Momo (mitología)

dios de la burla en la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, Momo (en griego: Μῶμος, Mṓmos) es el dios de la burla.[2] El sustantivo μῶμος significa «sarcasmo, reproche, crítica y censura».[3] Pasó de ser una simple personificación poética a convertirse, desde la tradición humanista, en una alegoría de la sátira.[4] Es la figura del “bufón[5] y sus símbolos iconográficos son la máscara de la ironía y la mueca de la risa.[6] En tiempos modernos su figura se ha conservado en festividades populares,[7] teatros y carnavales.[8]

Detalle de la pintura de Hippolyte Berteaux[1] en el techo del Teatro Graslin, sala de ópera de Nantes: el dios Momo.

En la literatura clásica

Hesíodo contaba que Momo era un hijo de Nix, la noche,[9] en tanto que Cicerón dice que Querella («queja»), si es que es su versión latina, es hijo de la Noche y el Erebo.[10] Platón alude a él simplemente como la figura de la censura o crítica.[11] En la Antología palatina hay una referencia epigramática a Momo en clave satírica.[12]

Esopo habla en clave de una fábula edificante. Zeus, Prometeo y Atenea crearon respectivamente un toro, un hombre y una casa, y eligieron a Momo como árbitro de sus obras. Momo, movido por la envidia, criticó a cada uno: reprochó a Zeus no haber puesto los ojos del toro en los cuernos para que pudiera ver adónde atacaba; a Prometeo por no haber hecho visibles los pensamientos del hombre, de modo que los actos malos fueran fácilmente detectables; y a Atenea por no haber puesto la casa sobre ruedas, para que alguien que quisiera evitar a un mal vecino pudiera trasladarla. Indignado por estas críticas envidiosas, Zeus expulsó a Momo del Olimpo.[13]

Filóstrato relata cómo Momo intenta criticar a Afrodita, pero sólo encuentra un defecto trivial: que sus sandalias “hablan” (suenan) y que es demasiado parlanchina. Según el mito, si hubiera caminado descalza, Momo no habría tenido motivos de burla. Filóstrato incluso sugiere en tono humorístico que la sandalia de Afrodita fue la que delató su adulterio a Hefesto. El fragmento subraya la naturaleza minuciosa y exagerada de la crítica de Momo, que busca defectos incluso donde casi no los hay.[14]

Luciano de Samosata nos da una narración muy similar a la de Esopo pero amplía el episodio con detalles humorísticos y reflexiones sobre la naturaleza humana. Narra cómo Momo actúa como juez de un concurso de habilidades entre Hefesto, Atenea y Poseidón. Poseidón modela un toro, Atenea construye una casa y Hefesto crea un hombre. Momo examina las obras y, aunque encuentra defectos en todos, centra su crítica en el hombre de Hefesto: le reprocha que no tenga “ventanas en el pecho” por las que otros pudieran ver sus pensamientos y saber si dice la verdad o miente. La historia subraya la tendencia de Momo a criticar con severidad y su visión mordaz sobre la naturaleza humana.[15]

En un escolio se cuenta que Gea, agobiada por la sobrepoblación humana y la impiedad de los hombres, pidió a Zeus que aliviara la carga de la tierra. Zeus provocó primero la guerra tebana, en la que murieron muchos. Después, tomando como consejero a Momo —lo que Homero denomina la “determinación de Zeus”—, decidió suscitar también la guerra de Troya. Aunque podía haber destruido a la humanidad con rayos o diluvios, Momo lo disuadió y le aconsejó una solución más indirecta: la boda de Tetis con un mortal y el nacimiento de una hija de extraordinaria belleza (Helena), hechos que desencadenarían el conflicto entre griegos y bárbaros (troyanos). Así, mediante esas guerras, la tierra quedó finalmente aligerada tras la muerte de numerosos hombres. Esta tradición se atribuía a Estasino de Chipre, autor de las Ciprias.[16]

En la literatura posterior

En la literatura posterior, Momo puede simbolizar dos cosas distintas: la crítica destructiva (censura por envidia o malicia) y la sátira necesaria (voz incómoda que revela defectos reales). Esa ambivalencia es clave. En algunos autores, Momo es casi un bufón maligno; en otros, se convierte en portavoz de una verdad que nadie quiere escuchar.

En el siglo XV en el Momus sive de principe (1450), una sátira picaresca y política del humanista León Battista Alberti muy leída e influyente, en algunas ocasiones atribuida a Luciano; la traducción castellana de esta sátira la publicó en 1553 Agustín de Almazán en Alcalá de Henares con el título de La moral y muy graciosa historia del Momo, de la cual se hizo una refundición moralizante en 1666 con el título de la Historia moral del dios Momo: enseñanza de príncipes y súbditos y libros de caballerías, publicada en Madrid por el padre Benito Remigio Noydens (1630-1685). En el Viage de Sannio (1585) del poeta Juan de la Cueva aparece como interlocutor de Júpiter. El matemático y mitógrafo Juan Pérez de Moya dice de él en su Philosophia secreta:

El Momo fingieron los poetas ser un dios muy holgazán, que no acostumbraba entender en otra cosa sino en reprehender las obras y trabajos ajenos, así de los hombres como de los dioses.

Baltasar Gracián lo presenta en la segunda parte de su El Criticón en su capítulo "El texado de vidrio y Momo tirando piedras". La índole del personaje lo hizo ser frecuente motivo artístico y alegórico de la literatura emblemática. Cuando Sir Francis Bacon escribió un ensayo titulado Of Building (XLV), afirmó en él que «Aquél que construye una buena casa sobre un mal asiento, se condena a prisión a sí mismo... No es solo el mal aire lo que hace malo el asiento, sino los malos caminos, los malos mercados y, si se consulta con Momo, los malos vecinos.» Laurence Sterne rumió sobre las posibilidades de la ventana de Momo al alma en un típico excurso incoherente en Tristram Shandy.

En la cultura actual

En las fiestas de Carnaval de varias ciudades hispanohablantes se rinde homenaje al dios Momo con diversos actos. Específicamente, en las ciudades de Barranquilla (Colombia), Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay), durante el Carnaval se hace alusión al dios Momo. También aparece la figura del dios Momo en el Carnaval de Málaga y en el Carnaval de Cádiz (España) donde adquiere un gran protagonismo los días de Carnaval y hasta su quema durante esta fiesta.

Véase también

Notas y referencias

Enlaces externos

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