personaje de Assassin’s Creed
From Wikipedia, the free encyclopedia
Edward James Kenway (Swansea, Gales; 1693 - Londres; 1735) es un personaje ficticio y protagonista del videojuego Assassin's Creed IV: Black Flag (2013), desarrollado por Ubisoft. Kenway es un pirata y asesino de ascendencia británica que actúa durante la edad de oro de la piratería en el Caribe.[2] Su narrativa sigue sus primeros días como aventurero independiente y su posterior integración en la Hermandad de los Asesinos, enfrentándose tanto a imperios coloniales como a la Orden de los Templarios mientras busca fortuna y libertad personal.
| Edward Kenway | ||
|---|---|---|
|
Cosplay de Edward Kenway en la Wizard World de San Luis 2014. | ||
| Primera aparición | Assassin's Creed: Forsaken | |
| Voz original | Matt Ryan [1] | |
| Doblador en España | Miguel Ángel Montero | |
| Información del universo de ficción | ||
| Nacionalidad | Reino de Gran Bretaña | |
| Sexo | Masculino | |
| Familia | Kenway | |
| Padres |
| |
| Pareja(s) | Caroline Scott (fallecida) | |
| Cónyuge | Tessa Kenway | |
| Hijos |
| |
| Parientes |
| |
| Ocupación | Pirata, capitán y asesino | |
| Afiliaciones | Hermandad de los Asesinos | |
El personaje es reconocido por su habilidad en el combate naval, el manejo de armas de fuego, sables, pistolas y cuchillas ocultas, así como por su capacidad de liderazgo como capitán del Jackdaw. Durante su carrera, Kenway establece alianzas con figuras históricas y legendarias del mundo pirata, como Barbanegra, Anne Bonny, Mary Read y Stede Bonnet, y participa en múltiples combates estratégicos y saqueos por el Caribe.
Tras retirarse de la piratería, Edward se une plenamente a la Hermandad de los Asesinos, adoptando sus ideales de justicia y libertad, y liderando la organización en Londres hasta su muerte en 1735. Su legado influye en la historia de la Hermandad y en su descendencia, incluido su nieto Connor Kenway, cuyo entrenamiento y lucha posterior se desarrollan en Assassin's Creed III.[3]
Creación
El proceso de creación de Edward Kenway comenzó con la intención de ofrecer un protagonista diferente a los anteriores de la saga. Según el director creativo Jean Guesdon, se buscaba un personaje que fuera «un pirata carismático y audaz» para reflejar la atmósfera del Caribe en el siglo XVIII. La idea era que Edward fuera un hombre joven, ambicioso y con un sentido de la libertad que lo llevara a cuestionar las estructuras de poder establecidas.[4]
El escritor principal Darby McDevitt mencionó que Edward debía ser «un hombre que se ve a sí mismo como un héroe, pero que está lejos de serlo», lo que permitía una evolución narrativa significativa a medida que el personaje se adentraba en el mundo de los Asesinos. Esta complejidad en su carácter fue fundamental para la trama del juego.[5]
Inspiración histórica y cultural
Aunque Edward Kenway es un personaje ficticio, su creación estuvo influenciada por figuras históricas reales de la piratería. Los desarrolladores se inspiraron en piratas como Barbanegra y Charles Vane para darle autenticidad al entorno y las interacciones del personaje. Además, se consultaron documentos históricos y relatos de la época para recrear con precisión el contexto del siglo XVIII en el Caribe.[6]
Diseño visual y voz
El diseño visual de Edward Kenway fue realizado por el equipo de arte de Ubisoft, quienes trabajaron en estrecha colaboración con los diseñadores de personajes para crear una apariencia que reflejara su personalidad y rol en la historia. El actor Matt Ryan proporcionó la voz y la captura de movimiento para el personaje, aportando una dimensión adicional al mismo.[7]
Biografía
Nacimiento y primeros años
Edward James Kenway nació el 10 de marzo de 1693 en Swansea, Gales, en el seno de una familia de clase baja. Su padre, Bernard Kenway, era un hombre honesto y trabajador, mientras que su madre, Linette Hopkins, se encargaba del hogar. Desde joven, Edward mostró una personalidad ambiciosa y una fuerte aversión a la vida rural, lo que lo llevó a abandonar su hogar en busca de aventuras y riquezas.[8]
Carrera como corsario y pirata
¡Hubo un tiempo en el que yo creía ser el más letal azote de los mares! Ah... Pero ese hombre... ¡es un auténtico perro sin miedo, causante de estragos y caos! Le he visto despejar él solo la cubierta de un galeón español sin pestañear, luchar como si fuera el mismísimo diablo vestido de hombre. Es listo de verdad, sabe cómo moverse entre cada peñasco y cada grieta de estas islas, así que si es fortuna y aventura lo que buscáis, el capitán Edward Kenway es vuestro hombre, pero... No os metáis en sus asuntos, porque ese hombre oculta un misterio que no me atrevo a preguntar.
En su juventud, Edward se unió a la Marina Real Británica como corsario durante la Guerra de Sucesión Española. Estacionado en las Indias Occidentales, pronto se dio cuenta de las oportunidades económicas que ofrecía la piratería. Tras el fin de la guerra en 1714, abandonó la Marina y se dedicó a la piratería, capturando barcos enemigos y saqueando puertos. Durante este período, se ganó la reputación de un audaz y astuto capitán, conocido por su barco, el Jackdaw.[9]
Encuentro con las órdenes
En 1715, Edward se vio envuelto en una serie de eventos que lo conectaron con las antiguas órdenes secretas. Tras un naufragio, se encontró con Duncan Walpole, un asesino encubierto, y, al matarlo en defensa propia, se hizo pasar por él. Este acto lo introdujo en el conflicto entre la Hermandad de los Asesinos y la Orden de los Templarios. A lo largo de sus viajes, Edward interactuó con figuras históricas como Barbanegra, Charles Vane y Benjamin Hornigold, y participó en la creación de la República Pirata en Nasáu.
Evolución y afiliación a los Asesinos
Inicialmente motivado por la codicia y el deseo de poder, Edward comenzó a cuestionar sus acciones tras presenciar las consecuencias de la lucha entre Asesinos y Templarios. En 1721, tras una serie de eventos que incluyeron la destrucción del Observatorio,[nota 1] Edward decidió unirse a la Hermandad de los Asesinos. Este cambio de lealtad marcó el comienzo de su transformación de un pirata egoísta a un defensor de la libertad y la justicia.[10]
Familia y descendencia
Edward estuvo casado con Caroline Scott, con quien tuvo una hija, Jennifer Scott. Sin embargo, su relación se deterioró debido a sus ausencias y estilo de vida errante. Tras su muerte en 1735, su legado continuó a través de su hijo Haytham Kenway, quien se convirtió en un alto miembro de la Orden de los Templarios, y su nieto, Ratonhnhaké:ton (Connor Kenway), quien se unió a la Hermandad de los Asesinos.
Muerte y legado
Edward Kenway murió el 3 de diciembre de 1735 en Londres, Inglaterra, tras ser apuñalado por mercenarios enviados por Reginald Birch, un alto miembro de la Orden de los Templarios.[11] Su muerte fue el resultado de una conspiración para robar su diario, que contenía información valiosa sobre la Primera Civilización. Aunque su vida estuvo marcada por la piratería y el conflicto, su legado perduró a través de su descendencia y su contribución a la lucha entre Asesinos y Templarios.[12]
Recepción

Edward Kenway fue recibido de manera generalmente positiva por la crítica y los jugadores tras su aparición en Assassin's Creed IV: Black Flag. Varios medios especializados elogiaron su carisma y su carácter más rebelde en comparación con protagonistas anteriores de la saga, destacando su complejidad moral como pirata que evoluciona hasta convertirse en un Assassin.[13]
Asimismo, el público destacó a Edward como uno de los personajes más memorables de la serie, principalmente por su humor, ambición y la libertad que representaba dentro de la jugabilidad del título. Su estilo de vida ligado a la piratería y su evolución personal hacia un ideal más justo fueron reconocidos como elementos narrativos que conectaron fuertemente con la audiencia.[14]
El personaje también ha sido considerado uno de los más queridos de la saga, siendo frecuentemente incluido en listados de protagonistas icónicos de Assassin's Creed. En reseñas y análisis literarios se ha señalado que Edward es «un personaje multifacético que experimenta una gran cantidad de cambios morales y espirituales a lo largo del juego».[15]
No obstante, algunas críticas apuntaron a que, en sus primeras etapas, Edward resultaba excesivamente centrado en la codicia, lo que generaba un contraste marcado con héroes más tradicionales de la franquicia. Sin embargo, esta misma característica fue vista por otros analistas como un elemento narrativo diferenciador que aportó frescura a la saga.[16]
Notas
- El Observatorio en Assassin’s Creed es una antigua instalación de la Primera Civilización, una civilización avanzada que existió antes de los humanos actuales. Servía para vigilar y estudiar a la humanidad usando tecnología muy avanzada.