Reyes Magos
sabios de Oriente que visitaron a Jesús después de su nacimiento
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Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición cristiana denomina a los «magos» —denominación que recibían los sacerdotes eruditos en el Antiguo Oriente—[4] que, según el Evangelio de Mateo, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente para adorarle y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.[5][6]
Magos de Oriente
Sabios de Oriente
Reyes Magos
| Reyes Magos de Oriente | ||
|---|---|---|
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Los tres Reyes Magos, mosaico bizantino, c. 565, Basílica de San Apolinar el Nuevo, Rávena, Italia. | ||
| Información personal | ||
| Apodo |
Santos Reyes Magos de Oriente Sabios de Oriente Reyes Magos | |
| Sepultura | Catedral de Colonia y Saveh | |
| Información religiosa | ||
| Festividad | noche del 5 al 6 de enero | |
| Atributos | Representados normalmente con oro, incienso y mirra en las manos | |
| Venerado en | Iglesia católica,[1] Iglesia ortodoxa,[2] Iglesias antiguas orientales[3] | |
| Patronazgo | Tizimín, municipio de Tizimín, Yucatán; Los Reyes Acaquilpan, municipio de La Paz y Los Reyes Ixtacala, municipio de Tlalnepantla de Baz, Estado de México, México | |
En los evangelios canónicos solo el Evangelio de Mateo habla de estos «magos», sin precisar sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres. Fue en el siglo III d. C. cuando se estableció que pudieran ser reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos y las iconografías que los representaban, tan solo se consideraba que eran personas pudientes. Fue también en ese siglo cuando se estableció su número en tres, uno por regalo, ya que hasta entonces había dibujos con dos, tres o cuatro magos, e incluso la Iglesia ortodoxa siria y la Iglesia apostólica armenia aseguraban que eran doce, como los apóstoles y las doce tribus de Israel.[7]
Los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el conocido mosaico de San Apolinar el Nuevo (Rávena) que data del siglo VI d. C., en el que se distingue a los tres magos ataviados al modo persa con sus nombres escritos encima y representando distintas edades. Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta finales del siglo XV d. C., para que el rey Baltasar aparezca con la tez negra, los tres reyes además de representar las edades, representen las tres razas conocidas hasta la Edad Media. Melchor encarnará a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos.[7] En el mundo colonial americano, la evangelización introdujo una adaptación que incorporaba al Rey Inca como uno de los magos, sustituyendo a Gaspar, el rey de piel cobriza que representa la llamada a los pueblos indígenas.[8]
En España a partir del siglo XIX se inició la tradición de convertir la noche de Reyes (noche anterior a la Epifanía) en una fiesta infantil con regalos para los niños, a imitación de lo que se hacía en otros países el día de Navidad, en homenaje al santo oriental San Nicolás. Fue en 1866 cuando se celebró la primera cabalgata de Reyes Magos en Alcoy, tradición que se extendió al resto del país y posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura hispana.[7][9]
Etimología
La palabra «mago», proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote. Llegó al griego como μάγος (magos, plural: μάγοι, magoi), refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios, que estudiaban las estrellas en su deseo de buscar a Dios.[4] Del griego pasó al latín como magus, plural magi, /mágui/, de donde llegó al español mago.
Mención en la Biblia



La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos de los cuales fueron integrados a los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes) quienes, tras seguir una estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien presentan ofrendas de oro, incienso y mirra.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.[10]
Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores de Jesús, hay que tener en cuenta que el término griego magós no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a ‘hombres sabios’ (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras[11] y, desde antiguo se ha sostenido que pertenecían al zoroastrismo.[12]
La frase «del este» (ἀπὸ ἀνατολῶν, apo anatolon), más literalmente «del amanecer [del sol]», es la única información que Mateo proporciona sobre la región de donde procedían. El Imperio parto, con centro en Irán (Persia), se extendía desde el este de Siria hasta los confines de la India. Aunque el imperio era tolerante con otras religiones, su religión dominante era el zoroastrismo, con su clase sacerdotal de magos.[13]
Su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes, pues veía al Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra. Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba, así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños de que debe huir a Egipto con los suyos.
A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras.
Otras interpretaciones






En 1995, el catedrático de la Universidad de Cambridge Colin Humphreys publicó un estudio basándose en los registros de cometas del Libro de Han. Según esta hipótesis, la Estrella de Belén fue un cometa aparecido en marzo del año 5 a. C., el único objeto astronómico que explicaría las tres características descritas por Mateo: una estrella nueva, que se desplazó lentamente por el cielo y que se habría detenido sobre Belén con una cola casi vertical. Los magos lo habrían visto primero en el este matutino, habrían viajado desde Irak, Irán o Arabia Saudí durante uno o dos meses hasta Jerusalén y, al dirigirse a Belén, el cometa ya se hallaba al sur, pareciendo guiarlos y detenerse sobre el lugar. Registros chinos confirmarían su visibilidad durante más de 70 días. Previamente, la triple conjunción Júpiter-Saturno en Piscis (7 a. C.) habría anunciado en el contexto de la época un rey divino en Israel, la agrupación Marte-Saturno-Júpiter (6 a. C.) su poder y el cometa en Capricornio (5 a. C.) la inminencia del nacimiento.[14]
Según el científico de la NASA Mark Matney, dicho cometa habría guiado una mañana de principios de junio del citado año a los magos desde Jerusalén a Belén, cuando habría pasado más cerca de la Tierra con un movimiento «geosincrónico temporal», creando la ilusión de «detenerse» varias horas sobre la ciudad donde habría nacido Jesús.[15]
Según la interpretación de José Luis Sicre,[cita requerida] en el tiempo en que fue escrito el Evangelio de Mateo se estaba produciendo un incremento de conversiones paganas al cristianismo frente a las de los propios judíos. La incursión de estos fragmentos sobre los magos de Oriente en el Evangelio de Mateo subraya este hecho y lo utiliza como argumento de conversión: si los de fuera vienen y lo adoran (se convierten) "¿cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre vosotros?".
También existen otras[cita requerida] interpretaciones astrológicas y cabalísticas sobre la figura de los Reyes Magos.
Según la interpretación ofrecida por Eric Rodríguez,[16] se tiene lo siguiente:
Ya el término griego μάγος (literalmente “magos”) había caído en un uso peyorativo o deteriorado desde al menos el siglo III a. C. (cf. versión Septuaginta) por la extracción de su origen y contexto cultural, y que es como se usa aún en la época del Nuevo Testamento (cf. Hechos de los apóstoles, 8:9, 13:6, 19:13). No obstante, en el texto original koiné (griego bíblico) de Mateo 2:1 dice:
“… ἰδοὺ μάγοι ἀπὸ ἀνατολῶν παρεγένοντο εἰς Ἱεροσόλυμα”. “… y he aquí (unos) magos desde Oriente se encontraban por Jerusalén”.Mateo (2:1)
A diferencia de los magos que ya se encontraban dispersos en tierra de Israel y todo el mundo helénico, el énfasis que se emplea al decir “de Oriente”, marca un cambio de connotación: el autor busca traer a la mente un personaje asociado con el Oriente, diferente a los sabios convencionales de Israel (rabinos), que conociera además las profecías mesiánicas y que fuera autoridad bíblica para el lector judío (ya que se acepta a nivel general que el Evangelio de Mateo fue escrito para hebreos y aún en lengua hebrea según el testimonio de casi todos los padres de la Iglesia).
Hay que tener en cuenta, además, que Oriente puede designar la región de Babilonia, y por lo tanto, para algunos autores, los magos, podrían corresponder a los llamados en arameo מדנחאי (Medinja’ey, “doctores babilónicos de la tradición oral”), cuya escuela perduraría hasta entrado el siglo VIII d. C..[17] en Babilonia, y quienes conociendo la interpretación de lo dicho en Números 24:17 (cf. tárgum de Onqlós/Onkelos sobre este pasaje), habrían sido guiados por Dios hasta el Mesías. En este caso la estrella simbolizaría al mismo Mesías según el lenguaje midrásico contemporáneo.
Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás, o Evangelio de la infancia, del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia (sic).
En el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», se menciona de tal modo a los Reyes Magos que algunos han sostenido que probablemente no venían de Oriente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España). El texto, sin embargo, dice: «Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1:3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72:10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios». Eso relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa».[18] Al respecto, el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, recordó que en ningún momento el Santo Padre dice que «los Reyes Magos fueran andaluces, lo que explica el Papa es que los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad. Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la península ibérica», explica. Al mencionar a Tartessos, Benedicto XVI se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C, «los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos».[19]
Regalos de los magos





En Mateo se identifican explícitamente tres regalos: oro, incienso y mirra; en griego koiné, estos son chrysós (χρυσός), líbanos (λίβανος) y smýrna (σμύρνα). Existen diversas teorías e interpretaciones sobre el significado y el simbolismo de los regalos, especialmente en lo que respecta al incienso y la mirra.
Las teorías se dividen generalmente en dos grupos:
- Los tres regalos son ofrendas y obsequios comunes que se dan a un rey. La mirra se utiliza comúnmente como aceite de unción, el incienso como perfume y el oro como objeto de valor.
- Los tres regalos tenían un significado espiritual: el oro como símbolo de la realeza en la tierra, el incienso como símbolo de la deidad y la mirra (un aceite para embalsamar) como símbolo de la muerte. Esto se remonta a Orígenes en Contra Celso: «oro, como a un rey; mirra, como a un mortal; e incienso, como a un Dios».[20] A veces se describe de forma más general como el oro simbolizando la virtud, el incienso simbolizando la oración y la mirra simbolizando el sufrimiento.
El incienso y la mirra se quemaban durante los rituales de las sociedades egipcia, griega y romana. Los antiguos egipcios utilizaban la mirra para embalsamar cadáveres y los romanos la quemaban como una especie de incienso en las piras funerarias.[21] La mirra se utilizó como ungüento para embalsamar y como incienso penitencial en funerales y cremaciones hasta el siglo XV. El «aceite santo» que utiliza tradicionalmente la Iglesia ortodoxa oriental para realizar los sacramentos de la crismación y la unción se perfuma tradicionalmente con mirra, y recibir cualquiera de estos sacramentos se conoce comúnmente como «recibir la mirra». La imagen de los Reyes Magos en el Cofre de Auzon del siglo VII muestra al tercer visitante, el que trae mirra, junto a un valknut, un símbolo pagano que hace referencia a la muerte.[22]
Algunos estudiosos han sugerido que los «regalos» eran más bien medicinales que materiales preciosos para tributar.[23][24][25]
Se sabe que el rey sirio Seleuco I Nicátor ofreció oro, incienso y mirra (entre otros objetos) a Apolo en su templo de Dídima, cerca de Mileto, en el año 288/7 a. C.,[26] y esto pudo haber sido el precedente de la mención de estos tres regalos en el Evangelio de Mateo (2:11). Se cree que fueron estos tres regalos los que determinaron que el número de los Reyes Magos se fijara finalmente en tres.[27]
Este episodio puede relacionarse con Isaías 60 y el Salmo 72, que relatan los regalos ofrecidos por los reyes, y esto ha desempeñado un papel fundamental en la percepción de los Reyes Magos como reyes, en lugar de como astrónomos-sacerdotes. En un himno del poeta hispano Prudencio, de finales del siglo IV, los tres regalos ya habían adquirido su interpretación medieval como emblemas proféticos de la identidad de Jesús.
Juan Crisóstomo sugirió que los regalos eran adecuados para ser entregados no solo a un rey, sino a Dios, y los contrastó con las ofrendas tradicionales de los judíos de ovejas y terneros, y en consecuencia Crisóstomo afirma que los Reyes Magos adoraban a Jesús como Dios.
Lo que sucedió posteriormente con estos regalos nunca se menciona en las Escrituras, pero se han desarrollado varias tradiciones.[28] Una historia cuenta que el oro fue robado por los dos ladrones que más tarde fueron crucificados junto a Jesús. Otra historia cuenta que Judas lo guardó y luego lo malversó. Una tradición sugiere que José y María utilizaron el oro para financiar su viaje cuando huyeron de Belén después de que un ángel les advirtiera, en un sueño, del plan del rey Herodes de matar a Jesús. Y otra historia propone la teoría de que la mirra que les fue entregada al nacer Jesús se utilizó para ungir el cuerpo de Jesús después de su crucifixión.
En el monasterio de San Pablo del Monte Athos se conservaba un cofre de oro del siglo XV que supuestamente contenía el regalo de los Reyes Magos. Fue donado al monasterio en el siglo XV por Mara Branković, hija del rey de Serbia Đurađ Branković, esposa del sultán otomano Murad II y madrina de Mehmed II el Conquistador (de Constantinopla). Tras el terremoto de Atenas del 7 de septiembre de 1999, se exhibieron temporalmente en Atenas para fortalecer la fe y recaudar fondos para las víctimas del terremoto. Las reliquias se exhibieron en Ucrania y Bielorrusia en la Navidad de 2014, abandonando así Grecia por primera vez desde el siglo XV.[29]
Según el libro Los viajes de Marco Polo, el oro simboliza el poder sobre el mundo material como rey en la tierra, el incienso simboliza el poder sobre el mundo espiritual como deidad y la mirra simboliza el poder curativo sobre la muerte.
Historia y leyenda



La historia narrada en el Evangelio de Mateo cuenta que los magos vinieron de Oriente guiándose por una estrella, la cual los condujo hasta Belén (de ahí el nombre de estrella de Belén).
Antes de llegar, visitaron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, a quien interrogaron por el nacimiento del «Rey de los judíos». El monarca, después de consultar a los escribas, les aseguró que el niño debía nacer en la pequeña ciudad de Belén, como establecía la profecìa de Miqueas. Agregó, astutamente que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño y, así, poder ir él también a adorarle. En realidad, según el relato bíblico, su intención era darle muerte.
En Belén, los magos volvieron a ver la estrella, hallaron a Jesús recién nacido y lo adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Parece ser que por el hecho de traer tres dones se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían, aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran cuatro, siete y hasta doce magos. Como antecedente, Seleuco I Nicátor ofrendó oro, incienso y mirra a Apolo en su santuario de Dídima, en el 288 a. C.[30]
Al regreso, advertidos los magos por un sueño de las intenciones del rey, no volvieron a Jerusalén. Herodes, entonces, ordenó dar muerte a todos los niños menores de dos años residentes en Belén, episodio conocido como la matanza de los inocentes. Un nuevo mensaje celestial advirtió a José de la amenaza y este, llevando a María y a Jesús, huyó a Egipto.
La primera vez que surge el nombre con que hoy se conoce a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). Un friso de dicha iglesia está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en la rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar.
Poco a poco la tradición fue añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).
La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los evangelios apócrifos. Según la tradición esotérica aplicada al cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan.
Otra leyenda medieval cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en el reino de Saba, donde fueron por él bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Allá fue Santa Elena a buscarlos, y halló tres cuerpos coronados, dando por sentado que se trataría de los Reyes Magos, por lo que los trasladó a Constantinopla. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, los trasladó a Colonia, Alemania, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia (según la tradición, los relicarios con sus presentes se hallan en el monasterio de San Pablo del Monte Athos). Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, que llevaría más de 600 años terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa. Colonia se ha convertido junto con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros de peregrinación. Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago.
Tumbas

Existen varias tradiciones sobre la ubicación de los restos de los Reyes Magos, ninguna de las cuales ha sido verificada o confirmada por historiadores seculares.
Marco Polo afirmó que en la década de 1270 le mostraron las tres tumbas de los Reyes Magos en Saveh, al sur de Teherán, en la actual Irán:
«En Persia se halla la ciudad de Sava, de donde partieron los tres Reyes Magos cuando vinieron a adorar a Jesucristo. En esta ciudad están enterrados en tres grandes y magníficos sepulcros. Encima de los cenotafios hay un templete cuadrado, muy bien labrado. Estos sepulcros se hallan el uno junto al otro. Los cuerpos de los Reyes están intactos, con sus barbas y sus cabellos.»Marco Polo, Los viajes de Marco Polo[31]
Los nombres y número de los Reyes Magos

Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:
- Tres Reyes Magos: Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos al Niño Jesús, la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Orígenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo III.[32] En el siglo V, el papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad.[33] A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia), se les asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar",[34] que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath". Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.[33]
- Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.[35]
Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina barbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea,[36] y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Baltasar, Melkon y Gaspar.[37]
Existe una tradición en la ortodoxia armenia que identifica a los «Reyes Magos de Belén» como Baltasar de Arabia, Melchor de Persia y Gaspar de la India.[38]
Los nombres son además diferentes según la tradición siríaca, donde se les llama Larvandad, Gushnasaf y Hormisdas.[39]
Además, los Reyes Magos también son conocidos como los Santos Reyes.
El Rey Mago Inca y la inclusión de América en la Epifanía

La adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús fue reinterpretada en el ámbito andino para incluir a los pueblos indígenas dentro del mensaje universal del cristianismo. [8]
En la tradición europea, los tres Reyes Magos de iconografía cristiana de la Epifanía representa los tres continentes (europea, asiática y africana) y ofrecen oro, incienso y mirra como símbolos de la realeza, la divinidad y la humanidad de Cristo. En el mundo andino, los jesuitas introdujeron una adaptación que incorporaba al Rey Inca como uno de los magos, sustituyendo a Gaspar, el rey de piel cobriza que iba montado en Elefante y representaba a la India.
El primer ejemplo documentado de esta iconografía es el cuadro "Epifanía" del pintor flamenco Diego de la Puente (1586–1663), realizado en Juli (Perú) durante su estancia en las misiones jesuíticas. En la obra, el Inca aparece junto a Melchor y Baltasar adorando al Niño Jesús, acompañado de indígenas, lo que simboliza la inclusión de América en la manifestación de Cristo a los gentiles. Una segunda versión, anónima, se halla en la iglesia de Santa Bárbara de Ilabe (1680).
Gisbert menciona un texto de Felipe Guamán Poma de Ayala (1616) que presenta a Melchor como indio, Baltasar como español y Gaspar como negro, expresión simbólica de la integración de las razas del mundo americano.
El Rey Mago Inca, portador de incienso, se convierte así en símbolo del abandono de la idolatría y de la aceptación del Dios cristiano. Aunque esta representación no se difundió ampliamente y permaneció circunscrita al ámbito jesuítico del Collao y del lago Titicaca, constituye un testimonio singular del sincretismo artístico y religioso en el Virreinato del Perú.
Festividad

Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y se convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.
El 6 de enero es festivo nacional en Andorra, España, Austria, Croacia, Chipre, Finlandia, Grecia, Ciudad del Vaticano, Italia, Liechtenstein, Polonia, San Marino, Eslovaquia y Suecia.[40]
La última edición del Martyrologium Romanum (2004) menciona el 6 de enero la adoración de los "magos" (a magis est adoratus) en Belén.[41] Pero además, coloca en el día 24 de julio la fiesta de la translatio trium magorum, es decir, el traslado de los supuestos restos de los magos a la Catedral de Colonia.[42] En ninguna de las dos ocasiones atribuye nombres a los magos, ni tampoco menciona que sean reyes.
Costumbres relacionadas con los Reyes Magos
España




En el siglo XVI, la Iglesia católica prohibió la antigua costumbre de repartir juguetes o dulces como «aguinaldo» o étrenne (una tradición feudal de origen francés y raíces romanas) y, para compensar esa supresión, promovió la fiesta de los Reyes como símbolo del triunfo de la luz sobre las tinieblas.[43]
En 1847 ya se celebraban algunas comparsas festivas en la víspera de Reyes donde varios aguadores y mozos de cuadras, portando escaleras, trataban de divisar la llegada de los Reyes Magos.[44]
A partir de mediados del siglo XIX comenzó en España la costumbre de celebrar la víspera de la Epifanía, conocida como la noche de Reyes, mediante una fiesta dedicada a los niños y niñas, en la que se les entregaban regalos. Esta tradición se inspiró en la práctica de otros países de obsequiar presentes el día de San Nicolás.[45][46] También en esta época muchas localidades comenzaron a organizar la llamada Cabalgata de Reyes el día 5 de enero, durante la cual los personajes suelen ir montados a camello o caballo, o bien en carrozas, vestidos con mantos y coronas. En la mayoría de sitios donde sale la cabalgata, aparte de ir en ella los Reyes Magos, también hay carrozas de otros temas y distintos personajes, como pueden ser pajes reales, personajes infantiles y demás.
En España, el 54% de las familias da mayor importancia a la noche de Reyes (5 de enero) que a la de Papá Noel en Nochebuena, que solo es la fecha principal para el 15%. El restante 31% celebra ambas por igual.[47]
La tradición dice que los Reyes Magos traen regalos a los niños la noche del 5 al 6 de enero. Previamente, los niños pueden escribir una carta a los reyes y dejarla en el buzón o entregarla a los pajes reales. Dichos pajes hacen de mensajeros y se las entregan a los magos de Oriente. En esta carta, los niños enumeran sus deseos y aducen los méritos que han hecho a lo largo del año para ser merecedores de tales anhelos.[48]
Para procesar las cartas dirigidas a Papá Noel y los Reyes Magos, Correos creó en 2016 el Departamento de Envíos Extraordinarios, que se encuentra ubicado en el Palacio de Cibeles de Madrid.[49][50]
Es frecuente que los pajes reales o incluso directamente los Reyes Magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde los niños tienen la oportunidad de fotografiarse sentados sobre las rodillas y hacer entrega de la carta con sus peticiones directamente. La representación consta normalmente de un escenario con tronos y los símbolos característicos, como figuras o dibujos de camellos, la estrella, un buzón y adornos de aspecto oriental. En los tronos es donde se sientan los pajes o bien los reyes (en cuyo caso el paje se encarga de conducir a los niños desde donde esperan con sus padres hasta los reyes y de recoger las cartas). En ocasiones se representan los tres reyes de la tradición, pero dependiendo de las circunstancias o el tamaño del escenario, puede incluirse únicamente uno.
También es tradición que la noche del 5 de enero los niños dejen sus zapatos en algún lugar de la casa, junto al árbol, la puerta o en una ventana; incluso se dejan dulces o frutas para agasajar a los Reyes Magos y agua o comida para los camellos.[51] A la mañana siguiente, en caso de haberse portado bien durante el pasado año, se encontrarán allí los regalos anhelados; por el contrario, en caso de haberse portado regular, hallarán carbón dulce en su lugar (un dulce de feo aspecto pero golosina, al fin y al cabo) y, por último, en caso de haberse portado mal, pueden encontrar directamente carbón.[52]
El día 6 de enero es festivo en toda España. La escalada consumista ha conseguido que también reciban regalos los adultos, en ocasiones usando el juego del amigo invisible. Es típico desayunar el Roscón de Reyes que en muchos lugares puede comerse la víspera, para merendar o, como postre, en la cena; normalmente en familia. En España estos roscones suelen contener una figurilla, popularmente conocida como «la sorpresa», y también un haba. A quien le tocare el haba en su trozo de roscón tendrá que pagar el bollo completo.
América Latina


En varios países de Hispanoamérica existe la costumbre adoptada de los españoles de que los niños reciban regalos de los Reyes Magos, bien en la víspera, es decir, a la medianoche del 5 de enero, o en la mañana del 6 de enero (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, México, República Dominicana, Perú, Puerto Rico, Paraguay, Uruguay y Venezuela).[53] También se han heredado las costumbres de la carta a los Reyes y el carbón dulce en vez de regalos. La mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas.[54][55]
El Gobierno de México recomienda enviar la carta a los Reyes Magos escribiendo a la Calle Estrella de Belén, No 6, Colonia Sorpresa, CP. 00542, Alcaldía de los Deseos, Cd. Oriente.[56]
En México, el día 5 de enero por la noche se parte una Rosca de reyes que es tomada con chocolate, café o atole. Aquí se encuentra el segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres Santos Reyes, ubicado en la ciudad de Tizimín; siendo visitado por millares de personas durante las fiestas religiosas en su honor, celebradas a finales de diciembre y principios de enero. Se trata además de la feria religiosa más antigua del sureste mexicano.[57]
En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños corren por el patio recogiendo grama. Ponen la grama en una caja de zapatos y colocan la caja junto a su cama. La grama es usada para alimentar a los camellos. Los reyes entonces dejan regalos en las cajas.
En Perú, ha caído en desuso el dar regalos a los niños en esta fecha. La celebración que se acostumbra es la llamada Bajada de Reyes, que consiste en que una familia o comunidad realiza una pequeña celebración mientras se va desmontando el Nacimiento. Cuando se trata de una comunidad, es costumbre dejar dinero mientras se retiran los adornos y figuras. Esta tradición incluso ha llegado a empresas privadas, las cuales realizan dicha celebración entre los miembros de la misma.
Otras costumbres del 6 de enero


Es interesante notar que, en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y Uruguay, este día era de asueto para los esclavos negros, que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esta costumbre originó el nombre de Pascua de los Negros con que el día es aún conocido en algunos países como en Chile o Paraguay, donde la comunidad afroparaguaya celebra el día de su santo (San Baltasar). Chile es de los pocos países de Iberoamérica en donde no se festeja el día de los Reyes Magos, sin embargo la denominada "Pascua de los Negros" indica el término de la navidad y es donde en la mayoría de los hogares chilenos se guardan los adornos y el árbol de navidad. [58]
Los hablantes de neerlandés y flamenco llaman a este día Driekoningen (Tres Reyes), mientras que los germanoparlantes lo llaman Dreikönigstag (Día de los Tres Reyes). En Bélgica, Luxemburgo, el sur de los Países Bajos y la vecina Alemania, los niños, en grupos de tres (que simbolizan a los Reyes Magos bíblicos), van disfrazados de casa en casa cantando villancicos y recibiendo una moneda o algunos dulces en cada puerta. Cada uno de ellos puede llevar una linterna de papel que simboliza la estrella.[59] En los Países Bajos (solo en las provincias de Brabante y Limburgo),[60] estas comparsas se reúnen para participar en concursos y presentar sus sketches y canciones ante el público. Al igual que en Bélgica, se prepara un Koningentaart (pastel de los Reyes), un hojaldre relleno de almendras, en cuyo interior se esconde un frijol negro. Quien encuentre el haba en su porción será el rey o la reina del día. Una versión más típica de los Países Bajos es el Koningenbrood, o pan de los Reyes.[61]
Los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar los adornos de Navidad. Esta costumbre también se ha extendido a países de América Latina, convirtiéndose el 6 de enero en el último día de la temporada navideña. Antiguamente se celebraban festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en el que se escondía un haba o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue evolucionando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. Esta tradición dio origen en España al típico roscón de reyes (también llamado rosca de reyes en Hispanoamérica), que se toma en ese día y que esconde una pequeña sorpresa en su interior. En México, dicha rosca tiene en su interior varios muñecos pequeños de plástico los cuales representan al niño Jesús; aquella persona que en el momento de partir la rosca encuentra alguno de ellos, es encargado de hacer o invitar tamales y atole el 2 de febrero, día de la Candelaria.
En el año 1601 los abogados de Londres encargaron a William Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de reyes y fue representada ante la reina Isabel I.
En Colombia, en la ciudad de Baranoa, Atlántico, cada Fiesta de Reyes se realiza una escenificación de la Epifanía de los Reyes Magos y su travesía hasta llegar a Belén a adorar a Jesús. Esta puesta en escena es llamada la Loa de los Santos Reyes Magos y es una tradición centenaria que cuenta con más de 145 años de celebración ininterrumpidos, una obra de teatro que ha sido declarada Patrimonio Cultural del departamento del Atlántico y cursa un proyecto de ley en el Congreso de Colombia para declararla Patrimonio Cultural de la Nación.[62]
Arte


Desde la antigüedad, el tema de los Reyes Magos ha sido motivo de representación por artistas, pintores y escultores y también en la literatura. Han sido retratados habitualmente en número de tres; otras veces, cuatro; y, excepcionalmente, en número de dos. Es un tema abundantemente tratado durante la historia.
Hasta finales del siglo XV no se comenzó a representar a uno de los magos de color negro, y solo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos.
En las arquivoltas que enmarcan el tímpano de la portada románica de la Iglesia de Santo Domingo de Soria (España), del siglo XIII, se encuentra una de las representaciones más inusuales de los Reyes Magos en el arte. Se trata del llamado "sueño de los Reyes Magos". En la representación, labrada en piedra, se representa a tres hombres barbados, de iguales rasgos físicos y sin corona real, tumbados hacia arriba en representación de su sueño y, junto a ellos, el ángel que según el Evangelio de Mateo les advierte en sueños de la intención de Herodes de matar a Jesús y que desencadenó la llamada matanza de los inocentes (que se representa en la siguiente arquivolta).
Entre los pintores que representan la escena de la adoración de los magos pueden citarse Adoración de los Magos (Andrea Mantegna), Sandro Botticelli, Giotto, Adoración de los Magos (Leonardo), Adoración de los Magos (El Bosco), Adoración de los Magos (Velázquez), La Adoración de los Magos (Rubens, Amberes) y Adoración de los Magos (Durero).
El Museo Nacional del Prado tiene 55 cuadros que representan escenas de la adoración de los Reyes Magos.[63]
Música
Existen varias composiciones musicales que conmemoran a los magos de Oriente. En Bélgica y España existen algunos villancicos como Melchior et Balthazar, Tan Tan o Ya vienen los Reyes Magos de Manuel Navarro Mollor.[64][65]
Cine
El cine tampoco es ajeno a la figura de los Reyes Magos. Desde Vida y pasión de Jesucristo (1897), de Ferdinand Zecca, hasta La Natividad (2006), numerosas películas han incluido a estos personajes en alguna escena.[66] En 2003 se estrenó la película de animación española Los Reyes Magos, nominada al Premio Goya y dirigida por Antonio Navarro. Esta última cuenta la historia del viaje de los magos hasta Belén y la ira del rey Herodes.
Monumentos dedicados a los Reyes Magos


En la plaza de los Reyes Magos de la localidad alicantina de Ibi (España) se encuentra un monumento dedicado a la figura de los tres Reyes Magos de Oriente, entroncados con la industria juguetera y de fuerte implantación en la localidad desde principios del siglo XX. Dicho monumento, de 5,8 toneladas, fue inaugurado el 5 de enero de 1974 y es una obra en piedra caliza del escultor granadino Aurelio López Azauste.[67]
Otra localidad que también ha honrado a la figura de los tres Reyes Magos de Oriente es Juana Díaz, en la isla caribeña de Puerto Rico. Este pueblo es sede de las más destacadas devociones en honor a los tres Reyes Magos, y como homenaje al arraigo de esta tradición entre los puertorriqueños hay dos monumentos dedicados a los Reyes Magos:
- El más antiguo ubicado en la plaza de recreo frente al Ayuntamiento y la parroquia católica de San Ramón Nonato. Esta escultura fue erigida por el Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes el 6 de enero de 1986 y fue obra del barranquiteño Naldo de la Loma.[68]
- El más reciente se encuentra ubicado cerca de la intersección de la carretera PR-149 y la autopista Luis A. Ferré (entrada sur a la localidad de Juana Díaz). Fue erigido por el Ayuntamiento de Juana Díaz el 24 de diciembre de 2000.[69]
En Logroño (España) el 5 de enero de 2009 fue inaugurada por personajes que interpretaban a los Reyes Magos una escultura que los representa en la rotonda situada junto al Estadio Las Gaunas, en el cual estos mismos aterrizan en helicóptero cada 5 de enero.[70]
Nombres de persona relacionados con los Reyes Magos
En España, el número de personas que tienen algunos nombres relacionados con los Reyes Magos se puede obtener de las estadísticas que proporciona el Instituto Nacional de Estadística en su página Apellidos y nombres más frecuentes.[71] En la siguiente tabla se recoge el resultado de la onomástica en el año 2020:
| Nombre | Total | Hombres | Mujeres | % hombres | % mujeres |
|---|---|---|---|---|---|
| Melchor | 3485 | 3485 | 0 | 100% | 0% |
| Gaspar | 6531 | 6531 | 0 | 100% | 0% |
| Baltasar | 4412 | 4412 | 0 | 100% | 0% |
| Reyes | 6671 | 1308 | 5363 | ||
| Total | 21099 | 15726 | 5363 | 95% | 5% |
Véase también
- Duodécima Noche
- Adoración de los Reyes Magos
- Auto de los Reyes Magos
- Arrastre de latas
- Cabalgata de los Reyes Magos
- Carbón dulce
- Cantores de la Estrella
- Estrella de Belén
- Befana
- Los tres Reyes Magos
- Matanza de los inocentes
- Epifanía
- Relicario de los Tres Reyes Magos
- Rey Melchor
- Rey Gaspar
- Rey Baltasar
- Roscón de reyes
- Reinas Magas