Wayanas
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El pueblo Wayana (otras denominaciones: Ajana, Uaiana, Alucuyana, Guaque, Ojana, Orcocoyana, Pirixi, Urukuena, Waiano) es un pueblo que habla una lengua Caribe,[3] y habita en la zona sureste del Escudo guayanés, una región compartida entre Brasil, Surinam, y la Guayana Francesa.
Población
En 1980, había unas 1500 personas de la etnia wayana de los cuales 150 vivían en Brasil, entre los Aparai, 400 en Surinam, y unos 1,000 en la Guayana Francesa,[4] a la vera del río Maroni. Para 2010 la población total Wayana se calculaba en 2.087 personas.[1] Se estima que 1.740 hablan su lengua original.[3]
Organización social
Las aldeas a menudo comprenden una familia extensa y están unidas a las aldeas vecinas por lazos de parentesco, intercambios matrimoniales, rituales compartidos y comercio. A pesar de la influencia de los misioneros y representantes del estado los Wayana no viven en asentamientos grandes y, aunque no son tan nómadas como antes, las aldeas no son permanentes y, a menudo abandonan una después de la muerte de un líder.[2]
Cada aldea suele estar dirigida por un piyai, que media en el contacto con el mundo de los espíritus y las deidades, actúa como curandero y es consultado en asuntos relacionados con la caza y la pesca. Muchas aldeas Wayana todavía cuentan con una casa comunitaria o tukusipan.
Antes del contacto con los misioneros y representantes estatales no reconocieron una forma de liderazgo que trascendiera el nivel de la aldea. Sin embargo, los estados surinamés, francés y brasileño prefirieron centralizar sus relaciones con los wayana y, para ello, instalaron capitanes, capitanes en jefe y granman como los líderes.[5][6] Como el concepto de un jefe supremo va en contra de las ideas wayana de organización política, la autoridad de estos jefes más allá de sus propias aldeas es limitada.[7][8]

Ëputop
La mayoría de edad estuvo asociada durante mucho tiempo con un ritual de iniciación llamado ëputop o maraké, en el que se colocaba un marco de mimbre lleno de hormigas o avispas al cuerpo de niños y niñas adolescentes, que emergían de la ceremonia como hombres y mujeres adultos. Mientras que los Wayana mayores aún definen por la cantidad de ëputop que experimentaron durante su vida, muchos Wayana más jóvenes rechazan la necesidad de someterse a ëputop para convertirse en un miembro valioso de la sociedad. Como resultado, en la actualidad se realizan pocos rituales de iniciación.[8] Una de las ceremonias de ëputop más recientes tuvo lugar en 2004 en la aldea de Talhuwen, para realizar un documental sobre el ritual.[9][10]
Cosmología
Los Wayanas creen que existe un poder supremo impersonal, que antecede al origen de dos héroes creadores, Mopó y Kujuli ambos son responsables por la creación de los seres y elementos de la naturaleza y la configuración del Cosmos. Una vez concluida la creación de las cosas y cansados de la desobediencia de los seres por ellos creados, ascendieron al cielo superior, abandonando definitivamente todo contacto con los humanos. Mujeres y hombres poseen una estructura triple: el cuerpo punu, su principio vital uzenu y el akuarihpo, que después de la muerte se desprende del cuerpo. Las sombras son una proyección material del uzunu y tienen como característica de ser volátiles, pudiendo desprenderse del cuerpo.[2]
Wãko
Las fiestas se designan como wãko, que significa "danzar", "baile", y se diferencian de las reuniones comunitarias. Cada fiesta y cada danza tiene un ritmo propio. Las fiestas comienzan al entardecer en el patio central de la aldea, alrededor de los bancos de los músicos y bailarines dispuestos en semicírculo, y dura tres a cuatro días con pequeñas interrupciones. Acompañan las fiestas instrumentos de viento y de percusión. Cada fiesta recibe un nombre asociado a un ser encantado.[2]