Euskera roncalés
dialecto extinto del euskera en el valle de Roncal, Navarra
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El euskera roncalés (en roncalés, erronkariko uskara; en batúa, erronkariko euskara o erronkariera) es un dialecto del euskera que se habló en el valle de Roncal (Navarra) hasta su desaparición a finales del siglo XX. Se sabe que se usaba de manera habitual a finales del siglo XIX, y que su desaparición se aceleró a partir de 1876 debido a las restricciones en el uso del euskera.[1] Su última hablante nativa fue Fidela Bernat, nacida en 1898 en Uztárroz y fallecida en 1991 en Pamplona.
| Euskera roncalés | ||
|---|---|---|
| Uskara, erronkariko uskara, erronkariera | ||
| Hablado en |
| |
| Región | Valle de Roncal | |
| Hablantes | Hablado hasta el siglo XX | |
| Familia |
Euskera Navarro oriental Euskera roncalés | |
| Escritura | Alfabeto latino | |
| Códigos | ||
| ISO 639-1 | eu | |
| ISO 639-2 | baq (B), eus (T) | |
| ISO 639-3 | eus | |
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Mapa de los dialectos del euskera. En color salmón, el dialecto roncalés.
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Otro hablante que tuvo gran importancia para este dialecto fue Ubaldo Hualde, fallecido el 31 de julio de 1967, la última persona que además de hablar el dialecto roncalés sabía escribirlo. José y Bernardo Estornés, Koldo Mitxelena o Juan San Martín fueron algunos de los lingüistas que visitaron a Ubaldo antes de su muerte, para dejar constancia de todos los datos que se pudiera acerca de este dialecto. Ubaldo Hualde también conocía las variantes de otras zonas del Roncal como Uztárroz, Vidángoz o Garde.
Clasificación lingüística
El lingüista francés Louis Lucien Bonaparte lo catalogó en el siglo XIX como un subdialecto del suletino, mientras que Resurrección María de Azkue comprendió que conforma un dialecto per se del euskera. Según la distribución moderna de los dialectos vascos realizada por Koldo Zuazo en 1998, el dialecto navarro oriental ha estado formado por dos subdialectos: el hoy muy débil salacenco y el desaparecido roncalés, siendo el euskera aezcoano un habla de transición entre el navarro oriental y el euskera alto-navarro.
Historia
Entre las personas que han cultivado el euskera roncalés se puede citar a Prudencio Hualde (Vidangoz, 1823-1879), traductor del evangelio según San Mateo por encargo de Bonaparte y autor de una Doctrina Cristiana. Mariano Mendigatxa (Vidangoz, 1832-1916) también colaborador de Bonaparte y posteriormente de Resurrección María de Azkue, autor de numerosas cartas en las que relata aspectos de la vida de su pueblo, cuentos, canciones, etc.

El prolífico Bernardo Estornés Lasa (Isaba, 1907 - San Sebastián, 1999) también escribió alguna narración en euskera roncalés; al igual que sus hermanos Jose Estornés Lasa, autor de un método para enseñar el idioma en las escuelas muy conocido en el valle. Y Mariano Estornés Lasa, que publicó un Diccionario español-uskara roncalés.[2] En la Fonoteca de Navarra existen grabaciones de entrevistas a disposición de cualquier persona realizadas en esta variedad dialectal.
La desaparición del euskera roncalés fue un proceso rápido y profundo a lo largo del siglo XX, resultado de factores demográficos, sociales y políticos acumulados. Según Estornés, el dialecto se extinguió “vertical y violentamente”, de modo que incluso los abuelos plenamente euskaldunes se vieron obligados a comunicarse en castellano con sus descendientes. La escuela desempeñó un papel decisivo en este proceso, ya que durante décadas se persiguió activamente el uso del euskera mediante castigos y ridiculización pública, sustituyendo la transmisión intergeneracional natural por una escolarización exclusivamente castellanizadora.[3]
A estos factores se sumaron la emigración juvenil y los cambios en la estructura social del valle. Las guerras carlistas, especialmente la segunda, provocaron la huida y el exilio de buena parte de la juventud, mientras que la tradicional trashumancia y la emigración hacia el sur de Navarra, Aragón, Francia y América favorecieron el abandono lingüístico en el valle de Roncal. La llegada de población foránea vinculada a la administración fronteriza y la mejora de las comunicaciones reforzaron aún más el desplazamiento. Como consecuencia, en las últimas décadas del siglo el roncalés quedó reducido a un conocimiento pasivo en algunos habitantes, hasta quedar finalmente representado por una sola persona euskaldún nativa en los años ochenta.[4]
Descripción lingüística
Fonología
El euskera roncalés presenta una serie de características singulares que lo distinguen del resto de dialectos del euskera. Uno de los más destacados es la presencia de vocales nasalizadas, fenómeno que, según señaló Louis Lucien Bonaparte, únicamente se documenta en los dialectos suletino y roncalés dentro del conjunto del euskera. Azkue indicó que esta nasalización aparece en un número limitado de vocablos y que, en algunos casos, podría explicarse como residuo de una n desaparecida, aunque en otros ejemplos no resulta clara dicha relación etimológica. Estas vocales nasalizadas se encuentran también en proverbios y expresiones populares del valle, lo que confirma su integración real en el sistema fonético del dialecto.[5]
Otro rasgo fonético distintivo es la realización sistemática del fonema /j/ inicial como fricativa postalveolar sorda /ʃ/. Así, palabras que en otros dialectos se pronuncian con j- (como jan, jo o jokatu) se articulan en roncalés como xan, xo y xokatu, un rasgo fonético compartido con los dialectos de Aezkoa y Salazar. No obstante, Azkue señaló algunas excepciones, como el pronombre ji ‘tú’ y determinadas formas verbales con j- inicial, en las que no se produce este cambio fonético. Asimismo, el roncalés conserva una diferenciación específica en la pronunciación de la -r final, descrita como más suave que la de otros dialectos, un rasgo que Azkue consideró importante mencionar dentro del sistema fonético característico del valle.[5]
Gramática
Desde el punto de vista gramatical, el roncalés presenta una serie de rasgos morfológicos propios, especialmente visibles en la conjugación verbal, que lo diferencian del resto de dialectos vascos. Azkue destacó que estas particularidades, concentradas sobre todo en las flexiones verbales, justifican su consideración como un dialecto con identidad propia. La morfología verbal roncalesa conserva formas arcaicas y desarrollos particulares que no se documentan de igual manera en otras variedades del euskera.[5]
Verbos
Uno de los aspectos más característicos del sistema verbal es la formación de la familiaridad. Esta se obtiene sustituyendo las formas del auxiliar intransitivo izan por las correspondientes del auxiliar transitivo ukan, aunque con resultados formales específicos. Así, formas absolutas como naz, da, gra y dra presentan como familiares nuk/nun, duk/dun, gutuk/gutun y tuk/tun, algunas de ellas producto de procesos de asimilación respecto a las formas del salacenco. En las flexiones remotas, el comportamiento del roncalés no es uniforme con el de otros dialectos, ya que en lugar de sustituir completamente el auxiliar se introducen vocales internas (o, u), fenómeno que lo aproxima al comportamiento documentado en el euskera vizcaíno.[5]
Otro rasgo distintivo es la supresión de la -n final en determinadas formas de la conjugación remota, fenómeno documentado especialmente en las localidades de Vidángoz y Uztárroz. Esta elisión afecta tanto a flexiones corteses como familiares y aparece en ejemplos como xin nuntziua, xin ziua, xin guntziua, xin ztiua o xin nintzia, zia, gindia, zria. Azkue señaló que este comportamiento se observa de manera sistemática en ciertas áreas del valle y constituye una particularidad morfológica propia.[5]
Asimismo, conserva formas imperativas singulares poco comunes, como txek y txen, así como sus correspondientes plurales txezu y txezei, documentadas en la traducción roncalesa del Evangelio de San Mateo. También se recoge el verbo orki (‘aguardar’), considerado una contracción de una forma suletina más larga, con imperativo orkak. En conjunto, Azkue subrayó que, aunque el roncalés no destaca por la abundancia de verbos conjugables, conserva flexiones transitivas potenciales de carácter arcaico, ya desaparecidas o en retroceso en otros dialectos del euskera.[5]
Literatura
La literatura en euskera roncalés fue siempre escasa y estuvo condicionada por la reducida población del valle y por la temprana regresión del uso escrito del dialecto. Las manifestaciones literarias más relevantes se concentran en textos de carácter religioso y en algunas composiciones poéticas aisladas. La obra más importante conservada es la traducción del Evangelio de San Mateo al dialecto roncalés de Vidángoz, realizada por Prudencio Hualde Mayo, que constituye prácticamente la única muestra extensa de prosa en esta variedad y permite apreciar tanto sus rasgos propios como la influencia del dialecto salacenco.[3]
Junto a esta traducción bíblica, se documentan composiciones poéticas y canciones populares en roncalés, recogidas y estudiadas por diversos autores en el siglo XX. Destacan las poesías publicadas por Marcelino Garde y los textos premiados en los Juegos Florales de Sangüesa de 1967 y 1968, así como la persistencia de cantos tradicionales como la canción navideña Ai, Maria, Gairon gairona, conservada hasta los últimos momentos de uso del roncalés. Estas producciones literarias, a pesar de ser limitadas en número, representan un testimonio importante del uso artístico y cultural antes de su desaparición definitiva como lengua viva.[3]
Vocabulario
| Roncalés | Salacenco | Euskera batúa | Castellano |
|---|---|---|---|
| Alkea | Alkea | Lotsa | Vergüenza |
| Bañoa | Bañua | Bainua | Baño |
| Bertzea | Bertzea | Bestea | Otro/a |
| Biarria | Begarria | Belarria | Oreja |
| Bilua / Ilia | Biloa / Ilea | Ilea | Pelo |
| Bortz | Bortz | Bost | Cinco |
| Burduña / Burruña | Burriña | Burdina | Hierro |
| Erran | Erran | Esan / Erran | Decir |
| Gizon kaur | Gizon kau | Gizon hau | Este hombre |
| Gra | Gra | Gara | Somos |
| Kaur | Kau | Hau | Esto/a |
| Irur | Irur | Hiru | Tres |
| Lantxerra | Lañoa | Lainoa | Niebla |
| Onki xin | Ongi xin | Ongi etorri | Bienvenido |
| Orena | Orona | Ordua | Hora |
| Orzilaria | Orzilaria | Ostirala | Viernes |
| Neskeneguna | Neskeneguna | Larunbata | Sábado |
| Txuria | Zuria | Zuria | Blanco/a |
Comparación dialectal
Texto en roncalés:
Solo! Aitareki ez kainbeste, amareki eta tia bat bigunien, amaren aizpa, erraitan zeia guzia uskaraz, eta nik pues kolaxet ikasi nien. Eta orai dun, ene amak, bizi nun ni ogeitalaur urte obro ezik ama, bizi niela, eta eztiar elerrainan eurkereki, korren... erraitan diela abuelareki...
Versión en batúa:
Soilik! Aitarekin ez hainbeste, amarekin eta izeba bat baikenuen, amaren ahizpa, erraten zidaten guztia euskaraz, eta nik ba horrelaxe ikasi nuen. Eta orain dun, ene amak, bizi naun ni ama baino hogeitalau urte gehiago, bizi niela, eta eztut hitz eginen inorekin, horren... erraten dudala amonarekin...
Traducción al castellano:
¡Solamente! Con el padre no tanto, con la madre y teníamos una tía, hermana de la madre, todo me lo decían en vasco, y yo pues así lo aprendí. Y ahora, mi madre, vivo veinticuatro años más que mi madre, he vivido, y no lo hablo con nadie, así que... quiero decir con la abuela...