Galieno
Emperador romano (253-268)
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Publio Licinio Egnacio Galieno (en latín, Publius Licinius Egnatius Gallienus; c. 218-268) fue un emperador del Imperio romano que gobernó como coemperador con su padre Valeriano desde 253 hasta 260 y como único emperador romano desde 260 hasta 268. Tomó las riendas del Imperio en una época de profunda crisis, que supo lidiar con relativo éxito en lo referente a lo militar, si bien los avances no duraban demasiado, teniendo que luchar contra enemigos internos y externos durante casi todo su reinado.
Caesar Publius Licinius Egnatius Gallienus Augustus (como emperador)
| Galieno | ||
|---|---|---|
| Emperador del Imperio romano | ||
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| Reinado | ||
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253-260 con Valeriano; 260-268 solo | ||
| Predecesor | Emiliano | |
| Sucesor | Claudio II | |
| Información personal | ||
| Nombre completo |
Publius Licinius Egnatius Gallienus (desde nacimiento hasta ascenso trono); Caesar Publius Licinius Egnatius Gallienus Augustus (como emperador) | |
| Nacimiento |
hacia 218 | |
| Fallecimiento |
septiembre de 268 Milán, Italia | |
| Familia | ||
| Dinastía | Licinia | |
| Padre | Valeriano | |
| Madre | Egnacia Mariniana | |
| Consorte | Cornelia Salonina | |
| Hijos | Valeriano II, Salonino, Mariniano | |
Una de las características de la crisis del siglo III fue la incapacidad de los emperadores para mantener el poder por mucho tiempo. El punto de inflexión lo marcó Galieno, quizá debido a que empezó como coemperador con su padre. Ambos impusieron su autoridad sobre un territorio menos extenso, lo que permitía un control más exhaustivo y la omnipresencia del sistema imperial. Otra causa probable del éxito de Galieno pudo ser su capacidad de convencer a Roma de que él impondría el orden.
Biografía
Orígenes y familia
Se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Galieno. El cronista bizantino Juan Malalas y el Epitome de Caesaribus dicen que tenía unos cincuenta años en el momento de su muerte, por lo que debió nacer alrededor del 218.[2] Era hijo del emperador Valeriano, un miembro del Senado romano de la Gens Licinia, y de Egnacia Mariniana.
Las inscripciones de las monedas le conectan con los Falerii de Etruria, que puede haber sido su lugar de nacimiento, y con la Gens Egnacia de la familia de su madre.[3] Galieno se casó con Cornelia Salonina unos diez años antes de su ascenso al poder. Según varias fuentes, ella era de procedencia griega[4][5][6] del antiguo reino de Bitinia, entonces parte de la provincia romana de Bitinia y Ponto en Asia Menor, aunque, existe cierto escepticismo sobre esto.[7]
Fueron padres de tres varones: Valeriano II, muerto en 258; Salonino, nombrado coemperador y asesinado en 260 por los soldados del general Póstumo; y Mariniano, muerto en 268, poco después de que su padre fuera asesinado.[8]
Ascenso al poder
Cuando Valeriano fue proclamado emperador, el 22 de octubre de 253, pidió al Senado que ratificara la elevación de Galieno a los rangos de César y Augusto. También fue designado cónsul ordinarius para 254. Como ya hicieran Marco Aurelio y su hermano adoptivo Lucio Vero en el siglo anterior, Galieno y su padre dividieron el Imperio. Valeriano tomó para sí el control de la mitad oriental, mientras que le dejó a Galieno el control de la mitad occidental.
Gobierno temprano
Galieno pasó la mayor parte de sus primeros años como emperador en las provincias de la zona del Rin (Germania Inferior, Germania Superior, Recia y Nórico), aunque es casi seguro que visitó el Danubio e Iliria en los años que van del 253 al 258. Según Eutropio y Aurelio Víctor, fue particularmente enérgico y exitoso en impedir que los invasores atacaran las provincias germánicas y las Galias, a pesar de la debilidad causada por la marcha de su padre Valeriano sobre Italia contra Emiliano en el 253.[9]
Según la evidencia numismática, parece haber obtenido muchas victorias allí,[10] y una victoria en la Dacia romana también podría fecharse en ese período. Incluso la hostil tradición latina le atribuye el éxito en esta época.[11]
También en este período, Galieno permitió que algunas tribus marcomanas se establecieran en la Panonia romana al sur de Danubio, probablemente para repoblar el campo devastado por las invasiones de las décadas anteriores, y contrajo un matrimonio secundario con la hija de uno de sus príncipes.[12]Mocsy 1974|p. 206[13]
Política cultural
Los retratos de Galieno se asemejan al estilo clásico-helenístico de los de Adriano, pero la nueva espiritualidad es evidente desde la mirada hacia arriba y la evidente inmovilidad del retrato, que dan una sensación de trascendencia e inmutabilidad. El propio emperador renovó los vínculos con la cultura helénica fortalecidos por Adriano y Marco Aurelio,[14] visitando Atenas, convirtiéndose en arconte epónimo[15] y siendo iniciado en los misterios de Deméter.
Este impulso hacia lo trascendental y la divinidad se pone de relieve por las representaciones numismáticas de Galieno. Donde quiera que el emperador debía hacer sentir su presencia en las zonas amenazadas del imperio, la casa de la moneda local acuñaba monedas en las que los dioses (incluidos Júpiter en diferentes encarnaciones, Marte, Juno, Apolo, Esculapio, Salus, etc.) fueron retratados como protectores del emperador directamente o a través de los animales que los representaban. Un lugar particular fue el del Sol Invicto, quien fue identificado como Comes Augusti, "compañero de los augustos": esta divinidad era particularmente venerada por los soldados, más aún por los orientales, de quienes Galieno buscó el favor y apoyo.
Nueva capital de facto
Durante su reinado, cuando no estaba tomando parte en campañas militares, permaneció con más frecuencia en Mediolanum[16] que en Roma, ciudad donde, sin embargo, proyectó erigir una colosal estatua de sí mismo, representado como Sol Invicto, que nunca fue terminada.[17] Dicho monumento se ubicaría en la cima del monte Esquilino, dentro del Horti Liciniani, propiedad suya,[18] donde también se hallaba su residencia extraurbana, conocida como Palatium Licinium, un complejo de estructuras y edificios dentro de los grandes jardines, que permitía al emperador albergar a toda la corte, y que incluía salones de banquetes y piscinas.[18]
Herederos
Dos de los hijos de Galieno fueron ascendidos al rango de césar, probablemente para afianzar la dinastía. El primero de ellos fue Valeriano II, quien falleció en el año 258. Posteriormente, ocupó su lugar Salonino, quien fue asesinado en la Galia, en torno al año 260. Este asesinato dio paso a la usurpación de Póstumo (r. 260-269), quien fundó el llamado Imperio galo (260-274). El tercero de los hijos de Galieno, Mariniano, no ocupó el cargo de césar ni de augusto, pero sí fungió como cónsul, antes de desaparecer en 268.
Derrota y captura de Valeriano
Por la misma época, Valeriano marchó a Oriente para firmar un tratado con el Imperio persa, mientras Galieno permanecía en Italia para rechazar a las tribus germánicas en el Rin y el Danubio. La división del Imperio se hizo necesaria, dado el tamaño alcanzado y las numerosas amenazas militares a las que se enfrentaba en múltiples frentes.
En 260 Sapor I, rey de Persia, hizo prisionero a Valeriano cuando este intentaba negociar un tratado de paz. Aunque sabía que su padre había sido capturado vivo (fue el único emperador romano al que esto le ocurrió) y se comentaba que Sapor le había mandado degollar y hacerse un escabel con su piel, Galieno no hizo pública la muerte de Valeriano hasta un año más tarde para evitar las convulsiones sociales que podrían surgir, ya que los romanos creían que su destino estaba ligado al del emperador. Un emperador depuesto podía sugerir que los dioses habían dejado de lado a Valeriano y, por lo tanto, a Galieno y sus hijos.
La Cronicón pascual afirma que Valeriano murió, mientras que Aurelio Víctor indica que fue mediante una añagaza de Sapor y luego asesinado por este.[19] Agatias, que tilda a Sapor de perverso y sanguinario, señala que tras matar a Valeriano invadió Mesopotamia y luego saqueó Cilicia, Siria y Capadocia, haciendo grandes matanzas en estos territorios.[20] Jorge Sincelo dice que el ejército romano apostado en Edesa sufrió hambre y estuvo a punto de amotinarse. Conocedor de la situación, Valeriano se rindió a Sapor y traicionó a sus soldados. Estos trataron de escapar; algunos murieron en el intento y los persas persiguieron a los supervivientes. Sapor seguidamente se apoderó de Antioquía, Tarso en Cilicia y Cesarea en Capadocia. Jorge Cedreno afirma que Valeriano, que mandaba un ejército de veinticinco mil hombres, fue vencido y apresado en Cesarea.[21]
Contra los usurpadores
La derrota y captura de Valeriano en Edesa en 260 por los sasánidas arrojó al Imperio romano al caos de la guerra civil. El control nominal de todo el imperio pasó a Galieno, pero los habitantes de distintas provincias fronterizas proclamaron a sus propios emperadores para que los protegieran del peligro de las invasiones enemigas.
Primero, Galieno derrotó al usurpador Ingenuo[22] en 260, en la zona de Moesia, mientras otro usurpador, Regaliano,[23] era asesinado en Panonia por los roxolanos. Posteriormente, derrotó en 261 a los usurpadores orientales Macriano el Viejo[24] y sus hijos Macriano el Joven y Quieto,[25] y a Musio Emiliano[26] en 262, pero no pudo detener la formación del Imperio galo separatista bajo el mando del general Póstumo[27][28] en torno a 260.
En 263, Galieno empezó una campaña militar contra Póstumo. Tras unos éxitos al principio fue herido y tuvo que retirarse.[29][30] Durante lo que le quedaba de su mandato tuvo que ocuparse de otras crisis en su parte del imperio y nunca más atacó al Imperio galo.[31]
Aureolo,[32] otro usurpador, se autoproclamó emperador en Mediolanum en 268 pero fue derrotado fuera de la ciudad por Galieno y sitiado en el interior. Mientras continuaba el asedio, Galieno fue asesinado a puñaladas por el oficial Cecropio, como parte de una conspiración. Aureolo también fue asesinado poco después. Esta serie de enfrentamientos contra usurpadores y pretendientes al trono fue conocida literariamente como la de los Treinta Tiranos haciendo una analogía con los treinta tiranos atenienses.
Reinado en solitario

Uno de los principales métodos que tuvo Galieno para reforzar su poder fue la gran cantidad de monedas acuñadas durante su mandato. La acuñación de monedas era una forma de propaganda efectiva y de uso relativamente común, tanto entre emperadores como entre otros funcionarios y aristócratas.
Uno de los principales hechos del mandato de Galieno, fue su relación con el filósofo neoplatónico Plotino.[33] Plotino se rodeaba de la más selecta aristocracia romana y en su círculo eran visitantes recurrentes tanto Galieno como su esposa Salonina. Plotino sugirió a Galieno la posibilidad de crear una comunidad filosófica que se rigiera por las leyes de la "República" de Platón, pero esta utópica iniciativa no cristalizó, pese a la buena disposición del Emperador, debido a los difíciles tiempos que corrían.
En lo político, Galieno no pudo de mantener un control absoluto en todos los territorios imperiales. Durante su reinado hubo constantes luchas en la parte occidental del Imperio. En 260, Galieno perdió el control de una gran parte de las Galias, donde otro general, Póstumo, había declarado su propio imperio, conocido como el Imperio galo. En la lucha contra este usurpador entró en juego otro general, Claudio, quien, tal como se iba haciendo tradicionalmente, ganó la lealtad de su ejército y sucedió a Galieno en el Imperio.
Reformas militares
Contribuyó a la historia militar romana como el primero en formar principalmente unidades de caballería, los comitatenses, que podían enviarse a cualquier parte del Imperio en poco tiempo. Esto creó un precedente para las reformas de los futuros emperadores Diocleciano y Constantino I. El biógrafo Aurelio Víctor informa que Galieno prohibió a los senadores convertirse en comandantes militares.[34]
Esta política socavó el poder senatorial, ya que los comandantes ecuestres más confiables cobraron prominencia. En opinión de Southern, estas reformas y la disminución de la influencia senatorial no solo ayudarían a Aureliano a salvar el Imperio, sino que también convirtieron a Galieno en uno de los emperadores más responsables de la creación del Dominado, junto con Septimio Severo, Diocleciano y Constantino I.[35]
Decreto de Tolerancia
El padre de Galieno, el emperador Valeriano (r. 253-260) intentó subsanar en parte el déficit económico estatal con los bienes de los cristianos[36] y esto desató una importante persecución contra los cristianos dentro del Imperio romano. La persecución se desató en torno al año 257.
Según la narración de Eusebio de Cesarea en la Historia eclesiástica, durante la crisis ocasionada por la captura de Valeriano en el año 260, Galieno emitió la primera declaración oficial de tolerancia con respecto a los cristianos, restaurando sus lugares de culto y cementerios, lo que supuso un reconocimiento de la propiedad de la Iglesia. Sin embargo, el edicto no convirtió al cristianismo en una religión oficial,[37] a diferencia de lo que harían emperadores posteriores, como Constantino o Teodosio.
Asesinato
Una invasión de godos en la provincia de Panonia se aventuraba desastrosa e incluso amenazante para la capital, mientras que al mismo tiempo los alamanes arrasaban el norte de Italia. Al regresar a Mediolanum, luego de detener al avance de los alamanes, Galieno confió el mando de la guerra contra los godos a Marciano.[38] En vísperas de estos acontecimientos, Galieno debió afrontar la rebelión de Aureolo, un general con tropas acantonadas en Iliria. Aureolo invadió Italia y tomó Mediolanum.[39]
Galieno marchó a combatirle y puso sitio a la ciudad,[40] pero en medio de estas acciones militares, pereció asesinado.[41][42] Muchos rumores involucraron a Claudio y a Aureliano en el complot, a pesar de que Claudio ordenase proteger a los familiares y partidarios de Galieno, y promoviese su deificación.
Entierro y sucesión
Aurelio Víctor sostiene que Galieno en su lecho de muerte designó, como su sucesor, Claudio.[43] Galieno fue deificado por el Senado, a instancias de su sucesor Claudio II[44] (r. 268-270) y fue enterrado en su mausoleo en la IX milla de la Vía Apia, donde aproximadamente unos cuarenta años después Flavio Severo también fue enterrado.[45][46]
Destino de su familia
Aun así, también es posible que la esposa de Galieno, Cornelia Salonina y su hijo Mariniano, así como Valeriano el Menor[47] (medio hermano de Galieno), hayan perecido tras el asesinato del emperador. Las fuentes de la época son muy escasas y no coinciden en cual fue el destino real de sus familiares. Existen las mismas probabilidades de que se les perdonase la vida[48] como de que fueran ejecutados, por orden del Senado de Roma.[49]
Legado

Durante el reinado de Galieno cesó la persecución de los cristianos, aunque la prohibición de esta religión seguía vigente. Esta actitud del gobierno imperial duraría hasta 303, cuando Diocleciano volvió a ordenar una gran persecución.
La valoración histórica de Galieno es dificultosa. Por una parte, mostró gran energía en combatir a los pueblos invasores y en reprimir numerosos intentos por derrocarlo, bien sea enviando asesinos contra los pretendientes, o bien derrotándolos en batalla.
Por la otra, fue incapaz de unificar al Imperio romano, de facto dividido en tres al terminar su reinado, el Imperio galo al oeste, el Imperio romano mismo, y los dominios de Zenobia en el Imperio de Palmira, al este. Era hombre ilustrado él mismo, pero no pudo, o no tuvo interés, en promover la cultura. Intentó varias reformas, pero éstas no trajeron paz al Imperio.
Nadie pone en duda que el reinado de Galieno fue una época muy sombría para el Imperio romano, pero es difícil determinar si esto se debió a que las circunstancias sobrepasaron con mucho al Emperador, o si este simplemente no tenía la competencia suficiente para regir al Imperio en aquellas circunstancias. Aunque a futuro sus reformas sirvieron para sentar las bases de un período de recuperación y reconquista, como fue el de los emperadores ilirios y la posterior Tetrarquía.
De su reinado se han conservado gran cantidad de bustos que retratan al emperador, a diferencia de varios de sus predecesores, de los que se preserva mucho menos material escultórico. Esto se puede explicar, en parte, debido al largo reinado de Galieno, de unos 15 años, en comparación con reinados anteriores más breves.
Sin embargo, se conoce que Galieno era un hombre culto, por lo que no es extraño que durante su reinado se hayan producido tantas obras escultóricas, a pesar de la grave crisis que aquejaba al Imperio por esos tiempos.