Harold Innis
economista canadiense
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Harold Adams Innis (Otterville, Ontario, 5 de noviembre de 1894 - Toronto, 9 de noviembre de 1952) fue un economista canadiense, experto en la historia económica de Canadá y un teórico de la comunicación que, junto con Marshall McLuhan, marcó la reflexión sobre los medios de comunicación.
Otterville (Canadá)
Toronto (Canadá)
| Harold Innis | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
5 de noviembre de 1894 Otterville (Canadá) | |
| Fallecimiento |
8 de noviembre de 1952 (58 años) Toronto (Canadá) | |
| Causa de muerte | Cáncer de próstata | |
| Sepultura | Cementerio de Mount Pleasant | |
| Nacionalidad | Canadiense | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Mary Quayle Innis | |
| Hijos | Anne Innis Dagg | |
| Educación | ||
| Educado en | ||
| Supervisor doctoral | Chester W. Wright | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Economista, historiador, filósofo, profesor universitario y sociólogo | |
| Área | Ciencia económica | |
| Cargos ocupados | Presidente (desde 1937) | |
| Empleador |
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| Conflictos | Primera Guerra Mundial | |
| Miembro de | Sociedad Filosófica Estadounidense (desde 1948) | |
| Distinciones |
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Biografía
Residió durante su infancia en la zona rural de Otterville, en la provincia de Ontario. Entre 1913 y 1916 estudió en la Universidad McMaster, donde obtuvo su licenciatura con énfasis en Historia y Economía. Pocos días después de graduarse fue reclutado para combatir en Francia en la línea del frente durante la Primera Guerra Mundial, y fue herido por un obús en la Batalla de la cima de Vimy, por lo que debió regresar a Canadá. Obtuvo luego la Maestría en Artes en la Universidad McMaster en 1918, con una tesis sobre la política para los veteranos de guerra (El retorno del soldado), y en 1920 el doctorado en Economía de la Universidad de Chicago. También en 1920 fue nombrado profesor del Departamento de Economía en la Universidad de Toronto, donde llegó a ser director de ese Departamento, en el cual trabajó hasta su prematura muerte en 1952, a los 58 años.
Obra
Desarrolló la staples thesis, según la cual la economía, la cultura y la política canadienses fueron decisivamente influenciadas por la explotación y exportación de una serie de mercancías tales como pieles de animales, pesca, madera, trigo, metales e hidrocarburos.[1] Estas mercancías han provenido de la periferia del país y han fortalecido al centro. Su visión de las relaciones Centro-Periferia estuvo marcada por su experiencia en la guerra que le dejó una visión de las relaciones entre imperios y colonias marginalizadas.
Observó cómo las redes de comercio y transporte, por ejemplo las redes ferroviarias, eran algo más que rutas para llevar mercancías, pues generaban grandes influencias culturales y sociales. Estudió entonces el papel que la tecnología de la comunicación ocupaba en los procesos culturales, políticos y económicos y postuló la teoría según la cual las tendencias de la comunicación, determinadas por las tecnologías comunicacionales, son las que determinan las formas que adopta la organización social.[2]
Los trabajos de Innis sobre las comunicaciones exploran el rol de los medios en la construcción de la cultura, el ejercicio del poder y el desarrollo de la civilización.[3] Los monopolios de saber, según su postura, supeditan la distribución del poder político entre los grupos sociales. El poder es asunto de control del espacio y el tiempo. Los sistemas de comunicación dan forma a la organización social porque estructuran relaciones temporales y espaciales.[4]
Apoyado en la investigación histórica, clasificó a los medios de comunicación entre los que están más "ligados al tiempo", con mensajes de mayor duración, y los más "ligados al espacio", con mensajes de mayor alcance. Consideraba, por ejemplo, que el balance entre la comunicación oral y escrita fue muy importante para la Grecia antigua en el siglo V a. C.[5] Advirtió que, en cambio, en la actualidad los medios están obsesionados por el impacto inmediato, de manera que el alcance del mensaje se privilegia en forma extrema sobre su permanencia y se efectúa una "continua, sistemática y despiadada destrucción de elementos esenciales para la permanencia de la actividad cultural".[6]