Ngirsu
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Girsu[1](actual Tello en el sur de Irak) fue una de las principales ciudades de la antigua Sumer que ejerció como capital religiosa del Estado de Lagash. Habitada de forma continua desde aproximadamente el 5000 a. C. hasta el 1750 a. C., Girsu floreció como un importante centro sagrado, administrativo e intelectual durante el tercer milenio a. C. La ciudad ha proporcionado algunos de los ejemplos más antiguos conocidos de escritura cuneiforme, arquitectura monumental, planificación urbana compleja y se considera hoy uno de los yacimientos clave para comprender el surgimiento de la civilización en Mesopotamia.
| Girsu | ||
|---|---|---|
| Tello | ||
| Ubicación | ||
| País | Irak | |
| Gobernación | Dhi Qar | |
| Región | Mesopotamia | |
| Coordenadas | 31°33′55″N 46°11′23″E | |
| Historia | ||
| Tipo | Yacimiento arqueológico | |
| Cultura | Sumeria | |
| Descubrimiento y hallazgos | ||
| Excavaciones | 1877–1933, 2015–Presente | |
| Arqueológicos | Ernest de Sarzec, Gaston Cros, Henri de Genouillac, André Parrot, Sébastien Rey | |
Geografía y ubicación

Girsu se encontraba en el sur de Mesopotamia, cerca de la actual localidad de Nasr, a orillas del río Gharraf, en la gobernación de Dhi Qar (Irak). En la antigüedad, la ciudad ocupaba una fértil llanura irrigada por canales derivados de los ríos Éufrates y Tigris. El entorno circundante era rico en fauna, juncos y tierras de cultivo, lo que lo hacía adecuado para la agricultura de regadío a gran escala. Con el tiempo, los cambios medioambientales y las alteraciones en el curso de los ríos transformaron gran parte de la región en un paisaje árido.[2]
Historia

Primeros pobladores
Las evidencias arqueológicas indican que Girsu ya estaba habitada durante el período de Ubaid (ca. 5000–4200 a. C.). Una figurilla de terracota de forma ofidia o “serpentina” hallada en 2018 confirma la ocupación desde los tiempos más antiguos.[4]
Civilización sumeria
Hacia el cuarto milenio a. C., las comunidades sumerias habían fundado algunas de las primeras ciudades propiamente dichas de la historia como Uruk, Ur, Nippur, Lagash y Girsu. Los sumerios inventaron la escritura, el transporte sobre ruedas y desarrollaron formas tempranas de geometría, astronomía e ingeniería hidráulica. Cada ciudad sumeria estaba dedicada a una deidad tutelar. Girsu era el hogar del dios Ningirsu, divinidad guerrera que dominaba el caos y mantenía el orden cósmico. Como santuario de Ningirsu, Girsu se convirtió en un lugar de peregrinación de gran prestigio comparable a las ciudades sagradas de épocas posteriores.[5]
Política y cultura
Girsu formaba parte del Estado de Lagash, que prosperó durante el período Dinástico Arcaico (ca. 2900–2350 a. C.) y aunque la capital política cambiaba entre distintas ciudades, Girsu siguió siendo el corazón espiritual y ceremonial del reino.[6] Gobernantes destacados como Ur-Nanshe, Eannatum, Enmetena y más tarde Gudea mandaron construir templos,[7] canales y esculturas monumentales en honor a Ningirsu. Estos soberanos dejaron inscripciones que relatan campañas militares, tratados fronterizos[8] y fundaciones de templos constituyendo uno de los registros históricos más ricos de la Mesopotamia temprana.

Desarrollo urbano
En su apogeo, Girsu albergaba unos 20.000 habitantes. La ciudad contaba con arquitectura monumental, numerosos templos, una extensa red de canales de riego, almacenes, edificios administrativos, viviendas y el puente más antiguo conocido del mundo. Los sumerios diseñaron complejos sistemas hidráulicos con embalses y diques que permitían la agricultura.[9] En las sucesivas excavaciones realizadas se han recuperado más de 100.000 tablillas de arcilla que revelan una burocracia avanzada dedicada al control del grano, la gestión del ganado y los asuntos templarios.[10]
Religión y templos
Ningirsu, a menudo representado como un águila leonada o el pájaro Anzû, encarnaba el poder divino sobre las tormentas y la fertilidad. Su culto dominaba la vida religiosa de Girsu.

El Templo Antiguo y el Nuevo Templo de Ningirsu
El Templo Antiguo de Ningirsu se erigió en el centro de la ciudad durante casi un milenio y fue reconstruido en varias ocasiones. Hacia el 2125 a. C., el gobernante Gudea trasladó el santuario principal a un nuevo montículo sagrado y levantó el Nuevo Templo de Ningirsu, monumental complejo dedicado al dios como héroe y arquitecto del cosmos. Este santuario, uno de los mayores de Mesopotamia, incluía capillas para Ningirsu y su consorte Bau. Nueve estatuas de diorita representan a Gudea con las manos entrelazadas en actitud de oración, símbolo de devoción y autoridad divina.[11]
Iconografía y artefactos

Entre los hallazgos más notables de Girsu destacan el Vaso de plata de Enmetena (ca. 2350 a. C.), una maza de piedra caliza tallada con el motivo del pájaro Anzû, la Estela de los buitres y miles de tablillas administrativas en cuneiforme que constituyen algunos de los documentos escritos más antiguos del mundo.
Arquitectura e ingeniería
Las construcciones de Girsu muestran la maestría de la ingeniería sumeria como atestiguan los edificios que se levantaban principalmente con ladrillos de barro secados al sol o cocidos, frecuentemente estampados con inscripciones reales.
El Puente de Girsu
La obra de ingeniería más extraordinaria de la ciudad es el Puente de Girsu, considerado hoy en día el puente más antiguo del mundo, datado hacia el 2000 a. C. Descubierto en la década de 1930 y posteriormente identificado de nuevo por el Museo Británico y el Consejo Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak (State Board of Antiquities and Heritage) entre 2018 y 2023, servía tanto de pasarela peatonal como de estructura hidráulica similar a los modernos canales de aceleración de flujo. Su diseño probablemente aumentaba la velocidad del agua y evitaba el estancamiento.[12]
Economía y vida cotidiana
La prosperidad de Girsu dependía del riego. El agua del Éufrates y el Tigris alimentaba cultivos de trigo, cebada, cebollas, lentejas y dátiles. La ganadería, la pesca y el comercio en embarcaciones de juncos complementaban la agricultura. Los templos funcionaban como centros religiosos y económicos empleando a artesanos, escribas y trabajadores. Los registros arqueológicos muestran una sociedad altamente organizada que documentaba meticulosamente la producción y el trabajo.
Declive e historia posterior
Girsu fue abandonada hacia el 1750 a. C. cuando el río Tigris cambió su cauce hacia el este provocando una grave escasez de agua. Esta circunstancia provocó que en pocas décadas la red de canales se secara y la ciudad quedara desierta.[13] No obstante, su carácter sagrado perduró: hacia el 330 a. C., bajo el reinado de Alejandro Magno, el templo principal fue brevemente refundado en un intento helenístico de revivir las antiguas tradiciones mesopotámicas como lo demuestran unos ladrillos datados en el siglo IV a. C. con una inscripción bilingüe en griego y arameo en la que, además del nombre de Adadnadinakhe, queda constancia de la dedicación del santuario a Heracles y Ningirsu.
Exploración arqueológica

Primeras excavaciones
El redescubrimiento del lugar tuvo lugar en 1877 cuando el diplomático francés Ernest de Sarzec excavó en Tello en nombre del Museo del Louvre. Allí desenterró templos, archivos y estatuas de Gudea, revelando la existencia de la olvidada civilización sumeria. Posteriormente, los arqueólogos franceses Gaston Cros, Henri de Genouillac y André Parrot continuaron los trabajos hasta 1933.
Campañas arqueológicas recientes
Tras un paréntesis de ochenta años, las excavaciones se reanudaron en 2015 bajo la dirección de Sébastien Rey y Fatima Yassir Husain en 2016 el Proyecto Tello/Girsu pasó al Museo Británico. El Proyecto Girsu, una colaboración entre el Museo Británico y el Consejo Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak (State Board of Antiquities and Heritage), combina trabajo de campo, estudios digitales, conservación del yacimiento y programas de formación para arqueólogos iraquíes.

Las campañas recientes en el Montículo del Templo (Tell A) han sacado a la luz restos significativos del Templo de Ningirsu construido por Gudea a finales del tercer milenio a. C. entre los que se incluyen tablillas votivas y conos inscritos. Los arqueólogos también descubrieron un pozo ritual (favissa) con más de 300 fragmentos de vasijas, ofrendas animales y objetos de culto. Este conjunto, uno de los depósitos rituales más completos del período Dinástico Arcaico, ofrece nueva información sobre las ceremonias del templo de Ningirsu. Destacan una figurilla de bronce con forma de pato, posiblemente relacionada con la diosa Nanshe, y un fragmento de vaso de calcita inscrito dedicado a Ningirsu.
Las excavaciones en la Colina de las Tablillas (Tell V, también conocida como el Montículo del Palacio) han revelado un gran complejo administrativo y archivístico de los períodos acadio y Ur III. Se han recuperado más de 200 tablillas cuneiformes y numerosos sellos acadios que documentan la gestión del trabajo, los impuestos y el suministro. Estos registros son especialmente importantes pues aportan información novedosa sobre el funcionamiento del poder imperial como lo atestigua uno de los sellos de Naram-Sin que proclama: “Naram-Sin, el poderoso, dios de Acad, rey de las cuatro regiones: Lugal-ushumgal, el escriba, gobernador, tu servidor”. Estos descubrimientos arrojan luz sobre la burocracia imperial acadia descrita por los arqueólogos como las primeras “herramientas de un imperio”.
Galería
- La maza votiva de Mesilim hacia el 2550 a.C., procedente de Girsu. Museo del Louvre AO2349.
- Vaso de plata de Enmetena hacia el 2420–2400 a.C., procedente de Girsu. Museo del Louvre AO2674.
- Los cilindros de Gudea. Museo del Louvre MNB1512 y MNB1511.
- La estatua de Gudea O. Ny Carlsberg Glyptotek, NCG 840.