Francesco Redi
médico, naturalista, fisiólogo y literato italiano (1626-1697)
From Wikipedia, the free encyclopedia
Francesco Redi (Arezzo, 18 de febrero de 1626 - Pisa, 1 de marzo de 1697) fue un médico, naturalista, fisiólogo y literato italiano.[1] Demostró que los insectos no nacen por generación espontánea.[2] Se le considera el «fundador de la biología experimental»,[3][4] y el «padre de la parasitología moderna».[5][6] Fue la primera persona en cuestionar la teoría de la generación espontánea al demostrar que los gusanos provienen de los huevos de las moscas,[7][8] así también se le considera fundador de la helmintología. Realizó estudios sobre el veneno de las víboras.
Arezzo (Gran Ducado de Toscana)
Pisa (Gran Ducado de Toscana)
| Francesco Redi | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
18 de febrero de 1626 Arezzo (Gran Ducado de Toscana) | |
| Fallecimiento |
1 de marzo de 1697 Pisa (Gran Ducado de Toscana) | |
| Educación | ||
| Educado en | Universidad de Pisa | |
| Alumno de | Remigio Cantagallina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Médico, biólogo, poeta, pintor, entomólogo, parasitólogo, naturalista, científico y botánico | |
| Área | Biología | |
| Empleador | Florencia | |
| Seudónimo | Anicio Traustio | |
| Abreviatura en botánica | Redi | |
| Miembro de | ||
| Firma | ||
|
| ||
Biografía

Redi nació en Arezzo el 18 de febrero de 1626. Hijo de un médico de la corte de los Médici.[9] Redi estudió con los jesuitas en su ciudad natal y se graduó en 1647 en Medicina por la Universidad de Pisa.[10] Se mudó constantemente a Roma , Nápoles , Bolonia , Padua y Venecia , y finalmente se estableció en Florencia en 1648. Aquí se registró en el Collegio Medico, donde sirvió en la Corte Medici como médico jefe y superintendente del boticario ducal de Ferdinando II de' Medici, Gran Duque de Toscana y su sucesor, Cosimo III. En 1649 empezó a hacer experimentos con diversos animales, hasta llegar a demostrar que la teoría de la generación espontánea era una farsa. En 1664 Redi explicó cómo el veneno de serpiente está relacionado con su mordedura, una idea contraria a la creencia popular,[11] dando origen también a la toxicología experimental.[9]
Si bien comenzó estudiando las serpientes y sus mordeduras, se dedicó sobre todo a la parasitología. Por su labor puede considerarse como el fundador de esta rama de las ciencias naturales, especialmente de la helmintología,[12] cuyas bases dejó plasmadas en su tratado de 1684. Su experimento de 1668 mostrando la ausencia de gusanos en un frasco cerrado donde se había dejado carne pudriéndose asestó un duro golpe a la teoría de la generación espontánea. En sus investigaciones usó ampliamente la disección y la observación con el microscopio.
Fue miembro de la Accademia dei Lincei y de la Accademia del Cimento (Academia del Experimento) de 1657 a 1667.[13]
Murió mientras dormía el 1 de marzo de 1697 en Pisa y sus restos fueron devueltos a Arezzo para su entierro.[14]
Una colección de sus cartas se conserva en la Biblioteca Nacional de Medicina en Bethesda, Maryland.
Redi también fue un celebrado poeta y en 1665 fue nombrado catedrático de lengua toscana en la Academia Florentina. Entre sus célebres poesías se encuentra «Verde y gris», famosa desde su tiempo.[12]
Trayectoria


En una época en la que se creía tanto en la creación como en la generación espontánea, Francesco Redi era uno de los que dudaba de esta última creencia. Para comprobar si era cierta, realizó el siguiente experimento: colocó un trozo de carne roja en tres jarras iguales; la primera la dejó abierta, la segunda la tapó con un corcho y la tercera la dejó cubierta con un trozo de gasa bien atada. Después de unas semanas, Redi observó que en la jarra abierta habían crecido larvas. En la segunda y en la tercera, su interior estaba podrido y olía mal, pero no había crecido ninguna larva. Por lo tanto, la carne de los animales muertos no puede engendrar gusanos a menos que sean depositados en ella huevos de animales.
Pensó que la entrada de aire en los frascos podría haber influido en su experimento, por lo que llevó a cabo otra prueba: puso carne roja y pescado en un frasco cubierto con una gasa; después de un largo tiempo vigilándolo, descubrió que las moscas dejaban sus huevos no en el frasco, sino en la gasa.
Los resultados fueron exactamente los mismos que en el primer experimento. A pesar de los resultados obtenidos y los de otros autores, la creencia en la generación espontánea seguía estando muy extendida, y Francesco Redi se vio obligado a admitir que en ciertas ocasiones sí se podía dar la generación espontánea. Su obra más importante, donde expuso los resultados de sus experiencias, la escribió en el año 1668.
Suya es la frase «Omne vivum ex ovum, ex vivo» que se traduce como «Todo lo vivo procede de un huevo, y este de lo vivo».
Véase también
Bibliografía
- Lingua e cultura di Francesco Redi, médico, Firenze, L. S. Olschki, 1968. (en italiano) IT\ICCU\SBL\0070073.