Kontor
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El término kontor (pl. kontore) se refiere a cualquiera de los grandes puestos de intercambio comercial extranjeros de la Liga Hanseática.[1]: 127 La Liga fue una federación comercial y defensiva de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico y de ciudades del norte de Europa que se expandió entre los siglos XII y XV. Sus kontors eran entidades con personería jurídica establecidas en una ciudad extranjera (es decir, una ciudad que no pertenecía a la Liga), con cierto grado de autonomía legal. La mayoría de los kontors también eran enclaves. Estaban ubicados en Londres (el llamado Steelyard),[2] Brujas (el kontor de Brujas, posteriormente trasladado a Amberes), Bergen (el Bryggen) y Nóvgorod (Peterhof). Puestos comerciales hanseáticos más pequeños recibían el nombre de factorien, es decir, factorías.

Los kontors o kontore fueron elementos esenciales de la organización de la Liga Hanseática. Los cuatro Kontore de Londres, Brujas, Bergen y Nóvgorod eran comunidades exentas de la jurisdicción del territorio donde se establecían, administrando su propia legislación (alemana) y sujetas a las directrices de la Dieta Hanseática.[3] Sus miembros eran dueños colectivamente de un gran complejo de casas, salones, almacenes y otros edificios donde vivían con una estricta disciplina y comerciaban con los nativos.[3] Se crearon como corporaciones o gremios de comerciantes de alto rango pertenecientes a gremios comerciales. La razón principal para su fundación fue la seguridad. El primero en fundarse fue el kontor de Peterhof en Nóvgorod, Rusia, a comienzos del siglo XIII, mientras los kontors de Brujas y de Bryggen en Bergen, Noruega, fueron los últimos. A mediados del siglo XIV, se subordinaron a las decisiones del Hansetag (Dieta Hanseática).
Además de los kontore, había puestos comerciales menos importantes. Por ejemplo, los vitten en las ferias de arenque de Escania no eran tan importantes como los kontors, pero sí más significativos que un puesto comercial remoto promedio. El típico puesto comercial remoto hanseático, también llamado factoría, contaba con un comerciante representativo y un almacén, y muchos de ellos operaban solo durante parte del año. Si bien estos puestos no se consideran kontors en la literatura académica, a menudo se les confunde en las discusiones populares.[1]
Etimología
La palabra kontor es de origen bajo alemán medio. Proviene del francés comptoir,[2] a su vez del latín computāre (lit. «calcular, computar»).
Organización y estructura social
Los kontors eran entidades jurídicas establecidas como una corporación mercantil (universitas mercatorum) y servían para facilitar el comercio de la Liga Hanseática. Estos puestos comerciales contaban con sus propios erario, sellos, códigos de normas y poder legal para hacer cumplir las normas a los residentes y administración. Por lo general, también eran enclaves mercantiles, siendo el kontor de Brujas una excepción.[4]: 91, 95–98
Si bien la seguridad fue la razón principal para la creación de los kontors, estos también desempeñaban un papel importante en la inspección de bienes comerciales y en la diplomacia de la Liga Hanseática con las autoridades locales y regionales.[1] : 128–130
Administración
Cada kontor tenía su propio tipo de administración, aunque existían claras similitudes entre ellos. Los concejales (oldersmenn, hovetlude o procuratores) constituían la autoridad legal interna y servían como representantes ante el resto de la Liga Hanseática y las autoridades locales. El número de concejales variaba. El kontor de Brujas tuvo inicialmente seis y luego tres, mientras que el de Steelyard en Londrés tenía un concejal hanseático y uno inglés. Se supone que el kontor de Bryggen tuvo seis concejales inicialmente. Según algunos reportes, pasó a tener dos en la primera mitad del siglo XV, y tras un cambio en 1476 dos concejales se alternaron para ocupar el cargo. Según otros reportes, Bryggen tuvo un único concejal a partir del siglo XV. El de Peterhof tenía uno. Los concejales solían ocupar su cargo durante períodos de un año.[1]: 141 [4]: 100–101 [2] : 85–86
Todos los comerciantes hanseáticos residentes o visitantes quedaban bajo la autoridad de la administración del kontor.[5]: 99
En el kontor de Peterhof de Nóvgorod, el cargo de concejal fue sustituido por el de hofknecht en el siglo XV, una vez que las ciudades de Livonia ganaron autoridad sobre la ciudad. El hofknecht era un funcionario designado por las ciudades livonias, y residente permanente y hablaba ruso.[5]: 100–101
Los concejales contaban con la ayuda de los achteinen o Achtzehnmänner, funcionarios que cumplían funciones especiales y tenían la autoridad para representar al kontor cuando fuese necesario. Por lo general eran dieciocho, pero en el kontor de Brujas su número se redujo posteriormente a nueve. [4]: 100–101
Los kontors de Brujas, Londres y Bergen obtuvieron un nuevo cargo secretarial a mediados del siglo XV: el de escribano. Los escribanos estudiaban derecho en la universidad y poseían un amplio conocimiento del latín y de literatura jurídica compleja. Sus funciones consistían en brindar asesoramiento jurídico a los concejales y manejar la correspondencia. El de escribano era un cargo atractivo e influyente que podía desempeñarse durante varios años. Los escribanos impulsaron la profesionalización de los kontor.[1]: 135 [4]: 101
En Nóvgorod, sacerdotes desempeñaban funciones secretariales. Eran nombrado alternativamente por una de dos ciudades hanseáticas.[5]: 100–101
Los kontors de Londres y Brujas se transformaron en drittel (tercios) en el siglo XIV, donde la comunidad de comerciantes se dividió en tres tercios de acuerdo con su origen geográfico para propósitos de representación administrativa y finanzas. Los tercios se organizaron de forma diferente en Londres y Brujas. [4]: 101 [1]: 138–139
A mediados del siglo XIV, la Liga subordinó todos los puestos comerciales, incluyendo los Kontors, a las decisiones de la Dieta Hanseática, y a los enviados de los Kontors también se les confirió el derecho a asistir y hablar en las Dietas, si bien carecían de poder de voto.[4]: 91
Ley
Cada kontor tenía su propio código de regulaciones.[4]: 100–101 Los estatutos eran escritos en bajo alemán medio y recitados a la comunidad de comerciantes una vez al año.[1]: 142 Regulaban asuntos tales como la autoridad del liderazgo del kontor, el comercio, impuestos, deberes, derechos y el contacto con los nativos y los extranjeros.[4]: 104
Legado
La mayoría de los edificios donde tenían sede los kontors no han sobrevivido, y solo el kontor de Bergen, conocido como Bryggen en Noruega, y el Oosterlingenhuis de Brujas han sobrevivido hasta nuestros días. El kontor hanseático de Bryggen se clausuró en 1754 y fue reemplazado por un «kontor noruego», administrado por ciudadanos noruegos, si bien aún contaba con una importante presencia de inmigrantes alemanes. El kontor de Bergen está inscrito en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO.
El almacén hanseático de King's Lynn, en Norfolk, Inglaterra, que en realidad era una factoría y no un kontor, logró sobrevivir, pero se convirtió en oficinas en 1971.[2]
La palabra «kontor» se difundió a través de la Liga Hanseática. De hecho, el término kontor sigue significando «oficina» en las lenguas escandinavas y en estonio.
Probablemente proveniente del neerlandés, y muy posiblemente gracias a Pedro el Grande, la palabra, como конто́ра (kontora), es también un término para "oficina", "departamento", "organización", "oficina", etc. en ruso y ucraniano .