Palacio Miró

palacete de Buenos Aires From Wikipedia, the free encyclopedia

El Palacio Miró fue una mansión o palacete de Buenos Aires que se ubicaba en la manzana comprendida por las calles Viamonte (entonces Calle del Temple), Córdoba, Libertad y Talcahuano, en el barrio de San Nicolás, dentro de una subzona que era entonces conocida como Hueco de Zamudio, luego Barrio del Parque y que actualmente se conoce como Tribunales.[1] La mansión existió entre 1868, cuando se finalizó su construcción, y 1937, cuando fue expropiada y demolida por la Municipalidad de Buenos Aires para ampliar la plaza Lavalle. El lugar donde se encontraba es desde entonces la manzana norte de dicha plaza.[1][2]

País Argentina
Ubicación Buenos Aires ArgentinaBandera de Argentina Argentina
Construcción 1868[1] -
Inauguración 1868
Datos rápidos Localización, País ...
Palacio Miró
Localización
País Argentina
Ubicación Buenos Aires ArgentinaBandera de Argentina Argentina
Información general
Construcción 1868[1] -
Inauguración 1868
Demolido 1937[1]
Detalles técnicos
Plantas 2[1]
Diseño y construcción
Arquitecto Nicola Canale y Giuseppe Canale.[1]
Cerrar

Arquitectura e historia

Mariano Agustín Miró Dorrego, propietario original del palacio.[2]

Fue proyectado por los arquitectos genoveses Nicola y Giuseppe Canale (padre e hijo) con el estilo de una villa italiana y lo finalizaron en 1868.[1]

El edificio tenía dos plantas y un mirador.[1] La entrada principal estaba sobre la actual calle Viamonte.[1] Antes de ingresar a la planta baja había una galería perimetral con una escalinata de mármol, que estaba flanqueada por bustos y estatuas de mármol.[1]

El palacio estaba rodeado de plantas y árboles de diversas especies, entre las cuales había magnolias, cedros, jacarandás, pinos, araucarias y cítricos. Algunos sobrevivieron a la demolición y son parte de la plaza Lavalle. Entre ellos, un ceibo de Jujuy plantado por Torcuato de Alvear y un ficus con una copa de gran diámetro.[2]

Su propietario original fue Mariano Miró Dorrego, casado con su prima Felisa Gregoria Dorrego Indarte de Miró (hija de Luis Dorrego, hermano de Manuel Dorrego.[2][1] En 1872 murió Mariano Miró Dorrego dejando a su viuda, veinte años más joven que él, como dueña de la propiedad.[1]

En 1878, la entonces llamada Plaza del Parque, que limitaba con el palacio, fue rebautizada como Plaza Lavalle.[1]

Monumento a Juan Lavalle por el que Felisa Dorrego Indart mandó cerrar las persianas del Palacio Miró que daban hacia allí. Puede leerse una pintada en la base que dice Viva Dorrego.

En 1887 fue colocado el monumento al unitario Juan Galo Lavalle en el pedestal en el que se encuentra desde entonces. Felisa, sobrina del federal Manuel Dorrego, fusilado por orden de Lavalle en 1828, mandó cerrar todas las persianas de la casa que daban hacia allí.[1]

Balas de la Revolución del Parque aparecidas tras la demolición del Palacio Miró.

El Palacio Miró tuvo un importante papel en la Revolución del Parque de 1890. Fue uno de los principales cantones revolucionarios y llegó a albergar a unos cien combatientes, además de tener una ametralladora en su azotea.[1] Felisa sufrió al ver las ventanas y algunas paredes destruidas por la metralla. Asimismo, también se vieron afectadas algunas de sus obras de arte.[2] Felisa murió en 1896.[2] La propiedad del palacio pasó entonces a manos de la sobrina de Miró, Ernestina Ortiz Basualdo y su esposo, Felipe Lavallol.[3]

Dado que el edificio había quedado bastante dañado, debió ser restaurado para el Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, ya que allí se llevó a cabo el baile principal por los festejos, a los que concurrieron el presidente José Figueroa Alcorta y la infanta Isabel, que había llegado a Buenos Aires en representación del rey Alfonso XIII.[2]

Palacio Miró en la cultura

El poeta Baldomero Fernández Moreno le escribió unos versos al Palacio Miró:[4]

A esta vieja mansión

Tiene esta vieja mansión
una verja simple y fuerte,
y en cada pilar se advierte
con sus cactus, un jarrón.

Aguzando la visión
se ve un camino de plata.
una noble escalinata,
un corredor y aposentos
y hay árboles corpulentos
y luna de serenata.

Árboles de tanta edad
que sobre los caminantes.
en sombra y flores fragantes,
vierten generosidad.

Vieja quinta en la ciudad,
tan señorial y argentina:
acepta la cristalina
canción que hago lentamente,
mientras espero paciente

el 38, en tu esquina.

Véase también

Enlaces externos

Referencias

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