Gas de Camisea

yacimiento de gas natural en Perú From Wikipedia, the free encyclopedia

El yacimiento de gas de Camisea, en el departamento de Cusco (Perú), se descubrió en 1987, se licitó en 1999 (Ley 27133) y comenzó a explotarse en agosto de 2004 por la empresa Pluspetrol,[1] mediante un contrato de 40 años, junto a las empresas de distribución TGP y LNG.[2] Produce principalmente gas licuado de petróleo, un recurso más eficiente que el petróleo.[2] Geográficamente, se origina en el río Urubamba y, políticamente, forma parte del distrito de Megantoni, en la provincia de La Convención.

El yacimiento es uno de los más importantes de América del Sur, ya que Perú consume la totalidad de su producción (53 millones de metros cúbicos de gas),[1] aunque su falta de optimización hace que el coste del gas para uso doméstico sea superior a la media del resto de países de la región.[3] En 2025, la explotación del yacimiento representaba el 40 % del consumo energético del país.[4] Sin embargo, su descubrimiento está rodeado de polémica, ya que la revista The Economist acusó que, durante su descubrimiento, se usó territorio de la reserva territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros y se permitió el tráfico de madera en parte del territorio indígena.[5]

Antecedentes y acuerdo de explotación

En julio de 1981, el Estado peruano suscribió un contrato de operaciones petrolíferas por los lotes 38 y 42 con la compañía Shell.[2][6] Esas concesiones sumaban aproximadamente 2 millones de hectáreas, en la parte sur de la denominada Cuenca del Ucayali. Tras iniciar los trabajos de excavación, en 1987 se descubrieron dos yacimientos en el área de Camisea de forma accidental, durante el levantamiento de 3000 kilómetros de líneas sísmicas y la perforación de cinco pozos exploratorios. Estos yacimientos recibieron los nombres de San Martín y Cashiriari. El entusiasmo generado por este hallazgo llevó a la firma del Acuerdo de Bases para la Explotación de Camisea entre Shell y PerúPetro en marzo de 1988. Sin embargo, las negociaciones concluyeron en agosto de ese año sin llegar a un acuerdo.[2]

En marzo de 1994, se firmó el convenio para la evaluación y desarrollo de los yacimientos de Camisea entre Shell y Petroperú. En julio de 1998 el consorcio Shell-Mobil decidió desistir con el segundo periodo del contrato.[7] En consecuencia, las inversiones por 500 millones de dólares, los 6 pozos perforados y las instalaciones pasan a beneficio del Estado peruano. Alberto Fujimori, presidente por aquel entonces, insistía en que la explotación y el acceso al gas se produjeran antes de 2003.[8] En mayo de 1999, la Comisión de Promoción de la Inversión Privada (COPRI) acuerda realizar un proceso de licitación para desarrollar el proyecto Camisea mediante un esquema segmentado que comprende módulos independientes de negocios.[9]

En 1999 se aprueba la Ley n.º 27133 que aseguraba el abastecimiento del mercado interno por un "horizonte permanente de 20 años". A fines de mayo de este año, el comité especial del Proyecto Camisea (CECAM) convocó a dos concursos públicos internacionales para otorgar el contrato para la explotación de Camisea, así como las concesiones de transporte de líquidos y gas desde los mismos yacimientos hasta la costa, y de distribución de gas en Lima y El Callao. Luego, en diciembre de 2000, se suscribieron los contratos para el desarrollo del proyecto con los consorcios adjudicatarios de los concursos organizados por el CECAM.[10][11]

A inicios de mayo de 2002, se suscribió el contrato de concesión para el transporte y distribución del gas de Camisea a la costa peruana, mediante el cual Tractebel se convierte en el tercer operador del proyecto (siendo Pluspetrol y Techint los otros dos). Este paso completa el esquema de desarrollo de Camisea, hasta ese momento con el gas de menor costo en el mundo (al no trasladarse al costo final lo invertido por el consorcio Shell-Mobil).

Desde noviembre de 2002 vía DS 046-2002 EM se modifica la ley 27133 agregando en el numeral 8.2 del artículo 8: “Los ingresos garantizados anuales serán cubiertos mediante los recursos provenientes de la prestación del servicio de transporte, y la garantía cubierta por los usuarios eléctricos...”. La garantía equivale al 8.9 % de nuestra factura de servicio eléctrico y es un cargo que Osinerg incorpora anualmente a la tarifa, sin embargo este concepto no está detallado en los recibos.

Las reservas recuperables en los lotes 56 y 88, ubicados en Camisea, ascienden a 13.8 trillones de pies cúbicos (TPC), ya habiéndose firmado el contrato del lote 88 destinando el 100 % al consumo interno se esperaba el mismo esquema para el lote 56 ya que gran parte del transporte y distribución es cubierta por los peruanos en los recibos de servicio eléctrico.

En el 2003 se promulga el DS 031-EM, eliminando la frase "horizonte permanente de 20 años" de la Ley N.º 27133 y reemplazándola por “un periodo mínimo definido en el contrato”.

En junio del 2005 se aprueba la Ley 28552, con lo que modifica la Ley 27133, desaparece la frase “horizonte permanente de 20 años” y en su lugar se mencionan garantías de abastecimiento en términos generales.

Esta nueva base legal hacía posible destinar el 100 % de las reservas del lote 56 a la exportación. Como el lote 56 no era suficiente para cumplir con el compromiso de exportación, se realizaron los cambios normativos necesarios para disponer también del lote 88, destinado al mercado interno. El lote 88 consta de 14 plataformas que perforan el recurso a 4800 metros de profundidad.[1] En diciembre de 2005, se promulgó el DS 050-2005-EM, que modifica el artículo 4 de la Ley 27133, en cumplimiento de la Ley 28552, y autoriza a Perupetro a renegociar el contrato del lote 88 para permitir la exportación de sus reservas probadas.[12]

El contrato firmado entre el Consorcio Camisea y Perú-LNG establece, en su cláusula 6.2, a un precio de US$ 0.159 por millón de BTU del gas peruano exportado a México. Es decir, valdría menos de 1 dólar cada barril (equivalente a los 5.5 millones de BTU), cuando el precio internacional del petróleo es de US$68 por barril. Dicho contrato no ha sido modificado en los subsiguientes tres gobiernos peruanos. Para junio de 2008, el lote 56 usado en la primera etapa, llegó a extraer 300 millones de pies cúbicos diarios.[13]

Modificaciones

La Ley 27133 fue modificada por los Decretos Supremos 050-2005, 006-2006 y 031-2004, ambos dados por el Ministerio de energía y Minas. Las mencionadas normas fueron firmadas por Alejandro Toledo y Jaime Quijandría.

Las modificaciones fueron un intento de negociación del yacimiento de gas.[14] Estas fueron criticadas por supuestamente ser anticonstitucionales ya que se trataron de dos decretos supremos (N.º 050-2005 y 006-2006) que habrían desnaturalizado a la ley (Ley 27133). Se denunció al gobierno de Toledo por haber violado el artículo 118 (numeral 8) de la Constitución Política, norma que establece que corresponde al presidente: ejercer la potestad de reglamentar las leyes sin transgredirlas ni desnaturalizarlas. Todas esas denuncias fueron archivadas por carecer de fundamento según el poder judicial peruano.

Plan

Primera etapa

La primera etapa del proyecto consiste en captar y transportar el gas natural proveniente de los yacimientos San Martín y Cashiari, en el Lote 88,[2] hacia una planta de separación de líquidos ubicada en Malvinas, a orillas del río Urubamba. En esta planta (tipo Offshore Inland, donde solo se puede acceder por río o aire)[1] se separan el agua y los hidrocarburos líquidos contenidos en el gas natural y se acondiciona este último para ser transportado por un gasoducto hasta el City Gate en Lima,[2] donde se filtra, mide y reduce su presión para ser entregado al sistema de distribución; mientras que el gas excedente se reinyecta a los reservorios productivos.

Por otro lado, los líquidos del gas natural obtenidos en la planta de separación se conducen hasta la costa mediante un ducto y se reciben en la planta de fraccionamiento de Lobería. En esta planta, ubicada en Pisco, se fraccionan en productos de calidad comercial (GLP, gasolina y condensados), que luego se despachan al mercado en buques o camiones cisterna.

Las reservas de Camisea son delorden de los 8.7 trillones de pies cúbicos de gas y de 545 millones de barriles de hidrocarburos líquidos.[1] La producción inicial del yacimiento se proyectó que será de 9 millones de metros cúbicos diarios extraídos de seis pozos. En cuanto a los ductos de transporte, se prevén dos: el del gas, con una extensión de 540 kilómetros aproximadamente, y el de líquidos, de 680 kilómetros atravesando transversalmente la difícil geografía del Perú.

El proyecto Camisea se convirtió en la piedra angular del cambio de matriz energética en el Perú, que permitió cambiar el uso de combustibles contaminantes y caros como la gasolina y el petróleo, por el más limpio y barato gas natural, asimismo favorecer ampliamente la industria (vehicular, de distribución, de generación de electricidad, etc.) y se ha creado directa e indirectamente miles de empleos en el Perú. También generaría ingresos de un millardo de dólares en regalías durante su vida útil, sin considerar otros impuestos.[15] En 2016, Camisea pasó a formar parte del fundado distrito de Megatoni, el más rico del país, ya que recibe hasta 65 millones de dólares al año por el gas. Sin embargo, el distrito no experimentó un gran desarrollo: la electrificación llegó en 2019, el primer centro de salud en 2021 y, en 2025, aún no contaba con un centro educativo ni con agua potable en buen estado.[16]

De acuerdo a ley, el departamento de Cusco recibe el 50 % de la regalía que recibe el Estado por concepto del canon correspondiente a la explotación del gas de Camisea. Irónicamente, durante los 20 años transcurridos desde su exploración, Cusco no contó con una conexión directa con el gas de Camisea.[16]

Segunda etapa

En enero de 2006 el Perú firma un acuerdo con el consorcio Perú LNG con la finalidad de construir una planta de licuefacción de gas natural Pampa Melchorita, cuya inversión alcanza alrededor de los 3300 millones de dólares y cuya repercusión local es la generación de 35 000 plazas de trabajo. Se trata de una ramificación del gasoducto de Camisea en Ayacucho de 408 kilómetros, identificado en el libro Guinness de los récords como el más alto del mundo.[17] Esta iniciativa corresponde a la segunda etapa del proyecto que facilitará la exportación del gas de Camisea. Se decidió que la planta de licuefacción se ubique en San Vicente de Cañete, a 169 kilómetros al sur de la capital peruana, y su inauguración ocurrió en 2010.[18][19]

Tercera etapa

En 2013 se proyectó la construcción de una nueva planta de compresión en la localidad de Kepashiato y la ampliación del anillo de distribución de gas natural de la costa.[20] La planta de Kepashiato se conecta con el ramal del Gasoducto Virtual en el punto kilométrico 127 del gasoducto de Camisea, lo que permitirá distribuir el recurso al departamento de Cusco.[21]

Distribución

En Lima Metropolitana

En Lima y en el Callao, la Empresa Gas Natural para Lima y Callao es la que se encarga de abastecer esta zona tanto al sector industrial como al de vivienda. En 2004 iniciaron operaciones con la conexión de Camisea.[22] Durante los primeros 19 años, se construyeron 15 mil kilómetros de tuberías para distribuir por la ciudad.[23]

Exportación

Es distribuido por Shell International Trading Middle East, mediante su sucursal Transportadora de Gas.[24]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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