Novena
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La novena (del latín novem, 'nueve') es un ejercicio de devoción que se practica durante nueve días para obtener alguna gracia o pedir por una determinada intención.[1] Puede estar dedicada a Cristo mismo en alguna advocación, o a algún santo canonizado cuya intercesión es más poderosa ante Dios, debido a los méritos logrados durante su vida. Por ejemplo la Virgen María y los santos. Pueden ser nueve días consecutivos o nueve veces un día de la semana determinado (nueve viernes, por ejemplo).
Los nueve días entre la Fiesta de la Ascensión y Pentecostés, cuando los discípulos se reunieron en el Aposento Alto y se dedicaron a la oración, se consideran a menudo la primera novena.[2]
Las novenas suelen ser rezadas por los miembros de la Iglesia católica, pero también por los cristianos luteranos, anglicanos y ortodoxos orientales; también se han utilizado en entornos cristianos ecuménicos.[3] Las oraciones suelen derivarse de libros de oraciones devocionales, o consisten en la recitación del rosario (una «novena del rosario») o en oraciones breves a lo largo del día. Las oraciones de la novena suelen imprimirse en pequeños folletos y a menudo están dedicadas a un ángel específico, a un santo, a un título mariano de la Santísima Virgen María o a una de las personas de la Santísima Trinidad.
Cuando se pide la intercesión de un santo, se busca imitar sus virtudes y santidad ya que de lo contrario la novena carecería de sentido si no se practica con fe y determinación de cambio. A diferencia de las octavas, de carácter festivo, las novenas se hacen con una intención o para orar por un difunto.
Actualmente, y sobre todo en España, Latinoamérica y Filipinas, muchas poblaciones preparan las fiestas patronales con un solemne novenario en honor al Patrón o Patrona del municipio, y básicamente consisten en la celebración de una Misa de forma solemne y con gran asistencia de fieles durante nueve días consecutivos. Aunque también, en muchos lugares, se han reducido los nueve días a tres, denominándose triduo en vez de novenario. Es muy común en España la celebración de "la novena de la Inmaculada" para preparar la fiesta del 8 de diciembre, en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
En Ecuador y Colombia se celebra la Novena de Aguinaldos a partir del 16 de diciembre, durante la cual las familias, amigos y vecinos se juntan frente al pesebre para rezar.[4] Se cree que el impulsor de esta costumbre, según fuentes oficiales, fue Fray Fernando de Jesús Larrea, un franciscano quiteño, quien a finales del siglo XVIII la envió a doña Clemencia Gertrudis de Jesús Caycedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escoto, fundadora del Colegio La Enseñanza en Bogotá.[5]
Historia

La práctica de la novena se remonta al cristianismo primitivo, donde se celebraban misas durante nueve días con oraciones devocionales por los difuntos.[6] Esta práctica podría tener su origen en una antigua costumbre griega y romana realizada por las familias, consistente en nueve días de luto tras la muerte de un ser querido, seguidos de una fiesta. Esta costumbre impulsó a escritores católicos como Agustín de Hipona, Pseudo-Alcuino y Juan Beleth a advertir a los cristianos que no imitaran esta costumbre.[7]
Las novenas tienen concordancia con la Biblia en cuanto a que se sabe que entre la Resurrección y la Ascensión hay 40 días; y hay nueve días entre la Ascensión y Pentecostés; tiempo en el cual los apóstoles y demás cristianos reunidos permanecieron en oración, aunque solo son conexiones creadas por teólogos podría ser más que solo una coincidencia, o no, y ser solo eso;[8] además se inspiran en ciertas costumbres de las culturas griega y romana que celebraban nueve días de duelo por los difuntos o para apaciguar a los dioses. Jesucristo enseñó a orar con insistencia (Lucas 18,11) y pidió a los Apóstoles que se prepararan en oración para la venida del Espíritu Santo, después de su Ascensión a los Cielos (Hechos 2, 1-41). De esta experiencia eclesial surge la novena de Pentecostés.
Aunque los primeros cristianos siguieron la costumbre en cuanto al número de días, el contenido de las novenas era completamente nuevo consistían en fervientes oraciones cristianas realizadas, en principio en forma comunitaria. El papa Alejandro VII concede la primera indulgencia a una novena, en honor a San Francisco Javier.
San Agustín advirtió a los cristianos de no caer en costumbres paganas durante las novenas. San Jerónimo decía que el número nueve indica sufrimiento y dolor en la Biblia si ben con el tiempo, los miembros de la fe católica comenzaron a asociar la novena con temas cristianos como los nueve meses que Jesús pasó en el útero, la entrega de su espíritu a la hora novena durante la crucifixión, y los nueve días que transcurrieron entre la Ascensión de Jesús y el descenso del Espíritu Santo sobre los primeros cristianos en Pentecostés. En el Nuevo Testamento, este acontecimiento bíblico se cita a menudo en Hechos de los Apóstoles, 1:12-2:5. Los Padres de la Iglesia también asignaron un significado especial al número nueve, considerándolo simbólico del hombre imperfecto que se vuelve hacia Dios en oración, debido a su proximidad con el número diez, simbólico de la perfección y de Dios.[7]
En la Edad Media se decía que Jesucristo murió en la novena hora y que, merced a la Santa Misa, el difunto sería elevado al cielo en el noveno día. También aparecen en esta época las novenas de preparación, inspiradas en los nueve meses de embarazo de la Virgen, que se celebran durante los nueve días anteriores a una festividad importante, por ejemplo, la Navidad.
Reconocimiento papal
La práctica de la novena se extendió en la Edad Media hasta incluir piadosas oraciones durante nueve días antes de una fiesta en honor a un santo identificado en el calendario litúrgico. En el siglo XI, la práctica de la novena se había convertido en un medio en el cristianismo para rezar y pedir favores espirituales o personales a través de un santo, como la Virgen María. Tras la Reforma protestante y la Contrarreforma, la Iglesia católica permitió formalmente las novenas, en particular a través de las aprobaciones papales de un gran número de novenas por parte del Papa Pío IX.[6]
En la Iglesia católica, hay tres categorías reconocidas de novenas, aunque esta distinción no es exclusiva:
- De luto, o antes de un entierro;
- En preparación para una fiesta de la Iglesia; el Enchiridion Indulgentiarum revisado asigna novenas con indulgencias a fiestas concretas: «Se concede una indulgencia parcial a los fieles que participan devotamente en los ejercicios piadosos de una novena pública antes de la fiesta de Navidad o Pentecostés o la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María».[9]
- Intercesora (para una petición concreta).
Según las normas litúrgicas estándar, las novenas pueden realizarse en la iglesia, en casa o en cualquier lugar donde sea apropiado realizar oraciones solemnes, aunque algunas novenas con indulgencia requieren la asistencia a la iglesia. A veces, al comienzo de la novena se enciende una vela o incienso especial que arde durante los nueve días de oración.[6]
El primer capítulo de los «Principios generales» de la «Sacrosanctum Concilium», n.º 13, del Concilio Vaticano II (1962-1965) trataba de ofrecer orientación sobre el lugar que ocupan las novenas en la piedad cristiana:
Las devociones deben estar redactadas de tal manera que armonicen con los tiempos litúrgicos, concuerden con la sagrada liturgia, se deriven de alguna manera de ella y conduzcan al pueblo a ella, ya que, de hecho, la liturgia, por su propia naturaleza, supera con creces a cualquiera de ellas.[10]
Dentro de la tradición Iglesia católica, las oraciones de la novena suelen incluir una alabanza a Jesucristo, a la Virgen María o a otro santo, y una petición personal.
Las novenas han sido una práctica muy extendida en la historia católica.[11] Las oraciones de la novena también son practicadas por los cristianos luteranos, ortodoxos y anglicanos, que tienen creencias cercanas o similares con respecto a su práctica piadosa.[3] Además, las novenas también se han utilizado en un contexto cristiano ecuménico, como las promulgadas por Premier Christian Radio, con el fin de rezar por la renovación de la Iglesia. [12]
Prácticas
Una novena es un culto devocional ritual en el que uno o más devotos cristianos hacen peticiones, imploran favores u obtienen gracias honrando a Jesucristo, a la Virgen María o a los santos de la fe que se cree que tienen el poder de intervenir divinamente.[13][14][15] Según la profesora Fenella Cannell, una novena es «un acto de adoración suplicatorio».[16]
Una novena puede realizarse en cualquier momento. La devoción de los Nueve primeros viernes en honor al Sagrado Corazón es una novena.[7] Algunas parroquias llevan a cabo una novena perpetua en la que se recitan semanalmente las oraciones propias de una novena específica.
Otras novenas se celebran tradicionalmente como preparación para una festividad concreta.
- La novena al Espíritu Santo se celebra entre el Jueves de la Ascensión y Pentecostés en conmemoración de cuando los discípulos se reunieron en el cenáculo y se dedicaron a la oración; se considera la primera novena.[2] Hay varias formas de rezar la novena de Pentecostés. Se puede rezar cada día la oración vespertina de la Liturgia de las Horas, el «Ven, Espíritu Santo» u otras oraciones.
- La “'Novena a la Santísima Trinidad”' suele incluir el Gloria Patri, aunque se pueden utilizar otras oraciones.
- Hay una gran variedad de novenas de Navidad. La novena de Navidad de San Andrés se celebra desde la fiesta de San Andrés (30 de noviembre) hasta la víspera de Navidad, y la oración de la novena se reza quince veces al día.[17] Las Posadas es una novena que se celebra principalmente en algunos países latinoamericanos, como México, Guatemala, Cuba y entre los hispanos de Estados Unidos. Los colombianos también celebran una novena en los nueve días previos a la Navidad, conocida como la novena de aguinaldos. Se celebra normalmente cada año entre el 16 y el 24 de diciembre.[18]
- La novena en honor al Niño Jesús de Praga se reza a menudo en Navidad. La Fiesta del Santo Nombre de Jesús es la fiesta principal del milagroso Niño.[19] En la República Checa, la estatua se pasea ceremoniosamente por las calles de Praga cada año el 27 de mayo, acompañada de oraciones y cantos.[20]
- La novena a San José se celebra normalmente los nueve primeros miércoles antes de su festividad (19 de marzo y 1 de mayo) o los nueve días antes de la festividad.[21]
- Las cofradías franciscanas suelen celebrar una novena de nueve (o trece) martes (o nueve días consecutivos) en honor a Antonio de Padua antes de su festividad, el 13 de junio.[22]
- La novena a San Judas y la novena a San Peregrino, patrón de los enfermos de cáncer, comienzan nueve días antes de sus festividades, pero también se pueden rezar en momentos de especial necesidad.[21]
Costumbres regionales
África
Las prácticas de la novena fueron introducidas en las comunidades por los misioneros cristianos durante la era colonial y los esfuerzos de evangelización posmoderna en África, así como en las colonias de plantaciones del nuevo mundo donde se asentaron esclavos africanos, como en Brasil.[23] Estas iniciativas aportaron un sentido de comunidad sociorreligiosa.[24]
Algunas prácticas son exclusivas de África. Varias denominaciones cristianas de África han introducido prácticas regionales de novenas que incluyen oraciones devocionales, cantos y ofrendas con palmas, saludos o gritos. El devocionalismo de la novena en Ghana incluye, en cada una de las nueve noches, después de las ruidosas oraciones, la cobertura de sangre de Jesús, en la que los devotos se manchan a sí mismos considerándolo un simbolismo de la sangre de Cristo.[25]
Entre las comunidades cristianas de la costa occidental africana, la novena es una forma de pedirle a Dios a través de la adoración y el ayuno, junto con rituales tradicionales.[26] Las prácticas religiosas sincréticas de la nueva era en Nigeria han adoptado el ritualismo de la novena de nueve días de oración.[27] En Zimbabue, según Lawrence Daka, profesor y jesuita zimbabuense:
Europa y Norteamérica


Las novenas devocionales y paraliturgias han sido comunes en Europa, así como entre los colonos europeos en Norteamérica. Estas han incluido el culto público, como la misa, y la oración privada con objetos religiosos, como el rosario e imágenes relacionadas especialmente con la Virgen María. Según James M. O'Toole, profesor especializado en la historia católica estadounidense, el periodo comprendido entre la Primera Guerra Mundial y mediados de la década de 1950 fue el «apogeo del devocionalismo católico estadounidense».[28]
Este período fue testigo del devocionalismo de las novenas, junto con la popularidad de las cofradías, las confraternidades, la devoción a los santos, los viernes sin carne, las estampas, el rosario, la cruz y las prácticas eucarísticas.[29] O'Toole afirma que estos proporcionaban un sentido de identificación comunitaria, especialmente en una época de migración masiva. La novena tenía fuertes raíces en los barrios étnicos, y el culto devocional tenía vínculos sociopolíticos, ya que ofrecía un sentido de seguridad comunitaria a través de símbolos religiosos en un período de incertidumbre y miedo.[28] A medida que la prosperidad económica y el sentido de solidaridad nacional crecieron en la década de 1960 y después, el ritualismo de la novena decayó y la participación en los servicios religiosos de la iglesia disminuyó.[30][31]
En Europa Oriental y Europa Central, las prácticas de la novena continúan. Durante la era comunista, los cristianos ortodoxos devotos de la antigua Yugoslavia organizaron la Gran Novena bajo la estatua de la Virgen María, para resistir el ateísmo impuesto por el Estado, mantener la libertad de practicar la religión y reafirmar el legado cristiano de la región, especialmente en Croacia.[32]
En la Irlanda católica, afirma la profesora Gladys Ganiel, las prácticas devocionales como las novenas han sido muy populares. La aceptación cultural del culto devocional ha sido históricamente alta, y los irlandeses que no practican las novenas respetan a quienes sí lo hacen. Algunas de sus prácticas rituales católicas fueron reprimidas por el Estado británico durante los siglos XVIII y XIX, pero la represión y las críticas solo aumentaron la determinación de los irlandeses de persistir en sus formas de practicar su fe.[33]
Una encuesta realizada en 1921 y publicada en el Boletín de la Universidad de Notre Dame afirma que las novenas eran muy populares, especialmente entre los estudiantes durante los exámenes, en caso de enfermedad o tras la muerte de un compañero.[34] Las novenas-sesión de espiritismo siguen siendo populares en muchas regiones de los Estados Unidos, como entre los católicos romanos de Luisiana, donde las novenas están dedicadas a San Judas y a la Virgen María. Se cree que estas novenas son oraciones que crean un contacto entre el santo y el devoto, y por lo tanto invocan la intervención divina en cualquier problema o ansiedad que sea importante para el devoto.[35]
América Latina
La novena ha sido una parte importante del cristianismo en el Caribe y América Latina, tanto entre las comunidades indígenas nativas que se convirtieron al cristianismo bajo el dominio colonial español o portugués, como entre las diversas comunidades que se formaron a partir de millones de esclavos y trabajadores contratados traídos a América desde diferentes partes de África y Asia. Las oraciones devocionales están dedicadas a las estatuas de Jesucristo, la Virgen María y varios santos. También forman parte del «velorio» (velada fúnebre) tras la muerte de alguien, que incluye nueve noches de novena (rezos de los nueve días).[36][37][38]
Según Patrick Taylor y Frederick Case, la asistencia a los servicios religiosos cristianos ha sido escasa, excepto tras la muerte de un ser querido o de una figura sociopolítica importante, y en momentos de dificultad, como epidemias o sequías.[39][40] Muchos realizan cultos devocionales con rosarios en sus hogares, ante imágenes de Cristo y los santos cristianos, en un pequeño altar dedicado dentro de sus espacios vitales. [40] Al igual que el proselitismo en África y Asia, los misioneros de diversas denominaciones cristianas, incluido el protestantismo, han promovido las novenas en las comunidades hispanas y latinas como parte de sus esfuerzos por atraer nuevos conversos a sus ministerios.[41]
Los colombianos celebran una novena durante los nueve días previos a la Navidad, conocida como la novena de aguinaldos.
Véase también
- Novena de Aguinaldos
- Las Posadas
- Novena de aguinaldos
- Novena de la Gracia
- Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
- Octava (liturgia), Triduo
- Bartolo Longo (autor de la Novena de 54 días)