Pales

numen pastoral de la mitología romana From Wikipedia, the free encyclopedia

Pales, en la mitología romana, era un genio protector de los ganados, que era objeto de culto en Roma. Tan pronto es un genio masculino como una diosa. Esta divinidad, simple numen de la vida pastoral, no posee leyenda.[1] La información que se tiene de esta deidad es contradictoria y posiblemente con este nombre estemos identificando a varios dioses —pales es una palabra que puede ser tanto singular como plural en lengua latina.[2] Para Boccaccio, Pales era otro de los nombres de Ops, como una diosa de los pastores y del ganado.[3] Pales aparece, más tarde, en obras teatrales pastorales de los siglos XVI y XVII, donde suele representarse como ayudante de Pan.[4]

Grabado holandés del siglo XVI que representa a Pales junto a elementos característicos de la agricultura y la ganadería.

Varrón

Varrón explica el origen del nombre de las Paliles (Palilia) mediante una etimología simple: el festival recibe su nombre de Pales, la divinidad a la que está dedicado, del mismo modo que las Cerealias toman su nombre de Ceres.[5]

Arnobio

Arnobio menciona a Pales al discutir las diversas teorías paganas sobre quiénes eran los Penates. Arnobio cita la opinión de un autor llamado Cesio, quien identificaba a los Penates con varias divinidades —Fortuna, Ceres, el Genio Jovial y Pales—, pero añade un detalle significativo: según esa interpretación, Pales no sería la diosa femenina conocida por la tradición popular, sino una divinidad masculina, descrita como un ministro o administrador (vilicus) de Júpiter. Arnobio utiliza este ejemplo para mostrar la confusión y contradicción de las doctrinas paganas acerca de la naturaleza de los dioses.[6]

Ovidio

En los Fastos se describe las Parilias, fiestas de Pales celebradas el veintiuno de abril. El poeta invoca a la diosa como nutricia Pales y explica los ritos de purificación que los pastores realizan para proteger a sus rebaños: limpieza del redil, fumigaciones con azufre y hierbas, ofrendas de leche, mijo y pasteles, y plegarias para que la diosa aleje enfermedades, lobos y esterilidad del ganado. En la oración ritual el pastor pide perdón por posibles faltas involuntarias contra lugares sagrados, ninfas o divinidades campestres, reconociendo la presencia de espíritus en bosques, fuentes y praderas. Ovidio añade además el gesto final del ritual: beber leche mezclada con vino cocido y saltar sobre hogueras encendidas, acto purificador que simboliza la protección del rebaño y del pastor. Así, el pasaje presenta a Pales como la patrona y protectora de los pastores, cuyo culto combina purificación, expiación y prosperidad para el mundo rural.[7]

Floro

Floro menciona a Pales al narrar el origen de Rómulo y la fundación de Roma. Señala que la ciudad fue fundada el 21 de abril, día de la fiesta pastoral de las Parilia, dedicada a Pales. Con ello subraya que el nacimiento de Roma coincidió con una antigua celebración de pastores, lo que refleja el carácter humilde y rural de los orígenes romanos: antes de convertirse en una potencia militar, Roma surgió en un contexto de vida pastoril protegido simbólicamente por la divinidad de los rebaños y los pastos. Floro también dice que en el 267 a. C. el cónsul Marco Atilio Régulo consagró un templo a Pales, diosa de los pastores, para propiciarse la victoria sobre los salentinos.[8]

Referencias

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