Galeaza

tipo de barco construido durante los siglos XV a XVII From Wikipedia, the free encyclopedia

La galeaza (del italiano galeazza, aumentativo de galea, galera) fue un tipo de gran galera, generalmente combinando características de galera y de galeón u otro buque pesado de vela. Utilizada sobre todo en la segunda mitad del siglo XVI, fue desarrollada por venecianos y españoles, dándole uso los primeros en el Mediterráneo y los segundos mayormente en el Atlántico.

Galeaza española del siglo XVI.

Con ellas se pretendía tener una nave con más artillería que las galeras y que soportase mejor la navegación en mar abierto, lo cual obtuvo una gran variedad de resultados operativos. La proporción de eslora a manga era menor que en las galeras, siendo de 6 a 1 e incluso de 5 a 1.

Historia y características

Galeaza del siglo XVII.

Los venecianos las inventaron y los españoles las perfeccionaron; las dimensiones tipo de una galeaza del siglo XVII podían ser 59 m de eslora, 9 m de manga y 3,35 m de calado, con un puntal de 6,5 m. Tenían cubierta corrida, por lo que los remeros iban a cubierto, no como en las galeras, en las que iban a la intemperie. Podían llevar unos 20 cañones y unos 30 pedreros. Llevaban hasta 32 remos por banda, y los remos podían llegar a tener 15 m de longitud, lo que exigía siete u ocho hombres por remo. Eran de proa redonda como las naos.

Las galeazas de combate que participaron en Lepanto tenían 172 pies de eslora por 22 de manga. Llevaban un castillo a proa de forma semicircular y otro a popa con una caseta troncopiramidal. En estos castillos, así como en los espacios libres entre los remos, iban los cañones. Había galeazas que montaban 60 piezas de artillería entre bombardas, gruesos y medios cañones, culebrinas y pedreros. La mayoría de estas piezas iban emplazadas en los castillos de proa y popa y las restantes iban entre los bancos. Estos últimos eran pedreros, pues por su escasa longitud podían maniobrarse entre las bancadas. Las bordas de las galeazas estaban siempre terminadas por empavesadas con troneras por donde hacían fuego los arcabuceros y mosqueteros.

Con el fin de favorecer los efectos del timón, poco eficiente a causa de la gran eslora y poca manga de estas embarcaciones, armaban siempre dos remos (espadillas, uno por aleta). Aparejaban tres velas latinas que izaban entre los tres palos, trinquete, mayor y mesana, cada uno con su correspondiente entena, compuesta de dos partes: el car y la pena. Eran más lentas que las galeras ordinarias y tenían unas condiciones marineras bastante pobres, que intentaban compensar con su robustez y potencia de fuego.

Las galeazas atlánticas o cantábricas armadas en España diferían sustancialmente del modelo veneciano. En lugar de ser concebidas como galeras complementadas con características de buques de vela, eran primariamente buques de vela complementados con características de galeras, que se desplazarían a vela y sólo utilizarían remos para ayudar a maniobras o carreras estratégicas durante las batallas.[1] Además de la agilidad concedida por los diseños de Bazán, su mayor casco y espacio permitía mucha más potencia artillera.[2] Otro subtipo ensayado por los españoles eran la galizabra, cruce de galera y zabra, construido por Alonso de Bazán, que evolucionaron en galeones pequeños y se volverían de las primeras embarcaciones en recibir el nombre de fragata.[3]

Historia

Para algunos autores eran ya galeazas las galeras pesadas utilizadas por Venecia durante la segunda guerra turco-veneciana, formando parte de la flota de la batalla de Zonchio en 1499.[4][5] Estas naves eran aparentemente de lo mejor de la ingeniería occidental, de manera que los otomanos eran incapaces de construir buques iguales, incluso tras capturar dos de ellas en la batalla de Modon y remolcar una a Constantinopla.[6] Por lo demás, se considera que la galeaza surgió tras la tercera guerra turco-veneciana en 1540, cuando el almirante Cristoforo da Canal hizo extensivas reformas en la armada veneciana. Se desconoce quién fue su inventor[7]

Galeaza francesa, 1690.

Por su parte, Álvaro de Bazán el Viejo comenzó a construir galeazas de un diseño personal para España también en 1540. A diferencia de los venecianos, su interés estaba en el Atlántico, no en el Mediterráneo, ya que juzgó que las galeazas podían servir bien para dar caza a naves de vela corsarias en situaciones de poco viento.[8] Sus buques insignias fueron la Santa María, de 800 toneladas, y la Magdalena, de 1200, dotada cada una de cien piezas de artillería,[9] volúmenes prodigiosos que sólo igualaban las farragosas carracas gigantes de Francia e Inglaterra. Estas galeazas dieron un gran servicio contra el corso enemigo y la piratería.[2][10]

Bazan el Viejo también propuso en 1548 sustituir los veleros de la Flota de Indias por galeazas de 200-400 toneladas, que de nuevo emplearían velas con normalidad y los remos sólo cuando fuera necesario. El proyecto se rechazó por motivos políticos y logísticos, así que Bazán reutilizó las galeazas para escoltar las flotas exitentes, ganando renombre también por su fiabilidad.[11] Su hijo Álvaro de Bazán el Mozo también estuvo a cargo de una flotilla de naos y galeazas con las que cazó numerosos corsarios ingleses y franceses. La escuadra fue reemplazada por una de galeras cuando el fin de las guerras italianas en 1559 hizo volver las miras al Mediterráneo, ya que, con su mayor tranquilidad de aguas, las galeras usadas por los corsarios berberiscos resultaban más veloces que las galeazas atlánticas y sólo podían ser cazadas por otras naves de su tipo.[8]

La primera galeaza mediterránea fue botada en 1556 por Vittore Fausto, quien hizo construir en Venecia una gigantesca galeaza de cinco remos por banco. Tal proyecto suscitó gran discusión en el Senado de Venecia antes de ser aprobado, y una vez que lo hubo sido se puso por condición que, una vez terminada, la galeaza regateara con una galera ordinaria. Así se hizo, logrando la primera gran ventaja en la competencia.[12] Venecia construyó más, que sin embargo no se llegaron a utilizar en la guerra al ser destruidas en un gran incendio en el Arsenal en 1569.[13]

En 1561, Pedro Menéndez de Avilés diseñó y construyó galeazas atlánticas de 230 toneladas inspiradas por Bazán el Viejo, a las que se dio el nombre de galeones agalerados. Formó una flota de doce, que serían conocidas como los "Doce Apóstoles", para proteger las Flotas de Indias de los ataques enemigos. Sin embargo, sus buques dejaron de usar los remos cuando se descubrió que entraba demasiada agua por las portañolas al navegar de bolina, y también se les incrementó el espacio de carga añadiéndoles una cubierta más, por lo que funcionalmente se volvieron galeones pequeños, un modelo llamado galeoncete. En 1577 los Doce Apóstoles se complementaron con dos galeazas o galeones de mucho mayor tamaño construidas por Cristóbal de Barros para servir de nave capitana y almiranta.[14]

El capitán italiano Pantero Pantera dice que en 1567, el rey de España Felipe II hizo construir en Barcelona una galeaza gigantesca de 36 bancos (probablemente 18 por banda) y 7 remos por cada uno. Según él mismo dice, la galera resultó innavegable por su pesadez y sus malas condiciones evolutivas. Estos ensayos no demostraron la ventaja de las enormes galeazas con varios remos por bancada, por lo que ya en la Batalla de Lepanto, las galeazas eran de un solo remo por banco.

Fresco de Giorgio Vasari representando la batalla de Lepanto, con las galeazas de Duodo visibles en el medio.

Como se menciona, seis galeazas venecianas construidas por Francesco Bressan y comandadas por Francesco Duodo fueron utilizadas en la vanguardia cristiana durante la batalla de Lepanto. El efecto de su artillería fue breve pero contundente, inutilizando varias galeras y rompiendo fortuitamente el fanal de la mando de la capitana de Alí Bajá. No pudiendo encarar ni abordar aquellos barcos pesados, que impresionaron a Alí, la flota otomana tuvo que replantearse su estrategia, abrir huecos en su línea y pasar a los lados de las galeazas para atacar el resto de la formación cristiana. Las naves quedaron fuera de la batalla poco después, ya que su poca maniobrabilidad y el caos de la batalla no les permitió reorientarse para abrir fuego sin alcanzar a sus aliados.[15] A pesar de ello, habían probado su valía, y Bazán el Mozo organizó la construcción de galeazas mediterráneas de esta clase en Nápoles en 1572.[16]

Hacia 1580, las galeazas atlánticas estaban empezando a quedar en desuso y evolucionar gradualmente en galeones. Combinar velas con remos en el Atlántico, aunque daba como resultado naves poderosas y adaptables, resultaba demasiado complicado y caro de construir, especialmente comparado con los nuevos modelos de naves exclusivamente veleras. El mismo año, Bazán el Mozo y Cristóbal de Barros acordaron el nuevo diseño de galeón, que sería el predominante en la armada española.[14] Por su parte, Alonso de Bazán construyó las primeras dos galizabras en Lisboa en 1584, resultando en las Julia y Augusta, de 200 toneladas cada una, pero de nuevo se descubrió que su número de remo era insuficiente para su tamaño y se decidió reconstruirlas como galeoncetes.[3]

Varias de estas naves se emplearin en la Empresa de Inglaterra de 1588, contando ocho de los galeones montados por Barros, los dos galeoncetes de Alonso y cuatro galeazas mediterráneas de Nápoles, entre ellas dos de las construidas por Álvaro. La mayoría de estas embarcaciones resistieron el fiasco climático y lograron volver a España, pero las galeazas napolitanas resultaron inadecuadas para el brioso tiempo y dos de ellas se hundieron.[17]

En el Mediterráneo, con su clima más suave y vientos más intermitentes, las galeazas de estilo veneciano continuaron siendo utilizadas como auxiliares de las flotas de galeras.[18] Por 1615, el Duque de Osuna hizo construir cuatro galezas bien artilladas en Sicilia en previsión de un ataque de la flota otomana que nunca llegó a ocurrir.[19] Sin embargo, eventos como la batalla del cabo Celidonia, donde seis veleros corsarios de Osuna vencieron a una gran flota de galeras otomanas, trajeron también al Mediterráneo la gradual supremacía de los buques de vela.[18] Un año después, los venecianos utilizarían seis galezas contra los galeones de Osuna en la batalla de Ragusa, aunque con poco éxito.[20] Las galeazas venecianas reaparecerían en la guerra de Candía de 1645, donde ahora también los turcos empleaban galeazas improvisadas llamadas mahonas (del árabe mahun o barcaza),[21] y en la guerra de Morea contra los turcos en 1684.[22]

Véase también

Referencias

Bibliografía

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