Lithodes santolla
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La centolla patagónica (Lithodes santolla), también llamada centolla magallánica, centolla austral, centolla argentina y centolla chilena, es un crustáceo que habita el lecho marino de las frías aguas del sur de América del Sur.
| Lithodes santolla | ||
|---|---|---|
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Hembra L. santolla del canal Beagle | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Arthropoda | |
| Subfilo: | Crustacea | |
| Clase: | Malacostraca | |
| Orden: | Decapoda | |
| Familia: | Lithodidae | |
| Género: | Lithodes | |
| Especie: |
L. santolla (Molina, 1782)[1] | |
| Sinonimia | ||
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Descripción
La anatomía de la centolla, un decápodo anomuro de la familia Lithodidae, describe un caparazón fuertemente calcificado y abdomen reducido y plegado bajo el cuerpo. Presenta cinco pares de patas torácicas: el primer par forma los quelípedos; hay tres pares de patas caminadoras visibles (pereiopodos II–IV); y el quinto par está muy reducido y oculto dentro de las cámaras branquiales, donde cumple funciones de acicalamiento. El telson es pequeño, rasgos típicos de los litódidos. En el macho los gonoporos se abren en las coxas del 5.º par, mientras que en la hembra lo hacen en las coxas del 3.º par. Las hembras poseen pleópodos (pequeños apéndices en el abdomen) funcionales para portar los huevos, dispuestos sólo en el lado izquierdo del abdomen; los machos carecen de pleópodos.[2]
El caparazón está cubierto por espinas cónicas más desarrolladas en márgenes y regiones branquiales; las patas también presentan espinas y setas. La coloración típica va del rojo-anaranjado al rosado, con puntas de espina claras.[2]
Es una especie de gran tamaño dentro de su familia, el largo del caparazón alcanza aproximadamente 19 cm, con envergaduras notables por el alargamiento de las patas.[2]
Distribución y hábitat

Habita en las aguas costeras del sudeste del océano Pacífico, en las aguas de Chile en especial desde Valdivia hasta el cabo de Hornos, así como también en las islas Malvinas y el sur de la Argentina.[3]
Vive en la zona bentónica, generalmente en profundidades de hasta 150 m, pero se la ha encontrado ocasionalmente hasta los 600 m de profundidad.
Fisiología
La centolla vive en aguas frías y en aguas subantárticas. Las temperaturas ideales para su desarrollo larval y juvenil oscilan entre los 6 y los 15 °C, en cuya etapa no se alimentan.[4] Este crustáceo experimenta acidosis respiratoria e hiperglucemia como consecuencia de prolongadas retiradas del agua o exposiciones al aire;[5] sin embargo, estos niveles vuelven a la normalidad después de la reinmersión, lo que la hace capaz de soportar largos períodos de exposición sin mortalidad severa.
Reproducción
Las hembras mudan el caparazón entre fines de noviembre y comienzos de diciembre. Poco después de poner los huevos ocurre la fecundación. El desarrollo dentro del huevo dura entre 9 y 10 meses, y las crías nacen entre mediados de septiembre y octubre.
Al nacer, las crías son larvas que se alimentan de las reservas del propio huevo (y, en algunos casos, también pueden alimentarse del ambiente). Estas larvas pasan por tres etapas llamadas zoea y luego por una etapa megalopa; después cambian de forma y se convierten en el primer estadio de crustáceo bentónico.
Durante el apareamiento se da la cópula en forma de abrazo entre un macho con caparazón viejo y una hembra recién mudada. Cada hembra transporta adheridos a su abdomen entre 5.500 y 60.000 huevos.[6]
Alimentación
Se alimenta principalmente de animales zoobentónicos, que viven en el fondo de los canales y océanos, como la langosta gregaria, gusanos y esponjas. Así como zooplancton, medusas y plantas marinas.[7]
Importancia económica
La captura de este animal para consumo humano constituye una actividad lucrativa para las localidades del archipiélago de Tierra del Fuego. Esto condujo a un incidente en agosto de 1967 cuando a la goleta argentina Cruz del Sur, mientras pescaba a 400 m de la isla Gable (hoy bajo soberanía de la Argentina), le fue ordenado alejarse por personal de la patrullera chilena Marinero Fuentealba. Este evento, junto a varios otros, llevó a tensar el conflicto del Beagle en la década de 1970.[8]
La población de Lithodes santolla ha sufrido un descenso drástico debido a la pesca comercial.
La calidad nutricional de la carne cocida de la centolla la hace especialmente adecuada para dietas equilibradas, bajas en grasas y con restricción de colesterol, puesto que contiene entre 0.7 y 0.76 g de grasa y 51 mg de colesterol por cada 100 g de carne cocinada. En contraposición, el contenido de proteína es de entre 14 y 16 g por cada 100 g de carne cocinada.[9]
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos clasifica a la centolla como dos especies separadas: Lithodes antarcticus y Lithodes santolla respectivamente.[10] Otras fuentes, sin embargo, consideran que Lithodes antarcticus es un sinónimo de Lithodes santolla.