Jaime Gil de Biedma

poeta español (1929–1990) From Wikipedia, the free encyclopedia

Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929 - ibidem, 8 de enero de 1990)[1] fue un escritor español, considerado uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de la Generación del 50.

Nacimiento 13 de noviembre de 1929 Ver y modificar los datos en Wikidata
Barcelona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 8 de enero de 1990 Ver y modificar los datos en Wikidata (60 años)
Barcelona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
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Jaime Gil de Biedma
Información personal
Nacimiento 13 de noviembre de 1929 Ver y modificar los datos en Wikidata
Barcelona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 8 de enero de 1990 Ver y modificar los datos en Wikidata (60 años)
Barcelona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Virus de la inmunodeficiencia humana Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Nava de la Asunción Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Familia
Padres Luis Gil de Biedma y Becerril Ver y modificar los datos en Wikidata
María Luisa Alba y Delibes Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Poeta y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimiento Generación del 50 Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

Nacido en el seno de una familia de la alta burguesía castellana, era hijo de Luis Gil de Biedma y Becerril (hermano del político José Gil de Biedma), fallecido el 14 de octubre de 1970, y de María Luisa Alba (1897-1989). Su padre se trasladó a Barcelona para trabajar en la Compañía de Tabacos de Filipinas. El que fuera su despacho puede ser visitado hoy en día en el Hotel 1898 en La Rambla de Barcelona.

Desciendo de una familia de esas llamadas de toda la vida, gente decente, donde vivir y hablar era parte de una trama para hacer de ambas una expresión de la cultura. Yo tengo un bisabuelo, que como muchos de sus paisanos franceses que iban a otras partes y no sabían hacer nada, hacía trenes; tengo un bisabuelo andaluz, pero nací en Barcelona... Más que a mis padres, los recuerdos de mi niñez se remontan a mi nana, que se llamaba Modesta Madridano. A nosotros nos criaron las domésticas, que llaman ustedes en América. Mi padre... era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba al piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos, pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en la Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la guerra civil... Mi madre era de Valladolid, y estudió en Inglaterra. María Luisa Alba volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista, y más que española era inglesa. No creo que eso tenga mucho interés a la hora de hablar de literatura… Pero quizás le guste enterarse de que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la República y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno; con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país…[2]

La Guerra Civil sorprendió a la familia en Nava de la Asunción: "Allí supimos del inicio de la guerra, en el Alto de los Leones donde se dieron las primeras batallas del centro de España. Durante días la gente mayor escuchaba la radio, esperando las peores noticias, o quizás las mejores, y a los chicos nos hacían ir a otros lugares, como los parques o las plazas. Fue una época relativamente feliz: a los niños no parecen importarles las guerras, o hacen de la guerra un divertimiento, un juego que los mayores no entienden en medio del terror de la vida diaria. Mi hermana, por ejemplo, jugaba al hospital de los heridos con nuestra prima y mi hermano Luis. En cambio, nuestros padres y parientes (éramos siete los hijos, cinco los primos), las institutrices, tía Isabel y las criadas oraban el rosario o entonaban una salmodia de ruegos al Sagrado Corazón o a la Virgen María para salvar a España. Durante la guerra no hice otra cosa que leer y disfrutar de los paisajes. La guerra me permitió aprender a leer, aprender a releer, a pensar sobre lo leído y a recitar de memoria largos poemas, como ya casi no hacían muchos de los intelectuales de ese tiempo. Las misses que nos educaban nos llevaban de continuos paseos: así aprendí a amar la naturaleza, a saber de la belleza de los árboles y las aves. Pero también recuerdo los cientos de balas que recogíamos en los caminos o los cadáveres de los muertos en los combates o en los cementerios".[3]

Gil de Biedma estudió Derecho en Barcelona y en la Universidad de Salamanca, institución esta última donde obtuvo su licenciatura en dicha materia.[4]

Los hijos de la clase vencedora hacían derecho; filología y filosofía eran asunto de señoras o de monjas, derecho permitía saber de unas cosas como de otras, o ir de unas a otras de manera cómoda. Además, las gentes de mi clase estudiaban derecho. En mi familia hubo siempre una tradición de abogados, de políticos, de empresarios; no creo que mi padre hubiese visto con buenos ojos el que yo estudiase Filosofía y Letras, pero aquello también fue un fracaso. Yo venía de un colegio afrancesado, libertario, por decir lo menos, y me encontré con una universidad confesional, de meros trámites para titulares, controlada por fascistas. De no haber hecho amistad con Alberto Oliart o Carlos Barral o José Agustín Goytisolo, quizás otra habría sido mi historia en esa universidad…[5]

Su poesía evoluciona desde los primeros poemas intimistas, como "Las afueras", al compromiso social, un poco machadiano, de Compañeros de viaje. Al mismo tiempo es una poesía que evita constantemente el surrealismo y busca la contemporaneidad y la racionalidad a toda costa a través de un lenguaje coloquial, si bien desnudo de toda referencia innecesaria, a la manera también del Machado de Juan de Mairena. Desde su punto de vista burgués o de clase media, la Generación del 50 rehuía las retóricas ampulosas y exaltadas que ahogaban el intimismo, tanto en la poesía social como en la poesía falangista y la llamada “prosa del régimen”, en busca de un compromiso más ético que estrictamente social. Verdadero exponente de lo que se suele denominar una doble vida, Biedma desarrolla actividades empresariales (su padre lo introdujo en el negocio tabaquero familiar) y al mismo tiempo coquetea intelectualmente con el marxismo, sin militar, pues solo le atrae su rebeldía ("el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer... Queda, sin embargo, la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba"[6]) y su vida interior queda por completo marcada por la homosexualidad,[7] circunstancia que, en el seno de su profundo pesimismo, lo va a llevar a vivir al límite toda una serie de experiencias íntimas autodestructivas.

Si bien hasta entonces había sido un gran lector de poesía francesa, en particular de Charles Baudelaire, en 1953 se trasladó a vivir a Oxford para mejorar su inglés y poder presentarse a las oposiciones como diplomático, pero en Oxford se topó con la poesía anglosajona del momento (y la clásica de John Donne, cuya escueta oralidad admiró) hecho que ejercería la influencia más determinante en su obra posterior.

Yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuenta, en una vieja casona de Eaton Place, y, como bien puede darse cuenta en su ignorancia, yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de Económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a Auden primero y luego a T. S. Eliot y a William Empson y Matthew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Aleixandre y la de Guillén. En inglés leí entonces a Spender y, aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de Gaos, fue en Londres cuando pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia.

A partir de 1955 trabaja en la empresa de tabacos en Filipinas, dirigida por su padre. Accedió a trabajar allí porque no consiguió pasar las oposiciones a diplomático y tampoco logró dar clase como profesor universitario, ya que se sabía que era homosexual. En la Compañía de Tabacos llegó a ser secretario general y Manila se convirtió en su segunda ciudad. Su vida y su trabajo en Filipinas se reflejan en sus poemas y en su diario, pues trabajó en Tabacos toda su vida.[8] En 1956 vuelve a España con una tuberculosis y se repone en la casa solariega de Nava de la Asunción (Segovia), donde perfila su primer libro de poesía, publicado en 1959, Compañeros de viaje,[9] que juntamente con Moralidades (1966) integra la parte más social de su poesía, con piezas llenas de denuncia histórica y política en las que evoca la hipocresía burguesa, la miseria que presidía el sistema capitalista, la opresión del pueblo por la España franquista y la discriminación de la mujer.[10] También de ese año data su diario Retrato del artista en 1956,[11] aunque no vio la luz, por deseo expreso de su autor, hasta un año después de su muerte, en 1991, no siendo publicado hasta 2006. En él aparecen no solo los mismos temas de su poesía social, sino también su día a día más personal y de la forma más explícita, desde sus relaciones más íntimas a su proceso creativo, así como el comienzo de su enfermedad.

En 1965 solicita ingresar en el PSUC pero el ingreso le es denegado por su condición de homosexual.[8] Aun así, continuó su relación con los círculos cercanos a los movimientos comunistas. Ese mismo año aparece A favor de Venus, una colección de poemas de amor impregnados de erotismo, y en 1968, por último, publica Poemas póstumos. A partir de entonces Biedma publicará diversos poemas en revistas literarias. En 1968 fue incluido en la Antología de la nueva poesía española.

En 1974, Biedma padeció una crisis que le lleva a dejar la vida literaria y se recluye en un férreo nihilismo. El determinismo de una sociedad incapaz de cambiar su historia y el conformismo y desencanto que impregna el mundo intelectual de izquierdas después de la transición a la democracia lo abocaron a la desesperación. Fracasaron sus esfuerzos por sobrevivir a la apatía del conformismo burgués del que no conseguía escapar, él mismo escribió que era "señorito de nacimiento" y que se arrepentía "de los palos que no le habían dado", y notó que su voluntad de escritor había desaparecido: «No me ocurre más aquello de apostarme entero en cada poema que me ponía a escribir». Ese mismo año, en 1974, se publicó Diario de un artista seriamente enfermo, unas memorias; y un año más tarde, en 1975, Las personas del verbo, su obra poética completa, con estas obras su fama comenzó a despegar. En 1980 también fue publicada una obra titulada El pie de la letra, una obra que recoge sus ensayos y donde se refleja su amplitud intelectual.

En el verano de 1985 se le diagnostica sarcoma de Kaposi, signo inicial del sida, enfermedad por entonces desconocida, pero que le fue tratada en Barcelona y París y le causó la muerte el 8 de enero de 1990.[12] Murió al lado de su pareja, el actor Josep Madern, quien le seguirá, también por sida, en 1995.

Sus amigos y hermanas estuvieron cuidándole hasta sus últimos días. Sus restos fueron incinerados y enterrados en el panteón familiar de Nava de la Asunción (Segovia), población donde había vivido largas temporadas (incluyendo toda la Guerra Civil), y escrito parte de sus diarios y algunos de sus poemas, entre los que destaca Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma.[13] Poema iniciático con el que inventa una nueva máscara narrativa, que no es más que la máscara del muerto.

Poesía

Influencia

Miembro destacado de la llamada Escuela de Barcelona, se relacionó con los componentes de esta: Joan Ferraté, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas Bonmatí, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo y el novelista Juan Marsé. Junto a Ángel González, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, todos estos autores formaron la así llamada «Generación del 50». Gil de Biedma dijo en varias ocasiones que los grupos literarios no eran más que promociones editoriales. En su obra recurrió al coloquialismo (con él mismo y con los lectores) y a la ironía para destacar asuntos sociales y existenciales y, aun cuando no es muy extensa (siempre prefirió la calidad a la cantidad), se ha considerado como una de las más interesantes e influyentes de su generación. La lectura de Eliot Weinberger, Stephen Spender, W. H. Auden y en general de los poetas en lengua inglesa fue determinante para Gil de Biedma, él admiraba esta escuela poética que con el uso del monólogo dramático encontró la veta artística que sentó las bases de la poesía del siglo XX. De esa manera renunció al simbolismo francés que inspiró buena parte de la poesía de la Generación del 27 y se alejó también de las experiencias vanguardistas del 27. Además también escribió algunos ensayos literarios donde demuestra ser dueño de una prosa muy precisa y de unos conocimientos literarios muy superiores a la crítica de entonces; estos ensayos están recogidos en El pie de la letra. Jaime dejó de escribir poesía porque según decía "lo normal es no escribir, lo normal es leer", de esta manera se convirtió en lo que podríamos llamar un Bartleby (por el personaje de Melville) que prefirió dejar la escritura. Sin embargo, otros sostienen que su mundo poético estaba acabado y que, antes que repetirse, lo abandonó.

Una de las facetas menos estudiadas del poeta es la conversación; él siempre defendió que debía realizarse con una finalidad estética. En el libro prologado y editado por el profesor Javier Pérez Escohotado (El Aleph, 2002) y reeditado en Austral (2015) bajo el título Gil de Biedma. Conversaciones se recogen algunos de estos coloquios en los que puede apreciarse la capacidad conversacional del poeta, la nitidez de sus ideas y la utilización precisa que hacía de la lengua española. Los lectores también pueden acudir a sus Diarios para acercarse a la figura del poeta y a su manera de pensar sobre asuntos diversos, especialmente filosofía.

Gil de Biedma escribió muchísimas cartas a lo largo de su vida, ya manuscritas, ya dictadas a su secretaria. La lectura de su correspondencia muestra su desarrollo literario y su visión del mundo. Son cartas dirigidas, en la mayoría de los casos, a sus amigos poetas, como Carlos Barral, Joan Ferraté, Gabriel Ferrater, Ángel González, Gustavo Durán, Jaime Salinas, Juan Gil Albert, Luis Cernuda y a otros. La selección cronológica de éstas la llevó a cabo el editor Andreu Jaume en el libro El argumento de la obra, editado por Lumen en 2010.

Legado

Desde 1991 en Segovia y desde 2003 en Nava de la Asunción se entregan unos premios de poesía dedicados a su memoria (Premios de Poesía Jaime Gil de Biedma).

En 2003 se estrenó en Barcelona el espectáculo de Pep Munné Una noche con Gil de Biedma (Las rosas de papel) con textos de Gil de Biedma. El espectáculo se representó en 2004 en Madrid.[14]

Familia

Tres de sus sobrinas (hijas de sus primas) han alcanzado relevancia en el mundo del arte y la política. Por un lado la fotógrafa Ouka Leele (Bárbara Allende y Gil de Biedma) y su hermana Patricia Allende, también fotógrafa, y por otro Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, que ha sido presidenta de la Comunidad de Madrid, presidenta del Senado y ministra de Educación.

Obras

  • Versos a Carlos Barral (edición del autor, Orense, 1952)
  • Según sentencia del tiempo (1953).
  • Compañeros de viaje (Barcelona: Joaquín Horta, 1959)
  • En favor de Venus (1965)
  • Moralidades (1966)
  • Poemas póstumos (1968)
  • Colección particular (Seix Barral, 1969)
  • Diario del artista seriamente enfermo (1974), libro de memorias
  • Las personas del verbo (Seix Barral, 1975; 2.º edición: 1982)
  • El pie de la letra: Ensayos 1955-1979 (Crítica, Barcelona, 1980)
  • Antología poética (Alianza, 1981)
  • Jaime Gil de Biedma. Conversaciones (El Aleph, 2002). Edición y prólogo de Javier Pérez Escohotado
  • El argumento de la obra. Correspondencia (Lumen, 2010)
  • Diarios 1956-1985 (Lumen, 2015)
  • Jaime Gil de Biedma. Conversaciones (Austral, 2015). Reedición y prólogo de Javier Pérez Escohotado
  • Retrato del artista en 1956 (Ediciones Península, Planeta, 2006). Prólogo de José María Castellet. Apéndice inédito de Gabriel Ferrater.

Sobre Jaime Gil de Biedma

Biografías

  • Jaime Gil de Biedma, Miguel Dalmau Soler, Circe Ediciones, Barcelona, 510 p., 2004, ISBN 10: 8477652279, ISBN 13: 9788477652274

Películas

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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