Upupa epops

especie de ave From Wikipedia, the free encyclopedia

La abubilla[2] (Upupa epops) es una especie de ave bucerotiforme de la familia Upupidae;[3] no obstante, en la taxonomía de Sibley-Ahlquist, Upupa es separado en un orden propio, los Upupiformes. Se trata de una especie diurna, solitaria, territorial y migratoria.

Datos rápidos Abubilla, Estado de conservación ...
Abubilla
Estado de conservación
Casi amenazado (NT)
Casi amenazado (UICN 3.1)[1]
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Bucerotiformes
Familia: Upupidae
Género: Upupa
Especie: U. epops
Linnaeus, 1758
Distribución

color #008000 Residente todo el año

color #FF8000 Zona de anidamiento color #0000FF Zona de invernada

Otras especies

color #00FF00 Upupa africana

color #808000 Upupa marginata
Subespecies
Véase el texto
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Descripción

Su plumaje puede variar desde un pardo rosado a un canela oscuro o rojizo, con las alas y la cola listadas de blanco y negro.[4] Está dotado en la cabeza de un penacho de plumas eréctiles como un abanico, pero casi siempre lo mantiene cerrado. Miden de 25 a 29 cm (centímetros) de largo, con 44 a 48 cm de envergadura de alas. Son inconfundibles, especialmente por el vuelo errático que es como el de una mariposa gigante.

Nomenclatura

El nombre científico es resultado de la unión del nombre de la abubilla en latín: upupa, y en griego: ἔποψ épops.

En español la abubilla recibe diversos nombres según las regiones.[5] Los distintos nombres suelen ser onomatopéyicos, con aliteraciones (repetición de una misma letra) que intentan reproducir su característico canto.

En Andalucía recibe el nombre de gallito (de) marzo o bubilla.[6] En Aragón se la conoce popularmente con el nombre de gurgute, papute, cucute y cuscute. En algunas zonas de Castilla y Aragón se conoce como cucuta o cucut. Popularmente también se conoce como cuquillo. En Canarias como apupu o tabobo. En Cataluña y las Baleares, como puput, cucuch, palput o porput al igual que en la Comunidad Valenciana. En Galicia recibe el nombre de bubela. En la Región de Murcia se le conoce con el nombre de parputa. En la comarca leonesa de La Maragatería se conoce con el nombre de budibilla. En Navarra se le llama gallico de San Martín. En Extremadura se la conoce como poipa, en algunos pueblos de la provincia de Burgos como bubulilla y en Ávila se la conoce como abubute.

Distribución y hábitat

Las abubillas son propias de Europa, Asia y África, excepto Madagascar, donde existe una especie propia, Upupa marginata (considerada por algunos autores solo una subespecie más de U. epops).[7] Es una especie migratoria en las regiones septentrionales de su área de distribución y residente o parcialmente migratoria en las otras regiones.[4] La mayor parte de las que migran de Europa probablemente invernan en África al sur del Sahara, en cambio las poblaciones del centro y este de Siberia migran a Asia meridional.[4]

Habitan en regiones secas, encontrándose en bosques claros, zonas de frutales, viñedos y campos cultivados con arboledas.[8]

Estado de conservación

La abubilla euroasiática está incluida en la lista de especies de "menor preocupación" de la UICN. A pesar de ello, la especie está en continuo declive según la organización desde 2008,[9] siendo las causas la pérdida de hábitat y la caza excesiva.

En Europa, la abubilla parece tener una población estable, aunque está amenazada en varias regiones. El ave se considera extinta en Suecia[10] y "necesita conservación activa" en Polonia.[11] La especie se ha recuperado y estabilizado en Suiza, sin embargo la especie sigue siendo vulnerable.

Comportamiento

Camina por el suelo como un estornino. Su canto es un reclamo hueco y habitualmente trisilábico “up-up-up”, el cual le da origen a su nombre científico. Las hembras mientras están en el nido y los pollos tienen un olor peculiar y desagradable.

Alimentación

Abubilla alimentándose en el suelo.

La dieta de la abubilla euroasiática está compuesta principalmente por insectos, aunque en ocasiones también consume pequeños reptiles, ranas y materia vegetal como semillas y bayas. Es un ave solitaria cuando forrajea y normalmente se alimenta en el suelo. En ocasiones se alimenta en el aire, donde sus alas fuertes y redondeadas la hacen rápida y maniobrable, en persecución de numerosos enjambres de insectos.

Con mayor frecuencia, su estilo de búsqueda consiste en caminar por terrenos relativamente abiertos y detenerse periódicamente para explorar el suelo con toda la longitud de su pico. Las larvas y pupas de insectos son detectados con el pico y extraídos o desenterrados con sus fuertes patas. Las abubillas también se alimentan de insectos en la superficie, exploran montones de hojas e incluso utilizan el pico como palanca para mover piedras grandes y desprender la corteza de los árboles. El tamaño de sus presas oscila entre 10 y 150 mm de longitud, con un tamaño preferido en torno a 20–30 mm. Las presas de mayor tamaño son golpeadas contra el suelo o contra una piedra para matarlas o eliminar las partes del cuerpo no digeribles, como alas y patas.[12] Una de las características en su alimentación, es la ingesta de gusanos de la procesionaria del pino, en estado de crisálida, por ello es una especie esencial en las zonas de pinares.

Reproducción

Pareja de abubillas:
(a) cortejo; (b) cópula.

Sistema reproductivo y cortejo

La abubilla mantiene un sistema de monogamia estacional, en el que el vínculo de pareja suele limitarse a una única temporada reproductora.[12] El macho establece y defiende un territorio, que anuncia mediante series de llamadas sonoras emitidas con la cresta erizada y el plumaje desplegado. Las interacciones entre machos rivales pueden incluir persecuciones y enfrentamientos directos, en los que los individuos intentan herirse con el pico.[12][13]

El cortejo incluye exhibiciones vocales y ofrecimiento de alimento por parte del macho, a menudo seguidas de vuelos de persecución. Con frecuencia el macho muestra cavidades potenciales de nidificación; cuando la hembra acepta una de ellas y penetra en su interior, la formación de la pareja queda establecida. Las cópulas tienen lugar principalmente en el suelo.

Nidificación

Abubilla alimentando a sus polluelos en un nido.

La especie nidifica en cavidades naturales o artificiales, como huecos de árboles viejos, agujeros en muros, grietas entre rocas, montones de piedras y otras oquedades.[14][8] También utiliza cavidades excavadas por pájaros carpinteros y acepta cajas nido adecuadas, siempre que dispongan de una abertura suficientemente amplia y volumen interno suficiente. El interior puede carecer de revestimiento o contener restos diversos acumulados.[15]

Puesta e incubación

El tamaño de la puesta varía según la localización geográfica. En regiones templadas de Europa central y septentrional y en Asia puede alcanzar alrededor de 10–12 huevos, mientras que en zonas subtropicales y tropicales suele oscilar entre cuatro y siete.[12] En términos generales, las poblaciones de latitudes más altas presentan puestas más numerosas que las cercanas al ecuador.[12] En muchas áreas se produce una sola puesta anual, aunque las poblaciones meridionales pueden realizar una segunda. Se ha documentado también la posibilidad de una puesta de reemplazo.[15]

Huevos de abubilla.

Los huevos son de forma elíptica alargada, con un tamaño medio aproximado de 26×18 mm y un peso en torno a 4,5 g.[16] Presentan inicialmente tonalidades azuladas o azul lechoso, a veces con matices verdosos y moteado variable, pero tienden a oscurecerse progresivamente debido a las condiciones del nido.[12] Las cáscaras poseen pequeñas depresiones que favorecen la retención de la secreción uropigial aplicada por la hembra.[17]

La incubación es realizada exclusivamente por la hembra, que comienza generalmente tras la puesta del primer huevo. El macho la alimenta durante este periodo. La duración de la incubación oscila aproximadamente entre 15 y 19 días. Dado que los huevos se depositan a intervalos diarios y la incubación se inicia con el primero, la eclosión es asincrónica, de modo que en una misma nidada pueden coexistir pollos en distintos estadios de desarrollo. Esta asincronía se ha interpretado como un mecanismo que permite ajustar el tamaño efectivo de la nidada en función de la disponibilidad de alimento.[18]

Desarrollo de los polluelos

Adulto alimentando a un ejemplar juvenil en el nido.

Los polluelos nacen cubiertos de plumón. Entre el tercer y quinto día comienzan a emerger los cañones de las plumas definitivas. Durante toda la incubación y al menos los primeros días tras la eclosión, la hembra permanece en el nido y es alimentada exclusivamente por el macho. Posteriormente ambos progenitores participan en la aportación de alimento. Mientras los polluelos requieren ser empollados para mantener la temperatura corporal, la hembra reduce su actividad exterior.

El periodo de permanencia en el nido se sitúa aproximadamente entre 26 y 30 días. Tras el emplumamiento, los jóvenes continúan siendo alimentados por los padres durante varios días más antes de independizarse y dispersarse, en ocasiones a distancias considerables.

Comportamiento defensivo en el nido

Ejemplar juvenil en caja nido.

Las abubillas presentan defensas antipredatorias particularmente desarrolladas durante la reproducción. La hembra incubante y los polluelos segregan una sustancia de olor intenso producida por una glándula uropigial modificada.vEsta secreción, que puede recordar al olor de materia orgánica en descomposición, se distribuye sobre el plumaje y contribuye a disuadir depredadores y parásitos, además de poseer propiedades antibacterianas asociadas a bacterias simbiontes presentes en la glándula. [19][20][21][22] La hembra impregna también los huevos con esta sustancia, lo que se ha relacionado con un aumento del éxito de eclosión y con variaciones en la coloración superficial durante la incubación.[23][16]

Cuando se sienten amenazados, los polluelos pueden emitir silbidos semejantes a los de una serpiente y proyectar excrementos hacia el exterior de la cavidad. Incluso al ser manipulados, defecan de forma intensa. También pueden golpear con el pico o con un ala.[16] En caso de peligro, los adultos pueden adoptar una postura con alas y cola extendidas y el cuerpo aplanado contra el suelo, lo que ha sido tradicionalmente interpretado como una conducta de camuflaje, aunque algunos autores lo relacionan con comportamientos de confort, como el baño de sol.

El característico olor que emana de los nidos se debe principalmente a la secreción uropigial. Aunque se han descrito acumulaciones de excrementos en algunas cavidades, no es correcto afirmar que la especie no retire nunca los desechos. En ocasiones dichas acumulaciones se deben a limitaciones físicas de la cavidad o a ocupantes previos.[22]

Subespecies

Se conocen nueve subespecies de Upupa epops :[3]

Algunos autores consideran a Upupa marginata, de Madagascar, una subespecie más de Upupa epops.[7]

La abubilla en la cultura

  • La dieta de la abubilla euroasiática incluye muchas especies consideradas por el hombre como plagas, como las pupas de la procesionaria del pino, una plaga forestal perjudicial.[25] Por esta razón, la especie está protegida por la ley en muchos países.[26]
  • Las abubillas son aves distintivas y han tenido un impacto cultural en gran parte de su área de distribución. Se consideraban sagradas en el Antiguo Egipto, y se representaban en las paredes de las tumbas y los templos. Durante el Imperio Antiguo, la abubilla se utilizaba en la iconografía como código simbólico para indicar que el niño era el heredero y sucesor de su padre.[27] Alcanzaron un prestigio similar en la Creta minoica.[16]
  • Su dieta y su fetidez deben haber sido de las razones por las que la abubilla se incluye en el Antiguo Testamento en la lista de aves no limpias (ver Levítico 11:19 y Deuteronomio 14:18).
  • El jardín de las delicias, detalle. La abubilla está a la izquierda.
    En una Hagadá del judaísmo, se refiere a la abubilla como custodio por orden del ángel Rahab (demonio) de una criatura que se trataría de un gusano Shamir,[28] que tendría la habilidad de perforar las más duras piedras y habría sido utilizado por el rey Salomón para construir el Templo de Jerusalén.
  • La abubilla aparece en la mitología romana. De acuerdo con Ovidio, Tereo transformado en una abubilla persigue a su mujer Procne para vengar la muerte de Itis, su hijo en común que ella ha asesinado por despecho. En la mitología griega la abubilla aparece como personaje principal en la comedia Aves de Aristófanes.
  • En el Islam, la abubilla se asocia con el rey Salomón (el profeta Suleyman para los musulmanes), quien habla con los animales; ella le cuenta sobre la Reina de Saba y su magnífico reino (Corán 27:20-28).
  • En la poesía clásica china, la abubilla se describe como un mensajero celestial que a menudo trae noticias sobre el advenimiento de la primavera. La abubilla es considerada auspiciosa en China gracias a su belleza única.
  • Por otra parte, la palabra dupe, que en francés y en inglés significa ‘aquel que es fácilmente engañable’, o ‘engañar’, proviene del nombre de la abubilla en un dialecto del francés. Se aplica a las personas poco inteligentes, tal como se consideraba a esta ave.
  • La abubilla es figura central en La Conferencia de las Aves, una de las obras principales de la literatura sufí.
  • Los habitantes de Lanciego en Álava, reciben el sobrenombre de «bubillos» por una antigua leyenda.
  • Los habitantes de Palazuelos reciben el sobrenombre de «bubillos» por la abundancia de esta ave en su término.
  • Los habitantes de Useras en Castellón, reciben el sobrenombre de «paputs» por una antigua leyenda.
  • Las mujeres de Celadilla-Sotobrín de Burgos reciben el sobrenombre de «bubulillas»
  • En el Diálogo inicial del De umbris idearum de Giordano Bruno, uno de los personajes recomienda usar una lengua de abubilla para obtener una memoria portentosa.

[29]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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