Tiempos modernos
película de 1936 dirigida por Charles Chaplin
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Tiempos modernos (Modern Times en inglés) es un largometraje de 1936 escrito y dirigido por Charles Chaplin, que fue también el actor principal. Esta película es un reflejo de las condiciones desesperadas de las cuales era víctima un empleado de la clase obrera en la época de la Gran Depresión, en la visión dada por la película, por la eficiencia de la industrialización y la producción en cadena. En la película también intervienen Paulette Goddard, Henry Bergman, Tiny Sandford y Chester Conklin. Tiempos modernos muestra escenas de corte futurista de la fábrica en la que trabaja Charlot que podrían tener influencia de la película de Fritz Lang Metrópolis y de la famosa ilustración Mechanophobia de John Vassos, aparecida en 1931.[1]
(España e Hispanoamérica)
| Modern Times | |||||
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| Título |
Tiempos modernos (España e Hispanoamérica) | ||||
| Ficha técnica | |||||
| Dirección | |||||
| Ayudante de dirección | Carter DeHaven | ||||
| Producción | Charles Chaplin | ||||
| Guion | Charles Chaplin | ||||
| Historia | Charles Chaplin | ||||
| Música | Charles Chaplin | ||||
| Sonido | Charles Chaplin | ||||
| Fotografía |
Ira H. Morgan Roland Totheroh | ||||
| Montaje | Charles Chaplin | ||||
| Escenografía | J. Russell Spencer | ||||
| Protagonistas |
Charles Chaplin Paulette Goddard Henry Bergman Tiny Sandford Chester Conklin | ||||
| Ver todos los créditos (IMDb) | |||||
| Datos y cifras | |||||
| País | Estados Unidos | ||||
| Año | 1936 | ||||
| Género |
Comedia Drama Romance | ||||
| Duración | 89 minutos | ||||
| Clasificación |
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| Idioma(s) | Inglés | ||||
| Formato | 35 mm | ||||
| Compañías | |||||
| Productora | Charles Chaplin Productions | ||||
| Distribución | United Artists | ||||
| Presupuesto | $1, 500, 000 (estimado) | ||||
| Recaudación | $163, 245 (Estados Unidos, 2004) | ||||
| Películas de Charles Chaplin | |||||
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| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | |||||
Es la primera película de Charles Chaplin en la que a este se le puede escuchar su voz mientras canta en el bar.[2]
Descripción
Tiempos modernos es una mezcla entre el cine mudo y el sonoro; a veces es considerada como la última película muda de la historia. Se emplearon algunos efectos auditivos, como música, cantantes y voces provenientes de radios y altavoces así como la sonorización de la actividad de las máquinas. Al final puede oírse brevemente la voz de Charles Chaplin. Y es la primera película en la que se escucha su voz. El actor canta una versión de la canción de Léo Daniderff «Je cherche après Titine», pero con una lengua inexistente, conocida como «Charabia» en español (algarabía), cuyos sonidos tratan de asemejarse a una mezcla de francés e italiano, con alguna palabra reconocible en inglés.
Considerado como un ejemplo de crítica social, el mismo Chaplin negó la relevancia que muchos han querido darle a su trabajo en este largometraje. En la obra se mezcla la ficción con la realidad, para tomarla con un poco de humor.[3]
Argumento

Extenuado por el frenético ritmo de la cadena de montaje, un obrero metalúrgico que trabaja apretando tuercas acaba perdiendo la razón. Después de recuperarse en un hospital, sale y es encarcelado por participar en una manifestación en la que se encontraba por casualidad. En la cárcel, también sin pretenderlo, ayuda a controlar un motín, gracias a lo cual queda en libertad. Una vez fuera, emprende la lucha por la victoria en compañía de una pobre joven huérfana a la que conoce en la calle.
En lugar de ser una película cómica típica, es más bien un largometraje que se enfocó en mostrar el aspecto social de esa época. Siendo cine mudo en blanco y negro (y a pesar de que actualmente parecería imposible) transmite claramente su mensaje: una crítica al sistema capitalista de esos días. Muestra el trabajo mecanizado, la producción en cadena, los bajos, el estrés, la opresión, el hambre, la pobreza e injusticia social que vive esa sociedad, principalmente la clase baja y más vulnerable de Estados Unidos. La película comienza mostrando la vida de un obrero de fábrica que vive en plena revolución industrial durante la depresión económica de 1929. La desesperación por empleo, como muestra la película, generaba largas filas para conseguir un cupo en la fábrica. La película compara a los obreros con un rebaño de ovejas que sigue a su pastor, el pastor se podría interpretar como el capitalismo.
Los obreros que conseguían el cupo trabajaban como verdaderas máquinas. Muchos de ellos, a causa del estrés, o del cansancio físico y psicológico, terminaban con ataques de nervios, como muestra la escena en que Charles, de tanto apretar tuercas, terminó desquiciado.
También podemos observar la crítica a las condiciones de pobreza y su relación con el delito en el retrato de la vida de una joven que, desesperada por alimento para ella y su familia, tiene que romper la ley.
La película enfatiza en mostrar la forma como el maquinismo y el capitalismo le quitan la humanidad a los trabajadores. La labor que Chaplin hace es una exageración del Fordismo donde el trabajo especializado se ha reducido ridículamente a hacer sólo una parte del giro de una tuerca, lo cual es terminado por otros, lo que acelera el trabajo. Sin embargo, este enajenante trabajo trae consecuencias físicas, corporales y psicológicas, que Chaplin las hace ver como parte de lo divertido de la película. Transforma algo trágico en algo cómico sin faltar el respeto a sus compañeros.
Personajes

- Charles Chaplin: Charlot (anunciado también como Charlie Chaplin y protagonista)
- Paulette Goddard: niña pobre (protagonista)
- Henry Bergman: Propietario del café
- Tiny Sandford: Big Bill
- Chester Conklin: Mecánico
- Hank Mann: Ladrón
- Stanley Blystone: Padre de la protagonista
- Al Ernest Garcia: Presidente de la Steel Corp. Electro (Allan García)
- Richard Alexander: Alcalde de la prisión (Dick Alexander)
- Cecil Reynolds: Ministro
- Mira McKinney: La esposa del ministro
- Murdock MacQuarrie: J. Widdecombre Billows
- Wilfred Lucas: Oficial de menores
Producción
Durante una gira europea para promocionar «Luces de la ciudad», Chaplin se inspiró para «Tiempos modernos» tanto en las lamentables condiciones del continente durante la Gran Depresión como en una conversación con Mahatma Gandhi en la que hablaron sobre la tecnología moderna. Chaplin no entendía por qué Gandhi se oponía a ella en general, aunque reconocía que «la maquinaria que solo tenía en cuenta los beneficios» había dejado a mucha gente sin trabajo y arruinado vidas.[5]
Chaplin comenzó a preparar la película en 1934 como su primera «película sonora», y llegó incluso a escribir un guion con diálogos y a experimentar con algunas escenas sonoras. Sin embargo, pronto abandonó estos intentos y volvió al formato mudo con efectos de sonido sincronizados y diálogos escasos. Los experimentos con los diálogos confirmaron su convicción de que el atractivo universal de su personaje «El vagabundo» se perdería si este hablaba en pantalla. La mayor parte de la película se rodó a «velocidad muda», 18 fotogramas por segundo, lo que, al proyectarse a «velocidad sonora», 24 fotogramas por segundo, hacía que la acción slapstick pareciera aún más frenética. La duración del rodaje fue larga para la época, ya que comenzó el 11 de octubre de 1934 y terminó el 30 de agosto de 1935.[6]
El biógrafo de Chaplin, Jeffrey Vance, ha señalado: «Chaplin reconoció que «Tiempos modernos» era la despedida del vagabundo e incluyó deliberadamente muchos gags y secuencias como un cariñoso adiós al personaje y un homenaje a la tradición de la comedia visual».[7]
Esta película también es famosa por el uso de matte painting en la angustiosa escena en la que Charlie patina con los ojos vendados, sin darse cuenta de que está constantemente cerca del borde y es muy probable que se caiga. La caída ilusoria se pintó con pintura mate, y Chaplin nunca corrió peligro real durante el rodaje de esta escena; En realidad, patinaba sobre un suelo liso, con un saliente que le permitía discernir cuándo debía detenerse. Esto se puede observar en el hecho de que, en un momento dado, la rueda trasera de Chaplin desapareció brevemente detrás de la pintura. Es muy probable que esto escapara a la vista de Chaplin, lo que podría ser la razón por la que lo dejó así.[8]
La referencia a las drogas que aparece en la secuencia de la prisión es bastante atrevida para la época (ya que el código de producción, establecido en 1930 y en vigor desde 1934, prohibía la representación del consumo de drogas ilegales en las películas); Chaplin ya había hecho referencias a las drogas en uno de sus cortometrajes más famosos, «Easy Street», estrenado en 1917.
Crítica
«Tiempos modernos» es a menudo aclamada como uno de los mayores logros de Chaplin y sigue siendo una de sus películas más populares. Tiene una puntuación del 98 % en Rotten Tomatoes basada en 108 críticas, con una media ponderada de 9,4/10. El consenso crítico del sitio web dice: «Una sátira burlesca de la América industrializada, «Tiempos modernos» es tan incisiva políticamente como hilarante».[9] Metacritic informa de una puntuación agregada de 96/100 basada en 4 críticas, lo que indica «aclamación universal».[10]
Al nombrarla la mejor película de la década de los años 30, «Flickside» escribe: «Modern Times, de Chaplin, es una crítica reflexiva sobre las inquietudes de la modernización abordada con patetismo y humor».[11] Las críticas contemporáneas fueron muy positivas. Frank Nugent de The New York Times escribió: «Tiempos modernos» sigue teniendo al mismo Charlie de siempre, ese pequeño y adorable personaje cuyas manos, pies y cejas traviesas pueden hacer reír a carcajadas al público o mantenerlo en silencio, tenso bajo el hechizo de la tragedia humana... El tiempo no ha cambiado su genio».[12] Variety la calificó de «muy divertida y un entretenimiento sólido».[13] Film Daily escribió: «Charlie Chaplin ha logrado uno de sus mayores triunfos».[9] John Mosher de “”The New Yorker“” escribió que Chaplin «provoca unas risas magníficas... En conjunto, es un sketch inconexo, a veces un poco desordenado, a veces con un efecto bastante leve, y de vez en cuando seguro en su rica y anticuada comicidad».[14] Burns Mantle calificó la película como «otro éxito hilarante y bullicioso».[15]
En un artículo publicado en The Spectator en 1936, Graham Greene elogió encarecidamente la película y señaló que, aunque sus obras anteriores siempre habían tenido un aire un tanto anticuado, Chaplin «por fin había entrado definitivamente en la escena contemporánea». Greene señaló que, mientras que las películas anteriores de Chaplin habían presentado heroínas «bellas y sin rasgos distintivos», el casting de Paulette Goddard sugería que sus personajes femeninos podrían tener más personalidad que antes. También expresó su preocupación por que la película fuera considerada comunista, cuando en realidad el mensaje de Chaplin era predominantemente apolítico: «[Chaplin] presenta, no ofrece soluciones políticas».[16]
Los filósofos franceses Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Maurice Merleau-Ponty bautizaron su revista, “”Les Temps modernes“”, en honor a ella.[17]
Modern Times recaudó 1,8 millones de dólares en taquilla en Norteamérica durante su estreno,[18] convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de 1936. Fue la película más popular en la taquilla británica en 1935-1936.[19]
La icónica representación de Chaplin trabajando frenéticamente para seguir el ritmo de una cadena de montaje inspiró posteriores rutinas cómicas, como «Der Fuehrer's Face» de Disney (Donald Duck montando alternativamente proyectiles de artillería y saludando a retratos de Adolf Hitler) y un episodio de I Love Lucy titulado «Job Switching» (Lucy y Ethel intentan seguir el ritmo de un volumen cada vez mayor de bombones de chocolate, hasta que acaban metiéndoselos en la boca, en los sombreros y en las blusas). El comienzo de una secuencia fantástica de la película, en la que el obrero desempleado tropieza con un taburete al entrar en el salón de la «casa de sus sueños» con Gamin, inspiró un comienzo similar en The Dick Van Dyke Show.[20][21]
Esta fue la primera película de Chaplin con temática abiertamente política, y su retrato poco halagador de la sociedad industrial generó controversia en algunos sectores tras su estreno. En un artículo publicado en octubre de 1936 en The Liberal News, la revista oficial del Partido Liberal británico, Willoughby Dewar observó que «Tiempos modernos» «debería ser vista por todos los jóvenes liberales. Entre otras cosas, es una pieza de propaganda liberal de primera clase».[22] En la Alemania nazi, el ministro de Propaganda Joseph Goebbels prohibió la proyección de la película por su supuesta defensa del comunismo.[23][24]
La película presenta ligeras similitudes con una película francesa menos conocida de 1931 dirigida por René Clair titulada À nous la liberté (Libertad para nosotros); la secuencia de la cadena de montaje es un ejemplo de ello, ya que ambas películas la representan, aunque de forma diferente. La productora alemana Tobis Film, ávida de dinero, demandó a Chaplin tras el estreno de la película, pero sin éxito. Volvió a demandarlo tras la Segunda Guerra Mundial (lo que se consideró una venganza por las declaraciones antinazis de Chaplin en El gran dictador).[25] Esta vez, llegaron a un acuerdo con Chaplin fuera de los tribunales. Clair, amigo y gran admirador de Chaplin, que se sentía halagado de que el icono del cine retratara un tema similar, se sintió profundamente avergonzado por la acción de Tobis Film y nunca formó parte del caso.
Un caso estadounidense de infracción de derechos de autor presentado en 1934 por un libro titulado Against Gray Walls or Lawyer's Dramatic Escapes fue desestimado después de que el tribunal determinara que la película y el libro eran tan diferentes que el expediente no mostraba que se hubiera producido una copia.[26]
La película fue objeto de críticas por ser casi completamente muda.[27] Chaplin temía que el misterio y el romanticismo del personaje de Charlot se arruinaran si hablaba, y también que eso alejara a sus fans de los territorios no anglófonos.[2] Sin embargo, sus películas posteriores serían «películas sonoras» en toda regla, aunque sin el personaje del vagabundo.
El biógrafo de Chaplin, Jeffrey Vance, ha escrito sobre la acogida y el legado de la película: «Modern Times» es quizás más significativa ahora que en cualquier otro momento desde su estreno. El tema de la película, propio del siglo XX y visionario para su época —la lucha por evitar la alienación y preservar la humanidad en un mundo moderno y mecanizado— refleja profundamente los problemas a los que se enfrenta el siglo XXI. Las tribulaciones del vagabundo en “'Tiempos modernos”' y el caos cómico que se produce a continuación deberían proporcionar fuerza y consuelo a todos aquellos que se sienten como engranajes indefensos en un mundo fuera de control. Gracias a sus temas universales y su inventiva cómica, Tiempos modernos sigue siendo una de las obras más grandes y perdurables de Chaplin. Quizás lo más importante es que se trata del final del vagabundo, un homenaje al personaje más querido de Chaplin y a la era del cine mudo que dominó durante una generación.[28]
La película ha sido reconocida por el American Film Institute en las siguientes listas:
- 1998: AFI's 100 Years ... 100 Movies – n.º 81.[29]
- 2000: Los 100 años de AFI... 100 risas – N.º 33.[30]
- 2007: 100 años... 100 películas (edición 10.º aniversario) del AFI – N.º 78.[31]
The Village Voice situó Modern Times en el puesto 62 de su lista de las 250 mejores películas del siglo en 1999, basada en una encuesta realizada a críticos.[32] En enero de 2002, la película fue incluida en la lista de las «100 películas imprescindibles de todos los tiempos» por la Sociedad Nacional de Críticos de Cine.[33][34] La película fue votada en el puesto número 74 de la lista de «Las 100 mejores películas» de la prestigiosa revista francesa Cahiers du cinéma en 2008.[35] En la encuesta de 2012 de la revista Sight & Sound, ocupó el puesto 63 en la lista de las mejores películas de la historia según la opinión de los críticos[36] y el vigésimo en la encuesta de directores.[37] En la versión anterior de la lista, de 2002, la película ocupaba el puesto 35 entre los críticos.[38] En 2015, Modern Times ocupó el puesto 67 en la lista de las «100 mejores películas estadounidenses» de la BBC, votada por críticos de cine de todo el mundo.[39] La película fue votada como la número 12 en la lista de «Las 100 mejores comedias de todos los tiempos» en una encuesta realizada por la BBC en 2017 a 253 críticos de cine de 52 países.[40] En 2021, la película ocupó el puesto 49 en la lista de la revista Time Out de «Las 100 mejores películas de todos los tiempos».[41]
La película fue incluida por el Vaticano en una lista de películas importantes recopilada en 1995, en la categoría de «Arte».[42]
Premios y nominaciones
| Año | Reconocimiento | Resultado |
|---|---|---|
| 1936 | Diez películas más destacadas | Incluida |