Práxedes Mateo-Sagasta
político español (1825-1903)
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Práxedes Mariano Mateo-Sagasta y Escolar (Torrecilla en Cameros, 21 de julio de 1825-Madrid, 5 de enero de 1903) fue un político español, miembro sucesivamente de los partidos Progresista, Constitucional y Liberal-Fusionista durante los periodos del Sexenio Democrático y la Restauración borbónica. Ingeniero de caminos, canales y puertos, profesión que desempeñó en su juventud, ejerció el cargo de presidente del Consejo de Ministros durante siete períodos comprendidos entre 1870 y 1902, alternando desde 1874 el poder con su rival político Antonio Cánovas del Castillo. Fue famoso por sus dotes retóricas.
| Práxedes Mateo Sagasta | ||
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Fotografiado por Franzen (c. 1903) | ||
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Presidente del Consejo de Ministros de España | ||
| 6 de marzo de 1901-6 de diciembre de 1902 | ||
| Monarca | Alfonso XIII[a] | |
| Predecesor | Marcelo Azcárraga | |
| Sucesor | Francisco Silvela | |
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| 4 de octubre de 1897-4 de marzo de 1899 | ||
| Monarca | Alfonso XIII[a] | |
| Predecesor | Marcelo Azcárraga | |
| Sucesor | Francisco Silvela | |
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| 11 de diciembre de 1892-23 de marzo de 1895 | ||
| Monarca | Alfonso XIII[a] | |
| Predecesor | Antonio Cánovas del Castillo | |
| Sucesor | Antonio Cánovas del Castillo | |
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| 27 de noviembre de 1885-5 de julio de 1890 | ||
| Monarca | Alfonso XIII[a] | |
| Predecesor | Antonio Cánovas del Castillo | |
| Sucesor | Antonio Cánovas del Castillo | |
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| 8 de febrero de 1881-13 de octubre de 1883 | ||
| Monarca | Alfonso XII | |
| Predecesor | Antonio Cánovas del Castillo | |
| Sucesor | José Posada Herrera | |
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| 3 de septiembre-31 de diciembre de 1874 | ||
| Presidente | Francisco Serrano | |
| Predecesor | Juan de Zavala y de la Puente | |
| Sucesor |
Antonio Cánovas del Castillo Presidente del Ministerio-Regencia | |
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| 21 de diciembre de 1871-26 de mayo de 1872 | ||
| Monarca | Amadeo I | |
| Predecesor | José Malcampo | |
| Sucesor | Francisco Serrano | |
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Diputado en las Cortes Generales por Logroño | ||
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9 de mayo de 1893-5 de enero de 1903 9 de junio de 1884-5 de enero de 1891 13 de diciembre de 1858-12 de agosto de 1863 por Zamora 26 de febrero de 1876-31 de marzo de 1881 13 de noviembre de 1854-2 de septiembre de 1856 por Gerona 29 de abril-28 de junio de 1872 por Madrid 16 de febrero de 1869-2 de enero de 1872 | ||
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| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Práxedes Mariano Mateo Sagasta y Escolar | |
| Nacimiento |
21 de julio de 1825 Torrecilla en Cameros (España) | |
| Fallecimiento |
5 de enero de 1903 (77 años) Madrid (España) | |
| Sepultura | Panteón de Hombres Ilustres | |
| Nacionalidad | Española | |
| Familia | ||
| Padres |
Clemente Mateo-Sagasta y Díaz Antoniana Valentina Esperanza Escolar Saenz del Prado | |
| Cónyuge | Ángela Vidal Herrero (1885-1897) | |
| Hijos | Esperanza Mateo-Sagasta y Vidal y José Mateo-Sagasta y Vidal | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Ingeniero de caminos y político | |
| Partido político | ||
| Miembro de | Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1897-1903) | |
| Distinciones |
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| Firma | ||
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Tras la aprobación de la Constitución de 1876 fue, junto con Cánovas, uno de los principales artífices del sistema de turno pacífico, mediante el cual se creó una apariencia de democracia que ponía fin a la inestabilidad política que arrastraba el país desde décadas anteriores. Dicha estrategia se afianzó en 1885 en el Pacto de El Pardo, con el propósito de evitar que la inminente muerte del rey Alfonso XII volviese a desestabilizar la política española. Sus gobiernos estuvieron marcados por la consecución del sufragio universal masculino, pero también por los conflictos con las colonias, ya que presidía el gobierno en el momento del estallido de la crisis de 1898, que desembocó en la guerra hispano-estadounidense en Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
Infancia y estudios


Nacido en la localidad riojana de Torrecilla en Cameros el día de Santa Práxedes, fue uno de los tres hijos de Clemente Mateo-Sagasta y Díaz con Esperanza Escolar. Titulado en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos por la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid en 1849, es destinado a la jefatura de Obras Públicas de Zamora, donde se le encomienda la construcción de la carretera de Zamora a Orense por las portillas de Padornelo y de la Canda. En 1852 se le encomendó el estudio del ferrocarril del Norte, entre Valladolid y Burgos, con 121 km de trazado.
Hacia 1850 Sagasta empezó una relación marital con Ángela Vidal Herrero, mujer que se había casado en 1844 con Nicolás Abad Alonso (un militar),[1] con quien Sagasta no regularizó su relación en matrimonio hasta la muerte de Abad en 1885 y con quien tuvo dos hijos, José y Esperanza, nacidos respectivamente en 1851 y 1875.[2]
Con treinta y dos años, en 1857 se le nombra profesor-ingeniero de la recién creada Escuela de Ayudantes de Obras Públicas, impartiendo las clases de Topografía y Construcción durante nueve años. Fue nombrado subdirector en 1858, compaginando la docencia con la actividad parlamentaria. Sin embargo, en 1866, a raíz de la sublevación del cuartel de San Gil es cesado de su cargo de profesor de la Escuela de Ayudantes y separado del Cuerpo de Ingenieros de Caminos. A su vuelta del exilio en 1868 pasa a dedicarse plenamente a la actividad política.
Comienzo de la actividad política

Durante sus estudios de ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en 1848, fue el único alumno de la Escuela que se negó a firmar un manifiesto en apoyo de la reina Isabel II.
En sus inicios políticos fue de vital importancia su amistad con Pedro Calvo Asensio con quien se conoció en el turbulento mes de mayo de 1848, durante las revoluciones de 1848 que en España se centraron en intentar derrocar al presidente conservador Ramón María Narváez. Los dos fueron desde entonces buenos amigos y compañeros en el Partido Progresista.

Inició su vida política en Zamora, en 1854, donde había sido nombrado jefe de Obras Públicas. Allí recibe el cargo de presidente de la Junta Revolucionaria de la ciudad. Con la disolución del parlamento en julio de 1854 tras varios levantamientos en el país sin una decisión formal o decreto, se celebraron elecciones generales para las Cortes constituyentes en octubre de 1854. En estas elecciones, Sagasta fue elegido por primera vez para las Cortes en la circunscripción de Zamora, y Calvo Asensio en Valladolid.[3][4] Los principales objetivos de los progresistas en ese momento eran la garantía de libertades fundamentales, la elección popular de los ayuntamientos, la descentralización de la administración, la responsabilidad ministerial y la reorganización del ejército.[5] Las Cortes Constituyentes fueron disueltas en 1856 sin que se adoptara una nueva constitución. En las elecciones siguientes de 1857, Sagasta no recibió mandato. No fue hasta las elecciones de 1858 cuando fue reelegido, esta vez en la circunscripción de Logroño, su provincia natal. En 1857 Sagasta también se incorporó en la redacción del periódico La Iberia, de la mano de Pedro Calvo, su director, para más tarde, tras la muerte de Calvo Asensio, pasar a comprar sus acciones de La Iberia a su viuda y dirigir el periódico.
En las siguientes elecciones a las Cortes, los progresistas no se presentaron. A partir de 1865 Sagasta estuvo en contacto con Juan Prim, quien planeaba un levantamiento revolucionario contra el gobierno de la reina Isabel II. Tras el fracasó de la sublevación del Cuartel de San Gil en 1866 , Sagasta fue arrestado y condenado a muerte. Sin embargo, logró huir y exiliarse en Francia.
Periodo del Sexenio Democrático

Regresa a España tras la Revolución de 1868 y el exilio de la reina Isabel II y su familia. Francisco Serrano Domínguez formó un gobierno provisional en octubre de 1868. Sagasta fue miembro de este gobierno como Ministro del Interior en el periodo denominado Sexenio Democrático.[6] Las siguientes elecciones que el gobierno celebró en enero de 1869 se celebraron bajo el sufragio universal masculino, igualitario y directo. No hubo censo de ingresos. Aproximadamente el 24% de la población tenía derecho a voto. La participación electoral fue del 70%. De los 236 escaños ganados por los partidos monárquicos-democráticos, los progresistas bajo Prim recibieron 156. Los republicanos recibieron alrededor del 25% de los votos y, por tanto, 85 escaños. El propio Sagasta fue elegido en una circunscripción de Madrid.
Los problemas internos de España, que Sagasta tuvo que afrontar como ministro del Interior, incluían la disolución de las juntas provisionales formadas durante los levantamientos, algunas de las cuales habían asumido la administración local y no querían disolverse ni siquiera después de las elecciones. Una crisis agraria, agravada por sequías en varias zonas, provocó hambruna y desempleo. Además, se redactó una nueva constitución. El derecho de asociación reconocido por el Gobierno Provisional en noviembre de 1868 allanó el camino para la fundación de organizaciones del movimiento obrero. La ley minera del gobierno de transición abrió la posibilidad de que el capital extranjero adquiriera derechos mineros de forma permanente. Esto provocó posteriormente un repunte económico.

En el periodo de enero a diciembre de 1870, es decir, durante las negociaciones con los candidatos extranjeros al trono español, Sagasta fue Ministro de Asuntos Exteriores. Aunque las negociaciones con los herederos previstos al trono estuvieron lideradas en gran medida por el presidente del distrito, Prim, el Ministerio de Asuntos Exteriores desempeñó un papel importante en ello.[7] En diciembre de 1870, tras el asesinato de Juan Prim y la llegada del rey Amadeo de Saboya, Sagasta retomó el Ministerio del Interior. En las elecciones a las Cortes de marzo de 1871, Sagasta fue elegido en una circunscripción de Madrid. Desde julio de 1871 hasta diciembre de 1871, Sagasta no fue miembro del gabinete, pero el 21 de diciembre de 1871 el rey Amadeo lo nombró presidente del Consejo de Ministros. Debido a un escándalo de corrupción, tuvo que renunciar al cargo en mayo de 1872.[8] Sagasta no fue elegido miembro de las Cortes en agosto de 1872, las cuales decidieron en febrero de 1873 transformar España en república bajo la presidencia de Francisco Pi y Margal. Durante la Primera República, tampoco era miembro de las Cortes Constituyentes.
Tras el Golpe de Estado de Manuel Pavía y la disolución del parlamento el 3 de enero de 1874, se convirtió en Ministro de Asuntos Exteriores de la República bajo la presidencia de Francisco Serrano Domínguez. Del 13 de mayo de 1874 al 3 de septiembre de 1874 volvió a dirigir el Ministerio del Interior. Desde el 3 de septiembre de 1874 ocupó el cargo de presidente de distrito. Tras el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos y restauración borbónica del rey Alfonso XII, Sagasta entregó las funciones oficiales a Antonio Cánovas del Castillo el 31 de diciembre de 1874. En todo este periodo, inmerso en numerosas crisis sociales y políticas, fue el jefe del Partido Constitucional, la escisión del progresismo amparada por él.
Restauración borbónica de 1874

Tras la restauración de los Borbones en la corona de España, en la persona de Alfonso XII, Sagasta funda en 1880 el Partido Liberal, partido que junto al Partido Conservador de Antonio Cánovas del Castillo constituiría el sistema bipartidista con alternancia en el gobierno que caracterizaría a la Restauración española durante el tramo final del siglo xix y la primera parte del siglo xx. El Partido Conservador era un crisol de miembros de los Moderados y la Unión Liberal. Este partido encontraba a sus partidarios principalmente entre los grandes terratenientes y la clase media burocrática y militar. El Partido Liberal, por otro lado, en el que se encontraban muchos antiguos progresistas, representaba los intereses de la burguesía comercial e industrial. De hecho Sagasta llegó a calificar la Primera Internacional como la "utopía filosofal del crimen". Durante este periodo, Sagasta presidió el gobierno en cinco ocasiones y llevó a cabo una persecución contra los internacionalistas.[9]
Tras un gobierno conservador desde 1874, principalmente bajo Cánovas como presidente, dimitió en 1881 en favor de un gobierno liberal bajo Sagasta. Durante su primer mandato como presidente de distrito en la época de la Restauración, sentó las bases para toda una serie de cambios legislativos. Las innovaciones más significativas del gobierno liderado por Sagasta fueron la abolición de la censura de prensa mediante una ley de prensa notablemente liberal en 1883, la ampliación de la libertad educativa en las universidades y la legalización práctica de los sindicatos y organizaciones del movimiento obrero. Debido a disputas internas del partido sobre el derecho al voto, Sagasta dimitió en octubre de 1883 y el político del Partido Liberal, José de Posada Herrera, fue nombrado nuevo presidente del gobierno. Sin embargo, fue reemplazado tras solo tres meses, en enero de 1884, por Antonio Cánovas del Castillo.

El 24 de noviembre de 1885, en vísperas de la muerte del rey Alfonso XI, Cánovas y Sagasta se reunieron y acordaron lograr un cambio de gobierno mutuamente acordado en el próximo periodo con el propósito de apoyar la regencia de María Cristina (embarazada del futuro rey Alfonso XIII) y garantizar así la continuidad de la monarquía ante la situación creada por la prematura muerte del monarca Este acuerdo, que duró hasta después de la muerte de ambos políticos, pasó a conocerse como el Pacto de El Pardo. En este pacto se sancionó el turno de gobierno entre ambas formaciones, y Cánovas se comprometió a ceder el poder a los liberales de Sagasta a cambio de que estos acataran la Constitución de 1876. El 27 de noviembre, Sagasta formó un nuevo Gobierno, tal como se había acordado tres días antes. El turno instaurado en el Pacto del Pardo se prolongó hasta 1909. El pacto ya existía de forma implícita desde 1881, fecha en la que Sagasta asumió el poder por primera vez en el periodo de la Restauración.

Un día después de la muerte del rey, el 25 de noviembre de 1885, Cánovas dimitió como presidente del gobierno y la nueva regente María Cristina nombró a Sagasta presidente del gobierno. Después de que Sagasta ampliara su base partidista mediante negociaciones con políticos de la izquierda dinástica y algunos grupos liberales menores, mandó disolver las Cortes y celebrar nuevas elecciones en abril de 1886 con las habituales fraudes.[10] En estas elecciones, el Partido Liberal obtuvo 278 escaños y el Partido Conservador 56. Sagasta se convirtió en diputado por su provincia natal de Logroño. En los años siguientes, el parlamento decidió restablecer los tribunales de jurados y modificar la ley sobre asociaciones, lo que llevó a la autorización formal de los sindicatos. En 1889 se introdujo un nuevo código civil, después de que ya se hubiera introducido un nuevo código penal en 1882 y un código económico en 1885. El sufragio universal sin censo de ingresos o educación también se reintrodujo en 1889 para los varones españoles mayores de 25 años. En julio de 1890, Sagasta dimitió y el regente volvió a nombrar a Cánovas presidente del gobierno. En febrero de 1891, celebró elecciones bajo la nueva ley electoral, en las que los conservadores obtuvieron 253 escaños, los liberales 74 y los republicanos 31. Tras disputas en el Partido Conservador, Cánovas perdió una moción de confianza en el parlamento a finales de 1892 y dimitió, por lo que Sagasta retomó el cargo de presidente del gobierno en diciembre de 1892. En marzo de 1893, celebró elecciones a las Cortes, en las que su Partido Liberal obtuvo 281 escaños de la manera habitual.

En las elecciones de 1893, Sagasta se presentó no solo en Logroño, sino también en la circunscripción de La Habana en Cuba. Ganó en ambas circunscripciones, pero no aceptó el mandato de La Habana. El mandato fue reasignado en una elección parcial. Sagasta rechazó la propuesta del ministro de ultramar Antonio Maura, que habría otorgado a Cuba una amplia autonomía con su propio parlamento.[11] El 24 de febrero de 1895, bajo el liderazgo de José Martí, comenzó de nuevo la lucha armada por la Guerra de Independencia cubana, lo que condujo a la Guerra Hispano-Estadounidense, denominado en España Guerra de Cuba. En marzo de 1895, Cánovas volvió a asumir el cargo de presidente de distrito. Tras su asesinato el 8 de agosto de 1897 y un breve mandato de Marcelo Azcárraga Palmero, Sagasta volvió a asumir los asuntos gubernamentales como presidente del gobierno en octubre de 1897. Sagasta, al glosar la figura de su rival político y amigo, pronunció la siguiente frase: «Después de la muerte de Don Antonio, todos los políticos podemos llamarnos de tú».[12]
Tras la intervención de Estados Unidos en los combates en Cuba por el hundimiento del acorazado USS Maine y la destrucción de la Marina española, Sagasta no tuvo más remedio que concluir el Tratado de París de 1898, en el que Estados Unidos recibió Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam de España. Cuba se volvió formalmente independiente. Esta pérdida tuvo gran importancia psicológica en España y fue acusada a Sagasta de traición a los intereses nacionales, lo que no impidió que le fuera nuevamente confiado el gobierno de la monarquía en 1901–1902.

En marzo de 1899, Sagasta fue reemplazado como presidente del gobierno por el nuevo líder conservador, Francisco Silvela Le Vielleuze. Tras otro mandato como presidente de distrito del 6 de marzo de 1901 al 6 de diciembre de 1902, falleció en Madrid el 5 de enero de 1903 a los 77 años.
Vida intelectual y personal
Miembro de la Real Academia de las Ciencias Físicas, Exactas y Naturales. Coronel honorario del Regimiento de Caballería de Camajuani y Comandante del Batallón de Ingenieros de la Milicia Nacional. Hijo predilecto de Logroño e hijo adoptivo de Huesca y Málaga. Sagasta fue un destacado masón, llegando a alcanzar el grado 33 y como tal el de gran maestre del Gran Oriente de España,[13] hasta, que en enero del año 1885 decidió apartarse de la masonería de forma privada. El 14 de noviembre de 1894 en defensa de sus propias creencias y de la Monarquía, manifestó de forma pública ante el Congreso de los Diputados su definitiva separación de la Masonería.
El 18 de febrero de 1885 contrajo matrimonio en la madrileña parroquia de San Sebastián con su pareja Ángela Vidal Herrero, un mes después del fallecimiento del marido de esta última, acontecido el 17 de enero de 1885.[14]
Su esposa murió el 3 de febrero de 1897 de hemorragia cerebral;[15] fue enterrada en el cementerio de San Lorenzo y San José.
Muerte


Sagasta falleció el 5 de enero de 1903 a la edad de 77 años, en su domicilio del número 53 de la madrileña Carrera de San Jerónimo, debido a una bronconeumonía senil e insuficiencia tricúspide. Fue enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid, dejando como únicos herederos a su nieta Ángela Mateo-Sagasta y Sanjuan, la hija póstuma de su hijo José Mateo-Sagasta y Vidal, rama de los condes de Torrecilla de Cameros y del patronato familiar de la Fundación Práxedes Mateo Sagasta, y a su hija Esperanza Mateo Sagasta, I condesa de Sagasta.
Condecoraciones
Véase también
Notas
- Durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena.