Taíno

pueblo originario de las Antillas From Wikipedia, the free encyclopedia

Los taínos son los habitantes indígenas de las islas Lucayas de Bahamas e Islas Turcas y Caicos, las Antillas Mayores de Cuba, Jamaica, La Española y Puerto Rico, y el norte de las Antillas Menores, incluyendo las Islas Vírgenes, Anguila, San Martín, Antigua y Barbuda, y San Cristóbal y Nieves. Se trata de un pueblo arahuaco que llegó procedente de América del Sur, específicamente de la desembocadura del río Orinoco, Venezuela, pasando de isla en isla, reduciendo o asimilando a los pobladores más antiguos,[1][2] como los guanajatabeyes, los ciguayos y los mazorijes, cuyas culturas son anteriores a la llegada de los taínos. La lengua taína pertenece a la familia lingüística macro-arahuacana, que se extiende desde América del Sur a través del Caribe.

Grupos tainos a la llegada de los europeos, al final del siglo XV. En verde, ubicación de los caribes, pueblos belicosos de origen arahuaco como los taínos.

En el momento de la llegada de Cristóbal Colón en 1492, había cinco cacicazgos taínos en el territorio de La Española (hoy República Dominicana y Haití ), cada uno dirigido por un cacique principal (jefe), a quien se le rendía homenaje. Puerto Rico también fue dividida en cacicazgos. Al jefe o cacique de la tribu se le pagaba un tributo significativo. Los caciques tenían el privilegio de llevar colgantes de oro llamados chain, viviendo en bohíos rectangulares en lugar de ovalados que los pobladores habitaban y sentándose en taburetes de madera cuando recibían huéspedes. En el momento de la conquista española, los mayores asentamientos de población taína podían llegar hasta 3000 personas cada uno. Los taínos competían tradicionalmente contra sus vecinos: las tribus caribes, otro grupo originario de América del Sur, que vivían principalmente en las Antillas Menores. La relación entre los dos grupos ha sido objeto de mucho estudio. Durante gran parte del siglo XII, la tribu taína estaba siendo conducida hacia el noroeste del Caribe (lo que hoy es América del Sur) debido a las incursiones de los caribes, muchas mujeres caribes hablaban lengua taína debido a la gran cantidad de mujeres taínas cautivas entre ellos.[3]

Hernán Cortés llegó en 1504 a la isla de La Española (actual República Dominicana y Haití), habitada por los taínos, poco después de la devastadora "Guerra hispano-taína" (1495-1503).

En el siglo XVIII, la sociedad taína había sido devastada por enfermedades introducidas tales como la viruela, así como otros factores tales como los matrimonios mixtos o interraciales y la asimilación forzada a la economía de plantación que España, Francia, Inglaterra, Dinamarca y Países Bajos impusieron en sus colonias del Caribe, con la posterior importación de trabajadores esclavos africanos. El primer brote de viruela registrado en La Española se produjo en diciembre de 1518 o enero de 1519.[4] Pese a todo, varios pueblos indígenas sobrevivieron hasta el siglo XIX en Cuba. Los españoles que llegaron por primera vez a las Bahamas, Cuba y La Española en 1492 y más tarde a Puerto Rico, no llevaron mujeres. Tomaron a las mujeres taínas por sus esposas, lo que dio como resultado un importante mestizaje.[5]

Introducción

Mujer indígena (probablemente Luisa Gainsa) y una niña en Baracoa, Cuba en 1919.

Cuando los primeros navegantes españoles llegaron a las islas del Caribe, los diversos cacicazgos de La Española estaban en plena lucha con los caribes procedentes de América del Sur y que ya habían conquistado la mayoría de las Antillas Menores. En ese entonces la sociedad taína se dividía en unos cinco reinos controlados por caciques, a quienes se les pagaba tributo. El fraile Bartolomé de las Casas (1484-1566), en su libro Historia general de las Indias, relata que en el año de 1508 quedaban unos 60 000 taínos en la isla La Española; para 1531 la explotación y las enfermedades habían reducido el número a 600. Estudios actuales, sin embargo, han cuestionado tales afirmaciones.[6]

Étnicamente no todos los habitantes de La Española eran propiamente taínos, ya que además del taíno clásico se habrían hablado el ciguayo y el mazorí, que según De las Casas eran tres lenguas diferentes y mutuamente no inteligibles. Entre los pueblos taínos, De las Casas sugiere que existían varias lenguas entre ellos:

El taíno clásico tenía diferentes variantes regionales, de las cuales el taíno del cacicazgo de Jaraguá se consideraba el más elegante y prestigioso.[8] El taíno clásico de Jaraguá también sirvió como segunda lengua por los hablantes de otras lenguas de la región, así como lingua franca del comercio y la cultura. Según De las Casas era una lengua que casi todos conocían y podían entender, aunque claramente coexistía con otras lenguas en las Antillas Mayores.

  • Taíno ciboney, era la lengua hablada en el extremo suroccidental de La Española, la mayor parte de Cuba oriental y central y probablemente Jamaica.

En el extremo oriental de Cuba, también se habría hablado una lengua diferente por los guanajatabeyes, cuyo origen no puede precisarse debido a la rápida extinción del grupo. En algunas islas como Jamaica o Dominica los taínos e iñeris permanecieron como grupo diferenciado hasta por lo menos finales del siglo XVIII, cuando estaban en proceso de mestizaje con la población de origen europeo y africano.

Procedencia

La mayoría de los taínos de hoy son de ascendencia mixta, como se sugiere en esta foto de 1919 de la familia Barrientos en Baracoa, Cuba, encabezada por una mujer indígena y un exsoldado español.

La evidencia logística conservada en algunas listas de vocabulario muestra claramente el parentesco de su lengua con las lenguas arawak de Sudamérica. Concretamente la forma de algunos de los primeros americanismos o préstamos de las lenguas arawak al español muestran cambios fonéticos que sugieren que la lengua de los taínos tenía un parentesco más estrecho con el guajiro que con otras lenguas arawak modernas:[1]

(español) ají < *aší / (guajiro) haši / (arawak-lokono) hači < *hátʰi 'chile (pimiento)'
(español) aje < *áše / (guajiro) háiši / (arawak-lokono) haliči < *hálitʰi 'batata'

Estos ejemplos muestran que el taíno habría estado más cercano al guajiro que al lokono.

Aunque algunos autores han encontrado similitudes entre algunas costumbres, tradiciones, simbología y creencias, perciben una influencia de los pueblos mayas de la península de Yucatán, Guatemala y otras regiones adyacentes, esto podría sugerir una influencia cultural, pero no parece haber influencia lingüística profunda entre la lengua de los taínos y las lenguas mayas.

Estudios del ADN de la etnia taína

Algunos historiadores y políticos llegaron a declarar que los habitantes prehispánicos del Caribe fueron completamente aniquilados tras la llegada de los españoles,[9][10] pero los estudios de ADN mitocondrial (ADNmt) en Puerto Rico señalan que hay un 31.1 % de personas con ADNmt de origen amerindio, 5.4 % de origen africano subsahariano y 64.5 % con ADNmt de origen europeo.[11] podrían ayudar a esclarecer las migraciones precolombinas. En definitiva, cerca de un 10 a 15 % del ADN total de los puertorriqueños es de origen taíno según un estudio realizado por la revista Nature.[12]

Recientemente, unas pocas organizaciones neo-taínas, como la Confederación Unida de Taínos (una iniciativa internacional) y la Nación Tribal Jatibonicu Taíno de Borikén (Puerto Rico) han tomado la iniciativa para realizar estos reclamos. Algunos piensan que el movimiento de resurrección taíno puede verse como parte de un resurgimiento más amplio en la concientización y organización indígenas caribeñas. Las reclamaciones de herencia taína en Puerto Rico son controversiales y algunos eruditos como Jalil Sued Badillo, un historiador étnico de la Universidad de Puerto Rico, afirman que el registro oficial de los españoles, documentos históricos, hablan de la desaparición del pueblo taíno.

Los estudios al ADNmt estiman que un 15 y 18 % de los dominicanos tiene ascendencia taína directa por línea materna[13] realizados entre 2006 y 2008 dirigido por la doctora Arlene Álvarez a 1200 individuos por la Universidad Central del Este y el Museo Arqueológico Regional Altos de Chavón.[14] Otro estudio realizado por Alfredo Coppa y el Museo del Hombre Dominicano en 2001 la composición genética de la población dominicana era de un 0.7 % de ascendencia africana, 45 % amerindia, 51 % europea y 4,8 % de origen incierto, por el lado materno.[14]

Por el lado de la herencia paterna 58 % proveniente de Europa, 36 % africano, 1 % amerindio y 5 % indeterminado en La Española.[14] Los genes taínos tienden a ser más frecuentes en Cibao (provincias de Puerto Plata, Espaillat y Santiago) y en menor medida las regiones Suroeste y Sudeste (San Juan, Bahoruco, Azua, Peravia y San Cristóbal).[14]

En cuanto a la población moderna, otro grupo de estudiosos de universidades puertorriqueñas realizó un estudio del ADN mitocondrial que ha aportado datos sorprendentes, descubrieron que la actual población de Puerto Rico tiene un alto componente genético taíno (aborigen puertorriqueño) y guanche (aborigen canario, especialmente de los guanches de la isla de Tenerife).[15] Este tipo de genes guanches también se han detectado en la República Dominicana.[16]

Eso indicaría que parte de los primeros contingentes llevados por los colonizadores europeos eran población autóctona llevada como esclava o forzadamente a las Antillas.

Estructura sociopolítica

Se dividían en cuatro clases sociales: los naborias, los nitaínos, los bohiques o behiques y el cacique. En la estructura sociopolítica, de carácter teocrático-guerrero, el cacique y el bohique representan los poderes sobrenaturales del día y la noche.

La palabra cacique, por ejemplo, contiene el morfema ca (de cauni: "oro") porque el cacique representaba el poder solar del dios del fuego; por su parte, bohique tiene sus raíces en boa, coa, o toa y en la casa rectangular (el bohío), asociada a la mitad serpiente de la tribu, en su ordenamiento con principio de la dualidad. Parece probado que el ciclo mitológico maya del texto quiché Popol Wuj ejerció un fuerte influjo en las Antillas.

Reconstrucción de un poblado taíno en el Chorro de Maíta, Holguín, Cuba.

Los caciques taínos

Los taínos estaban divididos en gran número de cacicazgos de desigual extensión, a veces unos tributarios de otros. El cronista Fernández de Oviedo narra que en La Española había cinco grandes caciques bajo los cuales gobernaban otros de menor importancia. Los caciques taínos recibieron pacíficamente a los conquistadores, al supuestamente considerarles, como otros tantos pueblos de América, dioses llegados del cielo.

Sin embargo, ante el mal trato que recibieron por parte de los recién llegados, los caciques organizaron a sus hombres y repelieron las agresiones que tenían el propósito de someterlos y esclavizarlos. Las modernas armas de los conquistadores (arcabuces, ballestas, cañones), sus petos y armaduras, fueron las claves de una lucha desigual que llevó a la derrota de los caciques taínos. Los taínos denominaban cacique al jefe de una unidad territorial cuyo poder era limitado a un yucayeque, caserío, valle, etc.

Para el año de 1492, en Quisqueya (la Española), existían cinco cacicazgos: Higüey, Maguá, Maguana, Marién y Jaragua, gobernados por los siguientes caciques: Cayacoa en Higüey, Guarionex en Maguá, Caonabo (de ascendencia Caribe) en Maguana, Guacanagarix en Marién y Bohechío (sucedido por su hermana la princesa Anacaona) en Jaragua.

En la época del arribo de los europeos a América, entre los caciques más importantes de Boriquén (nombre aborigen de la isla de Puerto Rico) y sus áreas de gobierno estaban: Agüeybana y Guaybaná (Guánica) —dos de los más poderosos de la isla—, Aramaná (en las riberas del río Toa), Arasibo (en Arecibo), Cacimar (en Vieques), Caguax (en Caguas), Canóvanas (en el área del río Grande de Loíza y río Cubuy o Cayniabón), Daguao (en Ceiba), Guacabo (en Manatí), Guaraca (en el área del río Guayanés), Guarionex (en Utuado), Guamanix (en Guayama), Jumacao (en Humacao), Hayuya (en Jayuya), Yuisa (en Loíza), Luquillo (en Luquillo), Mabodomaca (en Guajataca), Mabó (en Guaynabo), Majagua (en Bayamón), Mayagoex (en Mayagüez) y Orocobix (en Orocovis).

Los poblados estaban organizados en claros de la selva, tierra adentro, con dos clases de habitáculos: el bohío (vivienda común circular de los habitantes del yucayeque) y el caney (más grande, rectangular y con ventanas, donde habitaba el cacique con su familia). Estas viviendas se construían con hojas de hinea (que se recoge en ríos y lagos), y maderas de los árboles de capá prieto y canela cimarrona. Para dormir usaban hamacas tejidas de algodón (la palabra hamaca es voz taína).

La vestimenta de los taínos era ajustada al medio tropical donde crecía su cultura. Los invasores españoles hallaron a los hombres cubiertos con un simple taparrabos y a las mujeres casadas con un delantal de paja, algodón u hojas llamado naguas. Las mujeres solteras andaban desnudas. Ambos sexos se aplicaban pintura corporal negra, blanca, roja y amarilla. Decoraban sus cuerpos con tatuajes religiosos para protegerse de los malos espíritus y horadaban orejas y labios con oro, plata, piedra, hueso y concha.

Entre los útiles confeccionaban cestas, cacharros de cerámica, tallaban la madera, hilaban redes y manufacturaban el oro, abundante en los ríos de Cuba, La Española y Puerto Rico. Los españoles extrajeron más de diez toneladas de oro, agotando las reservas de la isla y expoliando los pocos objetos de interés que tenían los ajuares de los caciques.

Matrimonio

Los caciques practicaban la poliginia por razones políticas, diplomáticas y de estrategia militar, siendo infrecuente entre el común del pueblo, donde era común el matrimonio monógamo por amor.[cita requerida] Esta práctica estaba justificada por el exceso de muchachas en edad núbil y porque entre los taínos era un deshonor no tener hijos. Las relativas riquezas de los caciques, su estatus y las pocas aspiraciones del pueblo, permitían a éstos poseer varias mujeres e hijos. La poligamia creció por la constante lucha contra los indios caribes.

Las numerosas bajas entre la población masculina y la imperiosa necesidad de mantener un nivel de población, fueron factores determinantes para propagar la poligamia entre las tribus taínas antillanas. Los caciques tenían muchas mujeres, pero eran mujeres de tratado, a las que llamaban lieguas. Las mujeres tenían que ser vírgenes y mayormente las utilizaban para mantener la paz con los indios caribes. El cacique Bohechío tenía 30 mujeres, pero solamente quería a una,[cita requerida] las demás eran para mantener la paz con los demás yucayeques. La fidelidad jugaba un rol fundamental desde la época del matrimonio precolombino, por lo que el adulterio era severamente condenado, inclusive con la pena de muerte del adúltero contemplada dentro del ordenamiento jurídico indígena del pueblo taíno.[17]

Economía

La principal actividad económica de los taínos era la agricultura; para lo cual construían sembrados que llamaban conucos. Cultivaban mandioca o yuca en sus variedades dulce y amarga, para lo cual empleaban abonos y sistemas de riego; otros cultivos importantes eran: maíz, cacahuate (o maní), pimienta, piña, cacao, patata, algodón y tabaco.[cita requerida]

Cazaban pequeños roedores como las jutías, iguanas, algunas variedades de pájaros como la higuaca y serpientes; pescaban con varias técnicas empleando anzuelos, redes, veneno, etc.[cita requerida]

Fabricaban objetos como la hamaca, camas de leña (o coyes, como las llamaban). Fermentaban la yuca para obtener una bebida embriagadora llamada uicú o cusubí. El casabe, que es una especie de pan de yuca o torta circular de yuca tostada al sol o al fuego, formaba parte de su dieta regular y es consumido aún hoy día en la zona del Caribe. Aún se fabrica en Venezuela (utilizando una especie de yuca amarga), República Dominicana y en la región oriental de Cuba.[cita requerida]

Aspectos inmateriales

Religión

Duho, silla baja ceremonial taína.
Escultura de un cemí o espíritu protector taíno.
Lombards Museum

Los taínos tuvieron una creencia religiosa politeísta como muchos indígenas de Las Américas. La divinidad principal era YaYa. También se le conoce como Semign (que significa "Dios" en lengua arahuaca taína).

Anteriormente se creía que Jurakan (origen del término huracán) era el dios del mal, puesto que el panteón fue interpretado según la creencia dual del catolicismo. En realidad, había varios espíritus que, cuando se unían, causaban destrucción al pueblo taíno. Juracán era el nombre que le daban los taínos a los fenómenos atmosféricos conocidos hoy por huracanes y tormentas tropicales. En la creencia taína, quien realmente desataba estos huracanes era Guabancex, quien era acompañada por Guataubá y Cuatrisquie.

El monte más importante en la cultura taína era la montaña actualmente llamada El Yunque, donde hacían las ceremonias principales para su Dios (el nombre actual se deriva del nombre "Yuké", que era el nombre que los taínos le daban).

Entre las plantas sagradas más utilizadas estaba el tabaco (no el derivado actual de la especie Nicotiana tabacum sino el de la especie Nicotiana rustica, que es enteógena y se consumía de forma ritual).

El ritual de la cohoba

Cuchara y espátula taínas de hueso utilizadas en el ritual de la cohoba, siglos XII-XV.[2]

Las semillas enteógenas del árbol de cohoba (Anadenanthera peregrina) se utilizaban en una ceremonia religiosa («el ritual de la cohoba»), durante la cual el cacique, el behíque y los nitaínos se comunicaban con los espíritus, para aclarar aspectos de la vida de la comunidad y de lo divino, y para tomar decisiones importantes. El polvo de cohoba se solía inhalar por la nariz a través de un inhalador en forma de Y, a veces desde la cabeza de algún cemí. El propio Cristóbal Colón lo describió así:

"tienen una mesa bien labrada, de forma redonda, como un tajador, en la cual hay unos polvos, que ponen en la cabeza de dichos cemíes, haciendo cierta ceremonia; después con una caña de dos ramos, que se meten en la nariz, aspiran este polvo. Las palabras que dicen no las entiende ninguno de los nuestros". («Palabras del Almirante, [ca. 1496]», publicadas en fray Ramón Pané: Relación acerca de las antigüedades de los indios [Versión, estudio preliminar, notas y apéndices por José Juan Arrom], Siglo XXI Editores, México, 1988, pp. 88-89.)

Otros cronistas (Bartolomé de las Casas en su Apologética Historia Sumaria, Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia general y natural de las Indias, Pedro Mártir de Anglería en sus Décadas del Nuevo Mundo, y Hernando Colón en su Historia del Almirante) describieron la ceremonia de la cohoba con más o menos detalles. La descripción de fray Ramón Pané (primer y principal cronista de Las Antillas) es una de las más detalladas. Así describió la ceremonia y sus accesorios Bartolomé de las Casas citando y glosando a Pané:

Inhalador de cohoba en forma de cemí, ca. 1000-1500. Walters Art Museum, Maryland.

“[el inhalador era] todo hueco como flauta, de los dos tercios de la cual en adelante se abría por dos cañutos, de la manera que abrimos los dos dedos primeros después del dedo pulgar. Aquellos dos cañutos puestos en ambas a dos ventanas de las narices y el principio de la flauta —digamos— en los polvos que tenía el plato, sorbían con el huelgo hacia dentro y, sorbiendo, rescebían por las narices la cantidad de los polvos que rescebir determinaban. Los cuales rescebidos salían luego de seso y, como si bebieran muy fuerte y mucho vino, quedaban borrachos. Estos polvos y estos actos se llamaban cohoba (la media sílaba luenga) en su lenguaje. Allí hablaban como en algarabía, confusamente, no sé qué cosas [...], y por esta manera se les descobrían los secretos y ellos profetaban. De allí oían y sabían si les estaba por venir algún bien, adversidad o daño. Esto era cuando el sacerdote sólo se disponía para hablar y que le hablase la estatua. Pero cuando todos los principales del pueblo a hacer cohoba, por persuasión de los behiques o por mandado de los señores se juntaban, entonces verlos era el gasajo. Tenían de costumbre para hacer sus cabildos y para determinar cosas arduas, como si debían de dar guerra o hacer cosas de importancia, hacer su cohoba”. (Bartolomé de las Casas: Apologética Historia Sumaria II, capítulo «De la religión que profesaban los indios de la isla Española», tomo 7 de sus Obras Completas, Edición de Vidal Abril Castelló, Jesús A. Barreda, Berta Ares Queija y Miguel J. Abril Stoffels, Alianza Editorial, Madrid, 1992, p. 873; también citado por Arrom en Fray Ramón Pané: Relación acerca de las antigüedades de los indios [Versión, estudio preliminar, notas y apéndices por José Juan Arrom], Siglo XXI Editores, México, 1988, pp. 108-109.)

Si la persona que inhalaba era un jefe, probablemente estaría sentada en un duho, con frecuencia fabricado en dura madera de guayacán (Guaiacum officinale). Como solía ocurrir entre casi todos los pueblos originarios, antes del ritual de la cohoba los participantes se sometían a una purificación que incluía la abstinencia sexual previa y el uso de espátulas vómicas para purgarse.

Las caritas de los indios, arte taíno, República Dominicana.

Animismo

Sin embargo, el rasgo más característico de la mitología taína fue considerar a los espíritus respecto a los hombres y animales, plantas y seres inanimados.

En las creencias religiosas de la cultura taína, los hupia son los espíritus de los muertos y se diferencian de los goeiza: espíritus de los vivos. Si bien la vida goeiza había forma clara, después de la muerte el espíritu se dio a conocer como un hupia y se fue a vivir al Coaybay.

Este animismo confería al Bohití o bohíque, médico brujo, grandes poderes, al ser el encargado capaz de comunicarse con los espíritus. Para este fin confeccionaban ídolos de algodón, piedra, hueso, concha y otros materiales, que recibían el nombre de cemíes. Los cemíes tenían poderes sobre el hombre, ya que en ellos residían los espíritus de antepasados muertos, rocas, árboles, etc.

En 1907, Fewkes estudió los ídolos taínos, llegando a la siguiente conclusión: los taínos creían en dos seres sobrenaturales llamados cemíes que eran los progenitores de los demás. Estos dos padres creadores estaban simbolizados por ídolos de piedra, madera o barro, a quienes los indígenas rezaban sus oraciones y en cuya presencia celebraban los ritos para implorar la abundancia de frutos y la dicha de la raza humana. Un grupo de estos sobrenaturales cemíes tutelaban y representaban a los antepasados del clan. El culto de estos ídolos se hallaba supeditado a las familias y sus imágenes eran guardadas en la casa-templo del cacique.

Ramón Pané, fraile que entre 1494 y 1498 vivió entre los taínos de Santo Domingo, es tajante respecto a las creencias religiosas, decía que Yocahú (el padre creador) vive en el cielo, es un ser inmortal al que nadie puede ver y aunque tiene madre no tiene principio. Su madre, diosa sin principio también, tiene varios nombres: Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco.[18]

Gonzalo Fernández de Oviedo, cuando habla de la pareja divina, dice: «El cemí es el señor del mundo, del cielo y la tierra. Yocahú es la divinidad suprema, hijo y abuelo mítico invisible e intangible como el fuego, como el viento, el sol o la luna[cita requerida]. En los museos puertorriqueños hay abundantes muestras de estos curiosos ídolos, los cemíes, cuya forma ha suscitado entre los ufólogos variadas especulaciones.

Entretenimiento

Batey o cancha ceremonial de batú en Caguana, Puerto Rico.

Los taínos se divertían de diferentes maneras, a través del baile, la música y el juego de pelota. Este último era conocido como batú y se jugaba en un espacio llamado batey. El juego despertó el interés de los colonizadores españoles, debido a que la pelota que utilizaban (que estaba hecha de las raíces de la planta llamada Cupey) rebotaba y este fenómeno era desconocido en Europa. El juego de pelota se jugaba entre 2 equipos de hasta 30 jugadores (hombres y mujeres) que tenían que mantener la bola en el aire con su cabeza, rodillas, muslos y cadera.

Los principales rituales taínos escenificaban danzas sagradas llamadas areítos, acompañadas de diversos instrumentos, principalmente tambores.

Chorro de Maíta

Exposición arqueológica en el sitio original del cementerio aborigen.

Este sitio, ubicado en Banes, provincia cubana de Holguín, constituye uno de los hallazgos arqueológicos más significativos relacionados con los taínos en el Caribe. Aquí se descubrió un extenso cementerio aborigen que conserva más de un centenar de enterramientos humanos, junto con objetos de la vida cotidiana, elementos ceremoniales y piezas de cerámica vinculadas a la cultura taína.[19]

Las investigaciones arqueológicas han permitido conocer aspectos de las prácticas funerarias, la organización social y las creencias religiosas de estos pueblos precolombinos.[20] Debido a su importancia, en las inmediaciones se construyó el Museo de sitio Chorro de Maíta, donde se exhiben restos arqueológicos y una aldea taína recreada a tamaño real, que ofrece una representación de su modo de vida.[21]

El sitio es considerado un referente esencial para el estudio de los taínos en Cuba y el área caribeña, pues aporta valiosa información sobre la presencia y desarrollo de esta cultura en la región oriental de la isla.[22]

Paralelismos con otras cosmovisiones

Rodolfo R. Schuller, en El huracán: dios de la tormenta, y el Popol Vuh, señala muchos paralelismos con las tradiciones mayas. Esto podría sugerir contactos entre estos pueblos aunque es poco probable que existiera un origen común.

Pese a esto, la hipótesis más aceptada es la procedencia sudamericana de los taínos, ya que se considera que el parentesco lingüístico es una evidencia más fiable de origen común que algunas tradiciones culturales de ellos.

Población

Estimaciones de diversas fuentes sobre la población de La Española desde 1492:

Más información Fuente, Estimación ...
Fuente Estimación Fecha Fuente Estimación Fecha
Fernandes, Sirak, et al.[23] 500-8150
(incluye Puerto Rico y La Española)
antes de 1492 Verlinden (1973)[24] 60000 1492
Amiama (1959)
Rosenblat (1959 y 1976)[24][25]
100000 1492 Lipschutz (1966)[24] 100000-569000 1492
F. Moya Pons (1977)[26] 377.559 1492 N. D. Cook (1993)[27] 500000-750000 1492
Moya Pons (1971)[24] 600000 1492 Zambardino (1978)
Denevan (1992)[24]
1000000 1492
Denevan (1976)[24] 1950000 1492 Watts (1987)[28] 3000000-4000000 1492
Borah & Cook (1971)[24] 7975000
(margen de 4 a 14 millones)
1492 Federmann (1557)[29]
Chaunu (1955-1960)[30]
Córdoba (1968)[24]
500000 1492
Oscar Ferdinand Peschel (1845)[31] 200000-300.000 1492 Las Casas (1527-1563)
Fernández de Oviedo (1535-1557)[32]
Guerra (1988)[33]
1100000 1492
Las Casas (1527-1563)[34][35] 1100000 1496 Miguel de Pasamonte (1508)[36]
Peschel (1845)[31]
Las Casas (1527-1563)[37]
60000 1508
Las Casas (1527-1563)[37] 40000 1509 Las Casas (1527-1563)
Fernández de Oviedo (1535-1557)[32]
60000 1510
Diego Colón (1510)[29] 33523 1510 Chaunu (1955-1960)[38] 100000
(incluyendo muchos fugitivos en el interior)
1510
Peschel (1845)[31] 20000 1512 Peschel (1845)[31] 14000 1514
Cook (1993)[29] 26334 1514 Lucena (1982)[39] 25303 1514
Lucena (1982)[39] 11000 1517 Cook (1993)[29] 18000-19000 1518-1519
Las Casas (1527-1563)
Fernández de Oviedo (1535-1557)[32]
16000 1520 Federmann (1557)[29] 20000 1529-1532
Las Casas (1527-1563)
Fernández de Oviedo (1535-1557)[32]
10000 1530 Cook (1993)[29] 2000 1542
Peschel (1845)[31] 150
(2 pueblos de indios)
1570 Rosenblat (1954)[40] 500 1570
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Diversas estimaciones de la población indígena desde 1492 en las Antillas:

Más información Fuente, Estimación ...
Fuente Estimación Fecha Fuente Estimación Fecha
Puerto Rico
B. Bennassar & L. Bennassar (1992)[41] 500.000 1492 Rosenblat (1959 y 1976)[25] 50.000 1492
Lucena (1982)[39] 50.000 1500 Rivera Bermúdez (1980)[42] 30.000 1508
Bunker (1975)[43] 50.000-125.000 1508 Toro Sugrañes (1996)[44][45] 20.000-100.000 1508
Brau (1983)[46]
Scarano (2000)[47]
5.000 1514 Las Casas (1527-1563)[48] 6.000 1515
I. P. Magidovich (1980)[49] Menos de 4.000 1515 Las Casas (1527-1563)[48] Poco más de 2000 1530
Cabildo de Puerto Rico (1540)[50] 50 1540 Rosenblat (1954)[40] 300 1570
Empadronamiento colonial (1777)[51] 1.700 1777 Empadronamiento colonial (1777)[52] 1.756 1777
Empadronamiento colonial (1787)[52] 2.302 1787 Empadronamiento colonial (1799)[52] 2.300 1799
Cuba
Lucena (1982)[39]
Rosenblat (1959 y 1976)[25]
80.000 1492 B. Bennassan & L. Bennassan (1992)[41]
Las Casas (1527-1563)[53]
No menos de 200.000 1511
Muñoz Azpiri (2005)[53] 1.000.000 1511 Muñoz Azpiri (2005)[53] 14.000 1517
Las Casas (1527-1563)[48] 4.000 1531 Las Casas (1527-1563)[48] 2000 1542
Rosenblat (1954)[40] 1350 1570
Jamaica
Lucena (1982)[39] 60.000 1492 Rosenblat (1959 y 1976)[25] 40.000 1492
B. Bennassan & L. Bennassan (1992)[41] 100.000-150.000 1492 Lucena (1982)[39] 14.636 1515
Bahamas
Antillas Menores
[nota 1]
Rosenblat (1959 y 1976)[25] 30.000 1492 Dold (2002)[54] 40.000-50.000
(solo las Bahamas)
1492
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A pesar de la existencia del aún mito de su extinción estudios genéticos e históricos indican que parte de la población indígena sobrevivió a la catástrofe demográfica vivida a fines del siglo XV y la primera mitad del XVI.[55][nota 2] Dichas estimaciones hablan de entre un 80 y 90 % de mortandad,[55][56] principalmente por las enfermedades traídas por los españoles y a las que los taínos no tenían defensas naturales propias,[57] lo que significa, sin embargo, que varios miles o decenas de miles sobrevivieron[14][55] principalmente huyendo a las zonas montañosas y más boscosas de las islas, menos habitables e inaccesibles para los colonos y soldados españoles.[14][55] En el caso de Puerto Rico algunos de los sobrevivientes escaparon a las islas de Barlovento.[58] Finalmente los sobrevivientes terminaron por mestizarse y sufrir un proceso de aculturación y sincretismo cultural con los nuevos pobladores europeos y africanos.[55]

Palabras de origen taíno

Véase también

Referencias

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