Isla de Tambo
isla de España
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La isla de Tambo (en gallego, Illa de Tambo) es una isla gallega de la provincia de Pontevedra, situada en medio de la ría de Pontevedra, en su parte final.
| Illa de Tambo | ||
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| Ubicación geográfica | ||
| Ubicación | Ría de Pontevedra | |
| Coordenadas | 42°24′42″N 8°42′32″O | |
| Ubicación administrativa | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Municipio | Poyo (Combarro) | |
| Características generales | ||
| Geología | Isla marítima | |
| Superficie | 0,28 | |
| Perímetro | 4 km | |
| Punto más alto | 80 metros | |
| Población | ||
| Población | 0 hab. | |
| Mapa de localización | ||
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Ubicación (España). | ||
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Ubicación (Provincia de Pontevedra). | ||
Pertenece al municipio de Poyo, del que está separada por un canal de 1,1 km de longitud, poco profundo. Su superficie es de 0,28 km², con una altura máxima de 80 m,[1] aunque toda su parte central supera los 50 metros de altura. Su perímetro alcanza los 4 km.[2]
Etimología
La etimología del topónimo Tambo es objeto de debate y no está definitivamente establecida. Algunas interpretaciones lo relacionan con Telamón, padre de Teucro, figura mítica asociada a la fundación de la ciudad de Pontevedra. Sin embargo, diversos autores descartan su origen en tradiciones legendarias y lo relacionan con formas documentadas en la Edad Media. Según el padre Martín Sarmiento, el nombre de la isla aparece citado en documentos del siglo XII con variantes como Thálavo (1105) y Tánavo (1116), que habrían evolucionado posteriormente a Tumba y, finalmente, a Tambo, lo que hace improbable el uso de la forma actual en épocas anteriores. Otras hipótesis sostienen que el topónimo podría derivar del latín tumulus o del griego tumbos, términos relacionados con la idea de túmulo o elevación funeraria, en posible referencia a la presencia de antiguas estructuras sepulcrales o rituales en la isla o en alusión a la morfología cónica de la misma.[3] Algunos autores medievales, como Gonzalo de Berceo, emplearon la denominación Tumba para referirse a la isla.[4]
Historia
La isla de Tambo presenta evidencias de ocupación humana desde la Edad del Bronce, periodo al que pertenecen varios restos documentados arqueológicamente, entre ellos un castro cuyos habitantes aterrazaron una de las laderas del monte, así como niveles asociados al Bronce Final identificados en la zona de la playa Area da Illa. A esta fase prehistórica se suman manifestaciones rupestres como un petroglifo tallado en roca tafoni.[5]
Posteriormente, durante la Edad del Hierro, la isla continuó habitada, hecho corroborado por materiales arqueológicos recuperados en distintas catas, especialmente en su punto más alto. Con la época romana, Tambo se integró en el sistema de ocupación y explotación del litoral gallego, como demuestra la aparición de materiales romanos en contexto primario cerca de la fuente de San Miguel, lo que confirma una presencia romana efectiva.[5]
En los primeros siglos de la Edad Media, la isla volvió a ser ocupada, como indican restos cerámicos medievales asociados a estructuras situadas en la parte alta, que podrían corresponder a un posible complejo eremítico vinculado a la presencia histórica de monjes y ermitaños.[5] En el siglo VI se construyó una capilla, fundada por Martín de Dumio. En el siglo VII Fructuoso de Braga la convirtió en monasterio benedictino, vinculado al convento de San Juan de Poyo. Posteriormente pasó a ser priorato, bajo la advocación de Santa María de Gracia.[2] La construcción se fue derruyendo con el paso de los siglos, quedando todavía en pie la antigua iglesia monasterial dedicada a San Miguel y la magnífica fuente.
En el siglo XII, la isla de Tambo pertenecía a la reina Urraca y fue donada al monasterio de San Juan de Poyo. En 1589 la capilla fue saqueada por el corsario Francis Drake, quien arrojó al mar la figura de Santa María de Gracia.[6]
Los habitantes de Combarro utilizaron la isla durante siglos, donde trabajaban sus tierras y celebraban romerías. Tambo estuvo habitada hasta el siglo XVIII por población proveniente de la vecina parroquia de Combarro, que siguieron trabajando durante mucho más tiempo las tierras de la isla tras haber abandonado la pequeña aldea que en ella habían establecido.
En 1846, con la desamortización española, la isla dejó de pertenecer a los monjes de Poyo. En el mismo siglo se construyó en la isla un lazareto que, entre 1865 y 1879, se utilizó para poner en cuarentena a los marineros que llegaban al puerto de Marín-Pontevedra. Debido a las protestas de los ciudadanos de Pontevedra, la enfermería se trasladó a la isla de San Simón y en 1889 la isla se convirtió en una penitenciaría militar.[6][2] Los restos del lazareto se conservan todavía hacia el interior de la isla. Existe también un sepulcro antropomorfo medieval.
A finales del siglo XIX la isla fue comprada por el ministro de Gracia y Justicia, Eugenio Montero Ríos pasando a formar parte del territorio de su palacio de Lourizán, en cuyos terrenos al borde de la ría de Pontevedra existía un embarcadero propio para dirigirse a la isla.[7] Eugenio Montero Ríos compró tres quintas partes de la isla en 1884 y otra quinta parte en 1894. En 1940, sus hijos la vendieron a la Armada española para uso de la Escuela Naval Militar.[8]
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Localización de La isla de Tambo en la Ría de Pontevedra. |
Con la instalación en la ría de Pontevedra de la Escuela Naval Militar en 1943, la isla fue militarizada y pasó a utilizarse como arsenal. No se permitía acercarse a nadie a menos de 200 metros de la isla. Hasta 2005, los herederos continuaron figurando como propietarios de una quinta parte de la isla.[6] Entre las instalaciones militares había un polvorín subterráneo de la Marina, hoy abandonado y en ruinas. Quedan varias casitas en la costa norte, alguna barraca y la casa del oficial donde se alojaba el oficial asignado a la patrulla de vigilancia de turno encargada de custodiar la isla.
La Armada dejó de clasificar la isla como enclave estratégico en 2002, lo que suscitó expectativas de que pudiera ser cedida a la Junta de Galicia e incorporada al Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, para lo cual primero tendría que ser declarada parque natural. Sin embargo la isla siguió bajo jurisdicción militar.[9][10]
El 14 de abril de 2013, un grupo de residentes de Combarro hizo una declaración simbólica de independencia de la isla como acto de protesta contra el estado de abandono que sufría tras la desmilitarización.[11] En octubre de 2018, tras un periodo de cierre de la isla que duró dos años, la Escuela Naval Militar volvió a permitir las visitas organizadas a la isla.[12]
En 2022 el Ministerio de Defensa firmó una cesión demanial por 25 años de la isla de Tambo al ayuntamiento de Poyo.[13] La isla dejó de ser un enclave militar el 1 de marzo de 2022, lo que la abrió a la población civil.[14][15] La isla forma parte del término municipal de Poyo pero la vigilancia sigue estando a cargo de la Escuela Naval Militar. En la isla no se permite el desembarco libre ni sin autorización, pero se pueden realizar visitas autorizadas organizadas por el Ayuntamiento de Poyo o mediante permisos previos y excursiones guiadas.
Descripción
La isla tiene una superficie de 28 hectáreas y alcanza los 80 metros de altitud en el Monte de San Facundo. Es ovalada y tiene una típica forma piramidal completamente cubierta de arbolado, especialmente eucaliptos. Por el sur tiene una pequeña península (llamada O Tenlo) que parece casi una isla vista desde tierra y que cuenta con un viejo faro (faro de Tenlo Chico) mandado construir en 1916 y que se iluminó por primera vez el 30 de noviembre de 1922. El faro emite luz blanca de ocultaciones equidistantes y un alcance no menor de 15 millas náuticas, luciendo a 38 metros de altura sobre la bajamar.[16][17]
Tambo cuenta con dos playas unidas en la parte norte de la isla y con tres pequeños embarcaderos. A las playas solo se puede acceder en barco privado. En el extremo noreste de la isla se encuentra «Area da Illa», la playa más grande y popular. La otra playa, más pequeña, es «Adreira». Se encuentra en la parte este de la isla. Es una cala protegida de arena blanca, rodeada de rocas y un frondoso bosque de pinos.[18]
La isla se puede ver desde gran parte del Paseo marítimo de Pontevedra, el paseo marítimo de la ciudad de Pontevedra.
Galería de imágenes
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