Nitocris de Babilonia
From Wikipedia, the free encyclopedia
Nitocris de Babilonia (c. 550 a. C.) fue una reina de Babilonia descrita por Heródoto en su obra Historias,[1] quien la asocia con varios proyectos de construcción e ingeniería hidráulica en Babilonia. Dice que era la esposa del último rey de la ciudad (Nabonido o Nabonides), y que hizo colocar su tumba sobre una puerta, para que Darío I no se atreviera a pasar por debajo.[2][3] [4][5]
| Nitocris de Babilonia | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Información personal | ||
| Nacimiento | c. 550 a. C. | |
| Fallecimiento | Siglo VI a. C. | |
| Familia | ||
| Padres |
Nabucodonosor II Amitis | |
| Cónyuge | Nabonido | |
| Hijos | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Soberana | |
| Cargos ocupados | Rey de Babilonia | |
Biografía
Fue una princesa de Babilonia, hija del rey Nabucodonosor II y su reina consorte Amitis de Media. Tuvo como hermano a Evilmerodac y como hermana a Kassaia.
Heródoto destaca su inteligencia y astucia política, así como por realizar sorprendentes acequias y diques, desviando el curso del Éufrates para hacerlo pasar hasta tres veces por la aldea asiria de Ardérica, así como construir una laguna artificial y un puente, con el objetivo de obstaculizar el paso pluvial y terrestre de los medos hacia sus dominios.[6]
Nitocris fue esposa de Nabonido, con quien tuvo un hijo llamado Belsasar, teniendo además tres hijas: Ennigaldi-Nanna, Ina-Esagila-risat y Akkabuʾunma.
Después de que el general conspirador Neriglisar hubo muerto, su hijo Labashi-Marduk siguió reinando en Babilonia durante 9 meses más en el año 556 a. C. pero, tras varias conspiraciones palaciegas, acabó asesinado por sus cortesanos. Nabonido ascendió entonces al trono junto con Nitocris.
Antes de morir, ordenó poner una inscripción en su tumba, anunciando que el sepulcro contenía un tesoro del que podía disponer algún rey venidero, sólo si realmente lo necesitaba. Darío I no pudo resistir la oportunidad e hizo abrir la tumba, donde lo único que hallaron fue otra inscripción, indicando que solo alguien excesivamente codicioso y ruin se atrevería a escudriñar las tumbas de los muertos.[3]
Bibliografía
- Guillermín, Jean Jacques (1858). Historia antiguia. Librería Española.
- Heródoto (2025). Los nueve libros de la historia. Editores mexicanos unidos. ISBN 9786071443861.
- Serrano Delgado, J.M. (2009). La Baja Época. Antiguo Egipto: sociedad, economía, política. arcial Pons, ediciones de historia.