Rupert Sheldrake
investigador, escritor, bioquímico y biólogo botánico británico
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Rupert Sheldrake (Newark-on-Trent; 28 de junio de 1942) es un científico, biólogo e investigador de parapsicología y escritor británico, conocido principalmente por la hipótesis pseudocientífica llamada resonancia mórfica. Ha escrito también sobre telepatía y percepción extrasensorial.[1][2]
Newark-on-Trent (Reino Unido)
| Rupert Sheldrake | ||
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Rupert Sheldrake en 2008 | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
28 de junio de 1942 Newark-on-Trent (Reino Unido) | |
| Nacionalidad | Británica | |
| Religión | Anglicanismo | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Jill Purce | |
| Educación | ||
| Educado en | ||
| Información profesional | ||
| Ocupación | Biólogo, escritor, parapsicólogo, bioquímico y filósofo | |
| Empleador |
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| Sitio web | www.sheldrake.org | |
Estudios
Estudió ciencias naturales en la Universidad de Cambridge donde recibió el premio universitario de botánica.[3] En 1963 fue a estudiar historia de la ciencia en la Universidad de Harvard y recibió la beca Frank Knox (1963-64). De nuevo en Cambridge obtuvo un Ph.D. en bioquímica (1967).
Hipótesis de la causalidad formativa
Sheldrake publicó su primer libro, A New Science of Life: The Hypothesis of Morphic Resonance (Una nueva ciencia de la vida. La hipótesis de la resonancia mórfica), en 1981. En él propuso el concepto de campo mórfico, según el cual ciertos fenómenos, biológicos —como las conductas— o físicos —como una forma concreta de cristalización mineral— se hacen más probables a medida que ocurren más veces, y una vez fijados, pueden extenderse a poblaciones o muestras que no están en contacto con la pionera.[4] Como resultado, nuevos comportamientos adquiridos serían heredados por generaciones posteriores.
Su hipótesis es rechazada por la ciencia por no haber podido ser reproducida y por ser contraria a la evidencia. Steven Rose, quien colaboró en el experimento que sirvió para enunciarla, le respondió de forma crítica tras la publicación de los resultados.[5]
Críticas a la hipótesis
Las críticas se centran en que su hipótesis es vaga e infalsable[6][7][8][9] y en que los resultados de sus experimentos no se han podido reproducir.[10][11][12] [13][14][15] [16][17][13][8][18][19][20][21]
En 1981, Nature publicó un editorial de John Maddox, su editor jefe, titulado ¿Un libro para quemar?, criticando duramente a Sheldrake:
[...] los argumentos de Sheldrake no son, en ningún sentido, argumentos científicos, sino un ejercicio de pseudociencia... Muchos lectores quedarán con la impresión de que Sheldrake ha tenido éxito en encontrar un lugar para la magia en la discusión científica; y esto, de hecho, puede haber sido parte del objetivo de escribir un libro así.[14]John Maddox