Voces inocentes

película de guerra del 2004 mexicana From Wikipedia, the free encyclopedia

Voces inocentes es una película mexicana de 2004 dirigida por Luis Mandoki que transcurre durante la guerra civil salvadoreña en 1980, estrenada el 28 de enero de 2005[1] y se basa en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. La película aborda el uso de los niños por parte del ejército y retrata la injusticia en contra de personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra. La película está orientada a un público adulto debido a su fuerte contenido violento.[2]

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La película fue seleccionada como la candidata mexicana al Óscar a la Mejor Película Internacional en la 77.ª edición de los Premios Óscar, pero no llegó a la lista final.

Argumento

En 1986, Chava es un niño salvadoreño de 11 años cuyo padre huyó a los Estados Unidos al comienzo de la guerra civil cuando él tenía solo 5 años. Su familia vive en Cuscatancingo, un pequeño pueblo en medio de intensos combates entre el ejército salvadoreño y la guerrilla. Su madre, Kella, se gana la vida cosiendo, y Chava vende la ropa en las tiendas. Cuando no está en la escuela, trabaja para un conductor de autobús anunciando las paradas para ayudar económicamente a su familia.

Chava vive con la preocupación de ser reclutado pues a los niños mayores de 12 años los preparan para la guerrilla. Presencia el reclutamiento de otros niños por parte del ejército en su escuela, y también ve cómo reclutan a un niño de diez años que, en una broma pesada, le hace la zancadilla a otro. Tras intentar huir, el niño es violentamente inmovilizado, y su maestro casi recibe un disparo al intentar defenderlo.

Fuera de la escuela, Chava fue a hacer un mandado y observó una central de autobuses; entonces empezó a explorar y encontró un autobús abierto, al que se subió cuando supo que no tenía conductor. Después de un tiempo, llegó el conductor y, aunque en un principio lo reprendió por usar su autobús, le propuso que trabajara para él, a lo que Chava aceptó con tal de ayudar a su familia.

Un día, su tío Beto, que se ha unido a la guerrilla, visita a la familia de Chava. Beto quiere llevarse a su sobrino para evitar que el ejército lo reclute, pero Kella se opone. Beto le da una radio a Chava y le enseña a sintonizar «Venceremos», la emisora prohibida de la guerrilla. En el pueblo donde viven, se suceden tiroteos entre las fuerzas gubernamentales y la guerrilla, ya que el asentamiento se encuentra en la frontera del conflicto. Chava, a sabiendas, pone una canción prohibida por el ejército salvadoreño frente a los soldados, pero el sacerdote de la localidad lo salva reproduciendo la misma canción por el altavoz de la iglesia, desviando así la atención de los soldados.

Durante la clase, Chava se enamora de una compañera llamada Cristina María. Los guerrilleros atacan al ejército desde el edificio escolar y la escuela cierra. Kella y su familia se mudan a las afueras, a casa de su madre, en una zona más segura. Uno de los guerrilleros, Ratón, le cuenta a Chava que el ejército tiene lugar el próximo día de reclutamiento, y Chava y sus amigos advierten a todo el pueblo que escondan a sus hijos. Chava decide visitar a Cristina María, pero solo encuentra su casa en ruinas. Él y sus amigos deciden unirse a las tropas de Ratón, pero los persiguen y el ejército ataca el campamento guerrillero.

El ejército obliga a Chava y los demás a marchar hacia un destino desconocido, repitiendo la escena inicial de la película. Se dirigen a la orilla de un río, donde otros cuerpos yacen esparcidos por el lugar. Mientras marchaban, los niños presencian a Ancha, el joven con discapacidad intelectual del pueblo, ahorcado en uno de los árboles. Los soldados comienzan a disparar a los chicos uno por uno, y dos de ellos mueren. Cuando Chava estaba a punto de recibir una bala en la cabeza, uno de los guerrilleros de Ratón lo salva. Corre de vuelta a la maleza, directo a un intenso tiroteo. Tras ver cómo un soldado del gobierno mata a un guerrillero, Chava siente que debe luchar contra ellos. Toma el rifle, pero se da cuenta de que el soldado es Antonio, uno de sus amigos en la escuela y que anteriormente fue reclutado. En lugar de apretar el gatillo, Chava huye a casa, que estaba incendiada.

Creyendo que el incendio había acabado con su familia, Chava pasa el resto del día en un río cercano en lo que el fuego se desvanece. Más adelante, Kella regresa al lugar en busca de su hijo perdido, y al verlo, este la abraza antes de pedirle que se muden lejos del pueblo. Ella decide enviarlo a los Estados Unidos para evitar que las autoridades lo capturen; Chava promete regresar y rescatar a su hermano antes de que él también cumpla doce años.

En 1992, seis años después, se muestra que Chava rescató a su hermano y lo llevó a Estados Unidos, y la guerra ha terminado.

Elenco

Recepción

Respuesta de los críticos

La película recibió críticas favorables. Según 51 reseñas recopiladas por el sitio web Rotten Tomatoes, Voces inocentes obtuvo un 73% de aprobación, con una calificación promedio de 6.8/10. El consenso de la crítica en el sitio es: «Voces inocentes es una dramatización apasionante de un tema doloroso de la guerra: su impacto en los niños».[3] Metacritic, otro agregador de reseñas que asigna una calificación promedio ponderada sobre 100 a las reseñas de críticos reconocidos, calculó una puntuación promedio de 66, basada en 24 reseñas, lo que indica críticas generalmente favorables.[4]

Otras críticas

Una de las mayores críticas de la película es que los personajes no hablan con acento salvadoreño o la inexistencia del caliche. En El Salvador, a diferencia de México, las personas utilizan mucho el voseo al hablar, una situación no presente en la película. También se dice que la actuación de los personajes no es acorde a la realidad que se vivió en esa guerra, pues miles y miles de niños combatieron en ella, ya fuera en uno u otro bando.

Como se mencionó antes, Voces inocentes está basada en la infancia del escritor Óscar Torres. Un punto muy importante, que recibió muy buenas críticas es basado en el mensaje final, donde se percibe la señal de «siempre hay una salida distinta».

Premios

  • Un Premio Corazón de Cristal, así como el Premio a la Elección del Público Dramático de funciones en el Heartlend Film Festival 2005-2006.[5]
  • Aguja Espacial de Oro, premio en el Festival Internacional de Cine de Seatle 2005.[6]
  • Premio Stanley Romero del Gremio de Productores de América.
  • Premio Ariel a Mejor coactuación femenina (Ofelia Medina), Mejor maquillaje (David Ruiz Gameros), Mejor efectos especiales (Jesús Durán) 2005.[7]

Referencias

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