Escatología
parte de la teología y la filosofía que se ocupa de los acontecimientos finales cuando el mundo termina
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La escatología se refiere a las expectativas sobre el fin de la era actual, la historia humana o el mundo mismo.[1] El «fin del mundo» o «fin de los tiempos»[2] forma parte de las creencias de varias religiones del mundo, tanto abrahámicas como dhármicas. En el contexto del misticismo, el término se refiere metafóricamente al fin de la realidad ordinaria y al reencuentro con lo divino. También se define la escatología como el conjunto de creencias religiosas sobre las «realidades últimas»,[3] es decir, sobre el más allá o las postrimerías de la muerte.
La palabra proviene del griego antiguo ἔσχᾰτος (ésjatos): ‘último’, y λόγος (logos): ‘estudio’. Se suele dividir en:
- Escatología general o anteposhistórica (que quiere decir, antes del fin de la historia). Se ocupa del destino final de la humanidad y del destino final del universo.
- Escatología particular o posmortuoria. Se ocupa del estado del ser humano después de su muerte.
Las religiones abrahámicas mantienen una cosmología lineal, con escenarios apocalípticos que contienen temas de transformación y redención. En el judaísmo, el término «fin de los días» hace referencia a la era mesiánica e incluye la reunión de la diáspora judía exiliada, la llegada del Mesías, la resurrección de los muertos y el mundo venidero. El cristianismo describe el fin de los tiempos como un período de tribulación que precede a la segunda venida de Cristo, quien se enfrentará al auge del Anticristo junto con su estructura de poder y sus falsos profetas, y dará paso al Reino de Dios. En el islam, varios hadices detallan el Día del Juicio Final como precedido por la aparición del Dajjal y seguido por el descenso de ʿĪsā (Jesús), que triunfará sobre el falso Mesías o Anticristo; su derrota dará lugar a una serie de acontecimientos que terminarán con la salida del sol por el oeste y el comienzo del Qiyāmah (Día del Juicio).
Las religiones dhármicas suelen tener cosmovisiones más cíclicas, con escatologías del fin de los tiempos caracterizadas por la decadencia, la redención y el renacimiento (aunque algunos creen que las transiciones entre ciclos son relativamente tranquilas). En el hinduismo, el fin de los tiempos se produce cuando Kalki, la encarnación final de Vishnu, desciende sobre un caballo blanco y pone fin al actual Kali Yuga, completando un ciclo que comienza de nuevo con la regeneración del mundo. En el budismo, el Buda predijo que sus enseñanzas serían olvidadas después de 5000 años, seguidos de agitación. Dice que aparecerá un bodhisattva llamado Maitreya y redescubrirá las enseñanzas del Buda Dharma, y que la destrucción definitiva del mundo vendrá entonces a través de siete soles.
Desde el desarrollo del concepto de tiempo profundo en el siglo XVIII[4] y el cálculo de la edad estimada del planeta Tierra, el discurso científico sobre el fin de los tiempos ha considerado el destino final del universo. Entre las teorías se incluyen el Big Rip, el Big Crunch, el Big Bounce y el Big Freeze (muerte térmica). Los comentaristas sociales y científicos también se preocupan por los riesgos catastróficos globales y los escenarios de catástrofes globales que podrían provocar la extinción humana.
Etimología
En español, el término escatología puede estar referido a dos cosas completamente distintas:
- la primera, el ‘conjunto de creencias referentes al fin de los tiempos’ (del griego antiguo ἔσχᾰτος [ésjatos]: ‘último’; y
- la segunda, el estudio de los excrementos (del griego antiguo σκώρ [skór], genitivo σκατός [skatós]).
Debido al sistema de transcripción del griego, en español coinciden ambos términos.
En primer lugar, en griego solo ésjatos (ἔσχᾰτος) comienza por e; skatós (σκατός), por el contrario, se transcribe sin e inicial en otras lenguas europeas, como inglés o francés. En segundo lugar, la oclusiva que sigue a la s es diferente en griego. Por un lado, en ésjatos (ἔσχᾰτος) hay una ji (χ), oclusiva velar sorda aspirada, transcrita en español como c/qu, que mantiene su pronunciación velar, mientras que en otras lenguas se mantiene su transliteración latina con ch (por ejemplo, χόρος se transcribe como coro en español y como chorus [korus] en inglés); por otro, en skatós (σκατός) hay una kappa (κ), oclusiva velar sorda, transcrita también como c en nuestra lengua. Es por esto que se da en español un curioso caso de homonimia.
Visión de cada religión
Cada religión tiene su propia visión escatológica según sus creencias sobre el devenir de los tiempos. En muchas de ellas el hombre, individual y colectivamente, trasciende al mundo terrenal y existe por la eternidad en realidades radicalmente distintas a la vida conocida, algunas de ellas dichosas (Cielo) y otras de condenación (infierno).
Antiguo Egipto
Hinduismo
En el hinduismo no hay una sola escatología determinada;
En la primera religión de la India, el vedismo (entre el siglo XVI y el VII a. C.), no existía la reencarnación, por lo que las almas de los muertos iban al mundo de los padres fallecidos (Pitriloka).
Hay una escatología de los universos materiales, que se destruyen cíclicamente. Existe una destrucción parcial del universo, que sucede cada final del «día» de Brahmā (cuando este dios se duerme, al final de cada uno de sus largos «días») y existe una destrucción total de todos los universos, cuando Visnú los «aspira» como moléculas de su respiración, al final de la vida de Brahmā (que dura exactamente 100 de sus «años»).
También hay una escatología personal, cuando el alma espiritual abandona el cuerpo material en el momento de la muerte. Recibe un juicio por parte del deva Iamarásh (el regente de la muerte), quien de acuerdo con su buen o mal karma (‘actividades’ pasadas) recibe una pena: volver a nacer en algún planeta de este universo.
Si el alma se comportó bien, irá a nacer en un planeta superior paradisíaco (el cielo o suarga), y una vez que haya «gastado» su buen karma (una vez que haya gozado lo suficiente) tiene que volver a nacer en este planeta.
Si el alma se comportó mal, irá a nacer en un planeta inferior infernal (el infierno o Patala), y una vez que haya “quemado” su mal karma (una vez que haya sufrido lo suficiente) tiene que volver a nacer en la Tierra.
En estado de sueño profundo, el alma cae a la Tierra en forma de lluvia, y si cae en tierra cultivada, entra en las plantas y queda adosada a los granos (de trigo, arroz, etc.). Si es comida por un ser humano masculino, ingresará en sus espermatozoides y si le corresponde ser hijo o hija de ese ser humano en particular, por «azar» será el espermatozoide que fecunde al óvulo y se convertirá en un embrión.
Según las Escrituras sagradas hinduistas, el alma se despierta dentro del útero materno. Los hinduistas incluso creían que el útero era una parte del intestino, por lo que el feto vivía meses mezclado en el excremento de la madre. De esta manera el alma experimenta varios meses de terribles sufrimientos, que finalmente le hacen perder la memoria y la inteligencia.[cita requerida]
Los hinduistas creen que es posible interrumpir este proceso eterno de reencarnación bajo ciertas circunstancias (el proceso de moksa o liberación).
Grecia clásica
Religiones nórdicas

En la mitología nórdica, Ragnarök (en español: destino de los dioses)1 es la batalla del fin del mundo. Esta batalla será supuestamente emprendida entre los dioses, los Æsir, liderados por Odín y los jotuns liderados por Loki. No solo los dioses, gigantes, y monstruos perecerán en esta conflagración apocalíptica, sino que prácticamente todo en el universo será destruido.
En las sociedades guerreras vikingas, el morir en batalla era un destino admirable, y esto se tradujo en la adoración de un panteón en el que los dioses mismos no son eternos, sino que algún día serán derrocados, en el Ragnarök. En las propias sagas y poesía escáldica de los pueblos nórdicos aparecen claramente definidos los acontecimientos del Ragnarök, se conoce quién luchará contra quién, así como los destinos de los participantes en esta batalla. El Völuspá (Profecías de Völva —Shaman femenino—), la primera serie del Edda poética (Edda mayor), que data desde 1000 d. C., cuenta la historia de los dioses, desde el inicio del tiempo hasta el Ragnarök, en 65 estrofas. La Edda prosaica (Edda menor), escrita dos siglos después por Snorri Sturluson, describe en detalle qué ocurrirá antes, durante y después de la batalla.
Lo que es único sobre el Ragnarök como historia apocalíptica (en el estilo Armagedón) es que los dioses ya saben a través de la profecía lo que va a suceder: qué avisará de la llegada del acontecimiento, quién será asesinado por quién, y así sucesivamente. Incluso saben que ellos no tienen el poder de evitar el Ragnarök. Esto está relacionado con el concepto de destino (véase Urðr, Wyrd) de los pueblos nórdicos antiguos.

Judaísmo
El judaísmo suele referirse al fin de los tiempos como «el fin de los días» (aḥarit ha-yamim, אחרית הימים), una frase que aparece varias veces en el Tanaj.
Las predicciones sobre el fin del mundo difieren según las distintas escuelas rabínicas. Algunas de ellas afirman que su Dios:[5]
- redimirá al pueblo judío del cautiverio que comenzó durante el Exilio babilónico en un nuevo Éxodo.
- devolverá al pueblo judío a la Tierra de Israel.
- restaurará la dinastía davídica y el Templo de Jerusalén.
- levantará un regente de la Casa de David, el Mesías judío, para guiar al pueblo judío y al mundo y dar paso a una era de justicia y paz, la Era mesiánica.
- será reconocido por los no judíos como el único dios verdadero.
- resucitará a los muertos.
- creará un nuevo cielo y una nueva tierra.[6]
Algunas tradiciones judías asocian la llegada del Mesías como un signo escatológico mientras que otras lo esperan como un evento histórico. Lo mismo ocurre con la restauración del Templo de Jerusalén o del pueblo judío a la tierra prometida, que pueden ser entendidos como profecías escatológicas o históricas. Otros temas frecuentes de la escatología hebrea que tampoco gozan de consenso son la resurrección de los muertos, el juicio final, la nueva creación o el gobierno divino.
El fin de los tiempos se aborda en el Libro de Daniel y en numerosos otros pasajes proféticos de las escrituras hebreas, así como en el Talmud, en particular en el Tratado Avodah Zarah.
La idea de una era mesiánica ocupa un lugar destacado en el pensamiento judío y se incorpora como parte del fin de los días. Un pasaje del Libro de Isaías ha sido interpretado como una predicción de esa era de paz: «Forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas; ninguna nación levantará la espada contra otra nación, ni se adiestrarán más para la guerra» (Isaías 2:4, véase también Miqueas 4:3).[5] Maimónides (1135-1204) describió con más detalle la Era Mesiánica en la Mishneh Torah:
Y en ese momento no habrá hambre ni guerra, ni celos ni rivalidad. Porque lo bueno será abundante y todos los manjares estarán disponibles como el polvo. La única ocupación del mundo será conocer a Dios; ... el pueblo de Israel tendrá una gran sabiduría; percibirá las verdades esotéricas y comprenderá la sabiduría de su Creador, según la capacidad del hombre. Como está escrito (Isaías 11:9): «Porque la tierra se llenará del conocimiento de Dios, como las aguas cubren el mar».[7]
Mazdeísmo
Dentro del contenido religioso del mazdeísmo, Zoroastro describió con gran detalle la llegada del Frashokereti o juicio final con el último enfrentamiento entre Ahura Mazda (el Bien) y Angra Mainyu (el Mal), que produciría grandes catástrofes y aceleraría la llegada de un salvador, descendiente del linaje del propio Zoroastro, quien sería el encargado de llevar a la victoria a las fuerzas del Bien.
En el juicio final se decide el destino de la humanidad y la reconciliación entre una parte de esta y Ormuz (el Bien), que conlleva el fin del Mal.
Budismo
En China, hacia el siglo X, al introducir el culto al buda Maitreya también se introdujo en esta religión un componente escatológico, del cual en los tiempos futuros, decaerá de gran manera que propiciaría el regreso de Maitreya para iniciar una nueva época de paz y esperanza.
Cristianismo

La escatología cristiana es el estudio que se ocupa del destino último del alma individual y de todo el orden creado, basado principalmente en los textos bíblicos del Antiguo y del Nuevo Testamento. La filosofía escatológica cristiana estudia cuestiones como la naturaleza de lo divino y la naturaleza divina de Jesucristo, la muerte y la vida después de la muerte, el cielo y el infierno, la segunda venida de Jesús, la resurrección de los muertos, el rapto, la Tribulación, el milenarismo, el fin del mundo, el Juicio Final y el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra en el mundo venidero.
En el Antiguo Testamento, la escatología apocalíptica se encuentra especialmente en Isaías 24-27, Isaías 56-66, Joel, Zacarías 9-14, así como en los últimos capítulos del Daniel y en el Ezequiel.[8] En el Nuevo Testamento, los pasajes aplicables incluyen Mateo 24, Marcos 13, la Parábola del juicio final y el Libro del Apocalipsis.
La segunda venida de Cristo es el acontecimiento central de la escatología cristiana en el contexto más amplio de la plenitud del Reino de Dios. La mayoría de las denominaciones cristianas creen que la muerte y el sufrimiento seguirán existiendo hasta el regreso de Cristo, si bien existe diversidad de opiniones sobre el orden y el significado de otros acontecimientos escatológicos.
El Libro del Apocalipsis ocupa un lugar central en gran parte de la escatología cristiana. El estudio del Apocalipsis se divide normalmente en cuatro metodologías interpretativas o hermenéuticas:
- El enfoque futurista trata el Libro del Apocalipsis principalmente como una profecía sin cumplir que tendrá lugar en un futuro aún indeterminado.
- El enfoque preterista interpreta el Apocalipsis principalmente como una profecía que se cumplió en el pasado, sobre todo en los acontecimientos del siglo I d. C. anteriores a su redacción.
- El enfoque historicista sitúa el Apocalipsis en el contexto de la historia, identificando a los personajes y pasajes del Apocalipsis con personas y acontecimientos históricos importantes. Esta visión era comúnmente aceptada por la Iglesia cristiana primitiva, y luego por los predecesores del Protestantismo, como John Wycliffe,[9] Joachim de Fiore[10] y más tarde por la mayoría de los «reformadores protestantes», como Martín Lutero[11][12] Juan Calvino,[13] y John Wesley.[14] Otros partidarios de esta opinión fueron Isaac Newton[15] (1642-1727), entre otros.[16][17]
- El enfoque idealista considera que los acontecimientos del Apocalipsis no son realidades pasadas ni futuras, sino relatos puramente simbólicos que tratan de la lucha continua y el triunfo final del bien sobre el mal.
La teología cristiana se ha ocupado mucho —especialmente durante el Medievo y la Reforma— de los "novísimos" (los últimos cuatro estados del ser humano, que son muerte, juicio, infierno y gloria).
Cada denominación cristiana tiene sus propias ideas o predicciones sobre el fin del mundo. Por ejemplo, los adventistas creen en un elaborado relato sobre la resurrección de los muertos tras la segunda venida de Cristo, que se realizaría en varias fases y con varios juicios.
Islam
En el islam, la fe cuenta para el destino del creyente y cuando dicho creyente haya fallecido, conoce en persona a Dios (Alá) y es conducido al paraíso. Sin embargo, no recibe íntegramente su recompensa hasta el Día del Juicio. Para los impíos, el destino es sufrir en su propia tumba hasta llegar el juicio final, donde se decidirá su destino.
Tal como en el cristianismo y el judaísmo, existen creencias escatológicas como la recompensa de las almas (en el islamismo no existe la idea de purgatorio), pero sí existen términos escatológicos como «al-Masih ad-Dajjal» (que en árabe significa ‘el falso mesías’) y el Mesías o Mahdí (‘el Guiado’), que es Jesús (Isa). Al final de los tiempos, Jesús volverá para reinar en el mundo entero desde el trono de Jerusalén, aunando a todos los creyentes en el Dios Único, ya sean judíos, cristianos, musulmanes u otros, bajo un mismo paraguas: el islam. Reinará acorde a las enseñanzas de los profetas y, en particular, las de Mahoma, el último de todos ellos.
Señales menores (no necesariamente en este orden)
- La venida del último profeta Muhammad.
- El esclavo pasará a ser patrón.
- Los pastores competirán en la edificación de edificios altos.
- El conocimiento del islamismo será apartado mientras que la ignorancia se incrementará. Esta marginación del conocimiento será debida a que los sabios morirán y poco a poco menos sabios los reemplazarán. Los líderes de los musulmanes serán escogidos de entre la gente ignorante, y gobernarán de acuerdo a sus deseos.
- El consumo de bebidas alcohólicas y la fornicación se incrementarán muchísimo.
- La población de hombres disminuirá, mientras que la población de mujeres aumentará al grado de que por cada hombre habrá cinco mujeres.
- Treinta personas reclamarán ser profetas seguidos por al-Masih ad-Dajjal (el falso mesías)
- Habrá tanta abundancia de riqueza que la gente no podrá encontrar quien les acepte su zakat.
- El derramamiento de sangre humana se va a incrementar.
- El tiempo se acortará al grado que un año parecerá un mes, un mes un día y un día una hora.
- Dos grandes países pelearán y se matarán, ambos reclamando la misma causa.
- Se incrementarán los terremotos en número y magnitud.
- La gente al pasar por una tumba deseará cambiar de lugar con el difunto.
Señales mayores (en un orden aproximado)
- Al-Masih ad-Dajjal (el falso mesías) vendrá diciendo que es Allah haciendo parecer que tiene el cielo y el infierno en sus manos. Él es de baja estatura, de cara rojiza, ciego de un ojo, y tendrá los pelos levantados. Viajará por el mundo, pero no podrá entrar a la Meca ni a Medina.
- Al-Mahdi vendrá al mismo tiempo que Al-Dajjal. El invitará a la gente al verdadero islamismo, y será un líder militar. Su nombre será igual al del profeta Mahoma: Muhammed ibn Abdullah (Mahoma, hijo de Abdalá), será descendiente de Fátima, la hija del profeta Mahoma.
- Vendrá Jesucristo al mismo tiempo que Al-Mahdi. Él descenderá del cielo a la hora del fachr (la madrugada) en una mezquita de Damasco. Él es de mediana estatura, de cara rojiza, y su pelo está como si apenas se hubiese bañado. Él invitará a sus seguidores a convertirse al islamismo, y será un líder militar (como el rey David) La gente del Libro (cristianos y judíos) volverán al islamismo, y habrá abundancia de riqueza. Jesús romperá la cruz, matará al puerco y matará personalmente a Al-Dajjal (el falso mesías). Permanecerá sobre la Tierra por un largo tiempo y luego morirá normalmente.
- Saldrá una bestia (Al-Dabah) que invitará a la gente otra vez al islamismo.
- El Gog y el Magog (dos tribus escondidas) serán librados de la presa que los contiene y destruirán la tierra. Se tomarán toda el agua y matarán a la gente hasta que Allah les mandará una lombriz que acabará con ellos.
- Tres lugares en el mundo se hundirán y serán tragados por la tierra. Uno en el oriente, otro en el poniente y otro en la península arábiga.
- Un fuego saldrá de Adén en Yemen y se extenderá hacia el norte.
- El sol saldrá del poniente.
- Humo aparecerá sobre toda la tierra y les provocará a los creyentes un ligero resfriado mientras que a los incrédulos los enfermará gravemente.
- Finalmente llegará un viento frío que matará a los creyentes dejando solamente a los incrédulos que verán la Última Hora. El ángel Israfil soplará la corneta y comenzará la resurrección.
Conjunto de signos precedentes a la aparición del imam Mahdi, expresados en las tradiciones, tal como lo describe el sheij Mufid en su obra "Kitab al irshad".
- Los sufianíes harán una revuelta.
- Los hasaníes serán asesinados.
- Los abbásidas disputarán por el poder mundano.
- Habrá un eclipse de Sol en medio del mes de Ramadán, en contraposición con lo que sucede comúnmente (pues los eclipses de sol solo pueden darse al final del mes lunar, con la conjunción de la luna, que es el momento en que se interpone entre el Sol y la Tierra; en cuanto a los eclipses de Luna, estos solo se presentan en la mitad del mes lunar, con la luna llena, cuando la tierra se interpone entre el Sol y la Luna. Estos sucesos serían contrarios a los fenómenos astronómicos normales).
- Habrá dos hundimientos de la tierra en Bayda, uno en el este y otro en el oeste.
- El sol saldrá por el occidente y permanecerá inmóvil en el cielo en el sitio que marca el tiempo de la plegaria de la tarde.
- En los alrededores de Kufa será asesinada un alma pura junto a setenta hombres piadosos y justos.
- Un hashimita será asesinado en La Meca, entre la esquina de la Kaaba y el "maqam Ibrahim".
- La pared de la mezquita de Kufa se derrumbará.
- Estandartes negros avanzarán desde el Jorasán.
- Habrá una revuelta en el Yemen.
- Un marroquí aparecerá en Egipto y desde allí tomará posesión de Siria.
- Los turcos ocuparán Argelia.
- Los bizantinos ocuparán Ramla.
- Surgirá una estrella en el este con una luz semejante a la de la luna, y se confundirá con esta.
- La luna nueva se doblará hasta unir sus puntas.
- Aparecerá un color en el cielo, extendiéndose por todo el horizonte.
- Un fuego surgirá desde el este, permaneciendo en el aire de tres a siete días.
- Los árabes se soltarán de sus ataduras y tomarán posesiones de sus tierras, echando a las autoridades extranjeras.
- El pueblo de Egipto matará a su gobernante y destruirá Siria.
- Tres estandartes (ejércitos) se disputarán Siria: los estandartes de Qais y los árabes, que estarán entre los egipcios, y el estandarte de Kinda que vendrá desde el Jorasán.
- Vendrán caballos desde el oeste a establecerse en el Hiray. Sobre ellos avanzarán estandartes negros desde el este.
- El Éufrates crecerá de tal manera que sus aguas inundarán los callejones de Kufa.
- Sesenta mentirosos reclamarán la Profecía, y veinte de la familia de Abu Talib reclamarán el Imamato.
- Un hombre de alto rango de los abbásidas será quemado vivo entre Jalula y Janiquín.
- En la ciudad de Bagdad en la orilla próxima a Karkkin se establecerá un puente.
- Se levantará un viento negro al comienzo del día, y luego habrá un terremoto y un gran hundimiento de tierra.
- El miedo cundirá sobre la gente de Irak y Bagdad.
- Acontecerá una muerte repentina, con pérdida de propiedades, vidas y cosechas.
- Aparecerán plagas de langostas en tiempos usuales e inusuales, causando pérdidas de cosechas y dejando escasos cultivos para la gente.
- Dos grupos extranjeros disputarán y en su pelea se derramará mucha sangre.
- Los esclavos se sublevarán contra sus amos, los matarán y dominarán el país de los mismos.
- Un grupo de herejes será transformado convirtiéndose en monos y cerdos.
- Un grito surcará el cielo y cada persona lo oirá en su propio idioma.
- Una cara y un torso se verán en el centro del sol.
- Los muertos surgirán de sus tumbas, se reconocerán mutuamente y se visitarán unos a otros.
- Habrá veinticuatro tempestades seguidas y la tierra revivirá con ellas después de estar muerta. Después de esto, toda enfermedad afectará a la gente, excepto a los chiitas que creen en el Imam y esperan su aparición. Entonces ellos se enterarán de su levantamiento y se dirigirán hacia él de la Meca e Irán para apoyarlo.
Nota: El sheij Mufid ha compilado estos dichos mil años atrás aproximadamente. El expresó que de la totalidad de los signos mencionados, algunos debían acontecer forzosamente, mientras que otros eran condicionales, y Dios es el Conocedor de lo que acontecerá. Aclaramos que antiguamente el nombre de "Siria" se aludía a la región que hoy ocupan Siria, Israel, Líbano, Jordania y Palestina.
Fecha
Los cristianos del siglo I creían que Jesús regresaría durante su vida. Cuando los conversos de Pablo en Tesalónica fueron perseguidos por las autoridades romanas, creían que el fin de los días era inminente.[18] La mayoría de los estudiosos que participan en la tercera búsqueda sostienen que Jesús era un profeta escatológico que creía que el «Reino de Dios» llegaría durante su vida o la de sus contemporáneos.[19][20][21] Esta visión, conocida generalmente como «escatología coherente», fue influyente durante la primera mitad del siglo XX y sigue siéndolo hoy en día en las representaciones propuestas del Jesús histórico. Dale Allison sostiene que, aunque Jesús esperaba un fin inminente, su fecha no era inmutable y dependía del arrepentimiento de Israel para que se produjera.[22] Sin embargo, C. H. Dodd y otros han insistido en una «escatología realizada» que afirma que el propio ministerio de Jesús cumplió las esperanzas proféticas. Muchos eruditos conservadores han adoptado la posición paradójica de que los pasajes del Reino de Dios describen un reino que es a la vez «presente» y «aún por venir», alegando como apoyo la escatología paulina. [23]: 208–209 R. T. France y N. T. Wright, entre otros, han interpretado las declaraciones apocalípticas de Jesús en el Nuevo Testamento sobre un fin inminente, históricamente, como una referencia a la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo en el año 70 d. C. [24][25][26][27]: 143–152 Así, han aparecido varias interpretaciones del término «Reino de Dios» en su contexto escatológico, por ejemplo, apocalíptico, realizada o inaugurada, pero no se ha llegado a un consenso entre los estudiosos. [28][29]
Mientras que algunos que creen en la interpretación literal de la Biblia insisten en que predecir fechas u horas es inútil, otros creen que Jesús predijo las señales del fin de los días. Sin embargo, el momento preciso llegará como «un ladrón en la noche» (1 Tes. 5:2). También pueden referirse a Mateo 24:36, en el que se cita a Jesús diciendo:
«Pero nadie sabe el día ni la hora, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre».