Eyaculación

expulsión de esperma From Wikipedia, the free encyclopedia

La eyaculación es la expulsión de semen desde el pene y a través de la uretra, generalmente en el momento del orgasmo.[1][2][3] Constituye la etapa final y el objetivo natural de la estimulación sexual masculina, y es un componente esencial de la concepción natural. Tras alcanzar una erección, muchos hombres emiten fluido preeyaculatorio durante la estimulación sexual (durante una relación sexual o una masturbación) y antes de la eyaculación. La eyaculación involucra contracciones involuntarias del piso pélvico y está asociada normalmente con el orgasmo. Es parte normal del desarrollo sexual humano masculino.

La eyaculación puede ocurrir espontáneamente durante el sueño (polución nocturna) o en raros casos debido a una enfermedad prostática. A la primera eyaculación en la vida de un varón se le denomina espermarquia. La aneyaculación es la condición de ser incapaz de eyacular. La diseyaculación se refiere a una eyaculación que es dolorosa o incómoda. La eyaculación retrógrada se refiere al flujo retroactivo de semen de la uretra hacia la vejiga. La eyaculación precoz es una eyaculación que ocurre antes de que se inicie la actividad sexual o muy poco después de su inicio, lo que interfiere con una relación sexual prolongada. La vasectomía altera la composición del eyaculado como una forma de control de la natalidad.

Fisiología

Espermatogénesis

El desarrollo de los espermatozoides, un proceso conocido como espermatogénesis, comienza en la pubertad, originándose espermatozoides maduros a partir de células germinales que se encuentran en la membrana basal de los túbulos seminíferos de los testículos. Las células de Sertoli, estimuladas por la hormona folículoestimulante (FSH), y las células de Leydig, estimuladas por la hormona luteinizante (LH), ayudan a regular la espermatogénesis. Una vez iniciada la pubertad, se inicia un ciclo de espermatogénesis dentro del epitelio de las células de Sertoli cada 13 a 16 días,[4][5] si bien la espermatogénesis no es consistentemente sincrónica en todos los túbulos seminíferos. El número exacto de etapas de la espermatogénesis sigue siendo incierto y objeto de debate.[5] Tras la liberación de espermatozoides inmóviles en los túbulos, estos viajan al epidídimo para su posterior maduración y el desarrollo de su motilidad funcional. La duración total del proceso de espermatogénesis humana puede variar, pero estudios previos la estiman entre 42 y 76 días.[6]

El precursor normal de la eyaculación es la excitación sexual masculina, que conduce a la erección del pene; sin embargo, no todas las excitaciones o erecciones culminan en eyaculación, y la eyaculación no requiere que haya erección. La estimulación sexual del pene durante la masturbación o la actividad sexual vaginal, anal, oral, manual o sin penetración puede proporcionar el estímulo necesario para que un hombre alcance el orgasmo y la eyaculación. En cuanto al tiempo de latencia de la eyaculación intravaginal (es decir, el tiempo que se tarda en eyacular durante la penetración vaginal), los hombres suelen alcanzar el orgasmo entre cinco y siete minutos después del inicio de una relación sexual pene-vaginal, teniendo en cuenta su deseo y el de sus parejas, aunque 10 minutos también es un tiempo de latencia de eyaculación intravaginal común.[7][8] La estimulación prolongada, ya sea a través de los preliminares (besos, caricias o estimulación directa de las zonas erógenas antes de la penetración durante el coito) o la masturbación, conduce a una excitación adecuada y a la producción de líquido preeyaculatorio. Agentes infecciosos (incluido el VIH) pueden estar presentes en el líquido preeyaculatorio.[9]

En los seres humanos, una vez que el pene ha alcanzado estimulación suficiente para llegar al orgasmo, la eyaculación empieza,[7] produciéndose en dos fases:

Fase de emisión

Los espermatozoides maduros se almacenan en la cola del epidídimo hasta que el plexo pélvico recibe suficiente información sensorial de los nervios hipogástrico y pélvico, además de la cadena simpática paravertebral caudal, activada psicológicamente, para iniciar la eyaculación.[10] Los espermatozoides experimentan sus cambios de desarrollo finales dentro del epidídimo, donde permanecen almacenados hasta la eyaculación.[7] Este proceso está controlado por un reflejo en la médula espinal simpática.

he beginning of this phase involves the shutdown of the bladder neck to check for retrograde ejaculation [45]. It is followed by a mixture of seminal vesicle, prostatic, vas deferens, and Cowper’s gland secretions into the prostatic urethra [46]. The initiation of the emission phase of ejaculation is not under individual will or controlled cerebrally and can be evoked through visual erotic stimulation or physical stimulation [47,48]. The organs involved in this phase obtain deep autonomic innervations formed by the sympathetic and parasympathetic nerves from the pelvic plexus [48]. The basic neurotransmitter required in the stimulation of the sympathetic nervous system is norepinephrine, and this is balanced by acetylcholine, the parasympathetic neurotransmitter. Sympathetic nerves at levels T10–L2 that leave the spinal cord commence peristaltic contraction of the prostate smooth muscle, seminal vesicles, vas deferens, and epididymis [49]. Once the semen reaches the posterior urethra, ejection of the semen and its content becomes unavoidable [48].

La fase de emisión de la eyaculación comienza cuando se cierra el cuello vesical para evitar un flujo retrógrado del eyaculado a punto de circular. Esta acción coincide con la propulsión de los espermatozoides desde el epidídimo hacia los conductos deferentes mediante contracciones de músculo liso. Desde aquí, los espermatozoides son transportados a través del cordón espermático hacia los conductos eyaculatorios, donde se mezclan con una solución clara rica en fructosa procedente de la vesícula seminal. A medida que esta nueva mezcla pasa por la próstata, se secreta un líquido alcalinizante que espesa aún más el líquido, ahora llamado semen, y protege a los espermatozoides de las condiciones ácidas del tracto reproductivo femenino. Finalmente, el semen pasa a través de las glándulas bulbouretrales (o glándulas de Cowper), que proporcionan una última adición al liberar un líquido que lubrica la abertura uretral y la limpia de cualquier residuo de orina.[11]

El inicio de la fase de emisión de la eyaculación no está bajo la voluntad individual ni es controlada cerebralmente y puede ser evocada a través de estimulación erótica visual o estimulación física.[12] Los órganos involucrados en esta fase obtienen inervaciones autónomas profundas formadas por los nervios simpáticos y parasimpáticos del plexo pélvico.[12] El neurotransmisor básico requerido en la estimulación del sistema nervioso simpático es la norepinefrina, que es equilibrado por la acetilcolina, el neurotransmisor parasimpático. La emisión no es continua, sino espasmódica. Nervios simpáticos en los niveles T10-L2 que salen de la médula espinal comienzan la contracción peristáltica del músculo liso de la próstata, vesículas seminales, conductos deferentes y epidídimo.[13] Una vez que el semen llega a la uretra posterior, la expulsión del semen y su contenido se vuelve inevitable.[12] Este paso es sentido por el varón como la inminencia del orgasmo y se le llama a veces «punto de no retorno» o «punto de inevitabilidad eyaculatoria».[14][15] La composición fisiológica final del semen ya se ha producido y se liberará en la siguiente etapa de la eyaculación, denominada expulsión.[6]

Fase de expulsión (o eyaculación anterógrada)

Secuencia fotográfica de una eyaculación (vídeo).

La eyaculación alcanza su punto álgido en la fase de expulsión, que implica la descarga de semen a través de la abertura uretral. Esta expulsión se produce gracias a contracciones coordinadas y cíclicas de los músculos estríados pélvicos, incluidos el músculo bulbocavernoso y el pubocoxígeo, situado alrededor de la base del pene y el ano, obligando al semen a salir a través del meato uretral.[11] Para que el semen sea expulsado del pene, el cuello de la vejiga permanece cerrado mientras que el esfínter uretral externo se relaja. Estas contracciones rítmicas forman parte del orgasmo masculino[16] y están controladas por un reflejo espinal a nivel de los nervios espinales S2-S4 a través del nervio pudendo. Los espermatozoides que pasan a través de los conductos eyaculatorios se mezclan con los fluidos de las vesículas seminales, de la próstata y las glándulas bulbouretrales para formar el semen, que es eyectado a través de la uretra .[17][18] Si bien el esfínter externo y los músculos pélvicos pueden controlarse voluntariamente, no se observa ningún control voluntario durante la expulsión del semen. La fase de expulsión se considera una extensión de la fase de emisión, desencadenada al alcanzar un cierto nivel de activación de los nervios espinales.[7] El orgasmo masculino típico dura varios segundos. La eyaculación suele ser simultánea con el orgasmo. Al comienzo del orgasmo, el semen comienza a fluir a través de la uretra en pulsos, alcanza un pico de descarga y luego disminuye su flujo. El orgasmo típico consta de 10 a 15 contracciones, aunque el hombre puede no ser consciente de tantas. Después de la primera contracción, la eyaculación continúa hasta completarse de forma involuntaria. Durante esta etapa, la eyaculación no se puede detener. La frecuencia de las contracciones disminuye gradualmente a lo largo del orgasmo. Las contracciones iniciales ocurren en promedio cada 0,6 segundos, con un incremento de 0,1 segundos por contracción. En la mayoría de los hombres, las contracciones se producen a intervalos rítmicos regulares durante todo el orgasmo. Muchos hombres también experimentan contracciones irregulares al final del orgasmo.[7] La eyaculación suele comenzar durante la primera o segunda contracción del orgasmo. En la mayoría de los hombres, la primera eyaculación ocurre durante la segunda contracción, que suele ser la más intensa, expulsando el 40% o más del volumen total de semen. Después de este pico, la cantidad de semen eyaculado disminuye a medida que las contracciones pierden intensidad. Las contracciones musculares del orgasmo pueden continuar después de la eyaculación sin que se expulse más semen. Un estudio con una muestra pequeña de siete hombres mostró un promedio de siete chorros seguidos de un promedio de 10 contracciones más sin expulsión de semen. Este estudio también encontró una alta correlación entre el número de chorros y el volumen total de semen, es decir, los mayores volúmenes de semen se debieron a pulsos adicionales de semen en lugar de a chorros individuales más grandes.[7]

Es excepcional eyacular sin orgasmo, aunque esto puede ocurrir en personas con daño en la médula espinal o con otras condiciones neurológicas o como resultado del uso de medicamentos como SSRIs o ciertos antipsicóticos.[19] La ausencia de eyaculación como clímax de la estimulación sexual suele estar ligada a la dificultad para alcanzar el orgasmo, un trastorno que se conoce con el nombre de eyaculación retardada o anorgasmia.[19][20]

Por otra parte, la eyaculación precoz se produce cuando la eyaculación ocurre antes de lo deseado. Un orgasmo que no va acompañado de eyaculación se conoce como orgasmo seco.

Distancia de expulsión y volumen

Alfred Kinsey midió la distancia de la eyaculación en «varios cientos» de hombres. En tres cuartas partes de los hombres examinados, el eyaculado «es expulsado con tan poca fuerza que el líquido no alcanza una distancia mayor que la punta del pene». En contraste con estos sujetos de prueba, Kinsey observó: «En otros hombres, el semen puede ser expulsado a una distancia de varios centímetros, hasta 30 o 60 centímetros, o incluso hasta 1,5 o 1,8 metros y (en raras ocasiones) hasta 2,4 metros».[7] Masters y Johnson reportan que la distancia de la eyaculación no supera los 30-60 cm.[21] Durante la serie de contracciones que acompañan a la eyaculación, el semen es expulsado de la uretra a 500 cm/s , cerca de 18 km/h.[16]

La fuerza y la cantidad de semen eyaculado varían considerablemente entre los hombres, oscilando entre 0,1 y 10 mililitros[7] (a modo de comparación, una cucharadita contiene 5 ml y una cucharada, 15 ml). El volumen de semen en los adultos se ve afectado por el tiempo transcurrido desde la eyaculación anterior: a mayor tiempo de abstinencia, mayor volumen de semen. La duración de la estimulación que precede a la eyaculación también puede influir en el volumen.[22] Un volumen de semen anormalmente bajo se denomina hipospermia, y un volumen anormalmente alto, hiperespermia. Una posible causa subyacente de bajo volumen o ausencia total de semen es la obstrucción del conducto eyaculatorio. Es normal que la cantidad de semen disminuya con la edad.

Calidad del semen

La cantidad de espermatozoides en una eyaculación varía considerablemente, dependiendo de muchos factores, como el tiempo transcurrido desde la eyaculación anterior,[23] la edad, los niveles de estrés[24] y la testosterona. Un mayor tiempo de estimulación sexual inmediatamente antes de la eyaculación puede resultar en una mayor concentración de espermatozoides.[25] Un recuento de espermatozoides inusualmente bajo, que se diferencia de un bajo volumen de semen, se conoce como oligospermia, mientras que la ausencia total de espermatozoides en el semen se denomina azoospermia.

Periodo refractario

La mayoría de los hombres experimentan un periodo refractario inmediatamente después del orgasmo, durante el cual no pueden lograr otra erección, y un periodo más largo antes de poder eyacular de nuevo. Durante este tiempo, el hombre experimenta una profunda y a menudo placentera sensación de relajación, generalmente en la ingle y los muslos. La duración del periodo refractario varía considerablemente, incluso en la misma persona. La edad influye en el tiempo de recuperación, siendo los hombres más jóvenes quienes se recuperan más rápido que los mayores, aunque no siempre es así.[26]

Mientras que algunos hombres tienen periodos refractarios de 15 minutos o más, otros pueden experimentar excitación sexual inmediatamente después de la eyaculación. Un periodo de recuperación corto permite a las parejas continuar la actividad sexual prácticamente sin interrupciones. Algunos hombres pueden experimentar hipersensibilidad en el pene después de la eyaculación, lo que puede hacer que la estimulación sexual resulte desagradable, incluso si están sexualmente excitados.

Algunos hombres pueden experimentar múltiples orgasmos, con o sin la secuencia típica de eyaculación y periodo refractario. Algunos de ellos afirman no notar periodos refractarios o ser capaces de mantener la erección «manteniendo la actividad sexual con una erección completa hasta que pasa el tiempo del periodo refractario para el orgasmo, momento en el que proceden a tener un segundo o tercer orgasmo».[7]

Control desde el sistema nervioso central

Existe un generador de patrones central en la médula espinal, compuesto por grupos de interneuronas espinales, que participa en la respuesta rítmica de la eyaculación. Este se conoce como generador espinal de la eyaculación.[27]

Para mapear la activación neuronal del cerebro de roedores durante la respuesta eyaculatoria, los investigadores han estudiado la expresión de c-Fos, un protooncogén que se expresa en las neuronas en respuesta a la estimulación hormonal y por neurotransmisores.[28] Se ha observado la expresión de c-Fos en las siguientes áreas:[29][30]

Eyaculación sin contacto físico con el pene

Aunque es poco común, algunos hombres pueden eyacular durante la masturbación sin estimulación manual. Estos hombres suelen hacerlo tensando y flexionando los músculos abdominales y glúteos, junto con fantasías intensas. Otros lo hacen relajando la zona alrededor del pene, lo que puede resultar en erecciones más firmes, especialmente en situaciones de excitación extrema.[31] La eyaculación sin manos también puede lograrse mediante solo la estimulación prostática, ya sea interna (con juguetes sexuales, dedos, sexo anal o pegging) o externa (como masajes perineales),[31][32] aunque también son posibles los orgasmos prostáticos sin eyaculación (orgasmos secos).[33]

Presión perineal y eyaculación retrógrada

La presión perineal produce una eyaculación que se retiene intencionadamente presionando el perineo o la uretra para forzar la permanencia del líquido seminal. En este caso, el líquido seminal permanece dentro del cuerpo y llega a la vejiga. Algunas personas hacen esto para evitar ensuciarse manteniendo el adentro.[34] Como condición médica, se denomina eyaculación retrógrada.

Fracciones del eyaculado

Generalmente, el semen cuenta con un pH básico, a diferencia del pH ácido vaginal. Las fracciones que componen el semen eyaculado son:

  1. Fracción pre-eyaculatoria. Secretada por las glándulas bulbouretrales o de Cowper, carece de espermatozoides y su consistencia es mucosa.[35]
  2. Fracción previa. Representa el 13-33% del eyaculado, procede de la próstata y su consistencia es la de un fluido; su pH es ácido por la presencia de fosfatasa alcalina y ácido cítrico. También carece de espermatozoides.[35]
  3. Fracción principal. Procede del epidídimo y de los vasos deferentes, su consistencia es líquida o gelatinosa y representa la fracción más rica en espermatozoides.[35]
  4. Fracción terminal. Procede de las vesículas seminales, su consistencia es gelatinosa y cuenta con espermatozoides, aunque la mayoría de estos carecen de movilidad; representa el 50-80% del total eyaculado, siendo la fracción más abundante y que más aporta al volumen de la muestra. Su pH es alcalino y es rica en fructosa.

Desarrollo

Aparato reproductor masculino humano

La etapa de la pubertad durante la cual comienza la espermatogénesis varía considerablemente entre individuos. Mientras que algunos niños comienzan a producir espermatozoides móviles en la etapa 1 de la escala de Tanner (Tanner I), se ha demostrado que otros no producen espermatozoides viables hasta las etapas Tanner IV o V, según estudios longitudinales de recolección de espermatouria (es decir, de contenido de esperma en la orina).

La primera eyaculación (o espermarquia) en los varones suele ocurrir unos 12 meses después del inicio de la pubertad, generalmente mediante la masturbación o las poluciones nocturnas (sueños húmedos). Este primer volumen de semen es pequeño. La eyaculación típica durante los tres meses siguientes produce menos de 1 ml de semen. El semen producido durante la pubertad temprana también suele ser claro. Tras la eyaculación, este semen temprano conserva su consistencia gelatinosa y, a diferencia del semen de los varones maduros, no se licua. La Tabla 1 muestra un resumen del desarrollo del semen.

La mayoría de las primeras eyaculaciones (90%) carecen de espermatozoides. De las pocas eyaculaciones tempranas que sí contienen espermatozoides, la mayoría (97%) carece de movimiento. El resto (3%) presenta un movimiento anormal.[36]

A medida que el hombre avanza en la pubertad, el semen desarrolla características maduras con cantidades crecientes de espermatozoides normales. El semen producido entre 12 y 14 meses después de la primera eyaculación se licua al poco tiempo. A los 24 meses de la primera eyaculación, el volumen del semen, la cantidad y las características de los espermatozoides coinciden con las del semen masculino adulto.[36]

Más información Tiempo después de la primera eyaculación (meses), Volumen promedio (ml) ...
Desarrollo del semen durante la pubertad
Tiempo después de la

primera eyaculación (meses)

Volumen promedio (ml) Licuefacción Concentración media de espermatozoides

(millones de espermatozoides/ml)

0 0.5 No 0
6 1.0 No 20
12 2.5 Mayoría de muestras 50
18 3.0 70
24 3.5 300
Cerrar

Aspermia

La aspermia se define como la ausencia total de semen expulsado por el meato uretral. Esto ocurre bien cuando no se produce semen o bien cuando el líquido no puede ser impulsado en dirección anterógrada.[37] No obstante, durante la aspermia, la capacidad de alcanzar un orgasmo se mantiene intacta. La aspermia puede categorizarse como aneyaculación, cuando hay una ausencia total de emisión y expulsión de semen, o eyaculación retrógrada, cuando el semen entra en la vejiga en lugar de salir por el pene.[6]

Aneyaculación

La aneyaculación se diagnostica por la ausencia de eyaculación anterógrada, además de un análisis de orina posorgásmico no viscoso, negativo para fructosa y negativo para espermatozoides. Lesiones medulares son la causa más común de aneyaculación neurogénica, aunque muchos hombres con lesiones de médula siguen teniendo erecciones reflejas y responden a agentes erectógenos orales o inyecciones peneanas de sustancias vasoactivas.[38][39] Otras etiologías de la aneyaculación neurológica se relacionan con anomalías congénitas, como la espina bífida, y otros problemas neurológicos, como la displasia de la médula espinal inferior secundaria a la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple o diabetes. Problemas psicógenos, como el estrés o la ansiedad, así como obstrucciones de los conductos eyaculatorios, cirugía pélvica o traumatismos pélvicos, también pueden ser responsables de la aneyaculación.[37][6]

Eyaculación retrógrada

La eyaculación retrógrada tiene lugar cuando el fluido que va a ser eyaculado, que normalmente sale a través de la uretra, se redirige hacia la vejiga.[6][37] Puede describirse como completa (sin fracción anterógrada), o incompleta (con fracción anterógrada mínima). Los pacientes con eyaculación retrógrada tienen análisis de orina posorgásmicos positivos para fructosa y espermatozoides. Al igual que la aneyaculación, la eyaculación retrógrada puede deberse a lesiones de médula espinal u otros trastornos neurológicos, aunque también puede ser un efecto secundario de ciertos medicamentos o procedimientos quirúrgicos que relajan el cuello vesical. Antagonistas de receptores alfa-adrenérgicos, como la tamsulosina o el alfuzosin, pueden provocar eyaculación retrógrada, además de antipsicóticos como la tioridazina, la risperidona, la iloperidona o la clozapina.[38] Cirugías, como la prostatectomía transuretral o procedimientos ablativos prostáticos, son otras causas comunes de eyaculación retrógrada anatómica.[38]

Eyaculación precoz

La falta de control sobre la eyaculación (y específicamente, sobre el llamado «reflejo eyaculatorio») ha sido definido por varios expertos como eyaculación precoz, que también ha sido caracterizado por «el corto tiempo de latencia eyaculatoria intravaginal» y «la insatisfacción sexual».[40]

En otras especies

En muchas especies de mamíferos y aves, los machos presentan una alta frecuencia reproductiva, y pueden eyacular varias veces en un mismo encuentro de apareamiento y continuar haciéndolo regularmente durante toda la temporada reproductiva.[41][42][43][44]

Los equidnas australianos machos tienen penes de cuatro cabezas. Durante el apareamiento, las cabezas de un lado se cierran y no aumentan de tamaño, mientras que las otras dos se utilizan para liberar el semen en el tracto reproductivo (de dos ramas) de la hembra. Cada vez que copula, utiliza el par de cabezas opuesto al anterior. La alternancia entre ambos lados permite una estimulación persistente que induce la eyaculación sin interrumpir el período refractario.[45] En sementales, la eyaculación se acompaña de un movimiento de la cola conocido como «bandereo de la cola» (la cola se mueve hacia arriba y hacia abajo con cada chorro).[46] Cuando un lobo macho eyacula, su empuje pélvico final puede ser ligeramente prolongado.[47] Los monos rhesus machos suelen eyacular menos de 15 segundos después de la penetración sexual.[48] El primer reporte y grabación de eyaculación espontánea en un mamífero acuático se registró en un delfín mular del Indo-Pacífico salvaje cerca de la isla Mikura, Japón, en 2012.[49]

En caballos, ovejas y ganado vacuno, la eyaculación se produce en pocos segundos, pero en los verracos puede durar de cinco a treinta minutos.[50][51] La eyaculación en los verracos se estimula cuando el pene en espiral se acopla al cuello uterino de la hembra.[52] Un verraco adulto puede producir de 250 a 300 ml de semen durante una eyaculación.[51] En las llamas y las alpacas, la eyaculación se produce de forma continua durante la cópula.[53]

El semen de los perros machos se eyacula en tres fases distintas.[54] La última fase de la eyaculación de un perro macho ocurre durante el tiempo en que quedan «abotonados» o «pegados» durante la cópula y contiene principalmente líquido prostático.

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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