Ópata

grupo étnico de indígenas mexicanos From Wikipedia, the free encyclopedia

Los ópatas –también llamados tehuimas o tegüimas– son un grupo étnico de indígenas mexicanos a punto de desaparecer como unidad étnica única diferenciada. Habitaban en zona noreste de Sonora, México desde el Río Sonora, hacia hasta las montañas de la sierra Madre Occidental, vecinos de los apaches al noroeste y los Pimas de la Pimería alta al oeste y los Pimas bajos al Sur, y Seris, y Yaquis al sureste. En la región de la "opatería" se identificaron cuatro distintas tribus o subgrupos: jovas, eudeves, teguies y tehuimas.[1]

Ubicación Sonora (México México)
Idioma Ópata (casi extinto)
Español.
Religión Iglesia católica, con predominio de elementos autóctonos
Etnias relacionadas Akimel O'odham, Tohono O'odham
Datos rápidos Ubicación, Idioma ...
Ópata
Ubicación Sonora (México México)
Idioma Ópata (casi extinto)
Español.
Religión Iglesia católica, con predominio de elementos autóctonos
Etnias relacionadas Akimel O'odham, Tohono O'odham
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Región ópata

Forman parte del grupo taracahitiano y la familia lingüística yuto-azteca.

Etnología

La palabra ópata significa "gente hostil" en lengua pima y era el término usado por los pimas cuando se referían a los ópatas. Al parecer los ópatas se habrían referido a sí mismos simplemente como tehuima, "gente".

Los ópatas no tuvieron artesanías propiamente dichas, exceptuando la cestería. Si hacían cerámica era principalmente para uso propio. Además fabricaban bateas y cucharas de madera.

Los centros para las actividades religiosas del grupo ópata son los templos católicos. El santo más común entre los ópatas es San Isidro Labrador, muy venerado en toda el área y patrón de varias aldeas.

Pueblo ópata y pueblos vecinos
Territorio Ópata

Desde 1950 no se han registrado hablantes de su lengua y únicamente se conservan pocas frases aisladas. La lengua ópata pertenece, como el tarahumara, el mayo y el yaqui, al grupo de los Pueblos taracahítas.[2] En 2005, se contaron 5 miembros de la etnia en Arivechi.[3]

Historia

El primer contacto con los españoles se considera que fue en 1538 cuando Alvar Núñez Cabeza de Vaca, pasó por la zona de norte a sur contactando a los ópatas los cuales descubrió sembradíos, por lo que los descubrió que eran agricultores de frijoles y maíz, aunque sus hermanos jovas eran recolectores. Llegaron a un pueblo donde los residentes tenían esmeraldas, que habían intercambiado con los pueblos del norte. Álvar llamó a este pueblo Corazones, porque comían muchos corazones de venado. Siguieron hasta Soyopa, donde el río Yaqui pasaba muy crecido. Por ser época de lluvias, pasaron en este lugar quince días.

Territorio Ópata. Localidades y ríos

Después llegó otro explorador a la zona que fue Francisco Vázquez de Coronado, en 1540, apostó 80 hombres en el pueblo al norte del Río Yaqui llamado San Jerónimo de los Corazones, mismo que los ópatas lo destruyeron en 1541 quienes se levantaron en armas expulsando a los españoles, como resultado de la ineptitud del teniente Alcaraz, con el cual lograron acabar con él. Los españoles no volvieron a intentar la conquista, Se estimó que en esos años la población ópata era de 80,700.

En 1622 el capitán Diego Martínez de Hurdaide envió una expedición de dos mil soldados a las cercanías de Mátape, donde derrotaron a los indios en una sangrienta batalla.

Sin embargo la cantidad de habitantes disminuyó, debido al menos por 5 epidemias entre 1601 a 1625.

El Gran Sisibotari (El Gran Señor) jefe de los ópatas, murió durante la epidemia de 1623-1625, que mató a más de 680 indios.

El padre Andrés Pérez de Ribas describió a Sisibotari:

"Era apuesto y aún joven, vestía un abrigo largo sujeto al hombro a modo de capa, y sus lomos estaban cubiertos con una tela, como era costumbre en esa nación. En la muñeca de su mano izquierda, que sujeta el arco cuando se tira de la cuerda para lanzar la flecha, llevaba una piel de marta muy favorecedora".

Los ópatas resistieron ferozmente la expedición del explorador español Francisco de Ibarra en 1565. De 1678 hasta 1764 se registró una fuerte disminución de la población aborigen en las misiones, debido a las epidemias, la emigración a los centros mineros y la guerra apache, registrándose una población de 3,679 distribuidos en las 21 poblaciones más pobladas del territorio ópata. La fundación del presidio de Fronteras en la aldea de Santa Rosa de Corodéhuachi agravó las tensiones entre indios y españoles sobre el acceso a la tierra y el destino del trabajo y producto de los pueblos. En 1688, se contabilizó a 14,474 ópatas de los cuales eran 4,329 eudeves y 10,045 ópatas. Otra contabilidad poblacional de 1699 estimó en 20,000 indígenas. Una estimación poblacional para 1720, fue de 17,850. (en 1982 por Gerhard). En 1730 se contabilizó a 6,166 miembros de la nación ópata, de los cuales eran 1,265 eudeves y 4,901 ópatas. En 1765, se estimó que la población era de unos 7,000 ópatas de los cuales eran 2,265 eudeves y el de los ópatas de 4,735.

En 1681, una conspiración indígena de apaches y ópatas, contra los españoles se estaba tramando cuando la descubrieron y la apagó el alcalde mayor Lázaro Verdugo, quien condenó a la pena capital a pasar bajo la horca a Ignacio Jojoi y a Francisco Baduque en Cuquiárachi el 14 de julio; a Mara, Jura y Ignacio Turuque, Gobernador de Bacoachi, en Chinapa el 8 de julio, y a Maiboca y Duqui en Bacadéhuachi el 24 de julio. Un tal Cuervo pronunció la última pena para los tres gobernadores, Juan Uro de Huachinera; Bagueri de Basaraca y Lucas Canari de Bavispe, y para otros seis ópatas, de los que uno fue luego indultado. Otros más fueron condenados a azotes, y a trabajos forzados. También mandó quemar todas las armas de Bacadéhuachi, y prohibió el uso de arco y flechas durante un año.

En 1686, fueron atacados por los apaches, y eso continuó por décadas. En 1696, volvieron a conspirar contra el avance español en cambio de tenencia de la tierra y costumbres, por Pablo Quilme, un líder influyente entre los ópatas de Cuchuta, Teuricachi y Cuquiárachi, pero fue de nuevo descubierta por lo que diez líderes fueron ahorcados, y el propio Quilme fue asesinado en Janos en 1697.

Los ópatas se convirtieron rápidamente en aliados de los españoles, y se aliaron soldados ópatas a los españoles en campañas contra su enemigo común, los apaches.[4] Los ópatas se asimilaron a la sociedad española mucho más que los tarahumaras , los mayos o los yaquis. quien lo describió como joven. En 1719 muchos ópatas fueron obligados a trabajar en las minas, bajo condiciones extremas, por lo que muchos de ellos murieron. Juan Calixto el primer gran líder yaqui, si pudo unir a los indígenas y en 1740 la unión de los ópatas y otros indígenas de la zona como pimas bajos, seris, yaquis y mayos, se sublevaron contra los españoles, logrando derrotarlos temporalmente.

En esta zona nació el explorador novohispano Juan Bautista de Anza, uno de los primeros colonizadores de la Alta California.

En 1778 en el corazón de la opatería, Arizpe se designa como la capital de Sonora, la cual tenía una población aproximada de 1,000 indígenas y unos 500 mestizos,, en ese entonces. En 1783, En esa población, también se establece la sede del Obispado de Sonora.

Según los historiadores, el mestizaje en Sonora se dio con los ópatas más que con ninguna otra etnia indígena.

En 1783, Los cuatro oficiales eran españoles. de la Compañía de San Rafael de Buenavista 77 de los soldados eran pimas altos mientras que 4 eran pimas bajos, 6 ópatas y 3 yaquis, 16 eran pápagos de comunidades.

Y a pesar de ser leales al gobierno mexicano, en 1820 se rebeló la compañía militar de los ópatas de Bavispe, contra los abusos e injusticias quienes pronto fueron secundados por Sahuaripa, Ponida, Arivechi y Tonichi, donde 500 guerreros ópatas derrotaron a una fuerza española de 2,000 soldados regulares y 500 auxiliares de Chihuahua y destruyeron un pueblo minero cerca de Tónichi. Más tarde, ganaron otra batalla en Arivechi, matando a más de 30 soldados. Poco después los españoles derrotaron a los ópatas y su líder, un eudeve, Dórame y un ópata llamado Espíritu. En 1824, vuelven a rebelarse ante las nuevas medidas instauradas por la naciente República Mexicana. Tomaron medidas contra Mariano Urrea y restituyeron a Juan Ignacio Dórame, insistiendo en el separatismo y la autonomía., pero después el Comandante Urrea reprimió a los rebeldes ejecutando sumariamente a sus líderes. Entonces Urrea encontró necesario entrar dos veces en el territorio yaqui para contener elementos inquietos. Un nuevo intento de autonomía surgió en 1825, por los jefes ópatas Virgen Gutiérrez y Dolores Gutiérrez, que proclamaron la independencia de la Confederación India de Sonora del yugo de los blancos, que tras el ejemplo del cura Miguel Hidalgo, Juan Ignacio Jusacamea un líder yaqui, se unió a la lucha y agrupó a los yaquis, mayos, pimas bajos, quien tomó como insignia un estandarte de la Virgen de Guadalupe. ahora incluyendo a los indígenas del sur, cuyo nombre después se le conoció como Juan Banderas para lograr un país independiente al noroeste de México, regido por indígenas, pero al poco tiempo fueron derrotados.

Nuevas leyes fueron aprobadas para recudir la autonomía indígena, por lo cual hubo diferentes respuestas de las diferentes etnias la cual destacó la de los yaquis, pues se levantaron contra el decreto 20, de fecha 11 de febrero de 1828, en el que se establecía la obligación de todos los propietarios de terrenos en los pueblos de pagar derechos por los mismos, por lo que Juan Banderas continuó la rebelión contra las otras leyes, obteniendo el apoyo de mayos y ópatas.

Los ópatas también se rebelaron a fines de 1830 teniendo al frente a los líderes José Dolores Gutiérrez y Antonio Baeza, apoyados por los habitantes de Huásabas, Bacadéhuachi y Cumpas, por lo que se conoció en Sonora la llamada "guerra civil" entre facciones de los notables sonorenses por controlar el poder político donde se enfrentaron las facciones encabezadas por Manuel María Gándara y la que comandaba José Urrea. A la vez los ópatas demandaban la destitución de Manuel Escalante y Arvizu, comisionado para hacer el reparto de tierras en esos pueblos, y proponían en su lugar a Salvador Moreno, alcalde y capitán de indígenas de Sinoquipe; también demandaban que se les dejara en "su antiguo gobierno" y su lema era "Justicia, Religión y Verdad". Dolores Gutiérrez se unió a Juan Banderas, pero ambos fueron fusilados en Soyopa el año de 1833.

Aunque los ópata tenían una reputación formidable como guerreros, nunca fueron capaces de unirse como un solo pueblo para oponerse a los españoles y mexicanos, aunque también tenían que defenderse y tuvieron feroces batallas contra los Apaches que tuvieron un alto costo y mermaron a los ópata.

El 27 de febrero de 1833, en Arizpe, se emitió un decreto de respeto:

“Las autoridades y corporaciones del estado respetarán el nombramiento que los ópatas han hecho para Generales de sus pueblos, en el indígena de Chinapa, Juan Guirizo y cualquier acto que atienda a removerlo o destituirlo extemporáneamente será considerado injusto y arbitrario y le dará por lo mismo el derecho de hacer uso de todas las defensas que estén a su alcance hasta valerse de la fuerza.” “Luego que esté reunido el congreso, dictará una Ley que satisfaga y deje para siempre concluido y arreglado el repartimiento de tierras en todos los pueblos de indígenas del Estado este punto tantas veces reclamado y pedido por medios únicos, podrá traer extremos males si se deja dormir por más tiempo y el Congreso será responsable de ellos a la nación y al Estado”.

En julio 1836, ante el secretario de Estado de Sonora, se presentaron los ópatas con José Anrríquez, gobernador de Cumpas y Juan Ysidro Bohórquez, “natural del pueblo de Oposura y de la nación Opata de Sonora, por si y como enviado de los treinta y seis pueblos de que se compone dicha nación”. Días después, el 27 de julio Juan Ysidro Bojórquez, “gobernador de la nación ópata en Sonora" envía una carta al presidente Anastasio Bustamante, en la cual la firmó como enviado de los treinta y seis pueblos de que se compone dicha nación”, donde denunciaba que “los usurpadores de nuestras tierras todos son hermanos, parientes, compadres y amigos de los mandatarios, quiero decir, del gobierno de Sonora”. Pedía al “supremo Jefe de la Nación Mexicana [...] que se les devuelvan sus tierras”.

“…de suerte que los mandatarios de sonora son peores que los españoles, y nosotros los indios vivimos en la época de la libertad más oprimidos que cuando estábamos subyugados”.

El presidente en turno pareció darles la razón a los ópatas una vez más, emitiendo una instrucción al gobierno de Sonora para que “se les trate con la consideración debida, y se les administre justicia […], a fin de que puedan disfrutar como mexicanos de los bienes de la Independencia”. El gobierno de Sonora sostuvo su postura, respaldó los intereses de las élites locales e incriminó a los “sátrapas como el que se titula comisionado de su Nación”, a quien acusaba de defender los “privilegios” en que estos pueblos habían vivido bajo las instituciones españolas, actuando en contra del “convenientísimo orden de cosas adoptado por la Nación mexicana”.

El presidente Bustamante les dio la razón a los ópatas, emitiendo instrucción al gobierno de Sonora para que “se les trate con la consideración debida, y se les administre justicia […], a fin de que puedan disfrutar como mexicanos de los bienes de la Independencia”. Aun así, el gobierno del estado de Sonora sostuvo su postura, respaldó los intereses de las élites locales e incriminó a los “sátrapas como el que se titula comisionado de su Nación”, a quien acusaba de defender los “privilegios” en que estos pueblos habían vivido bajo las instituciones españolas, "actuando en contra del convenientísimo orden de cosas adoptado por la Nación mexicana”.

En 1840, los pimas y los ópatas unieron sus fuerzas bajo un solo liderazgo, como nunca antes los había hecho, donde luego aparece Luis Tánori en documentación como Capitán General de Ópatas y Pima, en 1843, cuando se promulgó el “Decreto que concede amnistía a los indios ópatas.” y el “Decreto que obliga a los indios yaquis a vivir en sociedad”.

En mayo de 1846, el periódico "El Tiempo" informa que Sonora está gobernada por indios, ya que las tropas de Yaqui, Ópata y Pima cuidan bajo su custodia a todas las ciudades principales. En 1847, Rafael Tánori, sustituye a líder de ópatas y pimas Luis Tánori.

En 1849 todavía se les consideraba la principal defensa y barrera que defendía al estado de las incursiones apaches.

"Los ópatas son tan honrados como valientes; su educación, única cosa que han heredado de sus padres, es más bien guerrera que supersticiosa... sus juegos, bailes y cantos conspiran al ejercicios de las fuerzas físicas y del ánimo, manteniendo entre sí la emulación más viva sobre quien maneja mejor las armas. Los domingos se reúnen los varones a jugar el guachicori o el gomi."

Estos dos son juegos de carrera, en el guachicori llevan por delante unos huesos mancornados, que llaman manea, que van moviendo con ayuda de una vara muy delgada; por otra parte, en el gomi llevan dos bolas de madera del tamaño de una naranja de las que van tirando con el pie.[1]

En 1851 el Estado de Sonora deportó a muchos indios ópatas al territorio del actual Oklahoma obligándolos a mudarse forzosamente al territorio designado para ellos las intenciones era migrar toda la tribu[5] pero los ópatas se rebelaron contra el gobierno de Sonora iniciando las Guerras Ópatas que incluían a los yaquis, pimas y mayos. Actualmente los ópatas habitan en la reservas de Opata Nation.

Los ópatas en 1853, eran francos, obedientes y cooperativos con los mexicanos, como antes lo habían sido con los españoles. Ese año Tánori recuperó en Ures, 860 caballos robados por 100 apaches en Hermosillo, matando a varios de los asaltantes.

El 17 de junio de 1859 Juan Tánori y Refugio Tánori vencieron a Gándara por lo cual se acordó el Plan de Tepupa. José María Leyva (Cajeme) luchó al lado de los ópatas, contra el general Iguanzo, ese mismo año. Los hijos de los Tánori siguieron los pasos de sus padres, como líderes, que fueron enlistados por el ejército imperial de Maximiliano, por lo cuales después fueron ejecutados.

Se contaron 5,000 miembros de dicha etnia a principios del siglo XX, aunque quizá en algún momento pudieron alcanzar los 60 000 miembros. Actualmente, algunos sectores del gobierno mexicano los consideran extintos.[6] Los pocos grupos y descendientes civiles de ópatas intentan preservar su herencia y su lengua.

Los misioneros

Los misioneros españoles establecieron 22 misiones entre los ópatas. Su región era parte del Estado de Occidente, y los primeros contactos españoles con ellos, fueron los realizados por los misioneros jesuitas, Andrés Pérez de Ribas el cual visita brevemente a los ópatas, entre 1618 y 1619 quien los describe como buenos agricultores del en su obra de 1645,[7] quien también tuvo contacto con el Gran Sisibotari (1619) y Pedro Méndez (1553-1643) el cual fundó Sahuaripa (1627), Bacanora y Arivechi (1627); Pedro Pantoja (1609-1684) fundando Bacoachi y Rayón; Cristóbal García con Bavispe; Ignacio Molarja con Sinoquipe, Bartolomé Castaño con Aconchi, Baviácora y Banámichi. Poco después llegaron otros jesuitas un poco más al noreste de la región ópata, quienes iniciaron una misión bajo el nombre de Santa Rosa de Corodéhuachi, luego Marcos del Río con Huásabas y Egidio Montefrío con Fronteras, esto mientras se avanzaba con la evangelización y colonización de los nativos indígenas ópatas por los españoles.[8] En 1629, el padre Lorenzo Cárdenas llegó a Mátape bautizó a unos cuatrocientos niños en Mátape y Tepupa. El padre Manuel Santiago Aguirre llegó a Bacadéhuachi, en 1749 donde estudió la cultura, pues estuvo hasta 1764, por lo que elaboró dos tratados lingüísticos sobre el idioma ópata.

En 1800, los ópatas eran en su mayoría seguidores del cristianismo, hablaban comúnmente español y estaban en gran medida bajo el dominio del gobierno español.  Muchos ópatas se convirtieron en vaqueros en ranchos españoles o emigraron a pueblos mineros para trabajar en las minas.

Lengua Ópata y su registros

Los ópatas hablaban el idioma eudeve un idioma diferente al de los jovas, el Idioma Tubar. Varios libros sobre estas lenguas fueron escritos.[9]

  • "Arte de la lengua tegüima vulgarmente llamada Ópata", es un libro sobre la lengua ópata fue escrita por el misionero Natal Lombardo quien estuvo por más de 26 años en la región.[10][11]
  • “Arte de la lengua Hegue” (eudeve), por el jesuita Balthasar de Loaysa (1608-1672), y Alonso Victoria (1631-1686) es un volumen de 166 páginas que actualmente se encuentra en la Bibliothèque Nationale de Paris.[12]
  • “Arte y Vocabulario de la Lengua Eudeva”,(Dóhema o Héve), de autor anónimo, en la biblioteca de la New York Historical Society.[13] Atribuido a Manuel Aguirre.
  • Doctrina Cristiana e Instrucciones y Pláticas. Estos dos últimos tratados fueron escritas en ópata por el sacerdote Manuel Aguirre quien evangelizó a los ópatas durante 12 años. [14]

Localización geográfica

Los ópatas ocuparon un área extensa desde en las partes noreste y central del estado de Sonora, desde Bachicuy en las cuencas altas de los ríos, Bavispe, y los que ahora corresponde a los distritos de Agua Prieta, hasta el Río Moctezuma en Sahuaripa, Moctezuma y partes de Ures y Arizpe. El centro de la civilización ópata fue situado en la región de Sahuaripa. Muchos ópatas emigraron al norte, a Arizona y California, a finales del siglo XIX.[15]

Distribución tribal

La presencia ópata está documentada en las siguientes localidades, en su mayoría en el estado de Sonora, México:

  • Ópatas Teguis, en las localidades de: Opodepe, Terapa, Cucurpe, Saracachi, Tuape. .
  • Ópatas Tegüimas, en las localidades: Sinoquipe, Banámichi, Huépac, Aconchi, Baviácora, Chinapa, Bacoachi, Cuquiárachi, Cumpas, Tónichi, Mátape, Óputo, Oposura, Huásavas, Bacadéhuachi, Nácori (otros), Mochopa.
  • Eudeves, pueblos (incluidos otros Opatas): Mátape, Nácori, Los Álamos, Ranchería Robesco, Bacanora, Álamo, Batuc, Tepupa.
  • Ópatas Jovas, en los pueblos (incluyendo otros ópatas) y extendiéndose hasta Chihuahua: San José Teopari, Los Dolores, Sahuaripa, Pónida, Santo Tomas, Arivechi, San Mateo Malzura.[16]

Véase también

Ópatas

El arte de la lengua teguima, vulgarmente llamada ópata: Una fuente histórico para el estudio de la opatería en el siglo XVII.[17]

Referencias

Véase también

Enlaces externos

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