Luz azul

rango del espectro de luz visible que tiene una longitud de onda entre 400-495 nm From Wikipedia, the free encyclopedia

Se conoce como luz azul al rango del espectro de luz visible que tiene una longitud de onda entre 400-495 nm. La luz azul es un tipo de luz visible de alta energía como lo son el violeta y el índigo.[1] La exposición retiniana a la luz azul, provoca respuestas no visuales en los seres humanos, incluida la modulación del estado de alerta y la cognición. La exposición a la luz azul reduce directamente la somnolencia, por su efecto de estimulación encefálica.[2]

Se descubrió en un estudio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica Espacial (INIBE) que la luz azul ayuda a las personas a combatir el cansancio. INIBE ha llevado a cabo docenas de experimentos con luz azul en sujetos de prueba. Incluso tienen un laboratorio donde se albergan sujetos de prueba. Si bien el estudio está destinado a ayudar a combatir la somnolencia durante el vuelo espacial, el programa también tiene como objetivo ayudar al público a combatir la fatiga nocturna, ya que millones de personas sufren de pérdida crónica de sueño o trastornos circadianos. Se ha descubierto que la luz azul reduce directamente la somnolencia. Los sujetos de prueba expuestos a la luz azul pudieron mantenerse alertas durante la noche cuando las personas se sienten más adormecidas. Los efectos de la luz azul duraron solo mientras la luz azul estaba encendida, generalmente varias horas. Los beneficios para astronautas, pilotos, conductores de camiones y trabajadores de fábricas y hospitales podrían ser enormes. Pero también se detectaron riesgos.[3]

En 2003, el neurocientífico Steven Lockley y colegas publicaron en 2003 lo que ocurría cuando se exponía a un grupo de sujetos a luz azul durante seis y media horas, comparándolo con otros que pasaban el mismo tiempo en un entorno con luz verde, y resultó que la luz azul suprimía la síntesis de melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina), hormona cuyas concentraciones varían de acuerdo al ciclo diurno/nocturno.[4] A esta sustancia se le ha dado a llamar la hormona del sueño.

La sensibilidad a la luz azul está relacionada con un fotopigmento de nombre melanopsina que es especialmente sensible a esta longitud de onda (460-485 nm) y que se encuentra en células ganglionares fotosensibles de la retina, que están involucradas en la regulación del ritmo circadiano y los reflejos pupilares y otras respuestas no visuales a la luz.

En un estudio hecho por Gilles Vandewalle y colegas en 2007, notaron que la luz azul aumenta el ritmo cardíaco y eleva la temperatura corporal. Así mismo observaron que cuando una persona es expuesta a la luz azul mientras realizaba tareas de memorización, había una mejora en la respuesta en áreas de la corteza frontal y parietal del cerebro, según se demostró usando electroencefalogramas.[5]

Riesgos

El riesgo de la luz azul se relaciona con la oxidación de las células de la retina que producen su muerte.[6] La luz azul es la más energética del espectro visible y juega un papel fundamental en nuestro sistema visual. Los conos S o cortos tienen su mayor sensibilidad con las longitudes de onda cortas, que se corresponden con la luz azul. Además, las células de la retina denominadas ipRGC (del inglés células ganglionares intrínsecamente fotosensibles) son sensibles prácticamente a las mismas longitudes de onda correspondientes a la luz azul. Se ha descubierto recientemente que estas células tienen efectos directos en el cerebro relacionados con funciones como la atención, el aprendizaje, la memoria o la ejecución de ciertas tareas.[7] Además, se ha demostrado que la exposición aguda a la luz de alta intensidad causa pérdida de fotorreceptores en macacos rhesus y otras especies.[8]

La luz azul es necesaria para las funciones vitales de nuestro organismo. Sin embargo su exposición en exceso puede suponer un riesgo, así como la exposición en horarios no naturales para nuestros procesos biológicos. Como la exposición a esta luz induce estados de atención puede resultar en una mala calidad del sueño[9] derivados de la modificación en el ciclo circadiano. Aunque se trata de un tema todavía controvertido que se sigue estudiando, existen numerosos autores que van un paso más allá y relacionan esta modificación de las funciones vitales con la luz de los dispositivos que usamos habitualmente, desde ordenadores y móviles hasta gafas de realidad aumentada o virtual.[10] Es importante entender su efecto porque existen estudios que la relacionan con varios tipos de cáncer,[11][12][13] con diabetes, obesidad o reducción en la capacidad cognitiva[14] como el Alzhemeir.[15]

La modificación en las respuestas biológicas es parte del riesgo, aunque el término riesgo o peligro de la luz azul en la literatura científica se entiende principalmente como el efecto que produce la exposición prolongada en las células de todo el sistema visual. Esa exposición prolongada produce reacciones químicas de oxidación que llevan a la muerte celular.[16][17][18] Este efecto esta probado en laboratorio pero es más difícil de relacionar con patologías visuales, aunque hay estudios que apuntan que existe relación con la degeneración macular asociada a la edad,[19] retinopatía derivada de la diabetes[20] y glaucoma.[21]

El uso de pantallas de manera prolongada está también relacionado con la fatiga visual o síndrome de la visión por computador. En especial se ha encontrado la relación con la cantidad de luz azul que proyectan estas pantallas.[22][23][24] La principal solución que existe para evitar la incidencia de la luz azul es el uso de filtros, que pueden ser físicos[25] o digitales,[26] ambos con ciertos efectos beneficiosos para los usuarios.[27][28][26] Por esta misma razón la mayor parte de dispositivos electrónicos que utilizamos en nuestro día a día tienen algún tipo de sistema de filtrado de la luz azul.

Véase también

Referencias

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