Ray of Light
álbum de Madonna
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Ray of Light es el séptimo álbum de estudio de la cantante estadounidense Madonna, publicado por primera vez el 22 de febrero de 1998 por Maverick Records. Enmarcado dentro del pop y del dance, el disco destaca por su marcado uso de elementos electrónicos, lo que supuso un cambio notable respecto a sus trabajos anteriores. Asimismo, incorpora influencias de diversos géneros y subgéneros como el techno, trip hop, house, drum and bass, ambient, rock y la música clásica.
| Ray of Light | |||||
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| Álbum de estudio de Madonna | |||||
| Publicación | 22 de febrero de 1998 | ||||
| Grabación | Junio-noviembre de 1997 | ||||
| Estudio | Larrabee North (California) | ||||
| Género(s) | |||||
| Formato | |||||
| Duración | 66:52 | ||||
| Discográfica | |||||
| Catálogo | 9362-46847-2 | ||||
| Productor(es) |
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| Cronología de Madonna | |||||
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| Sencillos de Ray of Light | |||||
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Tras ser madre por primera vez, Madonna comenzó a trabajar en su nuevo proyecto con los productores Babyface, Patrick Leonard y William Orbit. Después de varias sesiones fallidas con Babyface y Leonard, la cantante optó por una nueva dirección musical junto a Orbit. La producción se prolongó durante más de cuatro meses, período en el que surgieron problemas técnicos con el Pro Tools de Orbit y con la ausencia de una banda en vivo, lo que obligó a suspender temporalmente las grabaciones hasta que el programa fue reparado. Durante el proceso creativo, Madonna empleó una voz de mayor amplitud y un timbre más grave. La temática oriental se reflejó en varias pistas del álbum, como «Sky Fits Heaven» y «Shanti/Ashtangi», resultado de su conversión a la cábala, sus estudios sobre el hinduismo y el budismo, así como de la práctica diaria de yoga.
El álbum recibió la aclamación de la crítica especializada, que elogió la nueva dirección musical de la cantante. Fue descrito como su trabajo «más arriesgado», de carácter maduro y contenido, y se valoró especialmente su interpretación vocal. Ray of Light obtuvo cuatro Premios Grammy de un total de seis nominaciones. Tras su lanzamiento, alcanzó un notable éxito comercial al situarse en la primera posición de las listas de ventas de diecisiete países como Alemania, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido. En Estados Unidos, debutó en el número dos del Billboard 200. Con ventas estimadas de alrededor de 20 millones de copias en todo el mundo, Ray of Light figura entre los álbumes más vendidos de todos los tiempos.
Del disco se extrajeron cinco sencillos, entre ellos los que destacaron «Frozen» y «Ray of Light». Para promocionar tanto este material como su siguiente álbum, Madonna se embarcó en la gira Drowned World Tour en 2001. Críticos y especialistas han subrayado la influencia del disco en la música popular, en particular por su papel en la introducción de la música electrónica en la cultura mainstream. También se ha reconocido la capacidad de Madonna para reinventarse y mantenerse como una figura vigente y contemporánea en un período dominado por el pop adolescente. Como resultado, la obra musical ha sido incluida en diversas listas y recopilaciones elaboradas por expertos musicales, como Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, de la revista Rolling Stone, y en el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir.
Antecedentes

Tras el lanzamiento de su álbum recopilatorio Something to Remember (1995), Madonna comenzó a tomar lecciones de canto como parte de su preparación para su papel en la película Evita, estrenada en 1996.[1] Ese mismo año dio a luz a su hija Lourdes. Según la intérprete, estos acontecimientos la inspiraron y la llevaron a un proceso de introspección: «Ese fue el gran catalizador para mí. Me llevó a una búsqueda de respuestas a preguntas que nunca antes me había hecho», reveló a la revista Q en 2002.[2] Más aún, durante ese mismo período se involucró en la cábala y comenzó a estudiar el hinduismo y el yoga, lo que le ayudó a «dar un paso hacia afuera y ver el mundo desde una perspectiva diferente».[2] Las lecciones de canto fueron otro factor relevante en el proceso creativo del disco. Madonna sintió que había «una parte completa» de su voz que no estaba utilizando y que decidió explorar durante las grabaciones.[2] En mayo de 1997 comenzó a escribir las primeras canciones del álbum. Inicialmente colaboró con Babyface, quien ya había trabajado en Bedtime Stories (1994). Compusieron un par de canciones antes de que la cantante decidiera que la colaboración no seguía la dirección musical que deseaba para el proyecto. Según Babyface, las canciones «tenían una sonoridad similar a "Take a Bow", y Madonna no quería, o necesitaba, repetirse a sí misma».[3]
Tras descartar los temas compuestos con Babyface, la intérprete recurrió al músico Rick Nowels, quien había coescrito canciones con Stevie Nicks y Céline Dion. Esta colaboración produjo siete pistas en nueve días, aunque solo tres de ellas —«The Power of Good-Bye», «To Have and Not to Hold» y «Little Star»— fueron incluidas en la selección final; aun así, no reflejaban la influencia electrónica que terminaría caracterizando al álbum.[3] Posteriormente, Madonna comenzó a componer con Patrick Leonard, productor de varios de sus temas a finales de la década de 1980. A diferencia de sus trabajos anteriores, las sesiones con Leonard no se acompañaron de un intenso trabajo en estudio. La cantante consideró que la producción de Leonard «le habría imprimido un estilo similar al de Peter Gabriel en sus canciones», un sonido que no deseaba para su álbum.[3] Más tarde, Guy Oseary, socio de Maverick Records, contactó a William Orbit, un artista de música electrónica británico, y le sugirió enviar algunas de sus propuestas a Madonna.[2] Orbit le envió entonces una cinta de audio digital con trece pistas. La cantante explicó: «era una gran fanática de las primeras grabaciones de William, "Cargo 1 y 2" y todas esas. También me gustaron todas las remezclas que hizo para mí y estaba interesada en fusionar una especie de sonido futurista, pero también usar muchas influencias indias y marroquíes y cosas así, y quería que sonara viejo y nuevo a la vez».[2]
Grabación
Dejé que William hiciera de científico loco. Él proviene de un entorno muy experimental y algo vanguardista —no es un músico entrenado, y yo estoy acostumbrada a trabajar con músicos clásicamente entrenados—, pero tenía claro que ese era el rumbo creativo que deseaba explorar, y por ello decidí asumir riesgos mayores. A menudo el proceso creativo era frustrante porque no estaba acostumbrada a ello; tomó más tiempo del usual crear este disco. Pero ahora me doy cuenta de que necesitaba ese tiempo para alcanzar el resultado deseado. |
Antes de comenzar a trabajar, Madonna se reunió por primera vez con Orbit en su casa de Nueva York para mostrarle el material que había compuesto con los otros productores, el cual él calificó como «pulido». Días más tarde, acudieron al estudio Hit Factory, donde la intérprete lo invitó a colaborar en la producción de su álbum.[5] De este modo, Orbit comenzó a enviarle cintas con fragmentos de la música en la que estaba trabajando, generalmente compuestos por frases de ocho o dieciséis barras de compás y versiones simplificadas de las melodías que más tarde se incluirían en el disco.[3] Madonna escuchaba las cintas varias veces hasta que encontraba la inspiración para escribir las letras. Una vez que tenía una idea sobre la dirección lírica de la canción, se la mostraba a Orbit, y juntos desarrollaban y expandían esas propuestas.[3] Como la mayoría de las demos instrumentales ya estaban grabadas, la cantante trabajaba en las letras y melodías tanto en su hogar como durante sus desplazamientos.[2]
Las grabaciones tuvieron lugar en Los Ángeles, California en 1997 y se extendieron durante cuatro meses y medio, el periodo de grabación más largo de un álbum de Madonna. Durante la mayor parte de este tiempo, solo tres personas acompañaron en el estudio a la cantante: Orbit, el ingeniero Pat McCarthy y su asistente personal Matt Silva.[3] En un inicio, el proceso de grabación estuvo marcado por problemas técnicos, dado que Orbit prefería trabajar con samples, sonidos de sintetizador y Pro Tools, en lugar de música en vivo. Los sistemas de grabación sufrieron un problema técnico, lo que obligó a suspender las grabaciones hasta que pudieron ser reparados.[3] Orbit grabó casi toda la instrumentación del álbum durante estos cuatro meses; en una entrevista recordó que tocaba la guitarra durante tantas horas que sus dedos acababan sangrando debido a las largas jornadas en el estudio.[3]
«Mer Girl» y «Ray of Light» fueron las únicas canciones en las que Madonna no compuso parte de la música. En «Mer Girl» únicamente escribió la letra, mientras que en «Ray of Light» su contribución se limitó a modificar y añadir algunos versos.[3] Tras enfrentar dificultades con la pronunciación de los shloka en sánscrito de «Yoga Taravali» —utilizados en «Shanti/Ashtangi»—, Madonna tomó clases telefónicas con el gurú Vagish Shastri para aprender la pronunciación correcta de las palabras en dicho idioma.[6][7] En una entrevista con MTV, la cantante también señaló que Guy Oseary fue una de las personas que más influyeron en la creación del álbum. Comentó: «Justo cuando pensaba que la canción estaba lista, él nos empujaba un paso adelante. "Tal vez debamos probar esto", o "Realmente no quiero escuchar eso" [...] Y a veces funcionaba y a veces no, ¡y era feliz cuando no!».[8] En otra ocasión, Orbit mencionó que Madonna grabó «Swim» el mismo día en que Gianni Versace, diseñador de moda y amigo personal, fue asesinado en Miami, lo que otorgó al tema un profundo impacto emocional para la cantante.[2]
Composición

Desde el punto de vista musical, este lanzamiento supuso un cambio notable respecto a los trabajos anteriores de Madonna y ha sido descrito como su disco «más arriesgado».[1][9] Si bien se inscribe principalmente en el pop, el dance y la electrónica, "Ray of Light" incorpora elementos de diversos estilos musicales, como techno, house, drum and bass, trip hop, ambient, rock, new wave y música clásica.[1][10][11][12] El álbum también supuso un cambio en el registro de Madonna, quien había tomado clases de canto para su papel en la película Evita; su timbre se volvió más grave y su rango más amplio.[1] En muchas canciones, como «Frozen», abandonó el vibrato característico de sus obras anteriores. Por ello, los críticos consideraron su registro vocal entre los más destacados y completos de su carrera.[13]
El tema que abre el álbum y tercer sencillo, «Drowned World/Substitute for Love», es una balada de tempo lento con influencias de jungle, drum and bass, trip hop y soft rock; su título se inspira en la novela de ciencia ficción El mundo sumergido (1962) de J.G. Ballard.[14] En esta canción, Madonna refleja su perspectiva más madura con el fragmento: I traded fame for love, Without a second thought, It all became a silly game, Some things cannot be bought (en español: "Cambié la fama por el amor, sin pensarlo dos veces, todo se convirtió en un juego tonto, algunas cosas no se pueden comprar").[1] La segunda pista, «Swim», se caracteriza por sus elementos de techno, con percusiones y líneas de bajo prominentes.[15] Refleja un ambiente más espiritual, donde canta: Swim to the ocean floor, so that we can begin again, wash away all our sins (en español: "Nada al fondo del océano, para que podamos comenzar otra vez, lavar todos nuestros pecados").[16] «Ray of Light», el tema que da nombre al álbum y segundo sencillo, es una canción dance pop de tempo rápido dentro de la música electrónica, con claras tendencias techno e influencias de trance. Considerada una pista «sonoramente progresiva», también incorpora elementos de rock, destacando un riff prominente de guitarra eléctrica.[9] La melodía también cuenta con varios efectos de sonido, como silbidos y beeps.[9] Los especialistas señalaron que la voz de Madonna en «Ray of Light» transita de «una diva del club a una diosa celestial».[17] Las letras abordan diversos temas, como la libertad y el destino. La cuarta pista, «Candy Perfume Girl», reflexiona sobre la juventud como fuerza creativa; comienza con una introducción grunge que da paso a una melodía en la que destacan percusiones de música electrónica y riffs de guitarra eléctrica.[18][19][20] En «Skin», Madonna canta: Do I know you from somewhere? (en español: "¿Te conozco de algún lado?"), con un tono de voz suave y «seductor», que da paso a una melodía dance con elementos de electrónica en la que expresa su necesidad de amor y cariño.[19]
Siento que hablar de ello lo trivializa. He estado estudiando la cábala, la cual es una interpretación mística del torá. He estado estudiando budismo e hinduismo y he estado practicando yoga y obviamente sé mucho acerca del catolicismo. Hay verdades indisputables que los conectan a todos, y encuentro eso muy confortante y genial. Mi viaje espiritual es estar abierta a todo. Poner atención a lo que tiene sentido y absorberlo. Para mí el yoga es la cosa que más se acerca a nuestra verdadera naturaleza. |
El sexto tema y quinto sencillo, «Nothing Really Matters», es una pista dance de tempo acelerado con influencias de techno, en la que la cantante realiza una autocrítica sobre su materialismo.[21] La séptima pista, «Sky Fits Heaven», se caracteriza por riffs de sintetizador combinados con elementos techno y de electrónica, cuya letra sostiene que «todos los caminos conducen a Dios».[1][22] «Shanti/Ashtangi» es una canción techno con ritmo dance, cuya letra consiste en una oración escrita en sánscrito, adaptada del Shankaracharya e interpretada por Madonna con acento indio.[16][23][24] «Frozen», la novena canción del álbum y primer sencillo, es una balada electrónica de tempo medio, con un sonido de sintetizadores y cuerdas producido en capas múltiples. Está fuertemente influenciada por distintos estilos de música clásica, en particular la música académica contemporánea como el neorromanticismo, así como por diversos compositores y obras de la ópera italiana, incluyendo Madama Butterfly de Puccini y Aida de Verdi.[25] Durante toda la canción, la voz de Madonna carece de vibrato, lo que ha motivado comparaciones con la música medieval. Líricamente, «Frozen» aborda la historia de un hombre frío y sin emociones, aunque varios autores señalan que las letras pueden interpretarse de otras maneras.[25] Según Jarman-Ivens, en el libro Madonna's Drowned Worlds, fragmentos como You're frozen, when your heart's not open (en español: «Estás congelado, cuando tu corazón no está abierto») reflejan una paleta artística «que comprende diversos estilos musicales, textuales y visuales en sus letras».[26]
La décima pista y cuarto sencillo, «The Power of Good-Bye», es una balada cuya melodía combina múltiples instrumentos de cuerda con arreglos de electrónica, mientras que su letra refleja una separación dolorosa, comparada con las obras de William Shakespeare, Sylvia Plath y Anne Sexton.[27] El undécimo tema, «To Have and Not to Hold», aborda líricamente la dificultad de comprender a otra persona, e incorpora en su instrumentación elementos de música latina fusionados con electrónica.[28] No obstante, otros autores sostienen que Madonna mantiene un diálogo consigo misma sobre el camino hacia la apertura a lo divino, reconociendo su propia autenticidad.[29][30] «Little Star», la duodécima canción del álbum, está inspirada en el nacimiento de su hija, Lourdes, donde confiesa «experimentar un amor incondicional que nunca ha conocido antes» con fragmentos como: God gave a present to me, Made of flesh and bones, My life, My soul, You make my spirit whole (en español: "Dios me dio un regalo, de carne y huesos, mi vida, mi alma, haces todo mi espíritu").[1] La última pista, «Mer Girl», es un tema sencillo en el que se resalta la voz de la cantante, en ocasiones a capella, acompañada de efectos sonoros y elementos de ambient, mientras canta sobre la muerte de su madre.[1] Según Lucy O'Brien, escritora y periodista especializada en mujeres en la música, en esta ocasión Madonna exploró el lado oscuro, y resulta escalofriante escucharla abordar la muerte de su madre por cáncer, junto con su propio temor de haber alcanzado la cima.[31] «Has to Be», pista adicional incluida en la edición especial japonesa del disco y publicada como lado B del sencillo «Ray of Light», aborda los deseos de Madonna de encontrar una pareja o un compañero del alma.[4] Finalmente, en los créditos del álbum, Madonna agradece al centro de «Orientación Creativa» de la cábala.[32]
Publicación y portada
Ray of Light, que conforma el decimotercer álbum dentro de la discografía general de Madonna y su séptimo álbum de estudio, salió a la venta por primera vez el 22 de febrero de 1998 en Japón, disponible tanto en formato LP como CD; además, incluía «Has to Be» como tema adicional.[33][34][35] En Estados Unidos se puso a la venta el 3 de marzo de ese mismo año.[36]Según la portavoz Liz Rosenberg, Madonna barajó la posibilidad de llamar al álbum Mantra, un nombre que describió como «realmente atractivo», y también consideró Veronica Electronica; finalmente, descartó ambas opciones y decidió titularlo Ray of Light, tomando como referencia el nombre de una de las canciones incluidas, como ya había hecho en la mayoría de sus trabajos de estudio anteriores.[37]
La portada se obtuvo de una sesión fotográfica realizada el 28 de noviembre de 1997 por el fotógrafo Mario Testino. Para la estética del álbum, Madonna y la estilista Lori Goldstein eligieron texturas que evocaban los elementos agua y aire, temas recurrentes en el disco. En la imagen de la portada, la cantante lució un impermeable de vinilo turquesa de la colección Primavera/Verano 1998 de Dolce & Gabbana. Otras fotografías de la misma sesión se emplearon como material gráfico para los sencillos «Ray of Light» y «Frozen», en las que la cantante modeló prendas de la colección Primavera/Verano 1998 de Prada.[38] Madonna y Testino ya habían colaborado previamente en una colección de Versace, dos años antes. Impresionada por el estilo natural de las fotografías de esa campaña, lo contrató nuevamente para la sesión del álbum. Testino recordó: «A las dos de la tarde dijo: “Vale, estoy cansada. Hemos terminado”. Y yo respondí: “Pero todavía no tengo las fotos”. Ella replicó: “Trabajas para mí y yo digo que hemos terminado”. Le insistí: “No, seguimos adelante”. La imagen que finalmente se utilizó en la portada se tomó después de ese momento».[39]
Promoción
Sencillos
«Frozen» se publicó como el primer sencillo del álbum el 23 de febrero de 1998. Alcanzó las primeras cinco posiciones en las listas comerciales más importantes del mundo y llegó al número uno en Finlandia,[41] Italia,[42] España[43] y el Reino Unido, donde se convirtió en su primer sencillo en debutar directamente en la cima.[44] Además, se convirtió en su sexto sencillo en ocupar el número dos en el Billboard Hot 100, con lo que Madonna fijó un récord como la artista con más sencillos número dos en la historia de la lista.[40][45] El tema tuvo una recepción crítica muy positiva, y se le etiquetó como su «obra maestra» con un sonido «cinemático».[14] Su video musical, dirigido por Chris Cunningham y rodado en el desierto de Mojave, presenta a Madonna caracterizada como una bruja gótica etérea y melancólica, que se transforma en una parvada de cuervos y en un perro negro.[46][47] La producción obtuvo un MTV Video Music Award a los «mejores efectos especiales» en 1998.[48] En 2005 un juez belga dictaminó que la melodía de cuatro compases al inicio de la canción era un plagio de «Ma vie fout le camp» de Salvatore Acquaviva. Como consecuencia, se prohibieron las ventas del sencillo como del álbum, así como de otras recopilaciones que incluyeran dicha pista en Bélgica.[49] Luego de un proceso de apelación que prolongó más de nueve años, el tribunal de Mons concluyó que no existía plagio alguno y revocó la sentencia inicial.[50]
El segundo sencillo extraído del disco, «Ray of Light», se publicó el 6 de mayo de 1998. Llegó al número uno en España y se situó entre las cinco primeras posiciones en Canadá, Italia, Finlandia, el Reino Unido y Estados Unidos.[43][44][51][52] Debutó en el quinto puesto del Billboard Hot 100, el debut más alto de la artista en la lista.[40] La canción también fue un éxito en el Hot Dance Club Play, donde permaneció cuatro semanas consecutivas en el número uno, además de ocupar la primera posición en la lista de fin de año.[53] La crítica especializada le brindó buenas reseñas, resaltando su sonido perfecto para los clubes nocturnos y la melodía «sonoramente progresiva», así como su potente voz.[9] Jonas Åkerlund dirigió el video, filmado en diferentes ciudades alrededor del mundo, básicamente conformado por tomas reproducidas a alta velocidad que muestran la vida cotidiana de sus habitantes. La producción recibió críticas favorables, al punto de ser considerado uno de los mejores videos musicales de todos los tiempos;[54] recibió el premio Grammy al mejor video musical, y cinco galardones en los MTV Video Music Awards 1998, incluyendo «vídeo del año» y «mejor vídeo femenino».[48][55][56]
El 24 de agosto de 1998, «Drowned World/Substitute for Love» fue lanzado como el tercer sencillo, con excepción de los Estados Unidos. Alcanzó el número uno en España y se ubicó entre las primeras diez posiciones de las listas comerciales de Italia y el Reino Unido.[43][44][57][58] El video musical, dirigido por Walter Stern, generó controversia al mostrar a Madonna perseguida por paparazis en motocicletas, un escenario similar al de la muerte de Diana de Gales ocurrida en 1997.[59] El cuarto sencillo, «The Power of Good-Bye», se publicó el 22 de septiembre de 1998 y logró posicionarse entre los diez primeros puestos en países como Austria, Canadá, los Países Bajos, Finlandia, Alemania, Italia, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido.[43][44][58][60] En Estados Unidos, la canción alcanzó el puesto once del Hot 100.[40] Finalmente, el 2 de marzo de 1999, «Nothing Really Matters» fue lanzado como el quinto y último sencillo del álbum. Se convirtió en un éxito en países como Canadá, Finlandia, Italia, Nueva Zelanda y el Reino Unido.[43][44][58][61] Sin embargo, en Estados Unidos se convirtió en su sencillo con peor desempeño en el Billboard Hot 100, al llegar únicamente el número 93, aunque alcanzó el primer puesto en la lista principal de música dance.[40] Su video musical, dirigido por Johan Renck, se inspiró en la novela Memorias de una geisha de Arthur Golden, y en él se mostraba a Madonna vestida como una geisha.[62]
Apariciones públicas y gira
Para promocionar Ray of Light, Madonna realizó una serie de apariciones televisivas y presentaciones en directo de los temas del álbum. En primer lugar, a principios de 1998, apareció en The Oprah Winfrey Show para presentar «Ray of Light» y «Little Star».[63] Seguidamente, emprendió una gira promocional europea de dos etapas: la primera, centrada en el sencillo «Frozen» y realizada entre febrero y marzo de 1998, incluyó presentaciones en programas como el Festival de San Remo en Italia; la segunda, dedicada fundamentalmente al sencillo «The Power of Good-Bye» y desarrollada en noviembre del mismo año, abarcó apariciones en Alemania, Francia, Suecia y España, interpretando principalmente dicho tema y otros del álbum.[64][65][66] Posteriormente, en los MTV Video Music Awards 1998 cantó «Shanti/Ashtangi» y «Ray of Light» acompañada de Lenny Kravitz, mientras que en la edición europea interpretó «The Power of Good-Bye».[67][68] Asimismo, abrió la ceremonia de los Premios Grammy de 1999 con una interpretración de «Nothing Really Matters».[69]
Una parte de la campaña promocional incluyó lanzamientos especiales en distintos países. Por ejemplo, en Nueva Zelanda se publicó una caja recopilatoria compuesta por los discos Ray of Light y The Immaculate Collection, que alcanzó el puesto número doce en la lista de álbumes neozelandesa y obtuvo un disco de oro otorgado por la Recording Industry Association of New Zealand (RIANZ) por ventas superiores a 7500 copias.[70] Por su parte, en los Estados Unidos «Sky Fits Heaven» se publicó como un sencillo promocional; obtuvo un éxito moderado en los clubes nocturnos, llegando al puesto 41 del Hot Dance Club Play.[71] En 1999, en el Reino Unido se publicó una compilación en VHS titulada Rays of Light, la cual contenía los cinco videos musicales de los sencillos del álbum. Todos estos videos también se incluyeron en The Video Collection 93:99 (1999).[72]
Madonna interpretó «Drowned World/Substitute For Love», «Ray of Light», «Candy Perfume Girl», «Sky Fits Heaven», «Frozen» y «Mer Girl» en el Drowned World Tour, su quinta gira de conciertos, donde promovió Ray of Light y su álbum sucesor. El tour comenzó en junio de 2001 y fue la primera gira de Madonna en ocho años. Aunque inicialmente estaba previsto que comenzara antes del cambio de milenio, tuvo que posponerse debido a su embarazo de su hijo Rocco, al lanzamiento de Music y a su matrimonio con Guy Ritchie en diciembre de 2000.[73][74][75] El espectáculo se dividió en cinco segmentos: Ciberpunk, Geisha, Cowboy, Spanish y Gueto, cada uno representando una fase de la carrera de Madonna.[76] Drowned World Tour recibió críticas mayoritariamente positivas y fue un éxito comercial al recaudar un total de 75 millones de dólares estadounidenses, lo que la convirtió en la gira más exitosa para un solista en 2001.[77][78] HBO transmitió en directo el concierto ofrecido en The Palace of Auburn Hills en Auburn Hills, Míchigan, acontecido el 26 de agosto de 2001.[79] Con este material se editó el DVD Drowned World Tour 2001, publicado en todas las regiones el 13 de noviembre de 2001. Al igual que la transmisión original del concierto, el DVD recibió buenas críticas. Las fotografías utilizadas en la portada del DVD fueron hechas por su amiga personal Rosie O'Donnell.[80]
Recepción comercial

Tras su lanzamiento, Ray of Light encabezó las listas oficiales de ventas en diecisiete países.[81] Asimismo, estableció un récord como el álbum de Warner Music Group con mayor número de envíos previos a su publicación, al alcanzar 2,5 millones de unidades distribuidas a nivel mundial, sin contar Estados Unidos.[82] Dieciocho días más tarde del lanzamiento del álbum, Rolling Stone reportó que ya se habían vendido más de tres millones de copias en todo el mundo.[83]
En Estados Unidos debutó en el número dos de la edición del 21 de marzo de 1998 del Billboard 200, con 371 000 unidades vendidas en su primera semana.[84] Fue el debut más alto para una solista desde que comenzó a funcionar el sistema Nielsen SoundScan en 1991.[84] Sin embargo, el álbum no pudo rebasar las ventas de la banda sonora de la película Titanic, siendo éste el quinto álbum de Madonna cuya máxima posición en la lista fue el número dos.[85] El 16 de marzo de 2000, la Recording Industry Association of America (RIAA) certificó al álbum con cuatro discos de platino por la venta de más de cuatro millones de ejemplares en Estados Unidos.[86] En Canadá, debutó en la primera posición del Canadian Albums Chart y la Canadian Recording Industry Association (CRIA) le dio una certificación de siete discos de platino por ventas de más de 700 000 copias.[87] El lanzamiento también debutó en el primer puesto de las listas de Australia, el séptimo álbum número uno de Madonna en ese país. En 1999, la Australian Recording Industry Association (ARIA) lo certificó con tres discos de platino por distribuir más de 210 000 unidades.[88]
El disco obtuvo un notable éxito comercial en América Latina. En Argentina fue certificado triple platino por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), en reconocimiento a 180 000 copias; mientras que en Brasil recibió la certificación de platino otorgada por la Associação Brasileira dos Produtores de Discos (Pro-Música), correspondiente a envíos superiores a las 250 000 unidades.[89][90] En México, los envíos iniciales del álbum alcanzaron las 30 000 copias.[91][92] El álbum también registró un sólido desempeño en Oceanía, donde debutó en el primer puesto de las listas de álbumes tanto en Australia como en Nueva Zelanda.[93][94] Fue certificado triple platino por la Australian Recording Industry Association (ARIA) y platino por la Recording Industry Association of New Zealand (RIANZ), por envíos de 210 000 y 15 000 copias, respectivamente.[95][96] Asimismo, Ray of Light se convirtió en el álbum más vendido de Warner Music en la región Asia-Pacífico durante 1998, y superó el millón de copias vendidas en Asia hasta junio de 1999.[97][98]
En el Reino Unido, Ray of Light debutó en el número uno del UK Albums Chart, permaneciendo en la cima de la lista por dos semanas. La British Phonographic Industry (BPI) le otorgó seis discos de platino por las ventas de más de 1,8 millones de copias.[99] En Francia, el álbum entró a la lista de álbumes en la segunda posición, la cual ocupó por siete semanas antes de descender del top 3.[100] Obtuvo una certificación de tres discos de platino de parte del Syndicat National de l'Édition Phonographique (SNEP) por ventas equivalentes a 900 000 copias.[101][102] En Alemania, el álbum permaneció siete semanas en el número uno de las listas de Media Control, y logró certificar tres discos de platino por la venta de 1,5 millones de unidades.[103] El álbum también alcanzó la cima de la lista European Top 100 y obtuvo una certificación de siete veces platino por parte de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) por ventas superiores a siete millones de ejemplares en el continente.[104] Ray of Light alcanzó un éxito similar en otras partes del mundo, encabezando las listas oficiales en Bélgica, los Países Bajos, Finlandia, Suiza, Noruega,[105] Hungría,[106] Italia,[58] España,[43] Grecia, Israel y Singapur.[83] En total, se estima que ha comercializado 20 millones de copias desde su lanzamiento, suficiente para convertirlo en uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos.[59][107][108][109][110]
Recepción crítica
| Calificaciones | |
|---|---|
| Fuente | Calificación |
| Allmusic | |
| Billboard | (positiva)[111] |
| Blender | |
| Chicago Tribune | |
| Entertainment Weekly | (A-)[114] |
| The Guardian | |
| The Michigan Daily | |
| The Sydney Morning Herald | |
| Melody Maker | (positiva)[117] |
| NME | 8/10[118] |
| Now | |
| Q | |
| Pitchfork | 8.1/10[121] |
| Rolling Stone | |
| Slant Magazine | |
| USA Today | |
Tras su lanzamiento, Ray of Light ganó la aclamación de los críticos.[125][126] Por ejemplo, Sal Cinquemani de Slant Magazine describió el álbum como «una de las grandes obras maestras del pop de los años 1990» y declaró que «sus letras no son complicadas, pero su mensaje es magnífico» y «Madonna no había sido tan emocionalmente sincera desde Like a Prayer».[14] Roni Sarig, en su reseña para el tabloide City Pages, afirmó que Ray of Light «es su disco más completo y mejor realizado». Lo que más le sorprendió fueron la claridad, profundidad y el rango de la voz de Madonna, y aclaró que se había vuelto más fuerte desde sus lecciones de canto para Evita.[127] De manera similar, el autor Ron Moy dijo que en la enorme amplitud de estilos y conocimientos facilitados por sus colaboradores permitieron una serie de arreglos musicales que explotaron mejor el limitado rango vocal de Madonna y sus atributos líricos.[128] Por su parte, Paul Northup en abril de 1998 en ThirdWay, revista de perspectiva cristiana con un enfoque en la política, la sociedad, la economía y la cultura, lo calificó como «una obra de madurez: la formación vocal requerida por su papel en Evita junto a su colaboración con el británico especialista de ambient-dance, William Orbit», además de comentar que «Ray of Light ofrece un tipo diferente de intimidad desde su primer material».[1] Barry Walters de The Advocate elogió a Madonna porque «demuestra que es una creadora y no simplemente la única estrella de la década de 1980 que no ha abandonado su curso convincente de celebridad, sino también el único ícono que queda que puede convertir arte universal capaz de conectar con un público masivo».[129]
La crítica de Rob Sheffield en Rolling Stone fue en su mayor parte positiva, pero destacó los aspectos que para él resultaban ser los más débiles del álbum. Aunque describió el lanzamiento como «brillante», fue crítico con la producción de Orbit, al decir que «no conoce los trucos suficientes como para llenar un CD completo, así que se repite a sí mismo algo intenso».[123] Stephen Thomas Erlewine de Allmusic describió a Ray of Light como su «álbum más arriesgado [...] más maduro y moderado»; al final de su reseña le otorgó cuatro estrellas y media de cinco.[9] David Browne de Entertainment Weekly calificó el álbum con un A-: «por todas sus luchas con auto-iluminación, Madonna parece más relajada y menos artificial de lo que ha estado en años, desde su nueva transformación a madre-tierra italiana hasta su música. Ray of Light verdaderamente es como una oración, y sabes que te llevará allá».[114] Sergio Ariza Lázaro, del diario digital Diario Crítico, remarcó que la artista «volvió a demostrar tener buen oído y ayudó a popularizar la electrónica a nivel mundial». Además, lo llamó «el disco de madurez perfecto, una obra espiritual y positiva, lejos de su imagen de chica material. Pero, como siempre, sin olvidar la pista de baile».[130] Eduardo Viñuela, Igor Paskual y Lara González, autores de Bitch She's Madonna: La reina del pop en la cultura contemporánea, lo llamaron «soberbio en todas las canciones, con una producción extraordinaria y muy bien cantado. Demuestra la inteligencia de Madonna a la hora de construir un álbum, ya que la dirección artística es casi perfecta».[131]
En la edición de febrero de 1998 de Melody Maker, Mark Roland lo comparó con Homogenic de Björk y la música de Saint Etienne, pero destacó la falta de cinismo en Ray of Light como su aspecto más positivo: «no es un álbum hecho en el torno de la manipulación pop cínica, sino que ha sido moldeado a mano desde un trozo de arcilla. Traído a la vida con amor, Ray Of Light es como el jarrón feo que no encaja, pero que es más especial por eso».[117] Robert Hilburn de Los Angeles Times escribió: «una de las razones por las que su nuevo Ray of Light es el álbum más satisfactorio de su carrera es porque refleja la búsqueda del alma de una mujer que está en un punto de su vida donde puede mirarse a sí misma con una franqueza y perspectiva sorprendente».[132] Joan Anderman de The Boston Globe lo definió como un álbum remarcable, y comentó: «es un disco dance profundamente espiritual, texturizado con éxtasis, un ciclo de canciones suntuoso y serio que libera a Madonna de una carrera construida a base de imágenes barridas e identidades cultivadas».[133] Paul Verna de Billboard comentó: «Fácilmente su trabajo más maduro y personal hasta la fecha, Ray of Light muestra a Madonna confeccionando letras con la cuidadosa intimidad de un diario, y envolviéndolas en melodías semejantes a un himno e instrumentaciones envueltas en un ambiente de melancolía y lujo, con incursiones de classic house, trance, e incluso guitarras pop. Desde luego, balancea el tono serio del álbum con piezas pop que le permiten flexionar su inmesurable rango vocal ampliado para afinar el efecto». Terminó su reseña al calificar el álbum como «una deliciosa aventura, el último esfuerzo victorioso de una de las artistas más irresistibles de la música pop».[111] También de Billboard, Jason Lipshutz lo nombró el segundo mejor álbum de la cantante; «lo hermoso de Ray of Light es que hace lo que se supone que debe hacer un álbum pop exitoso: comprometerse con una estética, explorar ese conjunto de principios desde distintos ángulos únicos y nunca perder su sentido de cohesión».[134] Por su parte, la revista inglesa Gay Times escribió: «constantemente sorprendente, experimental y, quizás lo más importante, cohesivo; [Ray of Light] es prueba de que la música pop puede ser arte».[135]
The Sydney Morning Herald otorgó al disco tres estrellas de cinco y lo definió como un estado de ánimo triste y melancólico, más relajado que frenético. Señaló que no contiene ninguna canción con claro potencial como sencillo radiofónico, aunque hizo referencia a «Nothing Really Matters» como un posible sucesor de «Papa Don't Preach».[116] Paul Moody, en su reseña para NME, sostuvo que Ray of Light constituye el repertorio más logrado de Madonna en años, al considerar que el álbum ofrece una ligereza en el tratamiento musical y una profundidad emocional que no se apreciaban desde los días de gloria de Like a Prayer. No obstante, también se mostró crítico con algunos pasajes de la obra, en particular con el sencillo que da título al disco, del cual señaló que alterna de forma torpe entre una fantasía evocadora al estilo de True Blue y una inquietante infusión de electrónica.[116] Robert Christgau, en su columna para Playboy, se mostró menos impresionado con el álbum, al calificarlo como un trabajo de «gran sonido», pero en conjunto mediocre, al considerar que los temas relacionados con la iluminación o la espiritualidad suelen generar resultados incómodos en los artistas pop. No obstante, elogió varias de sus composiciones que destacó como sensuales: «Skin» y «Candy Perfume Girl».[136] Por último, Tim Perlich, en su reseña para la revista Now, fue abiertamente negativo con respecto al álbum. Describió a la cantante como «desesperada por encontrar una chispa creativa» y sostuvo que el disco se percibe como un trabajo excesivamente pegajoso y terriblemente fácil, una impresión que, según afirmó, las letras no dejan lugar a dudas. En esa línea, cuestionó la apropiación de influencias alternativas por parte del pop mainstream y concluyó con una crítica más amplia al señalar: «Desde Pat Boone hasta David Bowie, la explotación depredadora de artistas marginales con talento por parte de artífices del pop como Madonna es con demasiada frecuencia celebrada como una innovación revolucionaria cuando, en realidad, no es más que una homogeneización del mínimo común denominador».[119]
Premios y nominaciones
En la 41.ª edición de los Premios Grammy, Ray of Light obtuvo cuatro galardones de un total de seis nominaciones.[137] El álbum fue reconocido con los premios a mejor álbum pop y mejor diseño de embalaje, y recibió además una nominación a mejor álbum del año; por su parte, la canción homónima ganó en las categorías a mejor grabación dance y mejor vídeo musical, siendo también nominada a mejor grabación del año.[138] Estos premios le otorgaron a Madonna su primer Grammy en una categoría musical, ya que hasta entonces únicamente había sido galardonada en apartados relacionados con el formato de vídeo. Asimismo, la artista se convirtió en la máxima ganadora de los MTV Video Music Awards de 1998, con seis premios de nueve nominaciones.[139] El videoclip de «Frozen» recibió el premio a mejores efectos especiales, mientras que «Ray of Light» obtuvo los galardones a mejor coreografía, mejor dirección, mejor montaje, mejor vídeo musical y mejor vídeo musical femenino del año, además de ser nominado a mejor fotografía, mejor vídeo musical de baile y vídeo musical revelación.[140] Por su parte, la Asociación Estadounidense de Compositores, Autores y Editores (ASCAP) también reconoció el impacto de la obra con dos premios a la canción más escuchada por «Frozen» y «Ray of Light» en los ASCAP Pop Music Awards de 1999, así como con el galardón a mejor canción dance por «Ray of Light» en los ASCAP Rhythm & Soul Music Awards de 1999.[141][142]

Aparte de los Premios Grammy y MTVs, así como la inclusión en listas y recopilaciones hechas por críticos musicales, la producción obtuvo otros galardones y nominaciones de los más importantes en el mundo de la música en sus respectivos países o regiones. A continuación, algunos de ellos:
| Año | Ceremonia de premiación | Categoría | Resultado | Ref. |
|---|---|---|---|---|
| 1998 | ||||
| 1999 | ||||
Legado
La cifra de ventas de Ray of Light se estima en más de 20 millones de copias desde su lanzamiento, lo que lo convierte en uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos, y en uno de los discos más exitosos en el mercado europeo, con más de siete millones de unidades certificadas.[11][59][107][108][109][110] El álbum también ha sido reconocido como uno de los mejores trabajos femeninos; a este respecto, David Lara de Impre.com —del conglomerado ImpreMedia— lo describió como el disco más influyente de Madonna.[11] De manera similar, Sebas E. Alonso del sitio en español Jenesaispop lo calificó como su «obra maestra».[150] Diversos críticos lo consideran uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, y ha sido incluido en numerosas listas de relevancia por su impacto en la música popular. La revista Rolling Stone lo ubicó en el número 28 de su lista de los 100 mejores álbumes de los años 1990 y en el 363 de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, además de ser elegido como el número 29 por sus lectores, entre las mejores grabaciones.[151][152] En 2001, más de 250 000 televidentes de VH1 situaron a Ray of Light en el décimo puesto de la lista Los 100 mejores álbumes de todos los tiempos.[153] También se incluyó en el libro 1001 discos que hay que escuchar antes de morir.[154][155] La revista Mojo también puso a Ray of Light en el número 29 de 100 clásicos modernos: los mejores álbumes de nuestra vida.[156] Además de las buenas críticas del disco, el segundo sencillo «Ray of Light» es considerado como uno de los videos más importantes en la historia de MTV, además de ser elegido como uno de los mejores temas de Madonna junto a «Frozen» por los lectores de Rolling Stone.[157][158] Asimismo, el álbum también ha tenido una influencia notable en la obra de otros artistas. La cantante canadiense Nelly Furtado declaró que utilizó el álbum como plantilla para su disco Loose (2006).[159] Del mismo modo, la cantante británica Adele lo calificó como «una de las principales inspiraciones» para su tercer álbum de estudio, 25 (2015).[160] Por su parte, la propia Madonna ha considerado el álbum como la evolución más satisfactoria de su carrera.[161]
Ray of Light fue el testamento de una nueva Madonna. Una Madonna que tomaba el camino de lo espiritual, que no usaba su sensualidad y sexualidad para vender discos, que aceptaba sus responsabilidades como madre y para con sus fans, reinventándose a sí misma una vez más, y donde la música electrónica tomaba parte importante dentro del resultado final del disco. |
Uno de los aspectos más importantes del legado de Ray of Light fue la introducción de la música electrónica en el escenario de la música popular. Como escribió Liliana Jonas, editora de Allmusic, el álbum «atrajo la atención del mainstream a la música electrónica, que ascendió de sus estatus underground a una popularidad salvaje a principios del siglo XXI».[17] Thomas Harrison, autor de Music of the 1990s, escribió que el estilo de producción de Ray of Light fue «idiomático de las nuevas tendencias en la música electrónica, con un uso significativo del sampling digital y la utilización de sintetizadores electrónicos».[163] No un tanto distante con lo anterior, los académicos del libro Music and Technoculture cuya editorial es homónima a la Universidad Wesleyana, comentaron que «Madonna es como la madre en el reino tecnológico» con las canciones electrónicas del álbum, que muchas de ellas como lo son «Nothing Really Matters», «Little Star» y «Mear Girl» reflejan su rol como madre.[164] De acuerdo al biógrafo J. Randy Taraborrelli, «por años, el techno y la electrónica han sido la música que se toca en las muy populares fiestas underground ilegales que tienen lugar en bodegas abandonadas y áreas desiertas a las afueras de las ciudades de todo el mundo. Aquí es donde los jóvenes amantes de la música, bajo los efectos del alcohol y los delirios de la popular droga éxtasis, andaban por las nubes al ritmo de estos etéreos sonidos sintetizados». Madonna sintió que esta música era un «sonido candente» y decidió llevarlo a la popularidad masiva, al afirmar: «es, definitivamente, un área sin explotar. Y tengo que estar en ella».[165] De manera similar, Lucy O'Brien elogió a Madonna y el álbum porque innovó de manera brillante la cultura rave.[31] Ryan Davis de Examiner.com comentó que «Ray of Light le dio una cálida sensación de emociones a la música electrónica que generalmente no se encuentran en el género».[166] Eduardo Viñuela, Igor Paskual y Lara González comentaron que la colaboración con William Orbit «influirá tanto en el sonido de años posteriores y se hará tan ubicuo que la propia Madonna tendrá que cambiar de productor si quiere seguir marcando los tiempos. Y vaya que sí lo hará». Concluyeron que Ray of Light «ocupa por derecho propio un lugar importante en la historia de la música pop».[167] Por último, el diario canadiense The Gazzette dijo que «Ray of Light es el primer álbum mainstream que implementa con éxito el pop y techno».[168]

El lanzamiento de Ray of Light —que incluyó elementos de música oriental, el video de «Frozen» inspirado en temas indios y el video de «Nothing Really Matters» de temática japonesa— aumentaron la popularidad de la cultura tradicional asiática dentro de la cultura popular estadounidense.[169] Rhonda Hammer y Douglas Kellner en su libro Media/cultural Studies: Critical Approaches escribieron que «el fenómeno de la feminidad inspirada en el sur de Asia como una tendencia en los medios occidentales pudo remontarse a febrero de 1998, cuando el icono pop Madonna lanzó su video de "Frozen"».[170] Explicaron que «aunque Madonna no inició la moda de accesorios de belleza indios [...] la llevó al ojo público al atraer la atención de la prensa global». Anne Masuda de Yahoo! añadió que «con Madonna revelando el hecho de que practica yoga en su tiempo libre, contribuyó al crecimiento de la fascinación estadounidense por la cultura oriental. Muchas personas comenzaron a imitar su estilo, al utilizar alheña y ropa con diseños asiáticos».[169]
Pocos años atrás, la carrera de Madonna había estado marcada por la controversia y diversos detractores afirmaban que ya estaba acabada; inclusive, su discográfica Warner pronosticaba el fracaso del disco.[31][171] De esta manera, muchos escritores sostienen que el álbum, aunado a los antecedentes [en referencia a sus experiencias espirituales y de maternidad], hicieron un cambio de inflexión en la carrera de Madonna, su constancia en reinventarse.[162] Por ejemplo, Ingrid Sischy de Vanity Fair dijo que «haber tenido un bebé le dio, por lo menos, lo que ella llama un "momento de quietud". Se vio obligada a permitir a sí misma reducir la velocidad, alejarse y redimirse».[4] Por su parte, Madonna confesó que su hija «Lourdes era una influencia sanadora en su vida, y el nombre de una memoria de su madre. "Lourdes" es un lugar con el que mi madre tenía una conexión. Ella siempre quería ir allí, pero nunca pudo».[31] Al respecto, O'Brien señaló que Ray of Light ciertamente rehabilitó la imagen de Madonna y la llevó a un nuevo público, lo que demuestra que era una buena compositora de un talento intensamente productivo.[31] De hecho, de acuerdo a Taraborrelli, el disco fue aclamado por haber sido audaz y refrescante en la música contemporánea de finales de la década de 1990, que estaba dominada por boy bands y artistas adolescentes como Backstreet Boys, 'N Sync, Britney Spears y Christina Aguilera.[172] Larry Flick de Billboard dijo que el lanzamiento «no solo le dio a la artista camaleónica su primer éxito universalmente aclamado por los críticos, sino que también probó que permanecía como una figura vital entre una audiencia joven lamentablemente voluble».[173] En 2012, Katy Perry preguntó a Madonna a través de la red social Twitter cuál era su álbum favorito. La cantante respondió «Ray of Light. Ese fue un buen momento».[174] Por su parte, William Orbit «se ganó elogios por doquier»; de hecho, algunos escritores como el ensayista Rodrigo Fresán, atribuyen a Orbit como el responsable de la reinvención y la recuperación del éxito de Madonna.[175] Al respecto William dijo en una oportunidad: «Yo no reinventé a Madonna. Ella me reinventó a mí. Es decir, ¿dónde estaba yo antes? ¿Quién era yo antes de trabajar con ella?».[176]
Lista de canciones
| Ray of Light | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| N.º | Título | Escritor(es) | Productor(es) | Duración | ||||||
| 1. | «Drowned World/Substitute for Love» | Madonna · William Orbit · Rod McKuen · Anita Kerr · David Collins | Madonna · Orbit | 5:08 | ||||||
| 2. | «Swim» | Madonna · Orbit | Madonna · Orbit | 5:00 | ||||||
| 3. | «Ray of Light» | Madonna · Orbit · Clive Maldoon · Dave Curtiss · Christine Leach | Madonna · Orbit | 5:20 | ||||||
| 4. | «Candy Perfume Girl» | Madonna · Orbit · Susannah Melvoin | Madonna · Orbit | 4:36 | ||||||
| 5. | «Skin» | Madonna · Patrick Leonard | Madonna · Orbit · Marius DeVries | 6:21 | ||||||
| 6. | «Nothing Really Matters» | Madonna · Leonard | Madonna · Orbit · DeVries | 4:26 | ||||||
| 7. | «Sky Fits Heaven» | Madonna · Leonard | Madonna · Orbit · Leonard | 4:47 | ||||||
| 8. | «Shanti/Ashtangi» | Madonna · Orbit | Madonna · Orbit | 4:29 | ||||||
| 9. | «Frozen» | Madonna · Leonard | Madonna · Orbit · Leonard | 6:12 | ||||||
| 10. | «The Power of Good-Bye» | Madonna · Rick Nowels | Madonna · Orbit · Leonard | 4:12 | ||||||
| 11. | «To Have and Not to Hold» | Madonna · Nowels | Madonna · Orbit · Leonard | 5:22 | ||||||
| 12. | «Little Star» | Madonna · Nowels | Madonna · DeVries | 5:18 | ||||||
| 13. | «Mer Girl» | Madonna · Orbit | Madonna · Orbit | 5:31 | ||||||
| 66:52 | ||||||||||
| Pista adicional de la edición japonesa[177] | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| N.º | Título | Escritor(es) | Productor(es) | Duración | ||||||
| 14. | «Has to Be» | Madonna · Orbit · Leonard | Madonna · Orbit | 5:16 | ||||||
| 71:58 | ||||||||||
- Notas[178]
- «Drowned World/Substitute for Love» contiene un sample del tema «Why I Follow the Tigers» interpretado por San Sebastian Strings.
- «Shanti/Ashtangi» adaptación al texto de Adi Shankara, tomada de la «Yoga Taravali».
- «Mer Girl» contiene una interpolación y elementos de «Space», interpretada por Gábor Szabó.
- «Has to Be» también aparece como lado B del sencillo «Ray of Light».[179]
- Algunas partes de la letra de «Sky Fits Heaven» fueron extraídas del poema What Fits? de Max Blagg, que también fue utilizado en un anuncio publicitario de Gap Inc. en 1993.[180]
Posicionamiento en listas
Certificaciones y ventas
| País | Organismo certificador |
Certificación | Unidades certificadas/ Ventas |
Refs. [nota 1] |
|---|---|---|---|---|
| BVMI | 3× Platino | 1 500 000 | [103] | |
| CAPIF | 3× Platino | 180 000 | [251] | |
| ARIA | 3× Platino | 210 000 | [88] | |
| IFPI Austria | 2× Platino | 100 000 | [252] | |
| BRMA | Platino | 100 000 | [253][254] | |
| Pro-Música Brasil | Platino | 250 000 | [255] | |
| CRIA | 7× Platino | 700 000 | [87] | |
| IFPI Dinamarca | 5× Platino | 250 000 | [256] | |
| AFYVE | 3× Platino | 300 000 | [43] | |
| RIAA | 4× Platino | 4 000 000 | [86][257] | |
| IFPI Finlandia | Platino | 50 604 | [258] | |
| SNEP | 3× Platino | 1 000 000 | [101][259] | |
| IFPI Hong Kong | Platino | 20 000 | [260] | |
| FIMI | 5× Platino | 600 000 | [261][262] | |
| RIAJ | 2× Platino | 400 000 | [263] | |
| AMPROFON | Platino | 30 000 | [91][92] | |
| RMNZ | Platino | 15 000 | [264] | |
| IFPI Noruega | 2× Platino | 100 000 | [265] | |
| NVPI | 3× Platino | 300 000 | [266] | |
| ZPAV | 2× Platino | 200 000 | [267] | |
| BPI | 6× Platino | 1 800 000 | [99] | |
| GLF | 3× Platino | 240 000 | [268] | |
| IFPI Suiza | 3× Platino | 150 000 | [269] | |
| Sumario | ||||
| Europa | IFPI | 7× Platino | 7 000 000 | [104] |
| Mundo | — | — | 20 000 000 | [59][270] |
Historial de lanzamiento
| Región | Fecha | Formato(s) | Ediciones |
|---|---|---|---|
| 22 de febrero de 1998 | CD, LP | Estándar | |
| 8 de septiembre de 1998 | CD | Doble edición | |
| 2 de marzo de 1998 | CD, LP, CS, minidisc | Estándar, edición limitada | |
| 3 de marzo de 1998 | CD | Estándar, edición limitada | |
| 2006 | CD | Edición limitada | |
Créditos y personal
Grabación
- Grabación: Larrabee North (California)
- Masterización: Sterling Sound (Nueva York)
Intérpretes y músicos
- Madonna: artista principal, voz, coros
- William Orbit: efectos de sonido
- Patrick Leonard: arreglos
- Fergus Gerrand: batería, percusión
- Marius de Vries: teclados
- Craig Armstrong: arreglos de cuerda
- Pablo Cook: flauta
- Steve Sidelnyk: caja de ritmos
- Marc Moreau: guitarra
- Steve Sidelnyk: programador de tambores
- Donna Delory: coros
- Niki Haris: coros
Composición y producción
- Madonna: composición, producción
- William Orbit: composición, producción
- Patrick Leonard: composición, producción
- Marius de Vries: producción, programación
- Rod McKuen: composición
- Anita Kerr: composición
- David Collins: composición
- Clive Muldoon: composición
- Dave Curtiss: composición
- Susannah Melvoin: composición
- Rick Nowels: composición
- Mike Bradford: programación
- Suzie Katayama: dirección
- Dave Reitzas: ingeniería
- Patrick McCarthy: ingeniería
- Jon Ingoldsby: ingeniería
- Mark Endert: ingeniería
- Matt Silva: ingeniería
- Ted Jensen: masterización
- Eddie Stern: traducción
- Vyass Houston: traducción
Diseño
- Kevin Reagan: dirección artística y diseño
- Kerosene Halo: diseño
- Mario Testino: fotografía
Créditos adaptados de las notas de Ray of Light y AllMusic.[178][278]
Notas
- Cabe mencionar que, en algunos países, el número de copias requeridas para alcanzar una certificación (disco de oro, platino o diamante) ha cambiado a lo largo de los años. Determinadas unidades certificadas incluyen una referencia para corroborar dichas cifras; otras de ellas se basan expresamente en la certificación otorgada al álbum.