Valmaseda
Municipio de Vizcaya, España
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Valmaseda[2] o Balmaseda[4] (oficialmente Balmaseda) es una villa y municipio del suroeste de la provincia de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco (España).
| Valmaseda
Balmaseda | ||||
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| Ubicación de Valmaseda en España | ||||
| Ubicación de Valmaseda en Vizcaya | ||||
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| País |
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| • Com. autónoma |
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| • Provincia |
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| • Comarca | Las Encartaciones | |||
| • Partido judicial | Valmaseda | |||
| Ubicación | 43°11′45″N 3°11′34″O | |||
| • Altitud | 147[1] m | |||
| Superficie | 22,80 km² | |||
| Población | 7718 hab. (2025) | |||
| • Densidad | 338,51 hab./km² | |||
| Gentilicio | valmasedano, -a[2] | |||
| Código postal | 48800 | |||
| Pref. telefónico | 94 | |||
| Alcalde (2023) | Alfonso San Vicente de la Horra (PNV)[3] | |||
| Patrón | San Severino | |||
| Sitio web | www.balmaseda.eus | |||
Se sitúa en la comarca de Las Encartaciones, a orillas del río Cadagua, y limita con los municipios vizcaínos de Zalla, Sopuerta y Arcentales, así como con el valle de Mena, ya en la provincia de Burgos. Tiene una población aproximada de 7.300 habitantes y una extensión de 21,5 km².[5]
Fundada en 1199 por Lope Sánchez de Mena, señor de Bortedo, Balmaseda fue la primera villa que recibió fuero en el territorio de la actual Vizcaya, lo que la convierte en un referente histórico en el proceso de urbanización medieval en la zona durante el Renacimiento del siglo XII. Su localización estratégica, en un paso natural entre la Meseta castellana y la costa cantábrica, favoreció desde época temprana su desarrollo como núcleo comercial y defensivo.[6] [5]
La villa conserva un destacado patrimonio monumental como su Puente Viejo, iglesias, conventos y casas torre. Asimismo, mantiene vivas numerosas tradiciones culturales, entre las que destaca la representación de la Pasión Viviente de Valmaseda durante la Semana Santa, de gran arraigo y proyección.[7]
Toponimia
El origen del topónimo Balmaseda no está plenamente esclarecido, aunque se han propuesto varias hipótesis con base en la documentación medieval y en estudios filológicos. La forma actual deriva de variantes antiguas como Valmaseda, Valmaçeda o Balmaseta, documentadas desde el siglo XII y el XIII.[8]
Una de las interpretaciones más extendidas es la que considera que el nombre proviene de la unión del término latino vallis (valle) con un segundo elemento, posiblemente mansa o mansio, en referencia a una parada o estación en la ruta entre la meseta y el Cantábrico.[9] Según esta hipótesis, Valmaseda significaría “valle del mansio (posada)”, lo que encajaría con su función histórica como lugar de paso y tránsito comercial. Según Isaac Moreno Gallo, autor de Vías romanas en Castilla y León, el significado de Valmaseda derivaría de la palabra árabe manzil (del lat. mansio)> árabe vulgar mazal o masal (parador, venta). De Val massada vendría la hoy Valmaseda, en la vía romana hacia el puerto de las Muñecas.[10]
También se ha defendido la hipótesis del origen castellano val (valle) y maseda, sin sentido en castellano, pero que puede venir del euskera mahatseta (viñedos). Por tanto, Val-maceta sería valle de los viñedos. Existen lugares llamados matzeta en el Duranguesado. Otra etimología propuesta es la siguiente: Val maceda (maseda), valle de los manzanos, del latín mattiana, 'manzana', maceda, 'manzanal' o 'manzano'. Y una última teoría apunta a un posible origen en Valmançeda o Valmanseda, vinculado con un nombre de persona o familia, aunque esta hipótesis tiene menos respaldo documental.[11]
En los documentos más antiguos aparece generalmente con grafía Valmaseda, que convivió durante siglos con la forma Balmaseda, más común en la actualidad. El cambio de la inicial “V” a “B” responde a fenómenos fonéticos frecuentes en la evolución del castellano medieval.[12]
Geografía

Balmaseda se encuentra situada en el extremo suroeste de la provincia de Vizcaya, en la comarca de Las Encartaciones, a una altitud media de 147 metros sobre el nivel del mar. El núcleo urbano se extiende a ambos lados del río Cadagua, en una llanura aluvial rodeada por un paisaje montañoso que conforma un estrecho valle. Esta ubicación ha condicionado históricamente su morfología urbana y su desarrollo como punto de paso entre la Meseta castellana y la costa cantábrica. [13] El municipio limita al norte con Arcentales y Sopuerta; al este con Zalla; al oeste con Arcentales y al sur con el valle de Mena, en la provincia de Burgos.
El relieve está definido por la presencia de montañas, entre las que destaca el monte Coliza (879 m), coronado por la ermita de San Sebastián y San Roque. Se encuentra en un terreno enormemente accidentado, formado por la prolongación de los Montes de Ordunte. Otras cimas son Canto, Terreros y La Garbea. Desde aquí el valle desciende hacia el río Cadagua encontrándose con cimas como los montes de Sabugal y la campa de los Tueros, así como Arbaliza, en el este.
Puede considerarse a Valmaseda dividida en los siguientes sectores:
- Casco Antiguo
- Las Encartaciones
- Presa Encimera
- El Castillo
- Virgen de Gracia
- Santo Domingo
- El Arroyo
- La Magdalena
- San Ignacio
- La Estación
- Nocedal
- Las Tenerías
- Sobremercado
- Arbiz y Barrios
- La Calzada
- La Penilla
- El Páramo
- El Peñueco
- Pandozales
- Las Tenerías

La red hidrográfica está dominada por el río Cadagua, que atraviesa la villa de suroeste a noreste, y por diversos arroyos y regatas tributarios que descienden de las laderas montañosas como el Acebo, Coliza, Tueros y Angostura, y constituyen un activo de primera magnitud para el pueblo. El valle presenta una orientación general de sur a norte, lo que ha facilitado tradicionalmente las comunicaciones por tierra y el asentamiento humano.[14]
El término municipal abarca una superficie de 21,5 km², de los cuales una parte considerable corresponde a terreno forestal y zonas de monte, combinadas con áreas agrícolas y urbanas. La configuración geográfica ha favorecido una economía históricamente diversificada, con actividades agrarias, industriales y comerciales adaptadas a la topografía del entorno.[8]
Historia
Prehistoria
Las primeras evidencias de actividad humana en el territorio de Balmaseda se remontan a la Prehistoria, si bien los hallazgos conservados son escasos y no se ha confirmado la existencia de asentamientos organizados de gran entidad. Si bien se ha documentado la presencia de actividad ganadera ancestral, lo que sugiere usos agropecuarios tempranos del territorio antes de la fundación, no se ha registrado por ahora ningún yacimiento concreto (como cuevas rupestres o castros prehistóricos) dentro del término municipal.

Historia antigua
En la Antigüedad, el territorio que hoy ocupa Balmaseda formaba parte del área habitada por el pueblo prerromano de los autrigones, de cultura indoeuropea, asentado entre el actual oeste de Vizcaya, zonas de Cantabria oriental y el noreste de Burgos. Aunque no se han encontrado restos directos de un poblado autrigón en el término actual de la villa, se han documentado yacimientos en enclaves cercanos, lo que sugiere un poblamiento disperso en el entorno del valle del Cadagua, del que Balmaseda con seguridad formaba parte.[15]
Durante la época romana, la región adquirió importancia estratégica al formar parte de una calzada secundaria que conectaba la ciudad costera de Flaviobriga con el interior, Pisoraca y Uxama Barca. Se conserva un miliario romano fechado en el año 238, hallado en el límite oriental del actual término municipal conocido como miliario de El Berrón-Santecilla, lo que confirma el paso de esta vía por el territorio. [16] Algunos autores han planteado la posibilidad de la existencia de un pequeño mansio o puesto militar romano vinculado a esta ruta, aunque no se han realizado excavaciones arqueológicas que permitan verificarlo.
Edad Media
Tras la caída del Imperio romano, no se han hallado pruebas materiales de presencia visigoda en Balmaseda, aunque se considera probable una ocupación continuada del valle del Cadagua dada su ubicación estratégica. Entre los siglo VIII y XI, este territorio formó parte de la periferia del reino de Asturias. A partir del XI, quedó bajo la órbita del reino de León y después pasó a ser disputado por los reinos de Pamplona y Castilla. Sería en el seno de este último donde se fundaría la villa a finales del siglo XII.[17] [18]

Fundación y cambios jurisdiccionales
El 24 de enero de 1199, bajo el reinado de Alfonso VIII de Castilla, Lope Sánchez de Mena (señor de Bortedo y noble vinculado a la casa de Haro) fundó la villa de Balmaseda mediante la concesión del Fuero de Logroño. En aquel momento, la villa se estableció bajo jurisdicción real, al margen de un señorío de Vizcaya al que aún no pertenecía. [19] A partir de entonces, su estatus cambió con frecuencia entre el realengo y el régimen señorial debido a las vicisitudes políticas castellanas. El primer gran viraje ocurrió en 1234, cuando Lope Díaz II de Haro confirmó la carta puebla e integró a Balmaseda en el señorío de Vizcaya por primera vez,[20]situación que se revertiría en 1255 al regresar al realengo por los conflictos entre los Haro y la monarquía. Aunque Alfonso X "el Sabio" la devolvió al señorío en 1274, el asesinato de Lope Díaz III de Haro en 1288 por orden de Sancho IV provocó que la villa retornara a la Corona, para volver poco después al control de Diego López V de Haro. Finalmente, tras la muerte de este último sin descendencia en 1312, Balmaseda revirtió de nuevo al realengo castellano.[21]
Esta inestabilidad concluyó en 1399, cuando el rey Enrique III de Castilla la vendió a Juan de Velasco para financiar sus conflictos con Portugal; sin embargo, tras un posterior acuerdo con la población, se estipuló que la villa quedaría unida de manera definitiva e inseparable al señorío de Vizcaya. Así, tras dos siglos de incertidumbre y al menos seis cambios de jurisdicción, su integración en Vizcaya quedó fijada a finales del siglo XIV, manteniéndose ya sin alteraciones hasta la actualidad.[22] [23]

Consolidación y crisis medieval
Durante los siglo XIII y XIV, Balmaseda se consolidó como un centro comercial clave gracias a su situación estratégica. La villa ya contaba con puente, aduana, recinto amurallado, varias iglesias y casas-torre, además de obtener representación propia en las Juntas Generales de Vizcaya. No obstante, el siglo XIV también estuvo marcado por las Guerras de Bandos. En la villa, la rivalidad enfrentó a los La Puente (que controlaban el margen oriental del río) contra los Ahedo (asentados en el occidental). Estas familias, vinculadas a los bandos de gamboinos y oñacinos respectivamente, sumieron a la población en enfrentamientos armados y tensiones institucionales documentadas detalladamente por el cronista Lope García de Salazar en sus Bienandanzas e Fortunas. [24] [25]
La aljama judía y su expulsión
Desde el siglo XIII, Balmaseda albergó una relevante comunidad judía organizada en una aljama en el barrio de San Lorenzo, documentada desde 1290. Esta comunidad gozó de la protección de la Corona y de la poderosa familia Velasco, destacando en actividades comerciales y financieras, y contando con su propio cementerio y sinagoga.[26] Sin embargo, el clima social se enrareció a finales del siglo XV. Tras varios motines antijudíos entre 1483 y 1486, y pese a la protección inicial de los Reyes Católicos, las Juntas Generales decretaron la expulsión de los judíos de todo el señorío de Vizcaya en 1486, forzando a la comunidad local al exilio o a la conversión. El 30 de enero de 1489, los monarcas confirmaron el acuerdo de las Juntas, consolidando una expulsión que se adelantó tres años al definitivo Edicto de Granada de 1492.[27]

Edad Moderna
Durante los siglo XV al XVIII, Balmaseda mantuvo su condición de villa aforada, integrada en el señorío de Vizcaya. Conservó representación en las Juntas Generales y participó activamente en la vida política e institucional del Señorío. Su economía combinaba el comercio, la actividad artesanal, los servicios ligados al tránsito de viajeros y una agricultura adaptada al valle del Cadagua. La posición de Balmaseda en el trazado del Camino Real de Castilla —vía de comunicación que unía la Meseta con Bilbao— fue determinante para su prosperidad. Esta ruta discurría por Medina de Pomar, el Valle de Mena y atravesaba Balmaseda, lo que convirtió a la villa en un punto clave para el transporte de mercancías, correos y viajeros, beneficiándose del cobro de portazgos y de la actividad hostelera, artesana y comercial asociada al tránsito.
Sin embargo, a partir del siglo XVII, Balmaseda empezó a perder protagonismo debido al auge de dos itinerarios alternativos. Por un lado, el Camino de Reinosa a Santander, impulsado en el siglo XVIII por la Corona como ruta hacia un puerto con mayor calado que Bilbao, desvió una parte significativa del comercio castellano hacia el litoral cántabro. Por otro, el Camino de Orduña a Bilbao, más directo y menos montañoso, fue ganando peso como paso entre Castilla y Vizcaya. Ambos trayectos redujeron progresivamente el flujo que tradicionalmente atravesaba Balmaseda, lo que supuso una pérdida de centralidad comercial y estratégica para la villa.

En el ámbito urbano, Balmaseda mantuvo su configuración en torno al recinto amurallado y al eje del puente viejo, con edificios destacados como las parroquias de San Severino y San Juan, el convento de Santa Clara y diversas casas torre. También desempeñó un papel asistencial importante el hospital de pobres y peregrinos, gestionado por el cabildo. La villa sufrió los efectos de varias epidemias (como la peste de 1597), incendios y crisis agrarias.[28]
No obstante, finales del siglo XVIII trajo consigo una cierta recuperación económica, vinculada a la reorganización administrativa, la mejora de caminos y la renovación de la actividad mercantil. Las cofradías religiosas, el Ayuntamiento y el fortalecimiento de las estructuras forales locales consolidaron la autonomía institucional de Balmaseda en el contexto del Antiguo Régimen.
Edad Contemporánea

Balmaseda entró en la Edad Contemporánea en un contexto de inestabilidad política, militar y económica. Durante la Guerra de la Independencia, la villa fue escenario de una de las primeras batallas del conflicto en suelo vizcaíno. El 5 de noviembre de 1808, tropas españolas al mando del general Joaquín Blake combatieron en Balmaseda contra una columna francesa dirigida por el general Villatte. La batalla de Balmaseda supuso una victoria española, pero la villa fue incendiada parcialmente en los días siguientes por el ejército francés en su repliegue. El conflicto tuvo efectos devastadores sobre la población, las infraestructuras y la economía local.
A lo largo del siglo XIX, Balmaseda se vio profundamente implicada en las guerras carlistas, debido tanto a su localización estratégica como al arraigo de sectores tradicionalistas en la comarca. Durante la primera guerra carlista (1833–1840), la villa fue ocupada por fuerzas carlistas en varias ocasiones. Se fortificaron las entradas, se instalaron puestos de vigilancia y se establecieron controles en el puente viejo. La población sufrió saqueos, levas forzosas y desabastecimiento. Al finalizar el conflicto, el general Espartero ordenó la supresión del convento de Santa Clara y el de los Carmelitas, dentro de las políticas desamortizadoras.

En la segunda guerra carlista (1846–1849), el impacto en Balmaseda fue menor, aunque se mantuvo el ambiente de tensión. Sin embargo, fue la tercera guerra carlista (1872–1876) la que volvió a convertir a la villa en escenario de enfrentamientos directos. Se reforzaron las defensas, y tanto liberales como carlistas ocuparon la localidad en distintos momentos. Durante este periodo, se reorganizó la Milicia Nacional y se estableció un cuerpo local de voluntarios. Al finalizar la guerra, la abolición de los fueros vascos marcó el inicio de una nueva etapa en la relación de Balmaseda con el Estado central.[29]
Pese a los efectos de las guerras, la villa vivió un proceso de industrialización progresiva a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La instalación de fábricas metalúrgicas, textiles y de alimentación, junto con la llegada del ferrocarril de La Robla en 1894, impulsaron el crecimiento económico y el aumento de la población. Balmaseda atrajo migración obrera, especialmente desde zonas rurales de Vizcaya y otras regiones españolas.

Este desarrollo fue favorecido también por el retorno de los indianos, emigrantes balmasedanos que habían hecho fortuna en América. Muchos de ellos financiaron obras públicas, escuelas, viviendas, centros culturales y religiosas, dejando una impronta notable en la arquitectura y la vida social de la villa, como es el caso de los Mendia.
Durante la Guerra Civil (1936–1939), Balmaseda permaneció bajo control republicano hasta su toma por el ejército franquista el 29 de junio de 1937, en el marco de la ofensiva final sobre Vizcaya y la ocupación de Las Encartaciones desde Bilbao, principalmente por tropas requetés navarras. Aunque la villa no fue bombardeada masivamente, sufrió represalias y purgas políticas en los años posteriores. La posguerra estuvo marcada por la represión, la escasez y el aislamiento económico.[15]
Entre las décadas de 1950 y 1970, Balmaseda experimentó una nueva oleada migratoria, principalmente desde Castilla, Galicia, Andalucía y Extremadura, lo que motivó una expansión urbanística significativa. La economía seguía centrada en el sector industrial del hierro, textil y la madera, aunque con síntomas de agotamiento estructural que se acentuaron en la crisis de los años 1980.
Política y administración

Desde la Transición a la democracia tras la dictadura franquista, el Ayuntamiento de Balmaseda ha estado dominado por el PNV, que mantuvo la alcaldía desde 1979 hasta 2019, con porcentajes de voto del 33–49 % y entre 5 y 8 concejales en ese periodo (INE).
En las elecciones municipales de mayo de 2019, la Candidatura Local Independiente (CLI) fue la lista más votada (37,9 %) y, tras un acuerdo con EH Bildu, su cabeza de lista, Aitor Larrinaga García, fue investido alcalde, rompiendo la hegemonía del PNV.
En 2023, el PNV recuperó la alcaldía con un 39,5 % de los votos y 6 concejales, superando nuevamente al CLI, que alcanzó el 33,4 % y 5 concejales; EH Bildu y el PSE-EE también obtuvieron representación.
Administrativamente, Balmaseda pertenece al partido judicial homónimo y forma parte de la Mancomunidad de Las Encartaciones. En mayo de 2016, el pleno municipal aprobó la reincorporación de Balmaseda a la Mancomunidad de Las Encartaciones, tras una salida en el año 2001. El retorno se consumó formalmente en 2018, restableciendo los vínculos institucionales y los servicios mancomunados al conjunto de la comarca.[30]
| Periodo | Nombre | Partido | |
|---|---|---|---|
| 1979-1987 | Arturo Goffard Castresana | Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) | |
| 1987-1999 | Jesús Suso Sainz | Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) | |
| 1999-2013 | Joseba Mirena Zorrilla Ibáñez | Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) | |
| 2013-2019 | Álvaro Parro Betanzos | Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) | |
| 2019-2023 | Aitor Larrínaga García | Candidatura Local Independiente (CLI) | |
| 2023-act. | Alfonso San Vicente de la Horra | Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV) | |
Demografía

Balmaseda cuenta con una población estable que pasa los 7.000 habitantes desde los años 70, lo que la sitúa como uno de los municipios más poblados de la comarca de Las Encartaciones, aunque por detrás de Zalla. Su densidad ronda los 338 hab/km², concentrados principalmente en el núcleo urbano que se extiende a ambos márgenes del río Cadagua.
Históricamente, la población de Balmaseda ha experimentado fuertes fluctuaciones. En la Edad Media, su estatus como villa aforada y su posición en el Camino Real atrajeron población vinculada al comercio y la artesanía. En los siglos XVIII y XIX, la consolidación de industrias y servicios incrementó su peso comarcal.
La industrialización a finales del siglo XIX y principios del XX —especialmente con la llegada del ferrocarril en 1894— provocó un crecimiento demográfico sostenido, al atraer mano de obra desde otros puntos del País Vasco y de provincias limítrofes. Este fenómeno se intensificó durante el franquismo y el desarrollismo de los años 1950-1970, cuando llegaron oleadas migratorias procedentes de Galicia, Castilla, Andalucía y Extremadura. Esta inmigración configuró un tejido social mixto, en el que convivían antiguas familias locales, población de origen rural comarcal y nuevos habitantes de otras regiones del Estado.
La crisis industrial de los años 1980 detuvo el crecimiento y provocó un ligero descenso de población, que se estabilizó en décadas posteriores. Desde entonces, la evolución demográfica ha sido moderada, con un envejecimiento progresivo y cierta pérdida de peso relativo en el conjunto vizcaíno, aunque Balmaseda sigue siendo un centro de referencia comarcal por servicios, actividad cultural e infraestructura.
En términos de geografía humana, el municipio se caracteriza por una clara concentración urbana en el casco histórico y sus ensanches, junto con barrios periféricos como El Calvario, Pando, Las Laceras o El Peñueco. El resto del término municipal, más montañoso, presenta una baja densidad poblacional y alberga explotaciones forestales, viviendas dispersas y antiguos caminos rurales.
Valmaseda cuenta con una población de 7718 habitantes (INE 2025).
| Gráfica de evolución demográfica de Valmaseda[32] entre 1842 y 2021 |
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color #99B2FF Población de derecho según los censos de población del INE color #007fcc Población de hecho según los censos de población del INEEn estos censos se denominaba Valmaseda: 1842, 1877, 1887, 1897, 1900, 1910, 1920, 1930, 1940, 1950, 1960, 1970 y 1981 |
| Gráfica de evolución demográfica de Valmaseda (municipio) entre 1900 y 2010 |
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color #99B2FF Población de hecho (1900-1981) según los censos de población del INE. color #115cc3 Población de derecho (1990-2010), población según el padrón municipal, datos del INE. |
Población por núcleos
| Núcleos | Habitantes (2010)[34] | Varones | Mujeres |
|---|---|---|---|
| Valmaseda | 7312 | 3556 | 3787 |
| Pandozales | 33 | 15 | 18 |
| Peñueco | 21 | 8 | 13 |
Economía

La economía de Balmaseda ha estado históricamente condicionada por su ubicación en un valle estrecho, por su papel como encrucijada de caminos y por la disponibilidad de recursos naturales limitados, factores que han influido en la evolución y diversificación de sus sectores productivos.En 2022 la renta personal media de los balmasedanos fue de 19.621 €, en la media del País Vasco.[35]
En la actualidad, el municipio presenta una estructura económica mixta, en la que se combinan servicios, industria y una actividad agraria muy residual. El sector servicios es predominante (74 % en 2022, Eustat), con un importante peso del comercio minorista, la hostelería, la administración pública, la educación, la sanidad y el turismo cultural. Balmaseda ejerce funciones de cabecera comarcal en la prestación de servicios básicos, especialmente para municipios más pequeños de Las Encartaciones.
El sector industrial (21 %), aunque en retroceso respecto a su auge del siglo XX, sigue teniendo presencia mediante pequeñas y medianas empresas dedicadas a la transformación metálica, carpintería industrial, alimentación y embalaje. La actividad se concentra principalmente en los polígonos de El Páramo y El Calvario, así como en instalaciones dispersas en zonas periurbanas.
La actividad agraria y forestal (2 %) ha perdido peso y se reduce actualmente a pequeñas explotaciones familiares, centradas en la ganadería bovina, la producción de leche y el cultivo a pequeña escala. El monte, en su mayoría de repoblación con pino y eucalipto, tiene un aprovechamiento forestal con fines comerciales y de gestión medioambiental.
El turismo cultural y rural ha cobrado impulso en las últimas décadas, vinculado al patrimonio histórico, las fiestas locales (como la Pasión Viviente), el entorno natural y la oferta gastronómica. Balmaseda cuenta con alojamientos rurales, restaurantes, museos y centros de interpretación que forman parte de su estrategia de dinamización económica.
El mercado de trabajo está fuertemente vinculado al entorno metropolitano de Bilbao, y una parte significativa de la población activa se desplaza a diario a municipios del Gran Bilbao para trabajar en sectores industriales o de servicios. Esta dependencia ha acentuado el carácter residencial y funcionalmente intermedio de la villa. La tasa de paro en 2024 fue del 11,8 %.[35]
A nivel institucional, el Ayuntamiento y la Mancomunidad de Las Encartaciones han desarrollado políticas de fomento empresarial, rehabilitación urbana y empleo local, aunque las limitaciones estructurales del entorno geográfico y el tejido empresarial dificultan un crecimiento sostenido a medio plazo. El presupuesto municipal alcanzó en 2024 los 9.250.866 €.[36]

Transportes
Balmaseda dispone de una red de comunicaciones variada que conecta la villa con Bilbao, la comarca y otras regiones:
- Ferrocarril: La estación de Valmaseda y el estación de La Calzada forman parte de la Línea C-4 (Cercanías Bilbao) (anteriormente B‑1), operada por Renfe en vía métrica. El trayecto hasta Bilbao dura alrededor de 50 minutos, con servicio cada hora. En total, las líneas que pasan por Balmaseda son:
Bilbao-Concordia - La Calzada (cercanías)
León - Bilbao-Concordia- Transcantábrico
- Ferrocarril de La Robla
- Autobús interurbano: Bizkaibus opera las líneas siguientes:
- Carretera: La villa se encuentra en la BI‑636, conocido como el Corredor del Cadagua, con acceso directo por carretera desde Bilbao (unos 30 km, 26 min en coche) y conecta con Burgos por la continuación de esta, la CL-629. También por la BI-3614 por Arcentales y BI-2701 y BI-3611 pasan por Sopuerta en dirección a Santander.
- Taxi y transporte bajo demanda: Servicios disponibles tanto en la estación de tren como en paradas urbanas, con conexión frecuente a Bilbao, Castro Urdiales y áreas cercanas.
Patrimonio
Puente Viejo o de la Muza
El puente de La Muza se construyó entre los siglo XII-XIII para salvar el río Cadagua en estilo románico, finalizado en el siglo XV en estilo gótico funcional cuando se construyó el torreón. Se compone de tres arcos de medio punto en sillería el central mucho más grande y elevado que los otros dos. Sirvió como paso clave en el Camino de Santiago por las Encartaciones. Es uno de los símbolos históricos de Balmaseda y un elemento fundamental de su trama urbana. Fue declarado bien de interés cultural en 1984.[37]
Iglesia de San Severino
Es un edificio gótico del siglo XIV y XV, con un exterior barroco debido a una reforma realizada en el siglo XVIII dirigida por el carmelita navarro fray Marcos de Santa Teresa. La impronta de la fachada y la torre, con sus frontones, pináculos y cornisas, es barroca, pero se mantienen las portadas y ventanales en su gótico original. El interior está realizado en tres naves escalonadas y en cuatro tramos; el segundo es un crucero transversal en altura, que culmina en un ábside poligonal con grandes ventanales verticales. Es puramente gótico, un gótico ya maduro que corresponde al segundo cuarto del siglo XV y tiene relación con la escuela castellana que deriva de la catedral de Burgos. Las naves y los tramos están conformados mediante sendos pilares de fuste redondo de nervios simples en las laterales y octopartitos en las centrales. Los nervios suben a las bóvedas formando la crucería de las mismas tan típica del gótico.

La torre se ubica a los pies del lado izquierdo. Es un campanario barroco en consonancia con la fachada del templo. Se levantó en el año 1726 bajo la dirección de Lázaro de Incera. Los arcángeles hastiales fueron obra de Joaquín de Liermo y Andrés de Monasterio en el año 1734. El templo se completa con dos capillas ubicadas en la parte norte. La capilla del Cristo o de Urrutia es de estilo renacentista y obedece al planteamiento de capilla ochavada burgalesa, donde se pasa de la planta cuadrada a la bóveda estrellada mediante un sistema de trompas decoradas con caireles. La capilla fue construida a expensas de Juan de Urrutia, comerciante de Valmaseda afincado en Sevilla, por el cantero cántabro Juan de Rasines entre los años 1541 y 1545. La otra es la capilla de los Cuadra-Mollinedo. El mobiliario de la iglesia es escaso; destaca el órgano Cavaille-Coll y el retablo del Santo Cristo que se encuentra en la capilla de Urrutia, que data de 1533 y es de estilo flamenco renacentista de los hermanos Beaugrant.
A finales del siglo XIX, en 1894, el arquitecto Severino de Achúcarro dirigió una reforma integral que eliminó el pórtico antiguo, renovó las vidrieras y añadió la capilla neorrománica de la Inmaculada. En 1928 el arquitecto Manuel María Smith realizó en el bajo de la torre un entorno neorrománico. En las paredes hay varios sepulcros encastrados, unos góticos y otros, ubicados a la derecha del altar, con motivos modernistas realizados a principios del siglo XX por Agustín Querol y José Quintana.[38] El conjunto fue declarado bien de interés cultural en 1984.
La advocación de San Severino en Balmaseda es un caso clásico de confusión hagiográfica. Aunque la villa celebra a su patrón cada 23 de octubre, esta fecha pertenece originalmente a san Severino de Colonia (obispo del siglo IV). Sin embargo, debido a los vínculos históricos con Aquitania, el santo venerado es en realidad san Severino de Burdeos.[39] La confusión nace del antiguo Martirologio romano, que históricamente los consideraba la misma persona. Pese a que la Iglesia moderna los considera personas diferentes, Balmaseda mantiene la tradición del 23 de octubre, ligada a su icónico concurso de pucheras.

Iglesia de San Juan del Moral
La antigua iglesia de San Juan del Moral, situada en la calle Martín Mendía de Balmaseda, es un edificio de origen bajomedieval fundado en el siglo XV por Juan López de la Puente. Su estructura actual responde a una reconstrucción del siglo XVI en estilo gótico-renacentista. Se trata de un templo de planta de salón con una sola nave y ábside poligonal, construido íntegramente en sillería de piedra. En su interior destacan las bóvedas de crucería estrellada con nervaduras complejas que descansan sobre ménsulas integradas en los muros.
A lo largo del tiempo, el edificio ha sufrido importantes modificaciones. Su torre, erigida en 1732, es de estilo barroco con un remate churrigueresco característico, mientras que el pórtico neoclásico exterior es una adición de 1887 proyectada por el arquitecto Daniel de Escondrillas. Tras ser desacralizada en el siglo XIX debido a las leyes de desamortización y un progresivo deterioro, la iglesia tuvo diversos usos civiles hasta su rehabilitación integral a finales del siglo XX. Desde el año 2003, el edificio funciona como el Museo de Historia de Balmaseda, albergando el archivo municipal y piezas clave del patrimonio de la villa. La torre toca el himno local a las 12:00, 18:00 y 20:00 horas.

Convento e iglesia de Santa Clara
Fundado en 1666 por iniciativa de Juan de la Piedra y Verástegui, el Convento de Santa Clara es un pilar del patrimonio barroco en Balmaseda. Este conjunto monumental, que albergó a las monjas clarisas hasta 1984, destaca por su sobriedad y equilibrio estructural.
Arquitectónicamente, la iglesia presenta una planta de cruz latina con capillas laterales y una fachada de sillería donde resalta el escudo fundacional. En su interior, el retablo mayor del siglo XVIII es una joya del barroco tardío. Tras su restauración, el edificio ha pasado de ser un recinto de clausura a un centro cultural y hotel.
Iglesia del Sagrado Corazón de María
La antigua iglesia del Sagrado Corazón de María de Balmaseda (hoy Klaret Antzokia) es un templo neogótico levantado para los Claretianos, con obra atribuida al arquitecto balmasedano Hermenegildo José Murga Acebal. Se sitúa en la plaza de San Juan y fue el primer edificio de la villa construido íntegramente en hormigón armado. La orden claretiana se asentó en Balmaseda en 1882 y fundó casa/colegio ese año; diversas cronologías locales y diocesanas lo recogen. La construcción del templo es de 1932, encajando con su lenguaje neomedievalista (vanos apuntados, contrafuertes y arbotantes). En 1995 el edificio fue cedido al Ayuntamiento y, tras su rehabilitación, funciona como cine-teatro municipal (Klaret Antzokia) con unas 300 plazas.
Palacio de Horcasitas
Situado en la calle Martín Mendía, 14, este palacio barroco del siglo XVII perteneció a la influyente familia Horcasitas. Su fachada luce una portada monumental y balcones con rejería de hierro, además de los blasones heráldicos que atestiguan el rango de sus propietarios. Representa el peso de la nobleza en la vida política y social de la villa. También fue sede de la aduana.
Palacio Urrutia
El palacio Urrutia, en la calle Correría, 36, se construyó entre los siglo XVII y XVIII como residencia de esa familia poderosa. De estilo barroco civil, presenta una sólida fachada de sillería, con portadas adinteladas, balcones de hierro forjado y escudos nobiliarios. Su sobriedad y elegancia lo convierten en un ejemplo característico de las casas solariegas urbanas de Balmaseda.

Casa consistorial
La casa consistorial de Balmaseda se construyó entre 1736 y 1742 siguiendo las trazas del arquitecto Marcos de Vierna y Pellón. Es un edificio de estilo barroco vizcaíno, con un cuerpo central inicialmente de dos pisos y pórtico, flanqueado por torres. Fue reformado en 1854 por Antonio de Goicoechea, quien elevó el cuerpo central, y más tarde en 1900 y 1919, con ampliaciones a cargo de Félix de la Torre y Eguía y José María Murga y Acebal. Destaca por su soportal hipóstilo, apodado la “mezquita de Balmaseda”, su fachada con balcones de forja, vanos moldurados y el escudo municipal en el eje central.
Fábrica Museo La Encartada
La fábrica de boinas La Encartada fue inaugurada en 1892 como industria textil especializada en la producción de boinas. Su arquitectura responde al estilo industrial decimonónico, con naves de ladrillo y hierro y maquinaria de finales del siglo XIX. Fue motor económico de la comarca y hoy funciona como museo que conserva intacta la tecnología original.
Ermita de San Sebastián y San Roque
Situada en la cima del monte Coliza a 880 metros de altitud, es uno de los templos más emblemáticos de Balmaseda. Documentada ya en 1111, el edificio actual corresponde en gran parte a los siglo XIV–XV, dentro del estilo del primer gótico vizcaíno, aunque conserva elementos románicos en sus portadas y ha sufrido múltiples reformas. Está construida en sillería y sillarejo, con una nave de tres tramos y cabecera rectangular más elevada; la portada principal, a los pies, presenta un arco de medio punto de doble arquivolta con guardapolvo, mientras que la lateral, en el mediodía, es apuntada y también de doble arquivolta. Tradicionalmente vinculada a la devoción a San Roque y San Sebastián como protectores contra la peste, la ermita fue casi destruida en la Batalla de Coliza durante la Guerra Civil en 1937, y posteriormente reconstruida bajo la dirección del arquitecto bilbaíno Manuel María Smith. Hoy sigue en uso y constituye un hito espiritual, cultural y paisajístico de la villa.
Servicios
Educación

Balmaseda cuenta con una red educativa adecuada a su tamaño y función comarcal. El CEIP Mendia Eskola ofrece enseñanzas de educación infantil y primaria, mientras que el IES Balmaseda BHI imparte secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional. Además, la villa dispone de una haurreskola (guardería pública), una escuela municipal de música y un centro de educación para personas adultas (EPA). Parte del alumnado cursa estudios superiores en centros de Zalla o Bilbao. También existe la ikastola (escuela en euskera) Zubi Zaharra.[40]
Sanidad
La atención sanitaria se organiza en torno al Centro de Salud de Balmaseda, perteneciente a Osakidetza, que presta servicios de medicina general, pediatría, enfermería y urgencias en horario diurno. Para atención especializada y pruebas diagnósticas, los pacientes son derivados al Centro de Alta Resolución de Zalla (CAR Zalla). En la localidad también operan clínicas privadas y consultas odontológicas.[41]
Servicios sociales
El Ayuntamiento de Balmaseda gestiona directamente una amplia cartera de servicios sociales, en coordinación con la Mancomunidad de Las Encartaciones. Existen programas de atención domiciliaria, ayuda a la dependencia, apoyo a personas con discapacidad y acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad. En cuanto a recursos asistenciales, la villa cuenta con la residencia municipal León Trucíos, la residencia privada Cadagua y un centro de día para personas mayores.

Deporte
La oferta deportiva se articula en torno al Polideportivo Errotarena, que incluye piscina climatizada, gimnasio, salas polivalentes, pistas de pádel y frontón cubierto. El campo de La Baluga y el de Salinillas, junto al río Cadagua, son la sede del Balmaseda Fútbol Club. Completan las instalaciones el frontón de La Estación, un circuito de pump track y skatepark en El Calvario, así como diversos itinerarios de montaña, especialmente hacia el monte Coliza. Destacan también los clubes Balmaseda Trail, Club de Montaña Kolitza, Balmaseda Karate Taldea, Balmaseda Saskibaloi Taldea de baloncesto y el club local de balonmano.

Centros religiosos
La vida religiosa está centrada en la parroquia de San Severino de culto católico de la diócesis de Bilbao.[42] La ermita de San Sebastián y San Roque, en la cima del monte Coliza, es lugar tradicional de romería. Las cofradías religiosas desempeñan un papel relevante en las celebraciones litúrgicas, especialmente durante la Semana Santa y la celebración de la Pasión Viviente de Cristo.[43] No existen en el municipio templos de otras confesiones.

Cultura
El equipamiento cultural incluye la biblioteca municipal, con préstamo bibliográfico, sala de estudio, acceso a internet y programación educativa. El Klaret Antzokia funciona como cine y espacio escénico para teatro, música y actos institucionales. En el ámbito museístico, Balmaseda dispone del Museo de Historia (ubicado en la antigua iglesia de San Juan del Moral) y del Centro de Interpretación de la Pasión Viviente, situado en el antiguo convento de Santa Clara.[44]
Eventos y fiestas
- Pasión Viviente (Semana Santa): representación escénica de la Pasión de Cristo con más de 500 actores locales. Documentada desde 1771, se celebra desde el Jueves hasta el Viernes Santo, con escenas como la Última Cena y la Crucifixión. Es la Pasión Viviente más antigua del País Vasco.
- Mercado medieval: ambientación histórica realizada con motivo del VIII Centenario de la fundación de la villa, que se ha convertido en evento anual, generalmente en mayo.
- Fiestas de San Severino (23 de octubre): jornadas festivas patronales con concursos gastronómicos, pasacalles, actos culturales, música y actividades infantiles. Se celebra el concurso de pucheras como acto central.
- Subida al monte Coliza: romería popular en la vigilia de Pentecostés, con ascenso a la ermita, misa y actividades festivas en la ladera.
- Fiestas de El Carmen (16 de julio): fiestas en honor a la Virgen del Carmen, con verbenas y actos taurinos menores.
- Carnaval
Seguridad y emergencias
La Policía local y la Ertzaintza garantizan la seguridad en el municipio, en coordinación con el servicio de Protección Civil. El servicio de bomberos comarcal, con base en Zalla, cubre las emergencias del área. El ayuntamiento mantiene un punto de atención ciudadana para prevención y respuesta ante riesgos locales.
Identidad
Símbolos
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El escudo municipal muestra un puente de tres ojos sobre ondas argentadas y azules, con una torre central y dos leones dorados en actitud rampante, todo sobre fondo rojo (gules), evocando el emblemático Puente Viejo. El conjunto está coronado con una corona real cerrada.
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La bandera oficial, aprobada por las Juntas Generales de Vizcaya en 2002, es un paño bicolor dividido en dos franjas horizontales de igual tamaño: la superior roja y la inferior azul. Opcionalmente, puede llevar el escudo en el centro.
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Se conserva un pendón histórico carmesí de raso, utilizado en ceremonias solemnes, con el escudo bordado en el anverso y la inscripción “Ayuntamiento de Valmaseda” en el reverso, acompañado de flecos y borlón dorados.
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