Chalaparta

Instrumento musical traditional vasco de percusión From Wikipedia, the free encyclopedia

La chalaparta (en vasco txalaparta) es un instrumento de percusión idiófono tradicional en el País Vasco, Navarra y el País Vasco francés. Generalmente consta de dos soportes (cestos, sillas, banquetas, etc.), sobre estos algún material aislante (hoja de maíz, sacos viejos enrollados, hierba seca, etc.) y sobre estos materiales uno o varios tablones que son golpeados por dos personas con cuatro palos (dos cada txalapartari).[1][2]

Datos rápidos Características, Otros nombres ...
Chalaparta
Características
Otros nombres chalaparta
Clasificación Instrumento de percusión
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Historia

No se conoce el origen de este instrumento aunque el golpear una superficie con unos bastones de madera u otro material para hacer sonidos, ritmos, música o avisar de acontecimientos ha sido común a muchas culturas.[3]

Su ritmo, según el musicólogo Aita Donostia, parece una imitación del bandeo de las campanas de las iglesias rurales. El escultor Jorge Oteiza escribía en 1963: La txalaparta es un ritmo primitivo, ritual, que aún se conserva, casi perdido, en algún lugar guipuzcoano...[4]

Su uso ha estado muy relacionado con el medio rural y especialmente ligado a las labores de fabricación de la sidra. Tras triturar la manzana, se celebraba una cena. Una vez terminada la cena, al oír el instrumento, la gente de los alrededores se iba animando y se acercaba al lugar. Se dice que la chalaparta podía oírse en un radio de 5 km. También se utilizaba en otras celebraciones como las bodas y diversos festejos rurales. Allí donde se escuchaba tocar la chalaparta había una fiesta, para hacer música y juegos rítmicos con improvisación.[5]

A principios del siglo XX casi había desaparecido por completo hasta que fue recuperada en la década de 1960. En esos años eran muy conocidos los hermanos Miguel (1901-1983) y Pello Zuaznabar (1906-2001) del caserío Sasoeta de Lasarte. Llegaron a grabar un disco en 1965 y ese mismo año tocaron en Madrid con motivo de una exposición de Remigio Mendiburu.[6]

Aunque lo habitual es que el instrumento se tocara con ocasión de la elaboración de la sidra, en una ocasión los mismos hermanos Zuaznabar celebraron una kinto-afaria (cena de los quintos de la “mili”) y acabaron tocando con las tablas de una caseta que estaba en un paso a nivel de la línea de tren Bilbao-San Sebastián.[7]

En el barrio Alto Amara de San Sebastián, vivían los hermanos Zabalegi (José, Joaquín, José Mari y Ramón, nacidos en el cambio de siglo), quienes acostumbraban a tocar de noche la chalaparta, y cuyos sones se oían a muchos kilómetros. También eran muy afamados los hermanos Ramón y Asentsio Goikoetxea (nacidos en 1906 y 1909, respectivamente) del caserío Erbetegi-Etxeberri de Astigarraga. Asimismo eran conocidos tocando las toberas los Zubeldia del caserío Egaña-txiki del barrio Portu de Hernani, algunos en Oyarzun y los toberalaris de Lesaca.[1][6]

En 1962, la televisión sueca grabó a los hermanos Zuaznabar tocando la txalaparta en su forma tradicional para un documental sobre la cultura vasca. Fue uno de los primeros registros audiovisuales del instrumento.[8]

En el documental Ama Lur, de Fernando Larruquert y Néstor Basterretxea, estrenada en 1968 después de dos años de dura lucha contra la censura, la chalaparta tenía su lugar dentro de la cultura y el folklore vasco.[9]

En la década de 1960, además de las familias Zuaznabar y Goikoetxea, destacaron los hermanos José Antonio y Jesús María Artze del grupo Ez Dok Amairu. Los hermanos Artze llevaron la chalaparta a los Encuentros de Pamplona de 1972, y allí fue donde la escucharon los músicos de vanguardia más importantes del momento. En las décadas de 1980 y 1990 la chalaparta pasó a ser no solo un elemento artístico, sino que el instrumento empezó a verse como una seña de identidad vasca. Su amplia utilización en todo tipo de actos, lúdicos, educativos, políticos, etc. y la creación de nuevas escuelas favorecieron su divulgación.[4][10]

Es de señalar el trabajo de divulgación y educación de Juan Mari Beltrán, profesor en la Escuela de Música de Hernani, y la Txalaparta Festa (fiesta de la chalaparta) que dicha escuela organiza y que lleva reuniendo a practicantes de este instrumento ininterrumpidamente desde la década de 1980. Juan Mari Beltrán mezcla danza y espectáculos con la chalaparta como eje o invitada especial.[11]

Desde Herri Musikaren Txokoa (Centro de estudio y museo de las músicas populares del mundo), han transmitido también poco a poco el uso de la chalaparta a la práctica totalidad del territorio vasco e incluso fuera de él.[12][13]

En cuanto a quienes interpretan su música con este instrumento, destacan varios duetos por su nivel academicista o por una enseñanza de calidad: Ttakun Ttan Ttakun, de la Hernaniko Txalaparta Eskola, Irungo Txalapartariak, Oreka Tx y Ugarte Anaiak en Guipúzcoa, Sestaoko Txalaparta Eskola en Vizcaya y Hutsun en Navarra. Existen más grupos conocidos incluso a nivel internacional, algunos con muchos años de experiencia, como el trío Kalakan, el dúo de gemelas Ttukunak y el grupo TTAK AT![14]

En 2005, Oskar Tejedor realizó el documental Txalaparta, el eco de un pueblo, en el que a través de las tres generaciones expuso un paseo por el enigmático pasado del instrumento y su encuentro con el presente.[15]

La película Nomadak de 2006, dirigida por Raúl de la Fuente, es un documental que sigue a dos músicos (Oreka TX) que quieren hacer de la chalaparta una herramienta de comunicación entre distintas culturas. Su viaje les lleva a Mongolia, la India, el Sáhara o Laponia.[16]

Descripción

Tres son las partes principales de las que se compone la chalaparta:[1]

  • Uno o más tablones de madera colocados horizontalmente sobre un material mullido.
  • Un par de soportes para sujetarlos.
  • Cuatro palos troncocónicos de madera (makilak) con los que se golpean verticalmente los tablones.
Txalaparta

A modo de aislante acústico entre el tablón y los puntos de apoyo solía usarse antiguamente la hoja de maíz y, en su defecto, lo primero que encontrasen a mano, como ropa, etc. No hay constancia de que se hayan empleado pieles de algún animal con ese fin. Los puntos de apoyo han sido tradicionalmente cestos de castaño invertidos, un par de sillas o cajas. Actualmente se suelen emplear caballetes. Además de la chalaparta común, hay otras variantes como, por ejemplo, las toberas, kirikoketa, ttinbilin-ttanbalan y ote-jotzea.[1]

Las maderas más utilizadas para el tablón han sido y son las de aliso, castaño, fresno y otras propias de cada zona geográfica. Cada pareja de txalapartaris suele elegir las maderas más apropiadas para sus instrumentos en función de los sonidos que quieren crear. Aunque cada chalaparta solía tener tradicionalmente dos o tres tablas de madera, recientemente es habitual encontrar chalapartas formadas por una docena de tablas.[5][17]

Además de las de madera, se construyen algunas en piedra (harrizko txalaparta), metal e incluso en materiales sintéticos.[2][18][19]

Técnica instrumental

El modo de tocar es, en esencia, el mismo para ambos miembros de la pareja de txalapartaris,[20] si bien los nombres que reciben los intérpretes y las combinaciones de golpes que efectúan son diferentes. Mientras uno de los miembros de la pareja, el txalapartari base, mantiene el orden rítmico (ttakuna), el otro, el libre, introduce tensiones y variaciones para lograr el desequilibrio (herrena). La tónica general es que el herrena se dedique a crear tensiones rompiendo el ritmo impuesto por el ttakun, para acabar cayendo irremediablemente en un equilibrio que se prolongará hasta acabar la sesión. Los golpes se suceden en el tiempo de modo que dejan intervalos para que el otro txalapartari los rellene a voluntad. En este desarrollo se aplican recursos como aumentar el tempo a lo largo del toque, incrementar la intensidad de algunos golpes o jugar con las distintas zonas del tablón para conseguir diferentes sonoridades. En definitiva, se convierte en una forma de hacer música entre dos personas interdependientes que tocan de forma alternativa en una especie de duelo amistoso. En la práctica moderna de la chalaparta, esta rigidez se ha flexibilizado.[17][19][21][22]

Referencias

Enlaces externos

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