Céfiro
dios del viento del oeste en la mitología griega
From Wikipedia, the free encyclopedia
En la mitología griega, Céfiro o Zéfiro[1] (en griego Ζέφυρος, Zéphyros) era el dios griego del viento del oeste,[2] uno de los cuatro ánemoi de la antigua Grecia.[nota 1] Su nombre en latín era Favonio (Favonius, ‘favorable’), nombre muy común en la antigua Roma.[4]


Como viento se dice que Céfiro trae la primavera y fertiliza las flores. Es frío y húmedo pero moderado. Disipa el invierno, favorece la germinación y la floración. Céfiro simboliza la brisa favorable, la vida que germina, y su acción armoniza la naturaleza con la agricultura y los cultos estacionales.[5]
Mitología
Hesíodo nos dice en su Teogonía[3] que era hijo de Astreo y de Eos, diosa del amanecer.[6] En cambio, para Esquilo era «de la tierra nacido».[7]
De Astreo tuvo la Aurora, después de haberse acostado esta deidad con aquel dios, los vientos de fuerte soplo: el ágil Céfiro, el Bóreas, de curso rápido, y el Noto. La hija de la mañana parió luego a la estrella Lucifer y a los fulgentes astros de que el cielo está coronado.Hesíodo, Teogonía 378
Céfiro vivía con su hermano Bóreas en una cueva,[8] o en un palacio,[3] en Tracia. Así como el carácter de Bóreas, portador del invierno, era siempre brutal, Céfiro podía presentarse apacible o violento.[3] Homero nos lo muestra terrible y portador de tempestades:
… y, echando mano al tridente, [Poseidón] congregó las nubes y turbó el mar; suscitó grandes torbellinos de toda clase de vientos; cubrió de nubes la tierra y el mar, y la noche cayó del cielo. Soplaron a la vez el Euro, el Noto, el impetuoso Céfiro y el Bóreas, que, nacido en el éter, levanta grandes olas. Entonces desfallecieron las rodillas y el corazón de Odiseo…Homero, Odisea V
En contraposición al Céfiro tempestuoso y borrascoso de Homero [10] tenemos al otro, «de aliento dulce» y más suave de todos los vientos, de Píndaro.[11] Otros incluso nos lo presentan como viento fructificador y mensajero de la primavera.[12] Es con este sentido de brisa [13] bonancible y suave que pervive en el «céfiro»[14] de nuestro lenguaje actual.
Se dice que tras la caída y muerte de Faetonte Céfiro se unió a varios cisnes para entonar un lamento fúnebre.[15]
Al parecer la rapidez del Céfiro era proverbial:
Nosotros dos podríamos correr como el soplo del Zéfiro, que dicen que es el más raudo de los vientos.
En diferentes historias se narraba que Céfiro tenía varias esposas. En una ocasión se representa como el marido de Iris, la diosa del arcoíris con quien tuvieron a Poto[17] o incluso a Eros.[18] Raptó a otra de sus hermanas, la diosa Cloris, a la que dio el dominio de las flores; de esta unión alegórica nació Carpo (‘fruta’).[19] Se decía que había competido por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó ganando. También se cuenta de él que con otra de sus hermanas y amantes, la arpía Podarge, fue padre de Balio y Janto, los caballos de Aquiles.[20] Si bien otro autor, en cambio, nos dice que Céfiro fue el padre del caballo Arión, en su unión con otra de las Harpías.[21] Incluso se dice que engendró a los tigres.[22]
Uno de los mitos conservados en los que Céfiro aparece más prominentemente es el de Jacinto, un hermoso y atlético príncipe espartano. Céfiro se enamoró de él y lo cortejó, al igual que Apolo. Ambos compitieron por el amor del muchacho, este eligió a Apolo, y Céfiro enloqueció de celos. Más tarde, al sorprenderlos practicando el lanzamiento de disco, Céfiro les mandó una ráfaga de viento, y el disco, al caer, golpeó en la cabeza a Jacinto que murió. Con la sangre del muchacho muerto, Apolo haría la flor homónima.[23]
En la historia de Cupido y Psique, fue Céfiro quien sirvió a Eros transportando a Psique hasta su cueva.[24] Se le representa como un hombre joven, con alas de mariposa o hada, sin barba, semidesnudo y descalzo, cubierto en parte por un manto sostenido entre sus manos, del cual lleva y va esparciendo una gran cantidad de flores.
Varios autores dejaron atestiguados al menos dos templos en donde se le rendía culto, uno en Rodas[25] y otro en el Ática.[26]