Rachid Ghanuchi
político tunecino
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Rachid Ghanuchi (árabe: اشد الغنوشي), también escrito Rashid Ghannouchi o Rached Ghannouchi, (Hamma, sur de Túnez, 1941) es un político, escritor y pensador tunecino. Es miembro fundador del partido islamista Ennahda, partido que preside desde 1991. De 1984 a 1987 presidió el Movimiento de Tendencia Islámica. Fue presidente de la Asamblea de Representantes del Pueblo después de que su formación ganara las elecciones legislativas del 6 de octubre de 2019. [1]
El Hamma (Túnez)
| Rachid Ghanuchi | ||
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Presidente de la Asamblea de Representantes del Pueblo | ||
| 13 de noviembre de 2019-25 de julio de 2021 | ||
| Predecesor | Abdelfattah Mourou (interino) | |
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| Información personal | ||
| Nombre en árabe | راشد الغنوشي | |
| Nacimiento |
22 de junio de 1941 (84 años) El Hamma (Túnez) | |
| Nacionalidad | Sudanesa y tunecina (desde 1956) | |
| Religión | Islam | |
| Educación | ||
| Educado en |
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| Información profesional | ||
| Ocupación | Abogado, político y profesor universitario | |
| Área | Política, análisis político y political aspects of Islam | |
| Partido político | Partido del Renacimiento | |
| Sitio web | ar.rachedelghannouchi.com y fr.rachedelghannouchi.com | |
| Distinciones |
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Su mandato como presidente del parlamento duraría hasta el golpe de Estado perpetrado por Kais Saied, elegido presidente de la república tunecina en las elecciones presidenciales de 2019. El golpe de Estado supuso la suspensión del parlamento, la dimisión del primer ministro y consecuentemente la concentración de poderes en manos del presidente. Rachid Ghanuchi sufriría desde entonces, al igual que muchos otros representantes políticos de la oposición, una persecución constante por parte del régimen de Saied. El líder islamista sería condenado a tres años de prisión en 2023 por haber supuestamente aceptado financiación ilegal externa durante la campaña electoral de 2019. [2]
Biografía
Infancia
Creció en la casa de su padre junto a sus padres, tíos, cuatro hermanas, cinco hermanos, y la primera esposa de su padre. Su padre, Sheikh Muhammad, era granjero, así como imam y muftí del pueblo; enseñó al joven Ghanuchi a respetar y memorizar el Corán desde temprana edad.
Ghanuchi pasaba mucho tiempo en la casa de su tío Al-Bashir, escuchando los discursos del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser en la radio. Al-Bashir ejerció una gran influencia en la formación de las ideas políticas de su sobrino, pues fue integrante del Movimiento nacional tunecino liderado por Habib Bourguiba. La pertenencia a dicho movimiento llevó al Al-Bashir a la cárcel, acrecentando el sentimiento antifrancés de su sobrino.
De la misma manera, otros acontecimientos contribuyeron a incrementar su animadversión hacia los franceses, pues en 1952 los campesinos de la zona donde vivía se movilizaron y se unieron a la resistencia contra la metrópoli. Durante una batalla cerca de su pueblo, cuatro fallaga o guerrillas fueron abatidas. Los franceses dejaron los cuerpos en medio del mercado con el fin de mermar los esfuerzos revolucionarios de la población tunecina y erradicar sus aspiraciones independentistas. Este hecho, según su biografía, llevó a Ghanuchi a odiar a los colonizadores franceses. [3]
Educación
En 1957 Ghanuchi y su familia se trasladaron a Gabès. Dos años más tarde Rachid se separará de sus padres para comenzar sus estudios en la Universidad ez-Zitouna de la capital. Una vez allí, se dejará influenciar por la cultura occidental, provocando un cierto distanciamiento de este con la religión y llevándolo a dejar de practicar el salat (oración ritual de los musulmanes).
Tras graduarse en 1964, continuó su formación en la Universidad de El Cairo, pues Egipto había sido siempre el hogar de uno de sus mayores ídolos, Gamal Abdel Nasser. Se quedó poco tiempo en la ciudad antes de trasladarse a Damasco, Siria, donde estudió filosofía en la Universidad de Damasco. Llegó a la universidad siendo defensor del nacionalismo árabe, sin embargo, su experiencia en la capital siria le llevó a replantearse sus opiniones políticas. Encontró a los nacionalistas sirios profundamente divididos: por un lado, los nasseristas, a favor de la reunificación con Egipto (después del fracaso de la República Árabe Unida 1958-1961) y, por otro, los baazistas, a favor del separatismo. De los discursos universitarios le impactó negativamente el laicismo del partido Baaz y la admiración que este sentía por Occidente. Como la gran mayoría de los estudiantes tunecinos que estudiaban en Damasco en aquella época, Ghanuchi aprovechó las vacaciones para viajar a Europa, donde observó de primera mano los defectos de la cultura occidental.
Al tiempo que se sentía desilusionado con el nacionalismo árabe que encontró en Damasco, recibió la influencia de uno de su profesores, Adib Salah, orador en la mezquita y miembro de la Hermandad de los Hermanos Musulmanes en Siria. Ghanuchi empezó a leer la revista Al-Hadarah al-Islamiya (Civilización Islámica), publicada por Adib Salih, que consideró la mejor publicación islámica de la historia. En el campus conoció también al grupo Ikhwan (Hermandad de los Hermanos Musulmanes). El 15 de junio de 1966, Ghanuchi experimentó su “renacimiento”, renunciando tanto al nacionalismo laico como al islam tradicional a cambio de un “islam original”.[3]
Después de obtener una licencia en filosofía, se mudó a Francia para continuar sus estudios en la Universidad de la Sorbonne de París. Mientras estudiaba, comenzó su actividad islámica entre los estudiantes árabes y musulmanes y, a finales de los años 60, regresó a Túnez.[2]
Movimiento de la Tendencia Islámica
En 1971, aparecían los primeros círculos islámicos en las mezquitas tunecinas y los centros educativos. Al año siguiente, se fundó la revista Al-Maarifa (El Conocimiento) y la asociación Yamaa islamiya (Comunidad Islámica). Tras casi una década de desarrollo a la sombra del poder, el Movimiento de la Tendencia Islámica (en adelante MTI) se fundó formalmente en agosto de 1979. Basado en el modelo de los Hermanos Musulmanes en Egipto, utilizaba las mezquitas y los campus universitarios como instrumentos de reclutamiento. En el año 1972, se reunieron por primera vez los miembros fundadores del MTI para establecer sus objetivos principales: la reapropiación de la mezquita, la penetración en las universidades y la adopción de un perfil diferenciado en cuanto a la ropa y el comportamiento.
Inspirado por la revolución islámica en Irán de 1979, Ghanuchi declaró públicamente que el islam iba a ganar nuevas posiciones pasando al ataque para alcanzar un Estado islámico. Esta afirmación condujo a una ruptura en la relación entre el gobierno y el MTI y en 1980 los principales líderes del MTI fueron detenidos.[4]
Ghanuchi estaría encarcelado desde junio de 1980 hasta agosto de 1984, periodo durante el cual , tradujo y escribió varios libros sobre cómo el islam, el Corán y la democracia podrían ir a la par.[5]
Ante este clima de hostilidad contra la organización y para evitar más detenciones, el MTI optó por recurrir a la institucionalización de sus actividades, a través de la puesta a disposición del Estado de una demanda de autorización para la constitución de un partido político. Esta solicitud fue presentada el 6 de junio de 1981,[6] no obstante, el primer ministro Mohamed Mzali rechazó dicha petición, contribuyendo a reforzar la percepción popular del movimiento como un actor reprimido y que serviría a los islamistas para ir ampliando su base social en Túnez.
Entre 1984 y 1986, la situación económica en Túnez empeoró. Esta situación de precariedad condujo al MTI a adoptar un rol de proveedor de asistencia a los más necesitados, rivalizando así con el Estado. En 1985 el Movimiento propuso un referéndum sobre el Código del Estatuto Personal ya que este facilitaba la incorporación de la mujer al mundo laboral, cuestión a la que los islamistas se oponían, y agravaba el problema del desempleo masculino. En el mismo año sucedió una ola de detenciones de los simpatizantes del MTI, lo que hizo incrementar aún más la popularidad del movimiento. [7]
En 1987, la cúpula del movimiento, incluyendo a Ghanuchi, fue encarcelada nuevamente bajo la acusación de conspirar para instaurar un Estado islámico. Ese mismo año, la represión gubernamental contra el MTI se recrudeció tras los atentados en los hoteles de Sousse y Monastir, en un clima marcado por fuertes rumores de un posible golpe de Estado orquestado por islamistas en connivencia con el ejército.[7]
No obstante, en noviembre de 1987, el primer ministro Ben Ali ejecutó un golpe de Estado alegando la inhabilitación médica de Burguiba. Posteriormente, reestructuró el Partido Socialista Desturiano (herencia del burguibismo) para transformarlo en la Agrupación Constitucional Democrática (Rassemblement Constitutionnel Démocratique), consolidando así su control absoluto sobre la formación.
Ben Ali liberó a muchos presos políticos, Ghanuchi incluido, y estableció el islam como religión del estado, legalizando una organización estudiantil del MTI e invitándole a asistir a las reuniones para decidir acerca de la declaración filosófica y los objetivos políticos del Estado.[8] Animado por la actitud positiva del nuevo régimen, el MTI renunció a la acción clandestina y trató de abrir una vía de diálogo con Ben Ali.
En noviembre de 1988, Ben Ali invitó al MTI a participar en el Pacto Nacional. Dicha declaración suponía unas condiciones: rechazo de la violencia, adopción de la vía democrática y compromiso de no organizarse en el interior de instituciones como las fuerzas armadas. Por su parte, el gobierno empezó a negociar con los dirigentes islamistas, amplió el Consejo Superior Islámico y concedió la transmisión radiofónica de la llamada a la oración. A pesar de esto, todavía no permitió que los islamistas constituyesen un partido político.
El Pacto Nacional reconoció la centralidad de la herencia islámica de Túnez, el pluralismo y los derechos humanos, y parecía ofrecer al MTI una oportunidad para entrar en la política por la vía legal. Ante la prohibición por la Ley de Partidos de toda referencia religiosa, en febrero de 1989 el MTI se convirtió en Hizb Ennahda (Partido del Renacimiento) y volvió a solicitar el estatuto del partido político. Sin embargo, esta petición también fue denegada. Frustrados por la falta de reconocimiento por parte del gobierno, Ghanuchi y otros miembros de Ennahda se presentaron a la Asamblea Nacional en una lista independiente, ganando un 15% de los votos tras las elecciones de abril de 1989.[9] Se revelaba así (Ennahda) como una alternativa a Ben Ali, que desencadenará una ofensiva contra el islamismo, provocando el exilio de Ghanuchi en mayo de 1989. Dos años después, tras una serie de negociaciones conflictivas con el gobierno, Ennahda fue prohibido.[10]
Exilio
Al exiliarse en 1989, Ghanuchi viajó a varias ciudades principales de Europa, los EE. UU. y el mundo musulmán; en 1989, asistió a algunas conferencias islámicas en Chicago y Kansas City en los Estados Unidos.[11]
Cuando estalló la Guerra del Golfo en 1990, se fue a Bagdad para intentar abrir un diálogo entre Bagdad y Riad. Ghanuchi y la mayoría de los miembros de Ennahda apoyaron la decisión de Ben Ali de rechazar el llamamiento de Arabia Saudí para la creación de una fuerza armada internacional, que incluyó soldados estadounidenses.[12] Criticaba la presencia americana en la tierra de las ciudades santas (Medina y La Meca) y llamó al pueblo musulmán a luchar contra la coalición liderada por Estados Unidos y la OTAN que contaba con aliados árabes como Arabia Saudí y Egipto.[11]
En el año 1991, le fue proporcionado un pasaporte diplomático por Hassan Turabi, líder del Frente Islámico Nacional de Sudán,[13] y se marchó a Reino Unido, instalándose en Londres. Las conexiones que Ghanuchi tenía con Sudán, la organización palestina Hamás y el régimen de Sadam Huseín, así como su posición crítica del Estado israelí, condujeron a los EEUU a denegarle el visado en 1991.[14]
En 1992, fue acusado por el gobierno tunecino de conspirar contra el gobierno y le sentenciaron a cadena perpetua. Por este motivo, a pesar de la consternación del gobierno de Ben Ali, le fue concedido asilo en Reino Unido en 1993.[13]
En 1995, participó en un congreso titulado “El islam frente a la modernidad”, organizado por la Universidad Islámica Internacional Averroes en Córdoba, España.[15] Después de un solo día, fue llevado al aeropuerto en un coche de policía y expulsado de España.[16]
El factor determinante que diferenció a Rached Ghannouchi de islamistas tradicionales como Al-Banna, quienes desconocían la realidad occidental. Su vivencia directa en Francia como estudiante y obrero le otorgó una comprensión interna de la modernidad, permitiéndole desarrollar un pragmatismo estratégico lejos del dogmatismo rígido. Esto se evidenció en su discurso a la diáspora en 1989, donde instó a los musulmanes a asimilarse y ser patriotas en Occidente, rechazando importar las prácticas religiosas de los países subdesarrollados. Esta ambivalencia demuestra que el exilio transformó a Ghannouchi en un político capaz de adaptar su mensaje según el auditorio, utilizando la doble verdad como herramienta de supervivencia y modernización. [17]
Consecuentemente los líderes de Ennahda y Ghanuchi se convirtieron en defensores de un islamismo más inclusivo y tolerante, apoyando la acción afirmativa para aumentar la participación de las mujeres en el parlamento.[18] En esa misma línea, publicó varios libros durante su exilio londinense.[19]
Regreso a Túnez

En 2011, un joven vendedor tunecino, Mohamed Bouazizi, se inmoló después de un enfrentamiento con la policía. Este acontecimiento causó una serie de protestas y manifestaciones por todo el país en contra de la corrupción y la alta tasa de desempleo. Finalmente, después de aguantar una represión brutal por parte del gobierno, el pueblo consiguió el derrocamiento del dictador Ben Ali después de veinte años al mando en un histórico evento conocido como la Revolución de los Jazmines”.[20]
Durante la inestabilidad de 2010-2011, Moncef Marzouki, presidente del partido tunecino Congreso para la República (CPR), entablaba largos debates con Ghanuchi y en 2011, después de más de veinte años en el exilio, Ghanuchi pudo regresar a Túnez. En junio del año 2011, prometió que, si Ennahda conseguía una mayoría en las elecciones de octubre, compartiría el poder en un gobierno de coalición.[21]
Además, los líderes de Ennahda lanzaron un mensaje tranquilizador a la comunidad internacional y a los sectores laicos tunecinos en torno a la pretensión de no imponer la sharía ni revisar el código de familia.[22] Ghanuchi explicó que su movimiento podría "encontrar el balance entre la modernidad y el islam" y prometió ser tolerante con "la igualdad de las mujeres y las actitudes morales liberales".[23]
Elecciones Constituyentes de 2011

En el mismo año, Ennahda consiguió 89 de los 217 escaños, ganando las elecciones. Cumplió con su promesa y estableció una coalición de gobierno en la que estaban representados también dos partidos laicos: el CPR y el Bloque Democrático por el Trabajo y las Libertades (Takatool). Moncef Marzouki del CPR fue elegido presidente, Mustafa Ben Jaafar del Takatool presidente del Parlamento y Hammadi Jebali de Ennahda ocupó el puesto de primer ministro.[22]
Uno de los mayores retos a los que se enfrentaba la nueva coalición fue decidir cómo apaciguar a los grupos salafistas. Compuestos de jóvenes musulmanes de los barrios más pobres que no se sentían representados por Ennahda. [24]
En 2012, se generó una gran polémica cuando se difundió un vídeo de Ghanuchi conversando con los salafistas; sin embargo, el presidente Marzouki fue convencido de que no implicaba ningún doble juego. En el mismo año, los salafistas atacaron la embajada estadounidense y una escuela americana en Túnez capital.
En 2013, los asesinatos de Chokri Belaid en febrero y de Mohamed Brahmi en julio condujeron a una manifestación en la Plaza de Bardo, exigiendo la dimisión del gobierno. En agosto de 2013 se sucedieron diversas manifestaciones que respaldaban tanto al Gobierno como al partido opositor Nidaa Tounes. En ese mismo contexto, Ennahda designó al grupo salafista Ansar al-Sharia como organización terrorista, atribuyéndole la responsabilidad de los asesinatos políticos y del ataque a la embajada de Estados Unidos.[25] No obstante fue criticado por responder demasiado tarde. A pesar de la esperanza que inyectó la Revolución de los Jazmines al pueblo, el país siguió sufriendo por la alta inflación, los salarios bajos, el desempleo, la corrupción, el miedo y la inseguridad.
Ghanuchi y la política de conciliación
En 2011 la caída del régimen de Ben Alí y la sucesiva liberalización el sistema de partidos supuso la integración de la formación islamista liderada por Ghanuchi en las instituciones políticas del país. Rápidamente, la presencia y permanencia del partido en las instituciones son la prioridad de los islamistas, buscando evitar una marginación sistémica en esta etapa transitoria del país. A pesar de su popularidad, visible en los resultados electorales del año 2011, el consejo del partido liderado por Ghanuchi llevará a cabo una estrategia política orientada a la creación de alianzas políticas plurales, priorizando la estabilidad a la maximización de votos. Esta estrategia tendrá lugar a partir del año 2013 presentada bajo el lema “nahj altawafuq”, traducido del árabe como “vía hacia el consenso”.[1]
De la misma forma, desde el comienzo de la nueva legislatura, Ennahda propugna la puesta en marcha de una ley de depuración, que prohibirá a antiguos miembros del partido de Ben Ali, incluido el líder de la oposición Beji Caïd Essebsi, presentarse a las elecciones durante cinco años. No obstante, a raíz de la presión acumulada tras los asesinatos de Belaid y Brahmi, el golpe de Estado en Egipto y la crisis de Bardo, la formación islamista decidió que sería prudente retirar su apoyo a la propuesta. Pese a sus objeciones, muchos miembros de Ennahda votaron a favor.
De forma paralela y en un sentido opuesto, se planteó la Ley sobre Reconciliación Administrativa, un mecanismo de amnistía financiera diseñado para detener la persecución judicial contra funcionarios del antiguo régimen a cambio de la restitución de los fondos malversados.[1]
Simultáneamente, el debate sobre la redacción de la nueva Carta Magna evidenció fuertes tensiones ideológicas. Ennahda propuso sustituir el principio de "igualdad" de género por el de "complementariedad" y abogó por la constitucionalización de la protección de "lo sagrado", lo que en la práctica habría implicado la penalización de la blasfemia. No obstante, la necesidad de preservar el consenso dentro de la coalición de gobierno (la Troika) y con la oposición llevó a la desestimación de las propuestas más polémicas, tanto la ley de exclusión política como los artículos constitucionales de corte religioso. Finalmente, en enero de 2014, el primer ministro Ali Laarayedh ratificó la nueva Constitución, un texto elogiado por organismos como Amnistía Internacional[26] por garantizar las libertades de expresión y reunión, así como por la prohibición expresa de la tortura. [27]
Elecciones parlamentarias y presidenciales de 2014.
En octubre de 2014 Nidaa Tounes ganará las elecciones parlamentarias, y en diciembre de ese mismo año, las elecciones presidenciales con el candidato Béji Caid Essebsi, sustituyendo a Marzouki como presidente. Nidaa Tounes formará una coalición de gobierno en 2015 incluyendo a la formación islamista Ennahda.[26]

Acentuación de la política de conciliación.
A partir del año 2016 la política de conciliación se acentuará aún más, pues Ghanuchi declaró buscar la separación de la actividad religiosa de la actividad política, manteniendo ambas una relación de independencia recíproca. De la misma manera, comunicó la especialización funcional del partido, pasando a definirse como demócratas musulmanes.[8]
Sin embargo, la credibilidad de Ennahda seguía estando cuestionada por los numerosos atentados yihadistas que sacudieron el país entre 2015 y 2016. El 7 de marzo de 2016, varios hombres armados, entrenados en Libia, entraron en la ciudad de Ben Gardane, ocupando la mezquita y atacando a las fuerzas de seguridad. 28 miembros de Nidaa Tounes renunciaron después del ataque y, como resultado, Ennahda se convirtió en el partido con el mayor número de escaños de la coalición.[28]
La popularidad de Nidaa Tounes siguió en declive y perdió 800.000 votos en las elecciones municipales de mayo de 2018 respecto a las de 2014. La victoria se le atribuyó a Ennahda que, a pesar de la caída en la participación de los inscritos (de un 68,4% en 2014 a un 35,6% en 2018), consiguió el mismo resultado. [29]
A pesar de los resultados electorales, el partido mantuvo la política conciliadora, pues las actuaciones de los sectores islamistas más radicales perjudicaban la percepción que tenía el electorado sobre la formación. Estos ataques servían igualmente al resto de formaciones políticas para criminalizar al conjunto de islamistas e intentar absorber los votos de aquellos descontentos con el partido.
Tensiones internas
Esta estrategia seguida por Ghanuchi suscitó recelos en el seno del partido, ya que fue interpretada por muchos como un intento de garantizar la supervivencia del líder político. Las elecciones de 2019, proceso en el cual Ennahda fue nuevamente la fuerza más votada con 52 escaños, sirvieron a Ghanuchi como vía para afianzarse con el cargo de presidente del parlamento. Este acontecimiento unido a las críticas internas sobre la deriva ideológica del partido y la estrategia conciliadora con el resto de formaciones, supuso la dimisión de figuras importantes como Hamadi Jebali, antiguo primer ministro y Abdelhamid Jelassi, antiguo vicepresidente del partido. El liderazgo de Ghanuchi era cada vez más centralizado y autónomo. Esta decisión supuso la erosión de las dinámicas internas del partido, resultando en dimisiones, fragmentaciones y contestaciones internas. [1]
Elección de Kais Saied y relación con Ghanuchi.
Un mes antes de la victoria electoral de Ennahda en las elecciones legislativas de octubre de 2019, Túnez vería la llegada de un nuevo presidente. Este jurista independiente, ajeno a las estructuras partidistas tradicionales, consolidó su victoria capitalizando su perfil de outsider frente al desencanto popular con la clase política establecida.
La presidencia de Kais Saied se caracterizó por una marcada fricción institucional con Rached Ghanuchi en torno a la dirección de la política exterior. El choque de legitimidades entre ambas figuras derivó en un conflicto de competencias en el que Saied reivindicó reiteradamente sus prerrogativas constitucionales exclusivas como jefe de Estado en materia diplomática. La disputa se intensificó tras las discrepancias sobre el conflicto en Libia, donde Saied reafirmó su autoridad frente a las intervenciones de Ghanuchi, tras cuestionar la legitimidad del Gobierno del Acuerdo Nacional libio, integrado por fuerzas islamistas como el Partido de la Justicia y Construcción, apoyado por Turquía y Catar.[30]

Las relaciones institucionales de Ghanuchi no solo fueron tensas con el presidente, sino también con otras fuerzas parlamentarias opositoras. Un grupo de cuatro partidos anunciaron la retirada de la confianza al líder islamista acusando al presidente del Parlamento de extralimitarse en sus funciones e instrumentalizar la diplomacia tunecina para alinearla con los intereses de los Hermanos Musulmanes y el eje geopolítico turco-qatarí.[31]
La tensión entre islamistas y el presidente y los partidos opositores, se acrecentó con la visita de Saied a Egipto, condenada por los seguidores de Ennahda e interpretada como un alineamiento del régimen con el discurso anti-islamista regional. Saied proseguirá con esta narrativa declarando en una visita a la Mezquita Zitouna, que el Corán estaba dirigido a los musulmanes y no a los islamistas, acusando a Ennahda del uso del Islam para fines políticos. Este escenario de creciente hostilidad, llevó a Ghanuchi a adoptar un perfil más bajo con el objetivo de mantener la permanencia de los islamistas en el gobierno y conservar su apoyo popular. [32]
Golpe de Estado
Esta estrategia no sería efectiva, pues la imagen de Ghanuchi y su popularidad se desplomaron considerablemente. De la misma manera, la crisis económica que vivía el país durante la pandemia del COVID 19 funcionó como el catalizador del malestar ciudadano, impulsando a los tunecinos a las calles y pidiendo la dimisión del gobierno. Aprovechando la coyuntura, en julio de 2021, Kais Saied invocará el artículo 80 de la constitución, por el cual el presidente tiene el derecho de tomar cualquier medida necesaria para preservar la seguridad, integridad e independencia de la nación ante un peligro inminente. Esta decisión se tradujo posteriormente en un claro golpe de Estado que supuso la concentración de los poderes en manos del presidente, la disolución del parlamento, la reescritura de la constitución y la persecución de sus adversarios políticos.[33]
A raíz del golpe de Estado, toda fuerza opositora fue duramente reprimida. Desde un principio los islamistas, entre ellos Ghanuchi, estarían bajo el punto de mira del régimen. En mayo de 2022, el líder de Ennahda sería investigado por una presunta ocultación de información tras los asesinatos en 2013, a manos del Estado Islámico, de los políticos izquierdistas Chokri Belaid y Mohamed Brahmi. El juzgado encargado de la investigación impuso a Ghanuchi la prohibición de viajar y trasladarse como medida preventiva antes de su juicio. Asimismo, el líder ya estaba acusado previamente por “tramar” contra las fuerzas de seguridad del Estado.[34]
Prisión
Ya en 2023, Ghanuchi sería sentenciado a tres años de prisión por haber supuestamente aceptado financiación ilegal externa durante la campaña electoral de 2019. Su yerno Rafik Abdessalem también recibiría la misma sentencia, y el partido Ennahda sería multado.[35]
En noviembre de 2025, mientras cumplía una condena de tres años de prisión, el líder del partido Ennahda, inició una huelga de hambre en solidaridad con otras figuras de la oposición detenidas. Esta medida de protesta sigue a las acciones de Issam Chebbi, líder del Partido Republicano, y de Jawhar Ben Mbarek, quien comenzó su huelga tras ser sentenciado en abril a 18 años de cárcel por cargos de conspiración contra la seguridad del Estado y pertenencia a un grupo terrorista. Ghannouchi, destacado opositor al gobierno del presidente Saied, declaró que su movilización no solo busca apoyar a Ben Mbarek, sino también reivindicar la defensa de las libertades fundamentales en el país frente a los procesos judiciales criticados por organismos de derechos humanos.[36]
Premios
Chatham House, Instituto de Política con base en Londres, les otorgó el Chatham House Prize de 2012 a Ghanuchi y Moncef Marzouki por “haber llegado a soluciones de avenencia aceptadas de mutuo acuerdo durante la transición democrática de Túnez”.[37]

En 2014, Ghanuchi ganó el Ibn Rushd Prize por “defender el islam moderno como pilar de la sociedad civil a través de actividad política e investigación académica, apoyando al establecimiento de un estado árabe democrático”.[38]
A Ghanuchi y Béji Caïd Essebsi les fue otorgado el Founders´ Award por la organización Crisis Group en 2015 por “llegar a un consenso sobre el plan para realizar una transición pacífica e inclusiva”.[39]
En 2016, la Jamnalal Bajaj Foundation le otorgó el Jamnalal Bajaj Award por “promocionar los valores de Ghandhi fuera de la India”.[40]
En 2017, la Universidad Internacional Islámica de Malaysia le otorgó un “doctorado Honoris causa”.[41]
Publicaciones[19]
حقوق المواطنة: حقوق غير المسلم في المجتمع الإسلامي
Derechos de ciudadanía: Los derechos de los no musulmanes en la sociedad islámica. (Fecha de publicación: 1993).
القدر عند ابن تيمية
El destino para Ibn Taymiyah. (Fecha de publicación: 1995).
مقاربات في العلمانية والمجتمع المدني
Convergencias entre laicidad y sociedad civil (Fecha de publicación: 1999).
المرأة بين القرآن وواقع المسلمين
La mujer entre el Corán y la realidad de los musulmanes. (Fecha de publicación: 2000).
الحركة الإسلامية ومسألة التغيير
Los movimientos islámicos y la cuestión del cambio. (Fecha de publicación: 2002).
مسيرة الصحوة الإسلامية
La marcha del despertar islámico. (Fecha de publicación: 2005).
الوسطية السياسية عند الإمام يوسف القرضاوي
La moderación política del Imam Yusuf al - Qaradawi. (Fecha de publicación: 2009).
الحريات العامة في الدولة الإسلامية
Las libertades públicas en Los Estados Islámicos. (Fecha de publicación: 2012).
الديمقراطية وحقوق الإنسان في الإسلام
Democracia y Derechos Humanos en el islam. (Fecha de publicación: 2012).
Bibliografía
Libros
HAMID, S. y MCCANTS, W., 2017. Rethinking Political Islam. Oxford: Oxford University Press. (ISBN: 0190649194).
LACOMBA, J., 2000. Emergencia del islamismo en el Magreb. Madrid: Los libros de la catarata. (ISBN-10: 8483190974).
LÓPEZ GARCÍA, B., 1997. El mundo arabo-islámico contemporáneo una historia política. Madrid: Editoriales síntesis S.A. (ISBN-10: 8477384886).
MARZOUKI, M., 2013. Los senderos de la democracia. tr. J. VIVANCO. Barcelona: Ediciones Bellaterra S.L. (ISBN-10: 8472906264).
PERKINS, K.J., 2004. Historia del Túnez moderno. tr. M. LLINARES GARCÍA. Cambridge: Cambridge University Press. (ISBN-10: 8446023555).
TAMIMI, A.S., 2001. Rachid Ghannouchi A Democrat within Islam. Oxford: Oxford University Press. (ISBN-10: 0195140001).
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Artículos
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HERNANDO DE LARRAMENDI, M. y GOVANTES ROMERO, J., «Túnez Las elecciones municipales tunecinas del 6 de
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