Inmortalidad digital
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La inmortalidad digital (o "inmortalidad virtual")[1] es el concepto hipotético de almacenar (o clonar) la mente de una persona, o al menos su personalidad, en un sustrato digital, es decir, en una computadora, un robot o el ciberespacio[2] (transferencia mental). El resultado podría manifestarse como un avatar que se comporte, reaccione y piense como una persona, basándose en el archivo digital de dicha persona.[3][4][5][6] Tras la muerte del individuo, este avatar podría permanecer estático o continuar aprendiendo y mejorando de manera autónoma (posiblemente convirtiéndose en una IA semilla).
Una parte considerable de los transhumanistas y singularitaristas deposita grandes esperanzas en la creencia de que eventualmente podrían volverse inmortales[7] mediante la creación de una o varias copias funcionales no biológicas de sus cerebros, dejando atrás su "envoltura biológica". Estas copias podrían entonces "vivir eternamente" en una versión digital del "cielo" o paraíso.[8][9]
Realismo
La National Science Foundation ha otorgado una subvención de medio millón de dólares a las universidades de Central Florida en Orlando y Illinois en Chicago para explorar cómo los investigadores podrían utilizar la inteligencia artificial, el archivado y la imagenología computacional con el fin de crear versiones digitales convincentes de personas reales, un posible primer paso hacia la inmortalidad virtual.[10]
El Digital Immortality Institute explora tres factores necesarios para la inmortalidad digital. En primer lugar, independientemente del nivel de implementación, los avatares requieren acceso garantizado a Internet. En segundo lugar, los avatares deben ser aquello que los usuarios especifiquen, y deben mantenerse de ese modo. Por último, las representaciones futuras deben ser aseguradas antes de que los usuarios vivos ya no existan.[11]
El objetivo de la Iniciativa 2045 de Dmitry Itkov es "crear tecnologías que permitan clonar la personalidad de un individuo en un soporte no biológico y extender la existencia, incluso hasta el punto de la inmortalidad".[12]
Método
Alcanzar la inmortalidad digital es un proceso de dos etapas:
- el archivado y la digitalización de las personas,[13]
- hacer que el avatar “viva”.
Se ha argumentado que la inmortalidad digital va más allá de los procesos técnicos de digitalización de las personas y que también abarca aspectos sociales. Por ejemplo, Joshua Hurtado[14] ha presentado un marco de cuatro etapas mediante el cual la inmortalización digital de las personas podría preservar el vínculo social entre los vivos y los muertos. Estas etapas son: 1) recopilación de datos, 2) codificación de datos, 3) activación de datos y 4) encarnación de los datos. Cada una de estas etapas está vinculada a una forma de preservar el vínculo social, ya sea a través del diálogo, de la emocionalidad encarnada (la expresión de emociones mediante una forma de encarnación) o del monumentalismo (la creación de un monumento, en este caso en forma digital, para recordar a los fallecidos).
Archivado y digitalización de las personas
Según Gordon Bell y Jim Gray, de Microsoft Research, conservar cada conversación que una persona haya escuchado a lo largo de su vida ya es algo realista: se necesitaría menos de un terabyte de almacenamiento (con una calidad adecuada).[15][16] Las tecnologías de reconocimiento de voz o de texto constituyen uno de los mayores desafíos de este concepto.
Una segunda posibilidad consistiría en archivar y analizar el uso social de Internet con el fin de mapear la personalidad de las personas. Mediante el análisis del uso social de Internet durante 50 años, sería posible modelar la cultura de una sociedad, su forma de pensar y sus intereses.
Martine Rothblatt concibe la creación de "archivos mentales" (mindfiles), es decir, colecciones de datos provenientes de todo tipo de fuentes, incluidas las fotografías que las personas suben a Facebook, las discusiones y opiniones que comparten en foros o blogs, y otras interacciones en redes sociales que reflejan sus experiencias de vida y su identidad única.[4][17]
Algunos consideran que las fotografías, los videos, los clips de sonido, las publicaciones en redes sociales y otros datos personales ya podrían ser considerados como una forma de este tipo de archivado.[18][4][19][17]
Susanne Asche afirma:
Como una definición esperadamente minimalista, la inmortalidad digital puede considerarse, de manera aproximada, como la implicación de un repositorio centrado en la persona que contiene una copia de todo aquello que una persona ve, oye, dice o produce a lo largo de su vida, incluyendo fotografías, videos, grabaciones de audio, películas, programas de televisión, álbumes musicales/CD, periódicos, documentos, diarios y cuadernos, entrevistas, reuniones, cartas de amor, notas, artículos, obras de arte, y así sucesivamente; y, si no todo, al menos tanto como la persona tenga y se tome el tiempo y el esfuerzo de incluir. La personalidad, los perfiles emocionales, los pensamientos, las creencias y la apariencia de la persona también son capturados e integrados en un agente o avatar conversacional, interactivo y dotado de inteligencia artificial. Este avatar queda a cargo del material recopilado en el repositorio (y quizá “equiparado” a él), de modo que el agente pueda presentar la ilusión de poseer los recuerdos fácticos, los pensamientos y las creencias de la propia persona. — Susanne Asche, Kulturelles Gedächtnis im 21. Jahrhundert: Tagungsband des internationalen Symposiums, Digital Immortality & Runaway Technology[20]
Generación de mindclones
Rothblatt propone el término "mindware" para referirse al software que se está desarrollando con el objetivo de generar inteligencias artificiales conscientes. Dicho software leería el "archivo mental" (mindfile) de una persona para generar un "clon mental" (mindclone). Rothblatt también propone un cierto nivel de aprobación gubernamental para el mindware, similar a una certificación de la FDA, con el fin de garantizar que los mindclones resultantes estén bien construidos.[4][17]
Proceso de calibración
Durante el proceso de calibración, las personas biológicas continúan viviendo al mismo tiempo que su artefacto en silicio. El artefacto en silicio se calibra para asemejarse lo más posible a la persona en cuestión. Durante este proceso, las actualizaciones continuas, la sincronización y la interacción entre ambas mentes mantendrían a las mentes gemelas como una sola.[4][17]
Ética
Según Boston University’s Magazine,[21] el avance de la inteligencia artificial (IA) está introduciendo a la humanidad en un ámbito en el que la frontera entre los vivos y los fallecidos se vuelve cada vez más difusa.[21] El artículo de James Trew[22] aborda tecnologías generativas como ChatGPT y Midjourney. En su texto Digital “immortality” is coming and we’re not ready for it,[22] Trew ofrece información sobre la experiencia, a menudo desafortunada, de clasificar las pertenencias de un familiar fallecido y reutilizarlas en otros contextos.[23][24]
Sin embargo, junto con estos avances surgen numerosos dilemas éticos y legales, en particular en lo relativo a los restos digitales y la privacidad post mortem.[22][25]
Duelo y restos digitales
Martine Rothblatt escribió un libro sobre la ética de la inmortalidad digital[24] y señaló que una de las preguntas centrales que plantea este fenómeno es la naturaleza de la identidad y la autenticidad en una forma digital. Rothblatt profundiza en el concepto de continuidad de la conciencia y en si una réplica digital de una persona puede captar verdaderamente su esencia o si se trata únicamente de una simulación.
Como señala Melody Parker en su artículo,[26] para comunicarse con alguien al otro lado del velo no se necesita una ouija ni una sesión espiritista. La inteligencia artificial podría transformar la manera en que las personas viven el duelo: mientras algunos autores la consideran una fuente de consuelo,[26] otros sostienen que podría obstaculizar el proceso natural del duelo, como argumenta Rothblatt.[24][23]
Privacidad post mortem e inmortalidad digital
A medida que las réplicas habilitadas por IA interactúan con el mundo, surgen preocupaciones relacionadas con la privacidad y la autonomía de las personas fallecidas.[27] Según Vinícius Ferreira Galvão,[23] en su artículo “Discussing human values in digital immortality: towards a value-oriented perspective”, se plantean interrogantes sobre cómo deben abordarse las cuestiones éticas tras la muerte de un individuo. Surgen preguntas como: "¿Quién es el propietario de los datos relacionados con el fallecido si este no ha designado a un heredero?" o "si es posible crear una copia digital perfecta del difunto, ¿debería tratarse de manera similar a cualquier ser humano?".[27][24]
Según Fiorenza Gamba, "los hologramas, los gemelos digitales y los chatbots se utilizan cada vez más para reproducir la apariencia, los comportamientos y las emociones de las personas fallecidas. Además, estas tecnologías permiten que dichas réplicas interactúen con los sobrevivientes". Asimismo, señala que la inmortalidad digital puede plantear preocupaciones en materia de privacidad.[28][23]
Implicaciones legales
Según el artículo de Bell y Gray “Digital Immortality”,[29] la inmortalidad digital se manifiesta de diversas formas, desde una inmortalidad unidireccional, en la que los datos se preservan para las generaciones futuras, hasta una inmortalidad bidireccional, en la que las personas pueden comunicarse con versiones artificiales de los fallecidos.[15][24]
En la ficción
Véase también: Transferencia mental en la ficción e Inmortalidad en la ficción § Digital
La inmortalidad digital es un tema común en el subgénero ciberpunk de la ciencia ficción.[30][31]
Véase también
- Inteligencia artificial
- Efecto IA
- Transferencia mental
- Inteligencia artificial general
- Proyecto Blue Brain – iniciativa suiza de investigación cerebral
- Barco de Teseo
- Resurrección tecnológica
- Astronauta subido (uploaded astronaut)