Felipe IV de España
rey de España entre 1621 y 1665 y de Portugal hasta 1640
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Felipe IV de España, llamado «el Grande» o «el Rey Planeta» (Valladolid, 8 de abril de 1605-Madrid, 17 de septiembre de 1665), fue rey de la Monarquía Hispánica[2] desde el 31 de marzo de 1621 hasta su muerte, y de Portugal desde la misma fecha hasta diciembre de 1640, con el nombre de Felipe III. Su reinado de 44 años y 170 días fue el más largo de la casa de Austria y el tercero de la historia española, siendo superado solo por Felipe V y Alfonso XIII, aunque los primeros dieciséis años del reinado de este último fueron bajo regencia.
Valladolid
Madrid
| Felipe IV de España | |||||||||||||||||||
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| Rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, duque de Milán, duque de Borgoña, soberano de los Países Bajos y conde de Flandes | |||||||||||||||||||
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| Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña y duque de Milán | |||||||||||||||||||
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31 de marzo de 1621-17 de septiembre de 1665 (44 años y 170 días) | |||||||||||||||||||
| Predecesor | Felipe III | ||||||||||||||||||
| Sucesor | Carlos II | ||||||||||||||||||
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| Información personal | |||||||||||||||||||
| Nacimiento |
8 de abril de 1605 Valladolid | ||||||||||||||||||
| Fallecimiento |
17 de septiembre de 1665 (60 años) Madrid | ||||||||||||||||||
| Sepultura | Cripta Real del Monasterio de El Escorial | ||||||||||||||||||
| Religión | Católico | ||||||||||||||||||
| Residencia | Real Alcázar de Madrid | ||||||||||||||||||
| Apodo |
El Grande El Rey Planeta | ||||||||||||||||||
| Familia | |||||||||||||||||||
| Casa real | Casa de Austria | ||||||||||||||||||
| Padre | Felipe III de España | ||||||||||||||||||
| Madre | Margarita de Austria | ||||||||||||||||||
| Consorte |
Ver lista
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| Hijos | Véase Matrimonios e hijos | ||||||||||||||||||
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| Firma |
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Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con Baltasar de Zúñiga y Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, quien desplegó una ambiciosa política belicista en el exterior y reformista en el interior que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. Tras la caída de Olivares, se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, ayudado por cortesanos muy influyentes, como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las Torres.
Los exitosos primeros años de su reinado auguraban la restauración de la preeminencia universal de los Habsburgo, pero la guerra constante de la Europa protestante y la católica Francia contra España condujeron al declive y ruina de la Monarquía española, que hubo de ceder la hegemonía en Europa a la pujante Francia de Luis XIV, así como reconocer la independencia de Portugal y las Provincias Unidas.
Primeros años
El duque de Lerma, valido del rey, animó a Felipe III a trasladar la Corte desde Madrid a Valladolid. Esa ciudad había ofrecido 400 000 ducados al rey con este fin. Este destino alejaba al monarca de la influencia de su abuela materna, María de Austria y Portugal, y de sectores críticos madrileños. Esto motivó que entre el 10 de enero de 1601 y el 6 de abril de 1606 la capital fuese Valladolid. El duque de Lerma aprovechó el traslado para ganar dinero mediante la especulación inmobiliaria.[3]
Del matrimonio entre Felipe III y Margarita nacieron ocho hijos. El 22 de septiembre de 1601 tuvieron a su primogénita, Ana. El 1 de enero de 1603 nació María, que solo vivió dos meses.[4] El 8 de abril de 1605, Viernes Santo, nació Felipe.[5] Los siguientes vástagos fueron: María Ana, nacida en agosto de 1606; Carlos, nacido en 1607; Fernando, en 1609; Margarita, en 1610, que solo sobrevivió unas horas; y Alfonso, en 1611, que tampoco sobrevivió más de unas horas.[6]
El 9 de abril de 1605 la Familia Real fue a dar gracias por el nacimiento de Felipe a la capilla de San Llorente, que actualmente forma parte del Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid.[7]
Cuando se produjo el nacimiento llegó también el aviso de que el embajador británico Charles Howard, I conde de Nottingham, había desembarcado en La Coruña para la ratificación del Tratado de Londres de 1604.[8][7] Se decidió que el bautismo debía esperar a que el embajador británico llegase a Valladolid.[9]
Finalmente, Felipe fue bautizado el 29 de mayo de 1605 por Bernardo de Sandoval, cardenal arzobispo de Toledo, en la iglesia conventual de San Pablo. Para la ceremonia se trajo la pila bautismal de santo Domingo de Guzmán desde Caleruega. El niño fue traído en brazos desde el palacio real a la iglesia por el duque de Lerma, en una comitiva de nobles.[10] Se le bautizó como Felipe, en memoria de su abuelo Felipe II, Dominico, para que contase con la protección de santo Domingo de Guzmán y Víctor, por un mártir con reliquias en el monasterio de carmelitas descalzas de Madrid traídas por su abuela paterna.[11][12] Sus padrinos fueron Víctor, príncipe del Piamonte, y su hermana la infanta Ana.[13]
Según el poeta Luis de Góngora, las fiestas que hubo en Valladolid por motivo del nacimiento y el bautismo fueron mandadas escribir a "Don Quijote, Sancho y su jumento". Esto ha dado a entender que el escritor Miguel de Cervantes elaboró una redacción sobre el suceso. Existe un escrito contemporáneo sobre estos hechos editado por el historiador Antonio de Herrera y Tordesillas cuya autoría algunos han atribuido a Cervantes.[14]
Juró como príncipe de Asturias el 13 de enero de 1608 en la iglesia del monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid.[15][16] En la ceremonia tuvo lugar una misa oficiada por el arzobispo de Toledo y se impartió el sacramento de la confirmación al príncipe Felipe y a la infanta Ana.[17] En el acto al príncipe de Asturias le juraron lealtad su hermana, el patriarca de las Indias (en nombre de toda la Iglesia americana), los obispos de Castilla, los grandes de España, otros nobles y los representantes de las ciudades. Finalmente, juraron las Cortes de Castilla.[18][19]
En abril de 1608 el príncipe Felipe enfermó por beber agua de nieve cuando la Familia Real estaba en Aranjuez y lo mandaron junto a la infanta Ana a Madrid. No empezó a recuperarse hasta el 18 de julio.[20] Sin embargo, en octubre de 1609 volvió a enfermar por una "purga" a la que le sometieron los médicos, que querían asegurar su salud. Los médicos, por su parte, culpaban a las mujeres que le cuidaban de alimentarlo demasiado.[21] En mayo de 1610 seguía enfermo y fue trasladado en un viaje con jornadas de solo dos o tres leguas desde Madrid en dirección a Lerma, donde estaban sus padres. El niño debió parar en Aranda del Duero en julio. Se decidió acondicionar la casa de Bernardino de Avellaneda en este municipio para que el príncipe estuviera allí acompañado de su madre.[22] En agosto el príncipe Felipe mejoró repentinamente y los reyes fueron a dar gracias a Dios a la Catedral de Burgos frente a una reliquia de madera de la Cruz.[23] En diciembre se encontraba en Madrid, donde enfermó de varicela,[24] de la cual se repuso en las primeras semanas de 1611.[25]
El 21 de enero de 1611 el duque de Lerma, valido del rey, fue nombrado ayo y mayordomo del príncipe Felipe.[24]
En junio de 1611 el príncipe Felipe estuvo en Alcalá de Henares, acompañado por el duque de Lerma, para dar gracias ante la tumba de san Diego por haber recobrado su salud.[25]
Con el Tratado de Fontainebleau del 30 de abril de 1611 comenzaron las conversaciones para casar al príncipe Felipe con Isabel de Borbón y a la infanta Ana con Luis XIII de Francia.[25]
En septiembre de 1611 la reina Margarita, cuatro días después de su último parto, contrajo una enfermedad que le llevó a la muerte el 3 de octubre del mismo año.[26]
Según el historiador Luis Cabrera de Córdoba, en febrero de 1612 se decidió llamar al obispo de Cuenca, Andrés Pacheco de Cárdenas, para ser maestro del príncipe. Por razones desconocidas, el nombramiento no llegó a producirse y, en abril de 1612, empezó a recibir clases del sacerdote barcelonés Galcerán Albanell.[27] Este llegó a escribir su libro Instrucción de la doctrina cristiana para el príncipe, basado sobre todo en la obra de santo Tomás de Aquino.[28] En 1617 Albanell se quejó de que el duque de Lerma no prestaba suficiente atención al joven príncipe y fue apartado de la Corte.[29]
En 1612 al príncipe le pusieron el mismo confesor que al duque de Lerma: el provincial dominico fray José.[30] El 22 de agosto del mismo año se firmaron las capitulaciones matrimoniales del príncipe Felipe y la infanta Ana en el Alcázar de Madrid.[31]
El 10 de agosto de 1613 se recibió una carta desde Francia para aplazar las bodas de Felipe y Ana y el Consejo de Estado español acordó el 13 de agosto que se casasen tras pasar dos años. En compensación por el retraso Felipe mandó a Isabel de Borbón una joya valorada en 80 000 reales de plata.[32]
En febrero de 1614 se creó una casa propia para el príncipe de Asturias, Felipe, con cuatro mayordomos: el conde de Castro, el conde de Priego, el conde de Arcos y Tello de Guzmán. Por entonces también se nombró como su gentilhombre de cámara al conde de Olivares y como caballerizo mayor al conde de Saldaña.[33]
El 18 de octubre de 1615 el duque de Lerma organizó las dobles bodas por poderes en la Catedral de Burgos para el príncipe Felipe y la infanta Ana.[34] Isabel de Borbón partió desde la Corte francesa de Burdeos el 21 de octubre. El 9 de noviembre, en el río Bidasoa, Isabel de Borbón cruzó a España y Ana de Austria cruzó a Francia. El 25 de noviembre tendría lugar una ceremonia de boda en Burdeos con Ana de Austria y Luis XIII.[35] Isabel fue recibida por el príncipe Felipe en las inmediaciones de Burgos y el matrimonio se instaló en Madrid el 19 de diciembre.[36]
En marzo de 1618 el duque de Lerma pasó a ser cardenal para protegerse de la justicia real por sus casos de corrupción[37] y en octubre dejó de ser valido de Felipe III, cargo que pasó a ser ocupado por el duque de Uceda, hijo del duque de Lerma.[38]
El 22 de mayo de 1619 Felipe III nombró ayo del príncipe a Baltasar de Zúñiga y Velasco, tío del conde de Olivares[39][40] y miembro del Consejo de Estado desde 1617.[40] Los contrarios a los duques de Lerma y de Uceda se concentraron en torno a Zúñiga y sus partidarios.[41]
El 29 de junio de 1619 Felipe III entró con su hijo, el príncipe Felipe, en Lisboa. El 14 de julio el príncipe Felipe juró como heredero de Portugal en el Palacio de Ribeira.[42] Ese día, las Cortes portuguesas le juraron lealtad.[43]El 29 de septiembre el rey y el heredero abandonaron Lisboa.[44]
Reinado con Baltasar de Zúñiga como valido (1621-1622)

Regresando desde Portugal, Felipe III pasó por Casarrubios del Monte, donde se sintió muy mal y algunos llegaron a pensar que se moría. El monarca mejoró cuando le trajeron desde Madrid el cuerpo del entonces beato Isidro Labrador,[45] pero no terminó de recuperarse.[46] En marzo de 1621, cuando el rey estaba a punto de morir en Madrid, el conde de Olivares habló con el príncipe para decirle que tomase posiciones y arremetió contra el duque de Uceda.[47] Entonces, Felipe autorizó al conde de Olivares a manejar documentación sensible, como el testamento real.[47]
En cuanto Felipe IV subió al trono expulsó de la Corte al duque de Uceda, que había sido valido de Felipe III e inquisidor general, y confiscó tanto sus propiedades como las de su padre, el duque de Lerma.[48] El nuevo rey hizo a Baltasar de Zúñiga su ministro principal.[49]
El 8 de abril de 1621 el rey creó una Junta de Reformación para romper con la corrupción y la inmoralidad.[37] Esta, formada por diez miembros, debía reunirse los domingos en el domicilio de Fernando de Acevedo, entonces presidente del Consejo de Castilla, que no se la tomó muy en serio y que pronto dejó de asistir.[50] Francisco de Contreras, confidente de Zúñiga, le sucedió en la presidencia del Consejo de Castilla el 10 de septiembre.[51]
El 23 de abril de 1621 el rey creó otra junta para investigar todo lo que había recibido el duque de Lerma. Esta estuvo presidida por el juez Fernando Carrillo, miembro del Consejo de Castilla y presidente del Consejo de Indias.[52]
El 17 de julio de 1621 tuvo lugar una reunión del Consejo de Estado donde se sucedieron las opiniones a favor de reiniciar la guerra contra las Provincias Unidas de los Países Bajos. El duque del Infantado dijo que el coste económico del conflicto era menor que la pérdida de la reputación que provocaba la tregua. El marqués de Villafranca indicó que la tregua solo era producto de los intereses del archiduque Alberto, que era de temperamento pacifista, y el general Ambrosio Spínola, que se había aprovechado de ella para reponerse de sus deudas. El marqués de Villafranca indicaba también que los neerlandeses se habían hecho fuertes en las Indias Orientales y pronto lo harían en las Occidentales y que Francia respetaría más a España en Italia si la veía guerrear en los Países Bajos. Para Agustín Mejía, dar ocupación al ejército de Flandes era fundamental, ya que no era bueno tener un ejército ocioso y mal pagado. Según el conde de Benavente en una monarquía tan grande como la España debía de haber conflictos y mejor que fuese en Flandes, porque si no el pueblo terminaría afeminándose. Para el conde de Benavente era necesaria una buena administración de la Hacienda y las armadas, paz en Italia y guerra en Flandes. La conclusión del conde era "O una buena guerra en Flandes o si no se irá perdiendo todo". El marqués de Montesclaros dijo que en las Provincias Unidas de los Países Bajos había problemas internos (como escasez de dinero y crédito, así como disputas entre arminianos y gomaristas) y que, por ello, era el momento de hacerles una guerra sin cuartel. Francisco de Ibarra creyó que los tercios probablemente tenían ventaja por tierra, pero le preocupaba la falta de preparación de la flota. Baltasar de Zúñiga, el marqués de Aytona y el duque de Monteleón se mostraron también a favor de reanudar la guerra.[53] Felipe IV decretó que el ejército en los Países Bajos recibiría los fondos requeridos a partir de agosto para reanudar la guerra.[54]
Desde 1603 Rodrigo Calderón, mano derecha del duque de Lerma, se convirtió en uno de los hombres más influyentes de España. Fue acusado de aceptar sobornos y pasó a tener en contra al confesor real fray Luis de Aliaga.[55] Felipe III lo mandó arrestar en 1618. Felipe IV, tras recibir consejo de sus jueces, lo mandaría ejecutar. Fue degollado en la Plaza Mayor de Madrid el 21 de octubre de 1621.[56] En vez de conseguir ofrecer una imagen de regeneración, esta muerte, famosa por la apostura e hidalguía con que Rodrigo la afrontó, provocó una condena masiva.[57]
Entre 1621 y 1622 España creó la flota de Dunkerque, con la que causó estragos en los barcos de guerra y la flota pesquera neerlandesa durante más de veinte años.[58]
El 14 de enero de 1622 un decreto estableció que todos los que hubiesen ostentado algún cargo en la monarquía desde 1590 debían presentar una declaración jurada ante un juez con todas sus propiedades.[51] La orden apenas se aplicó excepto en el virreinato de Nueva España, gobernado desde 1621 por el marqués de Gelves. Sin embargo, los inventarios enviados a la península ibérica ni siquiera fueron abiertos.[59]
Como la Junta de Reformación de 1621 había sido un fracaso, en agosto de 1622 se creó la Junta Grande de Reformación. Su primera sesión tuvo lugar el 11 de agosto en palacio en presencia del rey. Entre sus miembros estaba el conde de Olivares, los presidentes de todos los consejos, el inquisidor general (Andrés Pacheco), el confesor del rey (fray Antonio de Sotomayor) y el confesor del conde de Olivares (el jesuita Hernando de Salazar).[60]
Reinado con el valimiento del conde-duque de Olivares (1622-1643)
Baltasar de Zúñiga murió el 7 de octubre de 1622. Ese mismo mes el conde de Olivares aceptó un cargo en el Consejo de Estado.[61]
El 8 de febrero de 1624 el rey partió de Madrid a Andalucía acompañado, entre otros, por su hermano Carlos y el conde de Olivares. Pasó por Andújar y El Carpio. Llegó a Córdoba el 22 de febrero, donde visitó la catedral, el convento de San Pablo, el colegio de los jesuitas y el convento de San Jerónimo. El 25 de febrero estuvo en una corrida de toros en la Plaza de la Corredera. El 27 de febrero salió de esta ciudad y, tras parar en Écija, entró en Sevilla el 1 de marzo por la Puerta de la Macarena. Se alojó en el Alcázar y estuvo en la capilla real de la catedral, celebró una audiencia en el monasterio de la Cartuja y liberó algunos presos de la cárcel real. También visitó los conventos de San Francisco, de San Pablo, la Merced, la Trinidad y San Agustín. Estuvo pescando por el río Guadalquivir y aprovechó para ir al monasterio de San Isidoro del Campo del pueblo sevillano de Santiponce. El 12 de marzo estuvo en una misa en la iglesia del colegio de los jesuitas. El 13 de marzo partió de Sevilla para ir a cazar al coto de Doñana, donde estuvo hasta el 19 de marzo. Luego, tras pasear en barcaza por las costas de Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, Medina Sidonia y Cádiz, estuvo una jornada en Gibraltar. El 30 de marzo llegó a Málaga y el 3 de abril a Granada, hospedándose una semana en la Alhambra. El 11 de abril estuvo en Jaén y el 12 de abril en Baeza, desde donde emprendió su regreso a Madrid.[62]
El 5 de enero de 1625 el rey nombró al conde de Olivares como I duque de Sanlúcar la Mayor, pasando a ser conocido internacionalmente como el conde-duque de Olivares.[63]
Política interior


En el siglo XVII España tenía diversidad de jurisdicciones. En 1608 la ordenanza del Consejo Real intentó imponer la supermacía castellana, con algunas tensiones. El 16 de noviembre de 1625 se creó por decreto la Junta Grande de Competencias, con la oposición del Consejo Real, ya que mermaba sus competencias. Esta junta dependería directamente del rey, la compondrían de forma paritaria miembros de todos los tribunales, sería estable y sus decisiones serían vinculantes. El 12 de mayo de 1643 el rey decretó el final de esta junta que, no obstante, sería restablecida en 1656. La Junta Grande de Competencias fue disuelta de forma definitiva en 1665.[64]
Moral pública
En enero de 1624 la Junta de Reformación empezó a volver a reunirse. El 6 de marzo de 1624 propuso prohibir las comedias teatrales y las novelas.[65] La licencia para editar este tipo de obras fue denegada por el Consejo de Castilla entre 1625 y 1634.[66] La Junta de Reformación se estuvo reuniendo hasta 1632, presidida por el conde de Arcos.[67]
En 1623 una Pragmática prohibió las mancebías en Castilla y se obligó a encerrar a las prostitutas en "casas de galera", una especie de internamiento disciplinario de mujeres diseñado por la religiosa Magdalena de San Jerónimo en 1608. La prostitución siguió existiendo en la clandestinidad.[68]
El 4 de julio de 1634 Felipe IV, Isabel y de Borbón y el conde-duque de Olivares asistieron a un auto de fe de la Inquisición en la Plaza Mayor de Madrid[69] con 42 sentenciados más 4 en efigie.[70] Fuera de la Puerta de Alcalá se ejecutó con garrote vil y luego se quemó a 7.[71]
Restricciones a la inmigración
Una Pragmática de 1623 y una Real Cédula de 1625 vinieron a limitar la inmigración, percibiéndose al extranjero como un espía en potencia. Se exigía que el inmigrante fuese católico y tuviera oficio. También era necesario que fuesen hombres casados o que se casasen en un plazo determinado para que interiorizasen las costumbres españolas y no se marchasen tras "esquilmar" el reino.[68]
Educación
En 1623 se prohibieron las escuelas gramática latina en los núcleos de población con una renta anual de menos de 300 ducados. Se permitieron en ciudades y villas donde hubiera corregidor o bien tenientes, gobernadores y alcaldes mayores de lugares de las órdenes.[72][73]
Desde el siglo XVI los jesuitas fundaron numerosos centros educativos. En febrero de 1629 el rey y el conde-duque de Olivares inauguraron los Estudios Reales en el Colegio Imperial de Madrid, regidos por los jesuitas. El proyecto era crear un centro de aprendizaje para la élite de la monarquía. En 1634 este fin estaba lastrado por los retrasos en las obras del centro y, sobre todo, por los pocos estudiantes.[74]

Política económica
La política económica de Felipe IV durante el valimiento del conde-duque de Olivares se basó en intentar paliar diversas crisis.[75]
La acuñación de moneda de vellón había sido habitual, con un paréntesis entre 1608 y 1617, y en 1624 circulaban más de 20 millones de ducados de este tipo de moneda, sin contar con la moneda falsa, que en esa época era habitual. Esto produjo en la década de 1620 un fenómeno de inflación y alza de precios. Las Cortes habían acordado pagar 12 000 millones de ducados pero exigían finalizar con las emisiones de moneda de vellón. El 7 de febrero de 1626 el rey dio orden de prohibir las acuñaciones durante veinte años.[76]
Los problemas económicos generados provocaron, el 31 de enero de 1627, que Felipe IV decretase la suspensión de pagos.[77]
Desde mediados del siglo XVI un puñado de banqueros genoveses (sobre todo las familias Espínola, Centurión e Imbrea) habían dominado las finanzas del rey de España.[78] En agosto de 1626 un grupo de banqueros portugueses ofreció un trato de 400 000 escudos con la corona en Flandes.[79] Con un decreto del 21 de enero de 1627, alentado por el conde-duque de Olivares, se permitió que banqueros portugueses financiasen a la monarquía hispánica.[80] Los banqueros genoveses perdieron influencia.[77] Durante el resto de años que el conde-duque de Olivares estuvo en el poder, recurrió a los banqueros portugueses para evitar que los genoveses pidieran unos intereses demasiado altos para sus préstamos.[81]
En 1631 se sustituyó el impuesto de los millones por un estanco de la sal, que iba parejo a un impuesto al producto. Las regiones cerealistas y viticultoras de Castilla la Nueva y Andalucía, que eran los que más pagaban con los millones, ganarían con el cambio pero en el norte de España había una gran demanda de sal para la alimentación del ganado y para las conservas de pescado.[82] Por otro lado, Navarra y las Provincias Vascas estaban exentas de pagar el impuesto de los millones pero tendrían que pagar el de la sal.[83]
El clero se quejó por tener que pagar el impuesto de la sal, considerándolo un impuesto no autorizado.[84] La negativa de las Juntas Generales vascas al estanco de la sal fue unánime.[83] En mayo de 1631 el Consejo de la Sal[83] dictaminó que el estanco de la sal no suponía ninguna vulneración de los fueros vascos y continuaron los planes para crear unos almacenes (los alfolíes) donde almacenar la sal.[85]
Con el impuesto de la sal se terminó por ingresar menos que con los millones.[86] En el verano de 1632 las Cortes de Castilla decidieron volver a poner el impuesto de los millones y rebajar la gabela de la sal. Sin embargo, el rey puso al Señorío de Vicaya y a Guipúzcoa un gravamen a la sal de 11 reales por fanega, como ocurría en Galicia y Asturias, pero no se retornó a los 8 de antes de 1631. El estanco de la sal condujo a una rebelión. El 22 de octubre de 1632 los rebeldes asaltaron la casa del alcalde de Bilbao y también mataron al procurador de la Audiencia del Corregidor. El 31 de marzo de 1634 Guipúzcua consiguió el fin del estanco de la sal por servicios prestados por sus habitantes los meses anteriores y el 12 de mayo de 1634 se hizo lo mismo en el Señorío de Vizcaya, terminados los disturbios en Bilbao.[83]
La plata que llegó en galeones en 1639 era incapaz de hacer frente a los enormes gastos. En 1640 hubo una gran escasez de plata y no estaba previsto que llegase otra flota con este metal hasta 1641. Por ello, en noviembre la corona impuso un nuevo impuesto, llamado "donativo general por fuegos" (los fuegos eran unidades fiscales),[87] que ascendía del medio real a los ocho reales y que debía recaudarse cada mes en todas las casas castellanas. Esto generó un gran descontento.[88]
Entre 1641 y 1642 se produjo una exagerada inflación de los precios en vellón. Para solucionarlo, el 15 de septiembre de 1642 el gobierno decretó una deflación gigantesca.[89] En la pragmática se mermaba la cotización de las piezas de doce y ocho maravedíes a dos, las de seis y cuatro a uno y las de un solo maravedí a una blanca.[90] Esto provocó una pobreza inmensa en Castilla.[89]
La pobreza en Castilla provocó una disminución en la recaudación de impuestos, que dificultó a su vez los asientos con los banqueros. En 1642 las peticiones de dinero de la hacienda real para el año siguiente tuvieron que reducirse de 15 millones de ducados a 6 y luego a 4. Las negociaciones, llevadas a cabo por el conde-duque,[91] se prolongaron hasta enero de 1643.[89]
Unión de Armas
El 15 de octubre de 1625, el conde-duque de Olivares preparó un documento sobre ayuda mutua entre los reinos españoles en materia de defensa. Expuso esto en el Consejo de Estado el 13 de noviembre de 1625. En diciembre del mismo año dirigió una carta a Fernando de Borja, virrey de Aragón, diciendo que, desde que entró a servir a Felipe IV, había intentado encontrar una forma de que sus reinos "fuesen entre sí cada uno para todos y todos para uno". El conde-duque de Olivares deducía que no sería fácil convencer a esos territorios para su proyecto: la Unión de Armas.[92]
Para llevar a cabo la Unión de Armas en 1626 fueron convocadas cortes en Aragón, Cataluña y Valencia en presencia del rey.[93]
El conde-duque de Olivares había previsto que Aragón aportase 3 333 hombres listos para la guerra y 10 000 reservistas.[94] Las Cortes de Aragón, que empezaron en Barbastro y terminaron en Calatayud, aprobaron el pago de 144 000 libras jaquesas a pagar en 15 años[95] con las que solamente se podían costear 2 000 hombres.[96]
Se preveía que Valencia aportase 6 000 hombres pagados.[97] Las Cortes de Valencia, reunidas en Monzón, finalmente aportaron 1 080 000 libras valencianas, suficientes para mantener a 1 000 soldados durante 15 años.[98]
La Corona solicitaba en Cataluña 16 000 soldados pagados. Las Cortes de Cataluña se reunieron en Barcelona. El 16 de abril de 1626 el conde-duque de Olivares les planteó, en nombre del rey, aportar esa cantidad de hombres y las cortes catalanas degeneraron en violentos altercados.[99] Para conseguir un acuerdo, el conde-duque de Olivares pidió 250 000 libras barcelonesas al año durante 15 años en vez de soldados,[99][100] pero los catalanes plantearon una cifra que rozaba 1 millón en 15 años. El 17 de abril el rey y el conde-duque de Olivares abandonaron Barcelona sin previo aviso.[99] En mayo de 1632 Felipe IV regresó a Barcelona con sus hermanos Carlos y Fernando. Los propósitos del viaje eran tres: la reanudación de las Cortes para que estas aprobasen la concesión de tres millones de ducados, preparar el viaje de su hermano el cardenal-infante Fernando a Flandes reuniendo un ejército por media Europa y darle una formación política al cardenal-infante habilitado como presidente de las Cortes catalanas[101] (habilitación que no fue aceptada por los representantes de Lérida).[102] Las Cortes catalanas de 1632 fueron un fracaso y el conde-duque de Olivares optó por prorrogarlas indefinidamente. El cardenal-infante se marchó de las Cortes para supervisar las fortalezas fronterizas de Gerona.[103]
El marqués de Leganés, hombre de confianza del conde-duque de Olivares,[104] llegó a Bruselas el 9 de septiembre de 1627 para negociar la incorporación de los territorios de esa región leales al rey de España a la Unión de Armas. Tras tratar con las diversas provincias, se comprometieron a aportar 12 000 hombres pagados.[105]
Política exterior
Durante esta etapa la política se centró en el mantenimiento de la reputación de la Monarquía en Europa. Encontramos una época de conflictos en Europa en la que España se verá influida.
Guerra de los Treinta Años (1618-48)

Países Bajos
Con respecto a la guerra en Flandes, en junio de 1625 Ambrosio Spínola conquistó Breda, lo que fue muy celebrado en Madrid.[106]
En mayo de 1624 los neerlandeses conquistaron Bahía, en Brasil, y en 1625 un contingente dirigido por Fadrique de Toledo logró recuperar la plaza.[107] En 1628 el corsario Piet Hein se apoderó de la flota del tesoro española cerca de la bahía de Matanzas cubana.[108] En 1630 los neerlandeses rebeldes tomaron Olinda y Recife, en la capitanía de Pernambuco.[109] En 1633 tomaron Ceará e Itamaracá y en 1635 Paraíba, Porto Calvo, Igaraçu, Río Grande del Norte y el Cabo de Santo Agostinho. De esta forma, se hicieron con un amplio territorio en Brasil.[110]
El 26 de julio de 1635 el cardenal-infante Fernando logró tomar Schenkenschanz, de gran valor estratégico.[111] No obstante, esta plaza fue recuperada por Federico Enrique de Orange-Nassau el 30 de abril de 1636.[112]
Tras conseguir varios triunfos en el transporte de hombres a Flandes se dio la orden de que se enviase hasta Dunkerque una gran armada cargada con tropas de refuerzo y plata. El 6 de septiembre de 1639 zarpó de La Coruña una flota formada por más de cien barcos 6 000 hombres de tripulación, 8 000 de la marina de guerra y 8 500 soldados de infantería destinados a Flandes. La armada española, al mando de Antonio de Oquendo, combatió entre el 16 y el 18 de septiembre contra los barcos de Maarten Harpertszoon Tromp y tuvo que refugiarse en las Dunas durante un mes. En ese tiempo, muchos soldados llegaron a tierra en barcos pesqueros, por lo que el cardenal-infante pudo recibir probablemente entre un 70 y un 80 por ciento de los hombres que le correspondían. En octubre Oquendo intentó romper el cerco, resultando la batalla en una desastrosa derrota para España.[113]
Inglaterra
El último domingo de marzo de 1623 llegaron a Madrid el príncipe Carlos de Gales y el duque de Buckingham, principal ministro del rey de Inglaterra.[114] Era preciso que fuesen recibidos por una figura española análoga y se escogió al conde de Olivares, que habló con ellos de la posibilidad de matrimonio de la infanta María Ana con el príncipe británico.[115] Felipe IV había dado orden al conde de Olivares de que evitase el enlace con un protestante.[116] Carlos mantuvo relaciones cordiales con el rey español. Incluso estuvieron juntos de caza en San Martín de la Vega.[117]
El 12 de abril de 1623 el papa concedió una dispensa para hacer posible el matrimonio entre Carlos y María Ana, pero con garantías religiosas para la infanta, sus criados y sus vástagos, así como con la aprobación del Parlamento inglés y del Consejo Privado de Inglaterra.[118] Tras la dispensa papal, se convocó en España una junta de 40 teólogos que se reunió el 26 de mayo para decidir si era adecuado el matrimonio. La junta dictaminó el 2 de junio que el matrimonio sería provechoso si el rey de Inglaterra cumplía con las condiciones de la dispensa papal y que, si se decidía el matrimonio, la infanta debería permanecer en España por lo menos un año, hasta que se derogasen las leyes contra los católicos en Inglaterra.[119] El conde de Olivares le comunicó el dictamen de la junta al duque de Buckingham, que se mostró contrario al mismo.[119] El diplomático inglés Francis Cottington y el confidente del conde de Olivares, marqués de Hinojosa, fueron a Inglaterra a comunicar la situación. Jacobo I decidió plegarse a las condiciones españolas. Carlos decidió aceptar todas las condiciones españolas el 17 de julio. La noticia se celebró en Madrid con fuegos artificiales y se permitió a María Ana y a Carlos ser vistos juntos en público. El 7 de septiembre Carlos juró las condiciones, que habían sido sancionadas por su padre y por el Consejo Privado de Inglaterra.[120] No obstante, Carlos no confiaba en que los españoles fuesen a cumplir su parte y, aunque envió una carta a Felipe IV reiterando su deseo de casarse con María Ana, para ahorrarse la humillación de verse rechazado retiró al embajador, conde de Bristol, los poderes que tenía para concluir los esponsales.[121] El 9 de septiembre el príncipe Carlos y el duque de Buckingham partieron hacia Londres.[122]
El 1 de noviembre de 1625 apareció una escuadra anglo-neerlandesa de 90 naves frente a las costas de Cádiz. Fernando Girón contaba, para la defensa de la plaza, con 14 galones que habían regresado de Brasil. Los nobles se dirigieron a Andalucía en gran número para participar en la lucha. No obstante, las tropas anglo-neerlandesas, dirigidas por Edward Cecil, se mostraron incapaces. Volvieron a embarcar y se dirigieron a la costa de Portugal donde, ante el mal tiempo, decidieron regresar a su país. El 29 de noviembre la flota de Indias pudo llegar a Andalucía con total normalidad.[123]
Francia
El valle de la Valtelina era la única vía para comunicar Saboya con el Tirol. Era esencial para las comunicaciones por tierra entre Italia y Flandes, parte del conocido como "camino español".[124] Las fortalezas de la Valtelina estaban bajo control del papado desde 1622. En noviembre de 1624 un ejército franco-suizo (siguiendo lo acordado por Francia, Saboya y Venecia) fue a arrebatar las fortalezas al papa y a devolver el territorio a los protestantes. El papa pidió ayuda al duque de Feria y este logró acantonarse en la fortaleza de Riva, aunque el resto de las fortalezas fueron arrebatadas.[125] El papa mandó a París al cardenal Francesco Barberini para llegar a un acuerdo sobre esto.[126] Tras esto, los españoles, aliados con Génova, Luca, Parma y Módena, infringieron severas derrotas a los franceses y saboyanos que tuvieron que retirarse.[127]
En marzo de 1625 Francia y Saboya fueron a conquistar Génova.[128] El duque de Feria por tierra y el marqués de Santa Cruz por mar lograron socorrer a Génova y derrotar a los atacantes.[129]
El cardenal Richelieu mandó a España a Du Fargis para hablar de la Valtelina. El conde-duque de Olivares y Du Fargis firmaron el Tratado de Monzón el 5 de marzo de 1626. España hacía una concesión reconociendo la soberanía de las Tres Ligas protestantes sobre la Valtelina a cambio de garantías de autonomía, del libre ejercicio del catolicismo y la retirada de las tropas francesas de aquel valle. El acuerdo generó indignación dentro de Francia y entre sus aliados (Venecia, Saboya y Países Bajos) y el cardenal Richelieu decidió repudiar a Du Fargis por firmar aquello sin su consentimiento.[130]
El cardenal infante Fernando, hermano de Felipe IV, y el militar Ottavio Piccolomini, que dirigía la caballería imperial, lograron una victoria de los católicos sobre un ejército sueco-alemán en la batalla de Nördlingen. El bando perdedor, auxiliado por Francia, tuvo que retirarse detrás del río Meno. Tras la firma de la Paz de Praga entre Sajonia y el emperador, el cardenal Richelieu decidió que Francia entrase abiertamente en guerra. Como la intervención francesa puso en riesgo los territorios de los Países Bajos, el conde-duque de Olivares solicitó la ayuda imperial. Piccolomini, junto con 12.000 hombres, fueron en su auxilio. En junio un contingente franco-holandés sitió Lovaina, que logró resisitir mucho tiempo y, debido a errores logísticos, el ejército sitiador prácticamente murió de inanición mientras Ottavio y el cardenal infante acudían con refuerzos.[131]
El 19 de mayo de 1635 Francia declaró la guerra a los Austrias. Ponían como excusa el apresamiento del elector de Tréveris[132] y un plan español para invadir Francia y poner en el trono a Gastón de Orleans, hermano pequeño de Luis XIII y enemigo del cardenal Richelieu.[133]
El cardenal-infante, desde Picardía y con la ayuda del ejército de Tomás de Saboya, logró alcanzar Vervins y San Quintín. Ya cerca de París decidió retroceder al conocer que se estaba formando un ejército francés para socorrer esa capital. Por otro lado, los ataques desde Cataluña y desde el Imperio, que quizá hubieran servido para impedir a los franceses socorrer París, llegaron tarde y fueron un fracaso. El marqués de Valparaíso reunió en Navarra a 10 000 efectivos que cruzaron la frontera cuando el cardenal-infante ya se había replegado a los Países Bajos y solo se dedicaron a saquear villas francesas cercanas a la frontera.[134]
El conde-duque de Olivares quiso invadir Francia desde Cataluña. En 1637 un ejército español puso sitio a Leucate. En dicho contingente estaba el regimiento del conde-duque, comandado por el marqués de Mortara. Las tropas españolas fueron derrotadas el 28 de septiembre.[135]
Los franceses cercaron Fuenterrabía en julio de 1638 y las tropas españolas, bajo el mando del almirante de Castilla, lograron resistir.[135] El 7 de septiembre del mismo año el marqués de Mortara logró romper el cerco e hizo huir a los franceses de Enrique II de Borbón-Condé.[136]
En julio de 1639 las tropas francesas tomaron la plaza española de Salses-le-Château, una posición clave del Rosellón,[137] y los ejércitos del rey de España la reconquistaron con un prolongado asedio, que tuvo lugar entre septiembre de 1639 y enero de 1640. Los catalanes contribuyeron a la conquista sufriendo probablemente unas 7 000 bajas, entre las cuales había unos 200 nobles e hidalgos. Sin embargo, las aportaciones catalanas fueron obtenidas con gran dificultad desde octubre de 1639 por los oficiales reales y los jueces de la audiencia, que actuaron siguiendo órdenes superiores. Estas órdenes conculcaban las constituciones catalanas, que impedían la movilización de recursos necesarios para la guerra. Esto provocó una creciente oleada de indignación en la región.[138]
La crisis de 1640
Cataluña

Durante el reinado de Felipe IV, la Diputación del General del Principado de Cataluña no había sido especialmente activa, pero todo cambió cuando se encargó de ella Pau Claris, canónigo de la Seo de Urgel, a partir de 1638. Entonces se sucedieron enfrentamientos con el virrey de Cataluña, conde de Santa Coloma.[138]
En 1640 el conde de Santa Coloma recibió instrucciones para conseguir 5 000 soldados catalanes pagados para la próxima campaña. Se planeó volver a convocar las Cortes de Cataluña para abril. El conde-duque de Olivares quería que, en ellas, se modificasen las constituciones catalanas para que esta región contribuyese de forma regular a las necesidades fiscales y militares de la corona.[139]
El conde-duque de Olivares planeaba invadir Francia y pidió que el ejército, formado por unos 8 000 soldados de infantería más la caballería, se alojase en Cataluña hasta que empezase la temporada de campañas, en primavera. Las constituciones catalanas especificaban que era obligatorio que los habitantes diesen a las tropas cama, mesa, luz, servicio, sal, vinagre y agua. Nada más. Sin embargo, en la corte se esperaba que la población local alimentase a los soldados.[140] Esto generó quejas de los diputados y de las autoridades municipales de Barcelona al virrey, que se limitó a informar a Madrid de que por el descontento se estaban produciendo desórdenes.[141]
El rey aprobó la detención de los políticos catalanes y el 18 de marzo de 1640 se detuvo a un miembro de la Diputación del General, Francesc de Tamarit.[142]
El 30 de abril de 1640, en Santa Coloma de Farnés, fue quemado vivo un alguacil que iba a alojar a tropas en aquel pueblo. El virrey ordenó una acción punitiva y el 14 de mayo los tercios llegaron a esa aldea, la encontraron desierta, y la arrasaron. Sin embargo, los campesinos empezaron a levantarse por toda la provincia de Gerona.[143] El 22 de mayo, rebeldes del Vallés fueron a Barcelona y liberaron a Tamarit y a dos consejeros que estaban presos con él.[144]
El 7 de junio, día del Corpus Christi, rebeldes armados tomaron Barcelona acompañados de los segadores que, tradicionalmente, por esas fechas, iban a la ciudad a vender su siega. Atentaron contra el palacio del virrey, contra las casas de sus oficiales y contra las de los jueces de la audiencia. El conde de Santa Coloma intentó huir por mar, pero fue asesinado a cuchilladas en la playa. Este hecho fue conocido como Corpus de Sangre.[145]
El 11 de junio de 1640 se nombró como nuevo virrey al duque de Cardona.[145] Este se lamentó de que los diputados y las autoridades municipales de Barcelona no contribuyesen a frenar al ejército de campesinos, que por entonces la había emprendido contra los ricos y los personajes influyentes de la región.[146] El duque de Cardona fallecería el 22 de julio.[146]
El 21 de julio hubo un levantamiento popular en Tortosa, un puerto clave para enviar tropas a Italia. Entonces el conde-duque de Olivares decidió abandonar la política de conciliación y adoptar la de la fuerza. Su plan era que el rey convocara las cortes de Aragón y Valencia y una visita real a una Cataluña pacificada. Para dicha pacificación, intervendría el ejército real, que liberaría al clero y a la nobleza de la opresión del pueblo. Luego, el rey presidiría en Cataluña unas nuevas cortes en las que se harían los cambios legales necesarios. La Junta de Ejecución y el Consejo de Estado apoyaron al conde-duque de Olivares.[147]
El 7 de septiembre de 1640 representantes catalanes y franceses firmaron el Pacto de Ceret, por el cual el rey de Francia daba ayuda militar a los rebeldes catalanes para la creación de una república bajo la protección de Francia. El mismo septiembre, Claris convocó la Junta General de Brazos de Cataluña, unas cortes sin rey que se dedicarían a la dirección política y financiera de la resistencia, a justificar ideológicamente la secesión y a hacer cumplir a Francia su compromiso.[148]
Se creó un ejército, al mando del marqués de los Vélez, de 35 000 infantes y 2 500 jinetes, que debía pacificar Cataluña. Los consejeros con experiencia militar calcularon que, a lo sumo, se tardaría un mes en hacerlo.[149]
El 26 de enero de 1641 el ejército comandado por el marqués de los Vélez sufrió una aplastante derrota frente a fuerzas catalanas y francesas en la Batalla de Montjuic. Por esto, el marqués de los Vélez fue sustituido por Federico Colonna.[150] Pau Claris murió en febrero.[151]
El cardenal Richelieu estaba deseoso de demostrar a los rebeldes catalanes que Luis XIII estaba con ellos.[152] El ejército real español se retiró a Tarragona, que durante los meses de mayo y junio fue bloqueada por tierra y por mar por los franceses. El 4 de julio una flota con barcos del marqués de Villafranca, de Nápoles y Génova rompió el bloqueo y logró dar recursos al ejército real sitiado.[153] Federico Colonna falleció en combate en Tarragona el 25 de septiembre de 1641.[154]
Portugal


El 7 de diciembre de 1640 llegó a la corte la noticia de que la mayoría de los nobles de Portugal se había sublevado, que habían encerrado a la virreina Margarita de Saboya en un convento y que habían ofrecido la corona al duque de Braganza, que reinaría como Juan IV. La causa era la orden del rey de implantar en Portugal el impuesto que habían puesto ese mismo año en Castilla.[155] En la sublevación habían asesinado al político portugués Miguel de Vasconcelos.[156]
El ejército real no pudo invadir Portugal a comienzos de 1641 porque estaba ocupado en Cataluña y en la corte no querían que se produjese una invasión francesa hasta el centro de España.[157] Los neerlandeses empezaron a mandarles armas y municiones a los portugueses y el cardenal Richelieu propuso a sus embajadores ante Juan IV firmar con él una alianza formal.[157] Portugal empezó a contar con reconocimiento internacional: el 1 de junio Portugal firmó un tratado con Francia y el 12 de junio firmó una tregua de diez años con las Provincias Unidas de los Países Bajos, apartando temporalmente sus disputas con respecto a Brasil.[152]
Felipe IV firmó el Tratado de los Pirineos en 1659 con el fin de concentrar todos los recursos de la Monarquía Hispánica en la conservación del reino rebelde. A partir de esta fecha, la corona estaba finalmente en paz con Francia, Inglaterra y los Países Bajos (Cataluña y el reino de Nápoles también ya habían sido reconquistados). Sólo quedaba Portugal, por lo que se hicieron esfuerzos colosales para su reconquista: se aumentaron los impuestos, la moneda fue devaluada y hubo una transferencia masiva de tropas veteranas de Flandes e Italia (los famosos Tercios Viejos), consideradas las mejores del mundo, a la frontera con Portugal. En la conocida como Guerra de Restauración portuguesa, de 28 años (la más prolongada y destructiva entre los dos países), los ejércitos españoles fueron derrotados en la batalla de Montijo (1644), en la batalla de las Líneas de Elvas (1659), en la batalla de Ameixial (1663), en la batalla de Castelo Rodrigo (1664) y en la batalla de Villaviciosa (1665).
Conspiración del duque de Media Sidonia
El 9 de agosto de 1641 el conde-duque de Olivares recibió una carta de Miguel de Salamanca que contenía un mensaje en clave de Manuel Botelo de Sossa, un portugués residente en La Haya, en la que se afirmaba que en Andalucía se estaba fraguando una conspiración y que uno de los implicados era Gaspar de Guzmán y Sandoval, IX duque de Medina-Sidonia.[158] Los objetivos del complot no se conocen con claridad, pero había rumores que decían que el objetivo era nombrar al duque de Medina Sidonia rey de Andalucía y de las Indias. El mensaje de Botelo inducía a pensar que la rebelión conllevaba una invasión por mar en Cádiz para apoyarla y, durante aquellos meses, una escuadra neerlandesa recorría la cercana costa Portuguesa y se había avistado por Cádiz una escuadra franco-portuguesa.[159]
El conde-duque de Olivares mandó llamar a Madrid al duque de Medina-Sidonia pero este no se decidía a acudir. Recibió dos cartas más del conde-duque antes de partir. Fue recibido por el conde-duque de Olivares el 10 de septiembre y confesó su culpabilidad. El marqués de Ayamonte fue detenido también por esta conspiración. Cuando, el 26 de septiembre, el conde-duque de Olivares y el duque de Medina Sidonia se encontraron con el rey en el palacio el segundo se tiró al suelo, confesó todo y culpó al marqués de Ayamonte de haberle inducido a hacerlo. El rey, en un gesto de magnanimidad, le perdonó.[160]
Caída de Olivares

Desde finales de 1642 los nobles empezaron a ausentarse de los actos de la corte. El 25 de diciembre de 1642 solamente el joven conde de Santa Coloma ocupó su asiento en el lugar reservado a los grandes en la capilla real. Los predicadores de la corte, por su parte, criticaban al gobierno en sus sermones.[161]
Las habladurías cortesanas han atribuido la caída del conde-duque de Olivares a una conspiración de Isabel de Borbón, Margarita de Saboya, Ana de Guevara (que había sido aya del rey) y la monja María de Jesús de Ágreda (que desde 1643 mantuvo correspondencia con Felipe IV).[162] Margarita de Saboya salió del convento de Ocaña donde se encontraba y se presentó el 3 de enero de 1643 en la corte, lo que fue considerado un mal augurio para el conde-duque.[161]
Según una carta del 7 de enero de 1643 del embajador de Venecia, fue el conde-duque el que le pidió retirarse al rey y mandó sus papeles oficiales al escritorio real. Cuando Felipe IV los vio, se los volvió a remitir y luego se fue de caza.[161]
El 17 de enero de 1643 el rey, desde la Torre de la Parada, envió un mensaje al conde-duque diciéndole que estaba dispuesto a aceptar sus reiteradas peticiones de retirarse. El 24 de enero el rey informó de forma oficial a la Cámara de Castilla de la retirada del conde-duque con las siguientes palabras:[163]
días ha que continuadamente me ha hecho instancia el conde para que le de licencia para retirarse y descansar de tanto como ha trabajo en mi servicio tan a mi satisfacción, por hallarse cansado y con mucha falta de salud que le impide el poder trabajar con la actividad y viveza que lo ha hecho hasta aquí. Yo he ido dilatando esta licencia por la falta que me ha de hacer su persona y por la soledad que me ha de causar su ausencia[164]
El conde-duque de Olivares se trasladó a Loeches y dejó de tener contacto con la corte.[165]
En 1643 Felipe IV inició y mantuvo durante más de veinte años una abundante (600 cartas) relación epistolar con la mística sor María de Jesús de Ágreda, y también con la condesa viuda de Paredes, ahora monja y antigua dama de su primera esposa, sor Luisa Magdalena de Jesús.
Reinado con el valimiento de Luis de Haro (1643-1661)
Tras la caída de Olivares, el rey pareció decidido a llevar personalmente las tareas de Estado, pero pronto tomó la decisión de nombrar como valido a Luis Méndez de Haro, sobrino del conde-duque de Olivares, con el título de primer ministro.
Política interior
Luis Méndez de Haro realizó diversos viajes a Sevilla en la década de 1640 para tratar con banqueros, comerciantes y oligarcas con éxito. El 22 de abril de 1645 Felipe IV quitó la naturaleza castellana a muchos foráneos, sobre todo portugueses, que habían conseguido ese estatus para poder comerciar con América.[166]
El 20 de septiembre de 1645 se inauguraban unas Cortes en Zaragoza, que debían durar hasta el 3 de noviembre de 1646. En ellas quedaba acordado dar un servicio de 2 000 hombres al rey, incluyéndose a nobles y clérigos, para la guerra en Cataluña.[167]
Luis Méndez de Haro hacía la guerra desde sus cuarteles generales en Fraga y Zaragoza.[166] Decidió atacar Lérida en 1644, recuperándola para el rey. En 1646, sin embargo, los franceses sitiaron Lérida durante meses sin éxito y un socorro español al mando del marqués de Leganés venció a los sitiadores. Las pérdidas francesas fueron muy elevadas, y Harcourt fue destituido por su derrota. En octubre de 1652 las tropas del rey lograron entrar en Barcelona con Juan José de Austria. El Consejo de Ciento catalán logró una capitulación que volvía a la situación anterior a 1640.[168]
Alteraciones andaluzas
El historiador Antonio Domínguez Ortiz definió en 1973 como "alteraciones andaluzas" a una serie de levantamientos que tuvieron lugar entre 1647 y 1652 en las ciudades de Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada, así como en numerosos pueblos. Estas rebeliones tuvieron lugar, sobre todo, por los altos precios de los alimentos en general y, sobre todo, el del pan. El Ayamonte, en mayo de 1652, el corregidor tuvo que huir a Lepe.[169]
Rebeliones en Nápoles y Sicilia
El 7 de junio de 1647 el vendedor de pescado Tomas Aniello (Masaniello) encabezó una rebelión en Nápoles que sitió el palacio del virrey, el duque de Arcos, que logró escapar. Los rebeldes pedían la abolición de impuestos como el de la fruta y la restauración de los privilegios de la ciudad. El 16 de julio los mismos rebeldes terminaron por asesinar a Masaniello y la rebelión empezó a adquirir tintes anti-españoles, ofreciendo estos el reino a Luis XIV de Francia. En la primavera de 1648 Juan José de Austria, hijo natural del rey, logró terminar con la rebelión.[170]
En mayo de 1647 estallaría una rebelión anti-impuestos en Sicilia, seguida de otra similar. El 15 de agosto el batidor de oro Guiseppe d'Alessi inició una tercera rebelión en Palermo alentada por el rumor de que algunos cónsules llamados al palacio por el virrey habían sido asesinados. La rebelión provocó la huida del virrey, Pedro Fajardo de Zúñiga y Requeséns, en una galera. Alessi articuló una serie de demandas (cuarenta y nueve capítulos o leyes) con gremios, nobles y representantes del virrey y abogó por no usar la violencia, provocando que fuese asesinado por los elementos más radicales el 22 de agosto. El 23 de agosto el virrey aceptó los cuarenta y nueve capítulos. Sin embargo, la rebelión continuó por toda la isla y fue reprimida militarmente por los nobles mientras que el virrey provisional, Gian Giacomo Teodoro Trivulzio, adoptaba una postura conciliadora. Sicilia estaba ya prácticamente pacificada en julio de 1648, con la entrada de tropas españolas en Palermo. En 1649 hubo una conspiración para crear un reino siciliano independiente, delatada por el conde de Mazzarino. Por instigación del inquisidor Trasmiera y de los príncipes de Aragona y Roccafiorita, todas las reformas incluidas en los cuarenta y nueve capítulos habían quedado abolidas para 1650.[171]
Conspiración del duque de Híjar
En 1648 se conoció, gracias a los criados del militar Carlos de Padilla y a una carta de este a su hermano Juan, gobernador de Vercelli, que había una conspiración para nombrar rey de Aragón al duque consorte de Híjar, Rodrigo de Silva, con la ayuda de Francia. El 18 de agosto de ese año empezaron las detenciones. Se arrestó a esas dos personas y también a los conjurados Pedro de Silva, marqués de la Vega de la Sagra, y al capitán Domingo Cabral. El duque consorte de Híjar fue llevado a la cárcel de León, donde murió en 1664.[172] Domingo Cabral murió de apoplejía antes de ser condenado. Pedro de Silva y Carlos Padilla fueron ejecutados en la Plaza Mayor de Madrid el 5 de diciembre de 1648.[173]
Política exterior

El 19 de mayo de 1643 los españoles entraron en Francia al mando de Francisco de Melo pero fueron derrotados en la Batalla de Rocroi por tropas comandadas por el noble Luis II de Borbón-Condé, conocido como el Gran Condé. Esta batalla, aunque no decidió gran cosa en la guerra, supuso el fin del mito de que los tercios eran invencibles en campo abierto. Los tercios, en noviembre del mismo año, contribuirían a derrotar a los franceses en la Batalla de Tuttlingen.[174]
En julio de 1645 el conde de Peñaranda llegó a Münster para actuar como plenipotenciario de Felipe IV en un tratado de paz con representantes de los Estados Generales de la República de las Siete Provincias Unidas de los Países Bajos, que llegaron en enero de 1646.[175] El 30 de enero de 1648 el conde de Peñaranda rubricó el Tratado de Münster, que sería luego ratificado en Madrid. Este reconocía la independencia de ese territorio y le permitía quedarse con los territorios en las Indias arrebatados a Portugal pero se negaba libertad de comercio con las Indias españolas.[176] El 24 de octubre del mismo año se firmó el Tratado de Osnabrück entre el Sacro Imperio Romano Germánico y Suecia. Los dos tratados, firmados en sendos enclaves de la región alemana de Westfalia, conformaron la conocida como Paz de Westfalia.[177]
En el Congreso de Münster los Países Bajos meridionales, la actual Bélgica, no tuvieron participación y siguieron dependiendo de España hasta que, en el siglo XVIII, pasaron a control austríaco.[178]
Haro emprendió la ambiciosa "empresa de Burdeos", firmando el tratado de 1651 con el Gran Condé.[179] Se planificó la toma de Burdeos por una flota española para convertir la extensa región de Guyena en un protectorado de Felipe IV de España. La empresa fracasó.[180]
En 1656 los franceses sitiaron Valenciennes, que fue socorrida con éxito por tropas comandadas por el Gran Condé, como aliado de los españoles, y Juan José de Austria. Está considerada la última gran victoria de los tercios.[181]
El 9 de mayo de 1657 el cardenal Mazarino, valido del rey francés Luis XIV, firmó con Inglaterra, gobernada por el dictador Oliver Cromwell, un tratado por el cual Francia recibiría ayuda militar inglesa contra el Flandes de Felipe IV de España. Una cláusula secreta decía que, a cambio, Francia entregaría a Inglaterra el territorio de Dunkerque cuando fuese conquistado a los españoles y 1.500.000 florines.[182]
El 14 de junio de 1658 el mariscal Turenne derrotó a los españoles en la Batalla de las Dunas y la defensa española en los Países Bajos meridionales se desmoronó. En los días siguientes los ingleses ocuparon Dunkerque y los franceses fueron tomando Gravelinas, Veurne, Dixmuda e Ypres. Por entonces, los franceses también avanzaron por la Lombardía española.[183]
El 7 de noviembre de 1659 Luis Méndez de Haro y el cardenal Mazarino firmaron el Tratado de los Pirineos en la isla de los Faisanes, en el río Bidasoa, para la paz entre España y Francia. Francia se comprometió a no colaborar con Inglaterra ni Portugal contra España. La infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, se casaría con el rey francés recibiendo una dote de 500.000 escudos, aunque debería renunciar a su derechos sucesorios al trono español.[184] Por el Tratado de los Pirineos se cedió a Francia el Rosellón, el Conflent y 33 aldeas de la Cerdaña para que pudieran pasar de un extremo a otro del valle. La concreción de las 33 aldeas se estableció en Llivia el 12 de noviembre de 1660. Llivia quedaría como territorio español rodeado de territorio francés.[185]
Gobierno personal (1661-1665)
Pese a los rumores que circularon en la corte, tras la muerte de Luis de Haro el 26 de noviembre de 1661, Felipe IV no nombró a un nuevo valido. Se iniciaba así la etapa final del reinado, conocida como gobierno personalista. Durante este periodo, el monarca se apoyó en Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres, y García de Avellaneda y Haro, conde de Castrillo. El primero asumió los negocios tocantes al Sacro Imperio, Francia, Inglaterra, Flandes y el norte de Europa, y el segundo se hizo cargo de los negocios en Italia.[186]
A fin de conservar la reputación de la Monarquía Hispánica, trató de acabar con los conflictos interiores y alcanzar la paz en Europa. Continuó la lucha contra los portugueses los cuales ganaron dirigidos por Alfonso VI de Portugal en 1665 en la batalla de Villaviciosa, que puso fin a la esperanza de mantener la unión hispano-lusa.
Muerte
A principios del mes de septiembre de 1665, el rey comenzó a sentirse mal, deponiendo heces sanguinolentas, lo que induce a pensar que cayó enfermo de disentería, de resultas de la cual falleció el 17 del mismo mes, no sin antes padecer notablemente a causa de la enfermedad. Murió en su cuarto de verano en el Alcázar de Madrid.[187] Fue enterrado en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial, tal como él mismo había dispuesto en su testamento.[188]
Familia
Matrimonios e hijos
Primer matrimonio
Felipe IV contrajo matrimonio en 1615 con Isabel de Borbón (hija de Enrique IV de Francia) con quien había sido prometido a la edad de seis años.[189] Fruto de este matrimonio, nacieron diez hijos (ver lista), de los cuales solo dos llegaron a adultos:[190]
- Margarita de Austria (14-15 de agosto de 1621).
- Margarita María Catalina de Austria (25 de noviembre-22 de diciembre de 1623).
- María Eugenia de Austria (21 de noviembre de 1625-21 de julio de 1627).
- Hija, nacida muerta (1626).
- Isabel María Teresa de Austria (31 de octubre-1 de noviembre de 1627).
- Baltasar Carlos de Austria, príncipe de Asturias (17 de octubre de 1629-9 de octubre de 1646).
- María Ana Antonia de Austria (17 de enero de 1635[191]-5 de diciembre de 1636)[192]
- María Teresa de Austria, reina de Francia (10 de septiembre de 1638-30 de julio de 1683).
- Aborto de una hija (1640).
- Aborto de un hijo (6 de octubre de 1644).
Segundo matrimonio
Después de la muerte de Isabel en 1644, se ajustaron nuevas nupcias en 1647 con su sobrina Mariana de Austria[193] hija del matrimonio entre su hermana María Ana de Austria y el emperador Fernando III de Habsburgo. El enlace se celebró en 1649 en la localidad madrileña de Navalcarnero. De esta unión nacieron seis hijos:[194]
- Margarita Teresa de Austria (12 de julio de 1651-12 de marzo de 1673), esposa del emperador Leopoldo I (25 de abril de 1666).
- María Ambrosia de la Concepción de Austria (7 de diciembre de 1655-20 de diciembre de 1655).
- Felipe Próspero de Austria (1657-1661), príncipe de Asturias.
- Fernando Tomás Carlos de Austria (1658-1659).
- Carlos (1661-1700), rey de España como Carlos II.
- Hija, nacida muerta (noviembre de 1662).
Debido a que Felipe y Mariana eran tío y sobrina, para que el matrimonio fuera legal (y no prohibido por incesto) el Papa Inocencio X tuvo que emitir una dispensa el 7 de febrero de 1647. Felipe tenía 44 años y Mariana 14 cuando se casaron.
Hijos extramatrimoniales
Históricamente, se ha calculado que Felipe IV fue padre de, al menos, treinta hijos bastardos, de los cuales reconoció oficialmente solo a dos, siendo uno de ellos legitimado tras su muerte. Algunos de los más notables son los siguientes:
- Francisco Fernando de Austria (15 de mayo de 1626-12 de marzo de 1634), fruto de sus relaciones con Ana María Manrique, hija del marqués de Charela.[195] Falleció en la infancia y fue póstumamente legitimado por el rey, siendo sepultado en El Escorial.[196]
- Juan José de Austria (1629-1679), habido con la actriz María Inés Calderón, fue el único hijo legitimado por su padre en vida. Presidió el gobierno entre 1677 y 1679.
- Alonso Henríquez de Santo Tomás (Vélez-Málaga, 9 de junio de 1631-Málaga, 30 de julio de 1692), habido con Constanza de Ribera y Orozco, dama de honor de la reina Isabel de Borbón. Reconocido por el marido de su madre, rechazó el tardío reconocimiento ofrecido por el rey y entró en religión, siendo luego obispo de Málaga.
- Alonso Antonio de San Martín (1636-1705), habido con Mariana Pérez de Cuevas. En religión desde 1650, llegó a ser obispo de Oviedo y Cuenca.
- Fernando Valdés (1638-1702), habido con Ana María de Uribeondo (Bilbao, Vizcaya, 1620-Cantabria, 1703). Casado con Ana María Teresa Capece (1642-1685). Fue gobernador de Novara desde 1661.
- Carlos Fernando de Austria (Madrid 1639-Guadix (Granada) 1696), habido con la vizcaína Casilda Manrique de Luyando y Mendoza,[197] guarda mayor de las damas de la archiduquesa (posteriormente reina consorte) Mariana de Austria. Casado en primeras nupcias con Isabel Garrido Muñoz, de la que tuvo un hijo, Francisco Fernando de Austria, que sería religioso agustino; al enviudar, contrajo nuevo matrimonio con Francisca Díaz de Labandero y Córdoba, de la que tuvo dos hijos, Antonio Fernando de Austria, que fue fraile trinitario, y Mariana Fernando de Austria, que se casaría con Juan Manuel de Zea y Carvajal. Tras enviudar por segunda vez, se ordenó sacerdote, llegando a ser canónigo (1691 - 1696) de la Catedral de Guadix por designación de su medio hermano el rey Carlos II, a donde se trasladó con su hija Mariana.[198] Con descendencia hasta nuestros días, a través de su única hija.[199]
- Juan Cossío (1640-1701), habido con Teresa (o Tomasa) Aldana. Fue monje agustino y predicador desde 1655.
- Ana Margarita de Austria (1631-1658), habida con Margarita del Escala. Monja desde 1656, llegó a ser priora del madrileño Real Monasterio de la Encarnación.
Ancestros
| Ancestros de Felipe IV de España | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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El Siglo de Oro de la cultura española


Felipe IV fue hombre de gran cultura y mecenas de las artes; la suya fue la mayor colección de pintura que hubo en Europa en su tiempo.[200]
Resulta muy significativa en este sentido una carta enviada en 1638 a Londres por el embajador inglés en Madrid en la que señalaba que los españoles «se han vuelto ahora más entendidos y más aficionados al arte de la pintura que antes, en modo inimaginable. [...] y en esta ciudad en cuanto hay algo que vale la pena se lo apropia el rey pagándolo muy bien; y siguiendo su ejemplo, el Almirante [de Castilla], don Luis de Haro y muchos otros también se han lanzado a coleccionar».[201]
Reunió para los palacios de la Corona (mediante encargos directos, compras y regalos) centenares de cuadros, la mayoría expuestos o guardados en la actualidad en el Museo del Prado y que se cuentan entre sus mayores tesoros. Aparte de las enviadas al monasterio de El Escorial, incorporó más de 2000 nuevas pinturas a sus palacios: unas 1100 para el Real Alcázar, unas 800 para el Buen Retiro, construido bajo su reinado, 171 para la Torre de la Parada, profundamente reformada durante esos años, y 96 para la Zarzuela, también de nueva construcción.[202][203]
Entre los artistas de los que incorporó obras a la Colección Real figuran Rubens, el pintor más prestigioso de Europa en su época, del que reunió la mejor y más extensa colección que haya existido (aunque posteriormente sufrió graves pérdidas, en especial en el Incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734), Mantegna, Durero, Rafael, Correggio, pintores venecianos como Tiziano, Veronese y Tintoretto, múltiples pintores barrocos españoles, flamencos, italianos y franceses (Ribera, Zurbarán, Van Dyck, Reni, Annibale Carracci, Barocci, Lanfranco, Domenichino, Poussin, Claudio de Lorena)... Ello, por no aludir a la protección que dispensó a Velázquez a lo largo de cuarenta años. Sin el apoyo de este rey, el pintor sevillano no hubiese desarrollado una carrera tan brillante. Por esta relación de mecenazgo, el grueso de la producción de Velázquez se concentra en el Prado.
Filmografía
Televisión
| Año | Serie | Canal | Actor |
|---|---|---|---|
| 2009-2016 | Águila Roja | TVE | Xabier Elorriaga |
| 2004 | Memoria de España | TVE | |
| 2015 | Las aventuras del capitán Alatriste | TeleCinco | Daniel Alonso |
| 2020 | El Ministerio del Tiempo | TVE | Edu Soto |
Cine
| Año | Serie | Actor |
|---|---|---|
| 1954 | La moza del cántaro | Ismael Merlo |
| 1991 | El rey pasmado | Gabino Diego |
| 2006 | Alatriste | Simón Cohen |
| 2011 | Águila Roja: la película | Xabier Elorriaga |
Semblanza en lo personal y cultural
El 6 de octubre de 1623 Diego Velázquez fue nombrado pintor del rey.[204] En la década de 1630 el arquitecto Juan Gómez de Mora hizo remodelaciones en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y Velázquez decoraciones. Felipe IV recuperó interés por este monasterio en 1648, en medio de una gran depresión. El arquitecto Alonso Carbonel Cortés excavó el panteón real y Giovanni Battista Crescenzi lo decoró.[205]
Isabel Clara Eugenia, gobernadora de Flandes, envió al pintor Rubens como diplomático a Madrid para concertar una paz con Inglaterra. Rubens llegó a Madrid en septiembre de 1628 y pasó siete meses en la Corte. Felipe IV se enfadó porque su tía había escogido a un simple pintor para una tarea tan importante.[206]
El conde-duque de Olivares le propuso a Felipe IV ampliar el cuarto del rey del monasterio de los Jerónimos de Madrid para hacer un palacio donde el monarca pudiera retirase cuando quisiera. El Palacio del Buen Retiro fue construido entre 1632 y 1633[207] por Alfonso Carbonel.[208] En este entorno celebraron obras de teatro, certámenes literarios, corridas de toros, torneos, juegos de cañas y otros entretenimientos.[209] Las obras de teatro se representaban en un edificio conocido como Coliseo, levantado en 1638.[210] La primera zarzuela se representó en el Buen Retiro el 4 de marzo de 1658 y se tituló El laurel de Apolo. Felipe IV dejó de frecuentar este palacio entre 1658 y 1660 y, aunque tuvo un pequeño auge entre 1661 y 1662, la muerte del rey en 1665 fue pareja al ocaso del teatro en este sitio.[211]
El viajero francés Antoine de Brunel dejó un retrato lleno de tópicos pero muy concreto de la imagen que ofrecía el soberano español en fecha tan tardía como 1655:
Todas sus acciones y ocupaciones son siempre las mismas y marcha con paso tan igual que, día por día, sabe lo que hará toda su vida (...) Así, las semanas, los meses y los años y todas las partes del día no traen cambio alguno a su régimen de vida, ni le hacen ver nada nuevo; pues al levantarse, según el día que es, sabe qué asuntos tratar y qué placeres gustar. Tiene sus horas para la audiencia extranjera y del país, y para firmar cuanto concierne al despacho de sus asuntos y al empleo de su dinero, para oír misa y para tomar sus comidas, y me han asegurado que, ocurra lo que ocurra, permanece fijo en este modo de obrar (...) Usa de tanta gravedad, que anda y se conduce con el aire de una estatua animada. Los que se acercan aseguran que, cuando le han hablado, no le han visto jamás cambiar de asiento o de postura; que los recibía, los escuchaba y les respondía con el mismo semblante, no habiendo en su cuerpo nada movible salvo los labios y la lengua.[212]
Sucesión
| Predecesor: Felipe de Austria |
Príncipe de Asturias y Príncipe heredero de Portugal 1608-1621 |
Sucesor: Baltasar Carlos de Austria |
| Predecesor: Felipe III |
Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña y Duque de Milán 1621-1665 |
Sucesor: Carlos II |
| Predecesor: Felipe II |
Rey de Portugal (disputado desde 1640, en guerra contra Juan IV) 1621-1640 (1665)[213] |
Sucesor: Juan IV[214] |
| Predecesor: Isabel Clara Eugenia y Alberto de Austria |
Soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña[1] 1621-1665 |
Sucesor: Carlos III |
| Predecesor: Felipe II |
Conde de Barcelona (en guerra contra Luis XIII y Luis XIV de Francia, 1640-1652) 1621-1665 |
Sucesor: Carlos II |