Pentecostés

festividad cristiana, que celebra la venida del Espíritu Santo, al final de la Pascua, que es el día 50 From Wikipedia, the free encyclopedia

Pentecostés (del griego πεντηκοστή, pentēkostḗ, que significa ‘quincuagésimo’) es el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día del tiempo pascual.[Nota 1] Se trata de una festividad que pone término a ese tiempo litúrgico y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento.[1][2]

Tipo festividad católica, feriado en Noruega, feriado en Suecia, tema bíblico, determinador para fecha de ocurrencia periódica, public holidays in Denmark y Fiestas de los Países Bajos
Celebradapor cristianismo
Fecha 50 días después de la Pascua. Su fecha es variable según el cómputus romano
Datos rápidos Localización, Coordenadas ...
Pentecostés

Pentecostés, por El Greco.
Localización
Coordenadas 31°46′19″N 35°13′46″E
Datos generales
Tipo festividad católica, feriado en Noruega, feriado en Suecia, tema bíblico, determinador para fecha de ocurrencia periódica, public holidays in Denmark y Fiestas de los Países Bajos
Celebrada por cristianismo
Fecha 50 días después de la Pascua. Su fecha es variable según el cómputus romano
Motivo Pentecostés
Exaudi Pentecostés lunes de Pentecostés y Domingo de Trinidad
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Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La liturgia incluye la secuencia medieval: Veni, Sancte Spiritus.

En las Iglesias ortodoxas existe además la celebración de las «Tres Divinas Personas» o de la Santísima Trinidad. Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión, desde el siglo XIV, su propia fiesta llamada «Trinitatis» —la fiesta de la Santísima Trinidad— una semana después de Pentecostés.

En las narraciones sobre Pentecostés de los Hechos de los Apóstoles,[a] se le adjudica al Espíritu Santo (en congruencia con el Antiguo Testamento) características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glosolalia) y fortifica una comunidad universal.

Pentecostés es considerada la tercera festividad más importante en la Iglesia católica, por detrás del Domingo de Resurrección y la Natividad.[3]

Etimología

El término «Pentecostés» proviene de πεντηκοστή. Uno de los significados de «Pentecostés» en la Septuaginta, la traducción koiné de la Biblia hebrea, hace referencia a la festividad de Shavuot, una de las Tres fiestas de peregrinación, que se celebra el quincuagésimo día después de la Pascua según Deuteronomio 16:10,[4] y Éxodo 34:22,[5] donde se le denomina «Fiesta de las Semanas» (ἑορτὴν ἑβδομάδων).[6][7][8] La Septuaginta utiliza el término Pentēkostē en este contexto en el Libro de Tobías y 2 Macabeos.[9][10]

Antecedentes

En el judaísmo, Shavuot es una fiesta de la cosecha que se celebra siete semanas y un día después del primer día de la Pascua judía en Deuteronomio 16:9, o siete semanas y un día después del sábado según Levítico 23:16.[11][12][13] Se discute en la Mishná y el Talmud babilónico, quinto tratado de nombre Arakhin.[14] La mención concreta de cincuenta días proviene de Levítico 23:16.[6][15]

La Fiesta de las Semanas también se conoce como la Fiesta de la Cosecha en Éxodo 23:16 y el Día de las Primicias en Números 28:26.[12] En Éxodo 34:22, se le llama «las primicias de la cosecha de trigo».[13]

En algún momento durante el periodo helenístico, la antigua fiesta de la cosecha también se convirtió en un día para renovar el pacto de Noé, descrito en Génesis 9:17, que se establece entre Dios y «toda carne que está sobre la tierra».[7] Tras la destrucción del Templo en el año 70 d. C. , ya no se podían llevar ofrendas al Templo de Jerusalén y el foco de la festividad pasó de la agricultura a los israelitas que recibían la Torá.[16]

Para entonces, algunos judíos ya vivían en la diáspora. Según Hechos 2:5–11 en Jerusalén había judíos de «todas las naciones bajo el cielo», posiblemente visitando la ciudad como peregrinos durante Pentecostés.[17]

Pentecostés en el Antiguo Testamento

El fondo histórico de la celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot o fiesta de las semanas, durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí. Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel.[18]

Pentecostés era una de las tres grandes fiestas judías, y para celebrarlo gran cantidad de ellos subían a Jerusalén para dar gracias a Dios y adorarle en el Templo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la «Fiesta de las siete semanas» o «Fiesta de las semanas»,[b] que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la siega, día de regocijo y de acción de gracias,[c] en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Estaba estipulado que la celebración debía festejarse siete semanas después de que se empezase la primera labor de la siega. Venía indicado de la siguiente manera:

«Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida, hasta el día siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días...» (Levítico 23, 15-16).[18]

por lo que se trataba de una fiesta móvil en el calendario, ya que su fecha dependía del ritmo de la agricultura. Esta fijación tiene varias interpretaciones según el sentido que se dé a la palabra «sábado». Si el día de sábado se entiende como festivo o día de la Pascua, entonces la cuenta empezaba el día siguiente; Filón y Flavio Josefo interpretaban la ley de dicha forma. La otra interpretación es que si la palabra «sábado» se entiende como el séptimo día de la semana, la cuenta empezaría el domingo siguiente a la Pascua; los fariseos y una tradición samaritana la interpretan de esta otra forma.[18]

Más tarde, esta celebración se convirtió en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. Por designio divino, esta fiesta que los judíos celebraban con tanta alegría se convirtió en la fiesta de la «Nueva Alianza», la de la venida del Espíritu Santo con todos sus dones y frutos.[19]

Pentecostés en el Nuevo Testamento

Mosaico que representa Pentecostés.
Se afirma que el Cenáculo de Jerusalén es el lugar donde tuvieron lugar la Última Cena y Pentecostés.[20]

Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la península ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual por lo que esta cincuentena está íntimamente unida a la «memoria» de Pentecostés.[18] La Iglesia Católica[21] celebra[a] su manifestación al mundo.[22]

La narración de Hechos 2 sobre Pentecostés incluye numerosas referencias a narraciones bíblicas anteriores, como la Torre de Babel, y las narraciones del diluvio y la creación del Libro del Génesis. También incluye referencias a ciertas teofanías, con cierto énfasis en la aparición encarnada de Dios en el monte Sinaí cuando se presentaron los Diez Mandamientos a Moisés.[7] El teólogo Stephen Wilson ha descrito la narración como «excepcionalmente oscura» y persisten varios puntos de desacuerdo entre los estudiosos de la Biblia. [23]

No hay pruebas literarias que confirmen la ubicación del οἶκος («casa»), que se da como lugar de los acontecimientos en Hechos 2:2. Algunos detalles semánticos sugieren que la «casa» podría ser el «cenáculo» (ὑπερῷον) mencionado en la Hechos: 1; 12-26, pero no hay pruebas textuales que confirmen la ubicación con certeza y sigue siendo objeto de debate entre los comentaristas bíblicos.[7][17]

Pentecostés, de Julius Schnorr von Carolsfeld
Este mapa de Jerusalén de 1472 señala el lugar de Pentecostés, «Ubi apostoli acceperunt spiritum sanctum», en la ubicación del Cenáculo.

Los acontecimientos del capítulo 2 de los Hechos se desarrollan con el telón de fondo de la celebración de Pentecostés en Jerusalén. Hay varias características importantes en la narración de Pentecostés que se presenta en el segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles. El autor comienza señalando que los discípulos de Jesús «estaban todos juntos en un mismo lugar» el «día de Pentecostés» (ἡμέρα τῆς Πεντηκοστῆς).[24] El verbo utilizado en Hechos 2:1 para indicar la llegada del día de Pentecostés tiene una connotación de cumplimiento.[25][26][27]

Hay un «soplo de viento impetuoso» (el viento es un símbolo común del Espíritu Santo)[27][28] y aparecen «lenguas como de fuego».[29] Los discípulos reunidos «se llenaron del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad».[30] Algunos eruditos han interpretado el pasaje como una referencia a la multitud de idiomas que hablaban los discípulos reunidos,[31] mientras que otros han interpretado la referencia a las «lenguas» (γλῶσσαι) como discurso extático.[23][32]

En la tradición cristiana, este acontecimiento representa el cumplimiento de la promesa de que Cristo bautizará a sus seguidores con el Espíritu Santo.[25][33] De los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, la distinción entre el bautismo con agua y el bautismo de Cristo con «Espíritu Santo y fuego» solo se encuentra en Mateo y Lucas. [34][35]

La narración de los Hechos evoca el simbolismo del bautismo de Jesús en el río Jordán y el comienzo de su ministerio, al conectar explícitamente la profecía anterior de Juan el Bautista con el bautismo de los discípulos con el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.[17][36] El momento en que se sitúa la narración, durante la fiesta de Pentecostés en la que se entregó la ley, simboliza tanto la continuidad con la entrega de la ley como el papel central del Espíritu Santo para la iglesia primitiva. El papel central de Cristo en la fe cristiana significaba una separación teológica fundamental de la fe judía tradicional, que se basaba en la Torá y la Ley mosaica.[17]

Significado teológico del Pentecostés cristiano

En el cristianismo, Pentecostés es el fruto de la obra realizada por Cristo, el resultado de sus merecimientos.[37] En el Nuevo Testamento se dice a veces que fue el mismo Cristo simplemente quien envió al Paráclito, también traducido como Consolador, en referencia al Espíritu Santo.[d] Otras veces que fue el Padre pero, bien a ruegos de Cristo,[e] o bien en nombre de Cristo.[f] En una ocasión se afirma que lo envió Cristo de parte del Padre.[g] Según Cabodevilla, todas estas expresiones denotan lo mismo: la emisión del Espíritu por parte del Padre y del Hijo.[37] El Apocalipsis lo puso de manifiesto en la siguiente frase: Un río de agua viva, resplandeciente como el cristal, saliendo del trono de Dios y del Cordero.[h][18]

Según los escritos neotestamentarios, el Espíritu Santo es el «Espíritu de Cristo».[i] Otras veces se lo llama el «Espíritu de Jesús» o «Espíritu de Jesucristo».[j] También se lo llama «Espíritu del Señor»,[k] o «Espíritu de su Hijo».[l]

Fue Simón Pedro el primero en explicitar el significado del acontecimiento de Pentecostés en su discurso pronunciado ese mismo día.[m] Era el comienzo de la efusión del Espíritu Santo que Dios había prometido para la «plenitud de los tiempos». Esos últimos tiempos, de los que se hablaba en el Libro de Joel,[n] en el Libro de Ezequiel,[o] y, por último, en los Hechos de los Apóstoles,[p] empezaron con la muerte y resurrección de Jesucristo, cuya señal fue la de hacer hablar a los apóstoles como verdaderos profetas mediante la efusión del Espíritu Santo.[18]

El Espíritu Santo en Jesús

En la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Wuchzenhofen, Leutkirch (Alemania), existen dos medallones en la pared del fondo que representan dos momentos bíblicos en la acción del Espíritu Santo: la Anunciación y Pentecostés.

En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo aparece moviendo a Jesús durante toda su vida. Fue el Espíritu Santo quien cubrió el seno materno de María antes de que Jesús naciera.[q] Más tarde, descendió de forma visible en el momento del bautismo de Jesús,[r] y posteriormente lo condujo al desierto[s] para devolverlo luego a Galilea.[t]

El primer sermón de Cristo comienza así: «El Espíritu del Señor está sobre mí».[u] De allí que el Espíritu Santo aparezca en la Biblia operando en la misma línea que Jesús.[37] Ireneo de Lyon lo resumió en la siguiente frase: «El Padre se complace y ordena, el Hijo obra y forma, el Espíritu nutre e incrementa».[38]

La frase de Jesús: «Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os enseñará toda la verdad» (Juan 16:13) no se refiere tanto a noticias nuevas cuanto a una mayor profundización de la doctrina dictada ya por el Maestro. La función magisterial del Espíritu Santo se reducirá a la mayor iluminación de lo ya revelado, a la manifestación de elementos parciales, al descubrimiento de nuevos aspectos en las verdades ya poseídas, a la deducción de consecuencias, al asesoramiento en la aplicación de ciertas verdades a determinados sucesos. [...] He aquí el oficio del Espíritu de Cristo: dar testimonio de Cristo.[v][37]

Hasta la muerte de Jesús, el Espíritu Santo parecía estar circunscrito a los límites normales de su individualidad humana y de su radio de acción. Pero cuando murió, entregó su espíritu a Dios:[39]

Jesús [...] dijo: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19, 30

Los escrituristas suelen interpretar que esa entrega se derrama de inmediato sobre la Iglesia, por lo cual en el Evangelio de Juan aparece Jesús dándoles el Espíritu Santo a sus discípulos en el mismo día de su resurrección:[39]

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana [...] Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, yo también los envío a vosotros.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo.»
Juan 20, 19-22

El Espíritu Santo en la Iglesia

Pentecostés (1546), de Tiziano, Santa Maria della Salute, Venecia.

En la Iglesia, la venida del Espíritu Santo en Pentecostés no fue un hecho aislado, sino que la está santificando continuamente, también a cada alma a través de sus innumerables inspiraciones que, según san Francisco de Sales son:

(...) todos los atractivos, movimientos, reproches y remordimientos interiores, luces y conocimientos que Dios obra en nosotros, previniendo nuestro corazón con sus bendiciones, por su cuidado y amor paternal, a fin de despertarnos, movernos, empujarnos y atraernos a las santas virtudes, al amor celestial, a las buenas resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos encamina a la vida eterna.[40]

Pentecostés es la confirmación de la promesa de Jesús: «Dentro de pocos días seréis bautizados en el Espíritu Santo».[w] Esto pone de manifiesto varios aspectos, entre los que se destacan:[39]

  • La unidad espiritual de todos los que recibieron el Espíritu de Jesús.
Un solo Cuerpo y un solo Espíritu [...]. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
Efesios 4, 4-6
  • La constitución de una comunidad abierta a todos los pueblos. Esto se ve simbolizado por el llamado milagro de Pentecostés: todos oían hablar a los apóstoles en su propio idioma.[x] Mientras que en la soberbia de la construcción de la torre de Babel terminaron por confundirse todas las lenguas, de forma que nadie podía comprender al otro a punto tal de quedar esa construcción inconclusa,[y] Pentecostés se visualiza como la restauración de la unidad perdida en Babel.
  • Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús: anuncia la palabra de Jesús;[z] repite la oración de Jesús;[aa] perpetúa en la fracción del pan la acción de gracias de Jesús;[ab] y vive unido con los demás creyentes, compartiendo con ellos.[ac]

Mariología

Una iconografía secular tanto en las Iglesias occidentales como en las orientales refleja la creencia de la presencia de la Santísima Virgen María en el día de Pentecostés y su papel central en la concesión divina del don del Espíritu Santo a los apóstoles. Hechos 1.14 confirma la presencia de la Madre de Jesús con los Doce en una comunión espiritual de oración diaria. Es la única referencia a la Madre de Dios después de que Jesús la confiara a Juan el Apóstol durante la Crucifixión.

De acuerdo con esa tradición iconográfica, la encíclica latina Mystici Corporis Christi declaró oficialmente:

Fue ella quien, con sus poderosas oraciones, obtuvo que el espíritu de nuestro Divino Redentor, ya entregado en la Cruz, fuera concedido, acompañado de dones milagrosos, a la Iglesia recién fundada en Pentecostés; y finalmente, soportando con valentía y confianza la tremenda carga de sus dolores y desolación, ella, verdaderamente la Reina de los Mártires, más que todos los fieles, «completó lo que faltaba de los sufrimientos de Cristo... ...por su Cuerpo, que es la Iglesia»; y sigue teniendo por el Cuerpo Místico de Cristo, nacido del Corazón traspasado del Salvador, el mismo cuidado maternal y el mismo amor ardiente con que acunó y alimentó al Niño Jesús en el pesebre.

Las Iglesias católica y ortodoxa otorgan a la Madre de Dios una forma especial de veneración llamada «hiperdulia». Esto se corresponde con el poder especial de las oraciones intercesoras dedicadas a la Santísima Virgen María sobre las de todos los santos. Los papas han afirmado que María rezó a Dios y que su intercesión fue capaz de persuadir a Dios para que enviara al Espíritu Santo como un don permanente a los Doce y a sus sucesores, formando así la Iglesia Apostólica.

De manera similar, el papa Juan Pablo II, en la audiencia general celebrada en el Vaticano el 28 de mayo de 1997, afirmó:

Al repasar la vida de la Virgen María, el Concilio Vaticano II recuerda su presencia en la comunidad que esperaba Pentecostés. Pero, dado que Dios había decidido no manifestar solemnemente el misterio de la salvación del género humano antes de derramar el Espíritu prometido por Cristo, vemos a los apóstoles, antes del día de Pentecostés, «perseverando unánimes en la oración, junto con las mujeres, María, la madre de Jesús, y sus hermanos» (Hch 1, 14), y vemos también a María implorando con sus oraciones el don del Espíritu, que ya la había cubierto con su sombra en la Anunciación» (Lumen gentium, n. 59). La primera comunidad es el preludio del nacimiento de la Iglesia; la presencia de la Santísima Virgen contribuye a esbozar sus rasgos definitivos, fruto del don de Pentecostés. [...]

Al contemplar la poderosa intercesión de María mientras espera al Espíritu Santo, los cristianos de todas las épocas han recurrido con frecuencia a su intercesión en el largo y fatigoso camino hacia la salvación, para recibir con mayor abundancia los dones del Paráclito. [...]

En la Iglesia y para la Iglesia, consciente de la promesa de Jesús, ella espera Pentecostés e implora una multiplicidad de dones para todos, de acuerdo con la personalidad y la misión de cada uno.
Papa Juan Pablo II, «Audiencia general», 28 de mayo de 1997, Roma[41]

La oración de intercesión mariana se remonta al día anterior a Pentecostés; aunque no se afirma explícitamente que ella estuviera con los apóstoles, se tiene en cuenta el hecho de que el arcángel Gabriel la llamó «llena de gracia» en la Anunciación.

La relación especial de María con el Espíritu Santo y su presencia en Pentecostés dieron lugar a que uno de sus títulos devocionales fuera «Madre de la Iglesia». En 2018, el papa Francisco designó el lunes después de Pentecostés de cada año como la fiesta de María, Madre de la Iglesia.

Calendario

Más información Año, Católicos: ...
Día de Pentecostés (2002-2027)
AñoCatólicos:Ortodoxos:
200219 de mayo23 de junio
20038 de junio15 de junio
200430 de mayo
200515 de mayo19 de junio
20064 de junio11 de junio
200727 de mayo
200811 de mayo15 de junio
200931 de mayo7 de junio
201023 de mayo
201112 de junio
201227 de mayo3 de junio
201319 de mayo23 de junio
20148 de junio
201524 de mayo30 de mayo
201615 de mayo19 de junio
20174 de junio
201820 de mayo27 de mayo
20199 de junio16 de junio
202031 de mayo7 de junio
202123 de mayo20 de junio
20225 de junio17 de junio
202328 de mayo4 de junio
202419 de mayo23 de junio
20258 de junio
202624 de mayo31 de mayo
202716 de mayo20 de junio
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La solemnidad de Pentecostés es una fiesta móvil, lo que significa que no se fija con relación al calendario civil, sino que se celebra en fecha variable, según el año y el rito en cuestión.

Gráficamente los 50 días se cuentan de la siguiente forma:

Más información Lunes, Martes ...
Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo
Domingo de Resurrección
Día 2 Día 3 Día 4 Día 5 Día 6 Día 7 Segundo domingo de Pascua
Día 9 Día 10 Día 11 Día 12 Día 13 Día 14 Tercer domingo de Pascua
Día 16 Día 17 Día 18 Día 19 Día 20 Día 21 Cuarto domingo de Pascua
Día 23 Día 24 Día 25 Día 26 Día 27 Día 28 Quinto domingo de Pascua
Día 30 Día 31 Día 32 Día 33 Día 34 Día 35 Sexto domingo de Pascua
Día 37 Día 38 Día 39 Día 40 Día 41 Día 42 Ascensión del Señor[Nota 2] o Séptimo domingo de Pascua[42]
Día 44 Día 45 Día 46 Día 47 Día 48 Día 49 Pentecostés
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Festividades y celebraciones

El lunes después de Pentecostés es día de fiesta en muchos países, como Andorra, Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Hungría, Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Holanda, Noruega, Rumania (desde 2008), Suiza y Ucrania. También es festivo en algunas comunidades autónomas y ciudades españolas, como Barcelona, Ciudad Real y Zamora.

España

En lo referente a las celebraciones populares acontecidas este día, se destaca en El Rocío, Almonte, Huelva, Andalucía, la celebración de la Virgen del Rocío ("La Blanca Paloma"); llegan en romería hermandades de todas partes de España.

En Miranda de Ebro, provincia de Burgos, Castilla y León se celebra la romería de Fiestas de San Juan del Monte, declarada fiesta de interés turístico de Castilla y León desde 1996 y Fiesta de Interés Turístico Nacional desde el año 2015.

En Atienza, Guadalajara, Castilla-La Mancha, se celebra desde el año 1162 la fiesta de La Caballada, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

En Santander, Cantabria, se celebra la Fiesta de la Virgen del Mar.

En Ciudad Real, provincia homónima, Castilla-La Mancha, se celebra la romería de Santa María de Alarcos.

En Dos Torres, Córdoba, Andalucía se celebra la festividad de Nuestra Señora de Guía.

Otros países

En la capital italiana, y en Guadalajara, Jalisco, México, se celebra la Virgen del Divino Amor.

Véase también

Citas bíblicas

  1. Juan 16, 7 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  2. Juan 15:26 Archivado el 21 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  3. Apocalipsis 22, 1 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  4. Romanos 8, 9 Archivado el 21 de abril de 2020 en Wayback Machine.; 1 Pedro 1, 11 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  5. Filipenses 1, 19 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  6. Ese discurso es recogido en Hechos 2, 14-36 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  7. Ezequiel 36, 27 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  8. Hechos 2, 16-18 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  9. Lucas 1, 35 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  10. Mateo 3, 16 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  11. Lucas 4, 1 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  12. Lucas 4, 18 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  13. Juan 15, 26 Archivado el 21 de abril de 2020 en Wayback Machine.; 1 Juan 5, 6 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  14. Hechos 1, 5 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  15. Hechos 2, 1-11 Archivado el 20 de abril de 2020 en Wayback Machine..
  16. Hechos 5, 42 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine.; Hechos 6, 7 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine.; Hechos 9, 20 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine.; Hechos 18, 5 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine..
  17. Hechos 2, 42 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine..
  18. Hechos 2, 44 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine.; Hechos 4, 32 Archivado el 27 de enero de 2019 en Wayback Machine..

Notas

  1. Según el Antiguo Testamento, irías al día de la celebración de las primicias y, a partir de ese día, contarías 50 días. El quincuagésimo día sería el día de Pentecostés. Así que las primicias son el comienzo de la cosecha de cebada y Pentecostés la celebración del comienzo de la cosecha de trigo. Como siempre fue 50 días después de las primicias, y dado que 50 días equivalen a siete semanas, siempre llegó una «semana de semanas» más tarde
  2. Tradicionalmente la solemnidad de la Ascensión del Señor se celebra el jueves de la sexta semana, cuarenta días después de la Pascua de Resurrección; sin embargo, diferentes conferencias episcopales celebran esta solemnidad en el séptimo domingo de Pascua.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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