Feria

reunión de personas para actividades de entretenimiento o comerciales From Wikipedia, the free encyclopedia

Una feria es un evento industrial, social, económico y cultural —establecido, temporal o ambulante, periódico o anual— que se lleva a cabo en una sede y que llega a abarcar generalmente un tema o propósito común en el mundo.

Puede tener por objetivo primordial la promoción de la cultura, el desarrollo comercial y de industrias, alguna causa o estilo de vida, generalmente en una forma divertida y variada; más comúnmente el objetivo es la estimulación comercial, pues tiene la finalidad de lucro o de generar ganancias para las localidades anfitrionas, personas u organizaciones patrocinadoras, y participantes hospitalarios, a cambio de un tiempo grato que incluye diversión y entretenimiento, participación en juegos de azar y de destreza, alimentos, manjares y golosinas, objetos, juguetes, etc., para los participantes visitantes y negociantes, ya sean estos menores o mayores de edad, dependiendo del evento, consignas, características, costumbres locales y leyes que rigen el lugar.

Debido a los cambios que el mundo ha sufrido la Pandemia de COVID-19, este tipo de eventos (al igual que muestras otras industrias) se han restringido por decisión de los gobiernos. Esto ha dado pie para que se realice la feria con uso de la tecnología. Algunos soluciones han sido webinars, ferias virtuales y el uso de recorridos virtuales en diferentes espacios.

Orígenes de la feria

Inicialmente las ferias fueron un fenómeno económico surgido en la Europa Occidental de la Baja Edad Media, en una coyuntura expansiva del feudalismo, en la que las ciudades estaban creciendo junto al comercio a larga distancia, la artesanía y las exposiciones de arte, es decir: todas las actividades económicas que iban más allá de la economía rural agropecuaria, que aun así constituía la gran mayoría de la producción.

Consistía en una confluencia organizada de numerosos mercaderes en una localidad cuya posición geográfica representara alguna ventaja, que permite establecer tratos comerciales durante varios días y con periodicidad normalmente anual, con motivo de la fiesta local puesta bajo la advocación de un santo patrón. Las autoridades locales (como el ayuntamiento) o de mayor nivel (señor jurisdiccional -laico o religioso-, o el propio rey -cuyas funciones están aumentando en el proceso de constitución de la monarquía autoritaria-) les conceden protección física y una serie de garantías económicas, fundamentalmente la exención o rebaja sustancial de impuestos. Tanto por razones de espacio como por lo que suponía de símbolo fiscal, las ferias se solían celebrar a las puertas de las murallas, en explanadas abiertas que la expansión posterior de las ciudades terminó convirtiendo en plazas cerradas con edificios alrededor (plaza de mercado), muchos de ellos con función comercial estable, y que la continuación de la expansión del plano urbano termina convirtiendo en un punto céntrico de la ciudad.

En los reinos hispánicos, la feria más antigua documentada es la de Belorado, instituida en 1116 por Alfonso I el Batallador. A continuación se documentan otras ferias leonesas y castellanas como las de Valladolid en 1152, las de Sahagún en 1153 o las de Carrión de los Condes en 1169. Y en el sur peninsular las de Sevilla en 1254, las de Cádiz en 1284, Badajoz en 1286 y Talavera en 1294. Entre las de la Corona de Aragón destacan las de Barcelona en 1228, Figueras, Gerona, Tarragona o la denominada Feria de Todos los Santos de Cocentaina de 1346.

En las ferias se sofisticaron las prácticas comerciales y financieras (establecimiento de precios, distintos tipos de crédito y pago aplazado, como la letra de cambio, cambio de moneda, banca, compañía comercial, etc.) que están en el origen del denominado capitalismo comercial.

Ferias de Champaña

Entre los años 1150 y 1300 las ferias más famosas fueron las ferias de Champaña[1] (en la actual región francesa de Champagne-Ardenne, entonces condado de Champaña), donde constituían un ciclo anual en que se celebraban las ferias de Troyes, Provins, Bar-sur-Aube y Lagny-sur-Marne (oeste de Francia, en la ruta comercial terrestre que une las ricas zonas urbanas del Norte de ItaliaFlorencia, Venecia, Génova y Milán— y FlandesBrujas, Amberes y Bruselas—).

Feria de Albacete

La Feria de Albacete es una de las ferias más antiguas de España.[2] En 1375, cuando Albacete se separa de Chinchilla y se convierte en villa, recibe oficialmente el derecho a celebrar una feria anual.[3] Estas ferias con el paso de los siglos fueron ganando importancia, lo que llevó a que los Reyes Católicos las reconocieran.[4] Pero sin duda el momento que marcó históricamente a la Feria de Albacete y a la ciudad fue el 6 de marzo de 1710: en plena guerra de sucesión, el primer Borbón, Felipe V, dio a la ciudad el privilegio de realizar una feria franca anual con una duración de cuatro días que, con el transcurso de los años, pasó a tener 10 días como en la actualidad.

Ferias de Medina del Campo

En la Corona de Castilla se desarrolló desde el siglo XV un importante grupo de ferias en el centro de la Meseta Norte: las de Medina del Campo, Medina de Rioseco y Villalón,[5] siguiendo la ruta comercial que da salida a la lana de las ovejas trashumantes de las cañadas de la Mesta, por Burgos y los puertos del Cantábrico (Santander, Laredo, Bilbao); mientras que en Andalucía destacaron las Vendejas de Sanlúcar de Barrameda (desembocadura del Guadalquivir).

Evolución posterior

Posteriormente, el término feria fue evolucionando, designando desde exposiciones de ganado para la venta como cualquier tipo de evento comercial, hasta las ferias taurinas. Actualmente el término se ha extendido desde su original función comercial para incluir eventos festivos, con puestos de venta de artículos variados y atracciones; estas últimas se sitúan a menudo a las afueras de la ciudad.

Ferias hoy en día

Hoy en día, dependiendo de la localidad y el país en donde se celebre, el término «feria» puede referirse, entre otros, a:

La llegada de una feria ambulante a una localidad puede convertirse en un evento anual o recurrente, dependiendo, generalmente, del éxito previo de esta. Las connotaciones generalmente deseadas y que acompañan frecuentemente la utilización del término, son aquellas de prosperidad, variedad y alegría.

Otra variedad y de gran actualidad es la Feria Virtual, desde la cual podemos ver otra forma de realizar este tipo de eventos. Las ferias religiosas son populares en muchos países de América Latina, por ejemplo en Venezuela, y reflejan la creencia de una particular región: Feria de la Chinita (Maracaibo, Zulia), Feria de la Divina Pastora (Barquisimeto, Lara).

Elementos en una feria

Dependiendo de muchos factores determinantes, desde el propósito de la feria en si, su naturaleza, la audiencia, y las costumbres locales, hasta el tamaño de la sede, tipo de patrocinio y la extravagancia misma, la feria puede incluir algunos de los siguientes elementos:

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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