Programa de Transición
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El Programa de transición —originalmente titulado La agonía del capitalismo y las tareas de la Cuarta Internacional—[1] es un programa de acción votado en el congreso fundacional de la Cuarta Internacional en septiembre de 1938, elaborado principalmente por León Trotski. Este documento constituye una de las bases fundamentales del trotskismo. El concepto mismo de transición se opone por el vértice al programa mínimo y programa máximo.
| Programa de transición | ||
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| Tipo de texto | Programa de acción | |
| Órgano legislativo | I Congreso de la Cuarta Internacional | |
| Autor(es) | León Trotski y James Patrick Cannon | |
| Aprobado por | 1938 | |
Sinopsis
La idea transicional de este programa es, a grandes rasgos, la siguiente: la clase obrera no está familiarizada con la necesidad de adoptar las ideas revolucionarias de la IV Internacional debido a «la confusión y desmoralización de la generación madura, la inexperiencia de la generación joven».
Es necesario ayudar a las masas a que en sus luchas cotidianas hallen el puente que une sus reivindicaciones actuales con el programa de la revolución socialista. Este puente debe componerse de un conjunto de reivindicaciones transitorias, basadas en las condiciones y en la conciencia actual de amplios sectores de la clase obrera para hacerlas desembocar en una única conclusión final: la toma del poder por el proletariado.La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional [2]
El problema residía en que la "época del capitalismo progresista" había terminado en el período anterior. Esto significaba que "toda reivindicación seria del proletariado" trascendía los límites de lo que el capitalista y el Estado burgués estaban dispuestos a aceptar.[2]
Las antiguas reivindicaciones "mínimas" fueron planteadas por los reformistas bajo el supuesto de que eran aceptables para un capitalismo en expansión, y fueron abandonadas al no serlo. La Cuarta Internacional, escribe Trotski, no descarta el programa de las antiguas reivindicaciones "mínimas" "en la medida en que estas han conservado al menos parte de su fuerza vital". Los trotskistas deben defender incansablemente "los derechos democráticos y las conquistas sociales de los trabajadores".[3]
Pero además, las reivindicaciones transicionales incluyen el llamado a "empleo y condiciones de vida dignas para todos" y van más allá de lo que los capitalistas están dispuestos a dar, desafiando "la base misma del régimen burgués".[4] Demandas como salarios más altos no son en sí mismas imposibles, argumenta Trotski, pero el capitalismo en crisis exige salarios más bajos con la esperanza de aumentar la rentabilidad. Por lo tanto, las demandas transicionales no retroceden ante las contingencias de la economía capitalista, sino que, por el contrario, se propone, desafían continuamente la lógica del sistema capitalista, la exponen ante los ojos de los trabajadores y, así, los ayudan a avanzar hacia una conciencia socialista plenamente desarrollada: la aceptación y adopción del "programa máximo" que los líderes socialistas reservaban para sus discursos festivos, como una necesidad inmediata y realista.
Al luchar por estas reivindicaciones "transitorias", en opinión de los trotskistas, los trabajadores se darán cuenta de que el capitalismo no puede satisfacer sus necesidades y entonces abrazarán el programa completo de la Cuarta Internacional.