Área Intermedia

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Área Intermedia es el nombre dado a una amplia extensión de territorio que engloba elementos etnológicos y culturales de muchas sociedades indígenas de América. Hacia el siglo xvi, a la llegada de los españoles, comprendía gran parte de los actuales Costa Rica (excepto Guanacaste), Panamá, Colombia y el oeste de Venezuela, así como la vertiente caribeña de Honduras y Nicaragua. Colindaba con las áreas culturales de Mesoamérica hacia el norte, y de los Andes y la Amazonia hacia el sur.

Mapa de la distribución de las etnias intermedias.

Localización

Esta área tuvo como punto central el norte de Suramérica y los territorios más australes del istmo centroamericano, congregados alrededor de la Cuenca del Caribe, lo que la hizo recibir fuertes influencias de los grupos mesoamericanos, andinos y caribeños. Entre sus etnias originarias la más destacada fueron los chibchas, asentados principalmente en Colombia.[1]

Etimología

El término fue acuñado en 1957 por el arqueólogo Wolfgang Haberland, mientras que Gordon Willey delimitó en 1971 las fronteras del Área: los Andes ecuatorianos y la costa del pacífico, los Andes colombianos y la costa del Pacífico, la costa caribeña de Colombia, el área andina del oeste de Venezuela y la costa adyacente, y todo la Baja América Central hasta la línea que se extiende desde el golfo de Nicoya en Costa Rica hacia la costa caribeña norte-central de Honduras. Para Willey, el Área Intermedia no tiene patrones distintivos panregionales tan fuertes como los que se dan en Mesoamérica o los Andes.

Características

El área intermedia estuvo conformada por una Gran variedad de lenguas y culturas: chibchas, borucas, ngäbe, cunas, pech, tolupán, misumalpa, otomangue, etc. Eran regiones muy mezcladas culturalmente por su ubicación entre dos áreas mayores. Para el tiempo de la conquista, los cronistas Gonzalo Fernández de Oviedo y Fray Bartolomé de Las Casas afirmaron que en la región actualmente conocida como Nicaragua habitaban dos “razas” muy diferentes, la primera habitaba las costas del Atlántico y se alimentaba de la caza y la pesca pues les era casi inexistente la agricultura, y la segunda que habitaba en zonas elevadas como las colinas en el interior del país pues eran zonas fértiles y saludables.

Esto da entender que la caza y la pesca intensiva fueron los principales actividades de alimentación y comercio para varios grupos intermedios antes y después de la conquista. Aunque también se ha demostrado que realizaban recolección y uso de plantas silvestres y tenían agricultura mixta adapta de granos básicos y frutas.

Sistema político

Sus estilos de gobierno eran mayoritariamente descentralizados y más flexibles en contraste con otras grandes áreas culturales las cuales se organizaban en ciudades estados, con estratificación social muy marcada, cacicazgos bien delimitados, y grandes entidades territoriales con diversos grupos tributarios que podrían desembocar en Imperios, los grupos intermedios poseían dominios más reducidos, fragmentados y de carácter dinámico, basados en alianzas temporales entre linajes, jefaturas locales y clanes extensos cuyo poder variaba según coyunturas económicas, rituales o militares.

Religión

El área intermedio poseyó una serie de características que la distinguen claramente de otras tradiciones religiones precolombinas aun cuando estas compartieron elementos cómo el chamanismo, el culto a ancestros y el simbolismo animal. Su singularidad no proviene de monumentos masivos o de una teología altamente sistematizada con una casta sacerdotal bien jerarquizada, sino de una combinación de flexibilidad ritual, cosmovisiones profundamente ecológicas y sistemas simbólicos basados en la transformación, la movilidad espiritual y la relación íntima con paisajes diversos como selvas, montañas, ríos, costas y manglares

Arquitectura

Vista al sitio de Ciudad perdida, Colombia.

La arquitectura del a|rea intermedia se destaca por ser ligera y adaptada al entorno en que se vivía sin perturbar profundamente, el entorno natural donde se desarrollaron. Muchas de estas estructuras solían ser plataformas de tierra compactada y piedra, Templos circulares, y estructuras de madera.

En el caso centroamericano principalmente la costa norte Hondureña y la mayor parte de Nicaragua y Costa Rica se refleja bastante la influencia mesoamericana en los yacimientos encontrados, tales como la similitud de las plataformas de tierra y piedra con los basamentos piramidales mesoamericanos y la construcción de plazas con similitudes grandes con pueblos con los que mantenían contactos tales como los Mayas y Lencas.

Sus centros urbanos eran, en la mayoría de los casos, aldeas planificadas con plazas rectangulares, caminos empedrados, grandes templos de madera y, en algunos casos, se observa la construcción de terrazas de piedra.

Arte

El arte encontrado es uno de los más variados de América, ya que se tiene como extremadamente diverso en visto que no hay un estilo unificado aunque muchos se diferencian considerablemente de los del área Mesoamericana y Andina en aspectos como mayor uso de tallados curvilíneos y líneas suaves, uso más extenso de metales, y representaciones mucho más abstracta de elementos sobrenaturales.

Orfebrería

La balsa muisca, uno de los ejemplos más simbólicos del arte del área intermedia.

Uno de los rasgos que poseía el área intermedia era la metalurgia, la cual mientras en otras regiones fue mucho más limitada en la intermedia gozo de un nivel considerable de desarrollo. Estudios arqueológicos muestran técnicas de fundición muy avanzadas, tales como de aleaciones de tumbaga (oro-cobre-plata), creación de obras artísticas y orfebrerías de oro, así tales como colgantes, pectorales, y figuras antropomorfas y zoomorfas.[2]

Escultura

La escultura del Área Intermedia se caracteriza por una notable diversidad formal y simbólica, la producción escultórica intermedia privilegió objetos de escala pequeña y mediana elaborados en materiales como piedra volcánica, cerámica, concha, hueso y, especialmente, metales como el oro y la tumbaga. Las figuras antropomorfas y zoomorfas presentan un estilo dinámico y orgánico, con énfasis en la transformación corporal, la hibridación entre humanos y animales, y la representación de estados rituales o chamánicos.

Un metate encontrado al oriente de Honduras, perteneciente a una cultura intermedia un no determinada.

En el caso de la costa Caribe centroamericana, esta refleja una considerable influencia mesoamericana y caribeña en su producción artística y escultórica, tales como la adopción de motivos serpentinos y aviares propios del repertorio iconográfico maya y nahua–pipil, así como el uso recurrente de diseños geométricos en espiral y patrones entrelazados característicos de las tradiciones taínas y arahuacas del Gran Caribe.

Aunque debemos tener en cuenta que estos elementos fueron adaptados a su propio contexto cultural y regional, dotándolos de ciertas diferencias tales como la preferencia por formas menos rígidas y más orgánicas, una tendencia a la estilización curvilínea que contrasta con la geometría angular mesoamericana, y la incorporación de materiales locales como la concha marina, la piedra verde de grano fino y maderas tropicales de alta durabilidad.

Asimismo, los artistas del litoral centroamericano enfatizaron la representación de seres híbridos o antropomórficos asociados al chamanismo costero particularmente figuras anfibias y aviares vinculadas a espacios liminales como manglares, ríos y lagunas, lo cual produjo iconografías distintas a las de las tierras altas mesoamericanas. De igual manera, la función simbólica de muchas esculturas estuvo íntimamente relacionada con redes comerciales marítimas y rituales de navegación, dando lugar a piezas que combinan influencias externas con significados locales específicos, consolidando así un estilo propio dentro del mosaico del Área Intermedia.

Esferas de piedra de Costa Rica.

En regiones como el istmo de Panamá y la vertiente atlántica de Costa Rica y la Sierra Nevada de Santa Marta, estas esculturas muestran un profundo dominio técnico y una estética curva más definida y fluida en que contrasta con la geometría más rígida de otros contextos. En conjunto, la escultura encontrada en Panamá y Costa Rica reflejan ya una concepción artística más centrada en la movilidad espiritual, el poder ritual y la representación simbólica de la relación entre humanos, naturaleza y seres sobrenaturales.[3]

Figuras antropomórficas en el sitio de San Agustín.

En las regiones de las actuales Colombia y Venezuela, la escultura del Área Intermedia manifiesta una compleja síntesis de tradiciones locales y contactos interregionales que derivaron en una producción artística altamente sofisticada. En Colombia, las sociedades tairona, quimbaya y zenú desarrollaron un repertorio escultórico destacado por su dominio técnico en la orfebrería a través del método de la cera perdida, que permitió la creación de figuras antropomorfas y zoomorfas de notable dinamismo, así como pectorales ceremonialmente investidos de simbolismo chamánico y cosmológico. Estas piezas se caracterizan por la hibridación entre rasgos humanos y animales, la estilización orgánica y la presencia de motivos serpentinos, aviares y felinos que remiten a concepciones rituales compartidas con los pueblos del istmo centroamericano.

En contraste, las regiones costeras y fluviales de Venezuela evidencian una interacción tanto con las tradiciones amazónicas como con las del Caribe insular, expresada en la elaboración de figuras en cerámica modelada, efigies antropomorfas de proporciones robustas y ornamentos corporales tallados en piedra y concha. La convergencia de estos estilos refleja la posición estratégica de Colombia y Venezuela como zona de tránsito entre los Andes, el Caribe y el istmo centroamericano, lo que propició un entorno artístico híbrido, altamente interconectado y característico de la diversidad estética del Área Intermedia.

Véase también

Referencias

Bibliografía

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