Oniros
dioses oníricos de la mitología griega
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En la mitología griega, los oniros (en griego Ὄνειροι, Óneiroi) — en plural— u Oniro (Ὄνειρος, Óneiros) — en singular— son las personificaciones de los «sueños» o «ensueños». Son una tribu alada[1] de mil hermanos que dormían plácidamente en una caverna ubicada en el inframundo, al lado del arroyo del agua del Olvido. Ahí florecen fecundas adormideras y otras hierbas que se cosechan durante la noche.[2]

Pausanias menciona haber visto las estatuas de un Oniro e Hipno adormeciendo a un león. Escribe que la imagen se llamaba Epidotes.[3] Algunos autores se refieren al daimon de las pesadillas, cf. Epiales y Efialtes.
Versión griega
Hesíodo dice que «Noche (Nyx) parió al maldito Hado (Moro), a la negra Ker y a la Muerte (Tánato); parió también al Sueño (Hipno) y engendró la muchedumbre de los Ensueños (óniros); los había dado a luz sin acostarse con nadie».[4] Eurípides les da otro origen y exclama «¡oh, venerable tierra, madre de los sueños de alas negras!».[1]
Homero habla de ellos en sus dos obras. En la Ilíada el Ensueño (Oniro) es un mensajero del propio Zeus: «Anda, ve, pernicioso Ensueño, encamínate a las veleras naves aqueas, introdúcete en la tienda de Agamenón Atrida, y dile cuidadosamente lo que voy a encargarte». Oniro toma la forma de Néstor para hablarle en sueños.[5] En la Odisea, sin embargo ya los cita en plural. Los Ensueños vivían en las oscuras playas del extremo occidental del Océano, en una caverna del Érebo, cera del prado de asfódelos.[6] Los dioses les enviaban sueños a los mortales desde una de las dos puertas allí situadas: los sueños auténticos surgían de una puerta hecha de cuerno, mientras que los sueños falsos se abrían paso desde una puerta hecha de marfil.[7] Esopo cuenta cómo una vez Apolo se jactó ante Zeus de su poder profético y éste tuvo que castigarlo, comandando a la estirpe de Oniro para que cumpliera su función profética durante los sueños.[8] Los himnos órficos también denominan a los oniros como mensajeros del destino futuro.[9]
Versión latina
Higino y Cicerón, poetas latinos, dicen que tanto los Sueños (Somnia) como el Sueño (Somnus) habían nacido de la unión entre la Noche (Nox) y el Erebo.[10][11] Ovidio, en cambio, dice que los Ensueños son hijos del Sueño, y además menciona a tres por sus nombres: Morfeo (el principal entre sus hermanos), Fobétor (o Iquelo) y Fantaso:
«Pero el padre, guardián del pueblo de sus mil hijos, despierta al artífice y modelador de figuras, Morfeo, el único capaz de reproducir con gran destreza el caminar, el porte y la voz de los hombres, incluso sus ropas y sus palabras más habituales. Otros dioses del sueño imitan bestias, aves o serpientes de cuerpo alargado; a ese Ícelo, al que los mortales llaman Fobétor, se lo reconoce por esa habilidad. Hay también un tercero, Fántaso, que imita cosas inanimadas: la tierra, las rocas, las olas, los árboles o cualquier objeto sin alma, así como a reyes y generales por la noche, recorriendo pueblos y la plebe. Sin embargo, su señor prescinde de todos ellos y elige solo a Morfeo para transmitir el mensaje que ha recibido de la Taumántide (Iris). Después de cumplir su tarea, Morfeo reposa suavemente, apoyando la cabeza y cubriéndose con un manto profundo.».[12]
Virgilio dice que en el centro del inframundo se erige un sombrío olmo gigante que tiende sus ramas, con sus añosos brazos. Anidan por todo él los «sueños vanos», según dicen, colgados de todo su follaje.[13]
Otros personajes homónimos
- Una versión tardía dice que hijo de Aquiles y Deidamía, y hermano de Neoptólemo fue Oniro, un muchacho que fue muerto a manos de Orestes.[14]
Boccaccio
Boccaccio nos habla de los mitos en clave simbólica; según él los sueños pertenecen a una de cinco categorías:[15]
- Phantasma (sueño fantasmagórico): Aparición gradual y confusa, que produce miedo o placer, normalmente durante el inicio del sueño.
- Insomnium a praemeditatione (sueño delirante): Sueños causados por pensamientos previos, reflejo de la mente consciente.
- Visio (sueño visionario): Revelación de hechos futuros bajo un velo, a veces simbólica.
- Oraculum (sueño oracular): Sueños proféticos, con mensaje directo sobre el futuro.
- Los ministros de Somnus (personificaciones divinas que dan forma al mundo onírico): Morfeo, Fántaso y Fobétor o Ícelo.
En el reino onírico, los sueños (Somnia) funcionan como intermediarios entre la mente consciente y lo desconocido, ilustrando tanto la fragilidad como la imaginación del ser humano.[15]